Quentin Tarantino dirigió su sexta película en 2009 llamada Malditos Bastardos, si juntamos las dos partes de Kill Bill en una sola, realmente es un film dividido en dos partes. En el film se nos cuenta una historia en la Francia ocupada por los nazis en la II Guerra Mundial, donde confluyen varios personajes, una joven judía llamada Shosanna Dreyfus (a la que da vida Mélanie Laurent) que al principio presencia la ejecución de su familia por orden del coronel Hans Landa (Christoph Waltz) y que escondida huye a París, donde regentará un cine, la llegada de otro joven soldado alemán convertido en un héroe gracias al mismo cine, espías británicos, americanos, etc., y en medio de ellos, Los Bastardos, un grupo de judíos al servicio de los Aliados, que comanda un norteamericano llamado Aldo Raine (Brad Pitt), cuya única misión es sembrar el pánico, la muerte y la destrucción en las filas del ejército alemán. Los hombres de Raine y una actriz alemana Bridget von Hammersmark (Diane Kruger), que trabaja para los aliados, deben llevar a cabo una misión para hacer caer a los jefes del Tercer Reich.
El guion es otra locura perpetrada por Quentin Tarantino, capaz de cambiar la misma historia de la guerra, al tiempo que intercala reflexiones en forma de largos diálogos en escenas de acción rápidas y brutales y con un humor negro en muchas ocasiones muy destacado.
La banda sonora es una mezcla de temas compuestos por Ennio Morricone, aunque pueda parecer raro, la música de western que utiliza Tarantino pega en una película bélica, junto a una selección de temas para momentos concretos de Billy Preston o David Bowie entre otros.
El tema The Surrender (La Resa) suena cuando el batazo al soldado alemán...
Woody Allen dirige en 2011 Midnight in Paris, un film esperanzador, amable y vital, es por decirlo de manera fácil un film sencillamente embriagante, y en esa sencillez radica su grandeza. Una película de no muy grandes pretensiones, puede ser igual de buena que una arriesgada al máximo, y en este caso nos encontramos.
La historia va de un escritor norteamericano algo bohemio, Gil (Owen Wilson), hastiado de su trabajo y que llega a París con su prometida Inez (Rachel McAdams) y los padres de ésta (muy conservadores), con el fin de preparar todo para su boda. En el transcurso de sus visitas a la ciudad, se encuentran con una pareja, de la cual fue novia Inez de él. En una noche que Gil se queda sólo y vagando por las calles de París soñando con los felices años 20, de los que él es absoluto fanático, sufre una especie de hechizo, que hace que a medianoche en un lugar del Barrio Latino (precioso por dios) se vea teletransportado en tiempo a otro universo y otra época donde conoce a personajes que jamás imaginaba conocería...
La banda sonora es música de jazz seleccionada por el director, y donde hay piezas realmente interesantes como la de Stephane Wrembel, ese Bistro Fada. Stephane Wrembel es un guitarrista de jazz francés que llevaba varios films colaborando con Allen.
Os dejo con el tema Bistro Fada de Stephane Wrembel.
Quentin Tarantino dirigió su sexta película en 2009 llamada Malditos Bastardos, si juntamos las dos partes de Kill Bill en una sola, realmente es un film dividido en dos partes. En el film se nos cuenta una historia en la Francia ocupada por los nazis en la II Guerra Mundial, donde confluyen varios personajes, una joven judía llamada Shosanna Dreyfus (a la que da vida Mélanie Laurent) que al principio presencia la ejecución de su familia por orden del coronel Hans Landa (Christoph Waltz) y que escondida huye a París, donde regentará un cine, la llegada de otro joven soldado alemán convertido en un héroe gracias al mismo cine, espías británicos, americanos, etc., y en medio de ellos, Los Bastardos, un grupo de judíos al servicio de los Aliados, que comanda un norteamericano llamado Aldo Raine (Brad Pitt), cuya única misión es sembrar el pánico, la muerte y la destrucción en las filas del ejército alemán. Los hombres de Raine y una actriz alemana Bridget von Hammersmark (Diane Kruger), que trabaja para los aliados, deben llevar a cabo una misión para hacer caer a los jefes del Tercer Reich.
El guion es otra locura perpetrada por Quentin Tarantino, capaz de cambiar la misma historia de la guerra, al tiempo que intercala reflexiones en forma de largos diálogos en escenas de acción rápidas y brutales y con un humor negro en muchas ocasiones muy destacado.
En una escena mítica el destino hace que todos se encuentren en el cine donde Shosanna espera su momento para la venganza. Hans Landa le pregunta a Bridget que le pasó en la pierna que lleva escayolada y ella le dice que fue practicando alpinismo, lo que provoca la risa tremebunda de Hans, luego le pide que le presente a sus amigos, que les presenta como italianos... y ellos se ponen a hablar en "italiano" con Hans...
Repetimos con una pareja que siempre ha sido sinónimo de éxito, Steven Spielberg a la dirección y John Williams a la banda sonora original. Hablamos hoy de E. T. de 1982, un film que es una mezcla de varios elementos, pero sobre todo es la historia de una amistad entre un niño de padres separados llamado Elliot, al que da vida Henry Thomas, y un entrañable ser proveniente de otro planeta. El ser se queda abandonado en la Tierra cuando su nave, al emprender el regreso, se olvida de él, encontrándose solo y tiene obviamente miedo, pero se hace amigo de Elliot, que lo esconde en su casa. Elliot y sus hermanos intentarán que el extraterrestre regrese a su planeta antes de que policía o científicos le descubran.
E. T. pasa por ser uno de los films más queridos de Spielberg, que en alguna ocasión ha comentado que para superar el divorcio de sus padres le gustaba inventar que tenía un amigo extraterrestre, esa idea germinó en este film.
En una escena mítica al inicio del film, Elliot va al cobertizo con la pizza que ha pedido con sus hermanos, pero va al cobertizo donde hay luz, tira su pelota de beisbol y se la devuelve alguien, es entonces cuando se asusta, se cae y va a casa a decirlo, salen todos y cuando llegan ven huellas pero nada más y creen que han sido coyotes. Pero al irse a dormir, Elliot sigue en vela, el perro nota algo y él decide bajar al cobertizo de nuevo con linterna, no ve nada allí y se adentra en la maleza, donde escucha algo y acaba viendo al ser extraterrestre, y sufriendo un shock, que le hace perder la linterna y asustarse de manera tremenda.
Como todo el mundo sabe, o debería saber, casi todo lo que ha tocado o en todo aquello que Steven Spielberg ha decidido participar, acaba siendo éxito seguro. En 1985 Robert Zemeckis dirige Regreso al futuro, mientras que el guión era del propio Zemeckis y su amigo Bob Gale, mientras que la producción corrió a cargo de Spielberg. Este film fue la joya de la corona de la Amblin Entertainment, la mítica productora de Steven Spielberg de los 80, y refleja perfectamente lo que eran las producciones juveniles de la época, siendo su mejor exponente.
La idea de la cinta, según Bob Gale, se le ocurrió tras ojear el anuario del instituto de su padre, fue entonces cuando pensó cómo sería si él y su padre fueran amigos cuando éste era un adolescente, se lo trasladó a Zemeckis y el guión empezó a fluir.
Columbia Pictures era la productora encargada inicial, pero la aparcaron, luego Zemeckis tuvo que venderla a otras productoras, siendo rechazada por Disney por considerar que un film que narra como una madre se enamoraba de su propio hijo, no era apropiado para su sello (algo comprensible). Ahí es donde entró Spielberg, que se hizo cargo de la producción, pero volvió a aparcarse para que Zemeckis dirigiese Tras el corazón verde en 1984, pero al retomarlo, todo fue viento en popa, y salió a la luz en 1985. Para el papel protagonista el director tenía claro que tenía que ser Michael J. Fox, aunque en esa época estaba comprometido rodando la serie Enredos de familia, después de un primer rechazo por el actor, lo retomaron haciendo un cuidadoso planning para él que le permitía sobrellevar ambos proyectos, por el día curraba en la serie y por las noches en la película, mientras las escenas de día se rodaban en fin de semana.
La historia que se nos cuenta es la de Marty McFly (Michael J. Fox), cuyo amigo Doc (Christopher Lloyd) es un científico al que todos consideran un loco. Doc crea una máquina para viajar en el tiempo que primero prueban con un perro, al que llaman Einstein, pero cuando lo prueban con Marty, un error fortuito hace que McFly llegue a 1955, año en el que sus padres aún no se habían conocido. Después de impedir su primer encuentro, debe conseguir que se conozcan y se casen, de lo contrario su existencia no sería posible.
Me detengo en esa escena mítica inicial en la que hacen la prueba con el perro, y Doc está verdaderamente entusiasmado, sobre todo con que el coche alcance los 140 km/h y convierta al Delorean en una máquina del tiempo.
En 1988 Tom Holland dirige El muñeco diabólico donde el vudú y el terror se apoderan de un muñeco de aspecto inocente, pero en el que habita el alma de un asesino en serie. Cuando Andy Barclay (Alex Vincent), un niño de seis años de edad, asegura que "Chucky", su nuevo muñeco, ha arrojado violentamente por la ventana a su niñera, nadie le cree. Pero después ocurrirán una serie de horribles asesinatos, conducen al detective que se ocupa del caso hasta el muñeco, es entonces, cuando descubre el auténtico terror, y que no ha hecho más que empezar. El plan del malvado muñeco es transferir su diabólico espíritu a un ser humano, y el pequeño Andy parece ser el candidato perfecto.
En una escena mítica, el muñeco acaba de llegar a casa, y Karen Barclay (Catherine Hicks) madre de Andy, recibe una frase del muñeco, cuando va a la caja donde ha venido se da cuenta que las pilas estaban todavía en la caja, por lo que se asusta, y él se presenta como Chucky y se escurre debajo del sofá.
Woody Allen dirige en 2011 Midnight in Paris, un film esperanzador, amable y vital, es por decirlo de manera fácil un film sencillamente embriagante, y en esa sencillez radica su grandeza. Una película de no muy grandes pretensiones, puede ser igual de buena que una arriesgada al máximo, y en este caso nos encontramos.
La historia va de un escritor norteamericano algo bohemio, Gil (Owen Wilson), hastiado de su trabajo y que llega a París con su prometida Inez (Rachel McAdams) y los padres de ésta (muy conservadores), con el fin de preparar todo para su boda. En el transcurso de sus visitas a la ciudad, se encuentran con una pareja, de la cual fue novia Inez de él. En una noche que Gil se queda sólo y vagando por las calles de París soñando con los felices años 20, de los que él es absoluto fanático, sufre una especie de hechizo, que hace que a medianoche en un lugar del Barrio Latino (precioso por dios) se vea teletransportado en tiempo a otro universo y otra época donde conoce a personajes que jamás imaginaba conocería...
En una escena mítica está con Salvador Dalí (al que da vida Adrien Brody), y que ya había conocido en una fiesta como el mismo pintor español le recuerda y después de decirle que le encanta todo lo francés (está muy adaptado al idioma y demás) le pregunta si le gustan los rinocerontes, y dice que él los pinta, en eso que llegan los amigos de Dalí, Luis Buñuel entre ellos (Adrien de Van) y Man Ray (Tom Cordier) y a los tres el protagonista les cuenta su pequeña historia de que viene del futuro, siendo ellos surrealistas...
Aaron Sorkin dirige y hace el guión (basado en las memorias de Molly Bloom) de Molly's game, film de 2017, que se centra en la vida de Molly Bloom, una esquiadora de talla mundial que llegó a ser millonaria antes de los 21 años. Tras perderse los Juegos Olímpicos por un fatídico accidente, Molly se trasladó a vivir a Los Ángeles, donde incluso trabajó de camarera. Gracias a su inteligencia y dotes empresariales, la joven acabó ganando millones de dólares organizando partidas de póker antes de que el FBI la investigara. El papel de Molly es interpretado por Jessica Chastain, y ha sido criada por su severo padre Larry (Kevin Costner) para que sea lo mejor en todo y no demuestre debilidad.
Esas partidas de póker empezó a organizarlas cuando se convirtió en la secretaria de un tipo particular que un día le ordenó montar una partida de póker en un bar, una partida a la que iban gente importante, estrellas de Hollywood, de la música, grandes magnates, etc., todos jugándose grandes fortunas a las cartas. Así Molly construyó una reputación como organizadora responsable de ese tipo de partidas y como una mujer que rechazaba la tentación de cualquier ilegalidad. Acaba teniendo un problema con su jefe y se traslada a Nueva York, donde vuelve a organizar partidas para recrear el éxito que tuvo en Los Ángeles, pero allí aparecerá gente de negocios turbios y la cosa se complicará.
En una escena mítica hay un jugador de los buenos llamado Harlan Eustice, al que da vida Bill Camp, que en la partida va ganando ya que sabe escrutar a sus contrincantes y sabe sacar el mejor jugo a sus apuestas. Pero todo se tuerce en una mano con Brad "El Manta" al que da vida Brian d'Arcy James, que le suelta un farol haciendo entender que lleva buenas cartas, cuando no lleva casi nada, al no conocerle, Harlan cae en su trampa, y sufre un pequeño descalabro, pero que para un tipo acostumbrado a ganar siempre, es un envite duro.
El pasado 7 de febrero de este 2025 se estrenó en España el documental Becoming Led Zeppelin, el primero oficial de la banda mítica de rock británica. Hablamos de una formación irrepetible que juntó a cuatro músicos excepcionales como Robert Plant a la voz, Jimmy Page a la guitarra, John Paul Jones al bajo y John Bonham a la batería. Ellos supieron crear un personal estilo de rock and roll con raíces en el blues, la psicodelia y el folk, que fueron precursores del hard rock y el heavy metal y que por supuesto influyeron a muchas bandas más jóvenes con su sonido original y con multitud de matices.
El documental está dirigido por Bernard MacMahon y cuenta con declaraciones de todos los miembros del grupo, los tres vivos, y extractos de alguna entrevista con John Bonham. El proyecto fue anunciado primero en 2019 y en 2021 se estrenó en la sección Festival de Venecia pero fuera de concurso, y por fin este año pudimos disfrutarlo aquí.
El documental se centra en los orígenes del grupo y va desgranando las peripecias de los miembros del mismo y sus trayectorias hasta confluir en la formación definitiva. Jimmy Page era un virtuoso guitarrista, que también se convirtió en un reputado músico de sesión, con sus potentes riffs, solos espectaculares, sonido distorsionado y afinaciones experimentales del instrumento y que estuvo en The Yardbirds previamente, Robert Plant el cantante y también letrista es considerado por muchos el mejor cantante de rock de siempre, el teclista y bajista John Paul Jones, era hijo de músicos, también músico de sesión y arreglista, teniendo poderosas líneas de bajo que encajaban perfectamente con el malogrado batería John Bonham, una auténtica bestia parda a las baquetas y que es muy emocionante cuando se escucha su voz, incluso para los que fueron sus compañeros.
La cinta nos muestra el ascenso meteórico del grupo en un año y que curiosamente se dieron primero a conocer en Estados Unidos con sus giras y su firma por el sello Atlantic. La grabación del primer trabajo, las giras intensas por el país norteamericano, el boca a boca que hizo que al volver a Gran Bretaña fueran aclamados y la grabación del segundo disco también en medio de esas largas giras, centran el núcleo duro del metraje.
Entiendo que habrá (no sé cuando) una segunda parte, que nos explique también como se hicieron discos tan fundamentales como el III, el IV o Physical Graffiti, y la evolución de la banda que fue cambiando disco a disco, de hecho ya en este documental se ve la evolución que estaba sufriendo el grupo del primer al segundo disco.
Un auténtico disfrute para los seguidores de la banda, entre los que modestamente me incluyo y en el que también hay actuaciones de esos primeros años realmente impactantes, a veces con un público que no entendía muy bien que era aquello...
Robert Redford, absoluta estrella de Hollywood ha muerto a los 89 años en su casa de Utah, y ha dejado claras instrucciones acerca de su funeral, un adiós discreto y limitado a su familia más cercana. Nada de alfombras rojas, nada de cámaras y nada de circo hollywoodiense, algo que realmente odiaba, el ruido de la fama lo detestaba, y su refugio era Sundance, un festival que el actor y director impulsó. Su esposa Sibylle, sus hijas Shawna y Amy y sus siete nietos, se reunirán en las montañas de Utah para un servicio privado. Nada de desfile de estrellas, paz y no pompa.
Se nos va uno de los más grandes actores de todos los tiempos, que marcó una época y con una variedad y calidad que ya poco se estila.
Charles Robert Redford Jr. nació en Santa Monica, California, el 18 de agosto de 1936, hijo de un contable católico de origen irlandés y su madre, ama de casa, que murió pronto de cáncer a los 41 años. Provocado por eso, abandonó los estudios y se fue como artista itinerante a Italia y Francia para probar la vida bohemia de un artista, regresando desilusionado en 1957, y teniendo una vida de rebeldía juvenil con caídas en el alcohol.
Ese mismo año conoció a Lola Van Wagenen, universitaria de clase media acomodada, y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos días de Utah, con la que tuvo una larga relación, que fue beneficiosa para él, ya que dejó de beber, en 1958 se matriculó en el Instituto Pratt de New York para estudiar arte, porque le interesaba el diseño de escenarios y siguió el consejo de aprender interpretación para aprender más sobre el teatro. Nunca le había atraído el trabajo de actor, pero le agradó la experiencia y su buena apariencia le ayudó a entrar en el cine.
En 1958 se casó con Lola, tuvieron a su hijo Scott, pero murió de muerte súbita a los pocos meses. Uno de sus profesores le consiguió ese mismo año un papel en Broadway y empezó a trabajar en la televisión, Perry Mason o Alfred Hitchcock presenta por ejemplo. En 1960 nació su hija Shawna, y en 1962, su hijo David James, mientras que Amy nacería en 1970, estableciendo su casa en una parcela agraria en Utah.
Su primer papel llegó en 1962 en el largometraje War Hunt, de Denis Sanders. A partir de ahí cuatro films, que fueron La rebelde con Natalie Wood, La jauría humana con Marlon Brando, Situación desesperada y Propiedad condenada, donde hacía papeles secundarios, que no le dieron mucha notoriedad, pero su nombre empezaba a sonar.
En 1966 se vino a España para comenzar una vida bohemia, pero ese mismo año le ofrecieron un papel como protagonista en la versión cinematográfica de Descalzos por el parque (1967), junto a Jane Fonda, que tuvo mucho éxito.
A partir de ahí vinieron los films que le auparon como actor de mucho prestigio y como estrella de Hollywood, en 1969 Butch Cassidy and The Sundance Kid con Paul Newman (Dos hombres y un destino traducida aquí), con quien congenió de inmediato y se convirtieron en una pareja cinematográfica de éxito indudable y de las más importantes de la historia del cine, coincidiendo de nuevo en El golpe (1973), obra maestra absoluta. También hizo El candidato (1972), Las aventuras de Jeremiah Johnson (1972), o la romántica y taquillera Tal como éramos de 1973 junto a Barbra Streisand. En 1974 rodó El gran Gatsby con Mia Farrow, producción muy cuidada y ambientada pero que recibió malas críticas.
Siguió con Todos los hombres del presidente (1976) junto a Dustin Hoffman, El jinete eléctrico (1979) junto a Jane Fonda en 1979, procesando su amor a los caballos.
De los 80 destaco Memorias de África (1985) junto a Meryl Streep o Peligrosamente juntos (1986), justo en ese año se separó de Lola y comenzó una relación con la actriz brasileña Sonia Braga.
Como director también tiene una trayectoria muy importante, con películas como Ordinary People (1980), la primera que dirigió con Donald Sutherland y Mary Tyler Moore, y que le dio el Oscar a mejor director, Un lugar llamado milagro (1988), bucólico film en el que profesa su amor por la naturaleza, A river run through it (1992) con Brad Pitt y Tom Skerrit, Quiz Show: El dilema (1994) con John Turturro. En 1998 dirigió El hombre que susurraba a los caballos, basada en la novela de Nicholas Evans, en 2000 La leyenda de Bagger Vance y en 2012 The company you keep (Pacto de silencio).
En 1980 creó un centro de enseñanza para jóvenes cineastas, el instituto Sundance, que funciona como festival en los veranos y como centro de esquí exclusivo en invierno, en sus terrenos de Utah. Viendo la calidad de los trabajos decidió crear un festival de cine paralelo para exponer los trabajos de los estudiantes, que hoy se ha convertido en el festival de cine independiente más importante del mundo, el Festival de Cine de Sundance.
Su carrera como actor a partir de los 90 se fue espaciando, pero hizo Habana (1990), Íntimo y personal (1996) con Michelle Pfeiffer, Una proposición indecente (1993) con Demi Moore. Ya en este siglo rodó The last castle (2001), Spy game (2001) con Brad Pitt y La sombra de un secuestro (2004) con Helen Mirren. Luego Una vida por delante (2005) con Jennifer Lopez o Leones por corderos (2007) con Tom Cruise. Cuando todo está perdido (2013), Capitán América: El soldado de invierno (2014), Un paseo por el bosque (2015), Nosotros en la noche (2017) otra vez con Jane Fonda y The old man & the gun (2018), que fue su último film como protagonista, aunque su última aparición fue en Avengers: Endgame en 2019.
En homenaje recuerdo una escena de Dos hombres y un destino. En el año 1969 George Roy Hill dirige Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and Sundance Kid en inglés). Paul Newman es Butch Cassidy y Robert Redford es Sundance Kid, líderes de un grupo de pistoleros y asaltantes de Wyoming que no matan a sus víctimas, son pistoleros románticos. Butch es quien organiza, y Sundance el hombre de acción. Pero les pilla la civilización del Oeste, los tiempos están cambiando que diría Dylan y cuando asaltan un tren, los dos empiezan a ser perseguidos por un pelotón de hombres.
Os dejo con la escena mítica del robo del tren, donde la explosión de la dinamita para abrir la caja fuerte se les va de las manos.
Damien Chazelle dirigió una auténtica joya en 2014 que deslumbraba y a la vez sobrecogía, y que partía de un excelente guión, una puesta en escena que sabe sacar el máximo partido de los recursos disponibles, de una historia aparentemente sencilla, y que basada en la descomunal actuación de sus dos intérpretes principales, Miles Teller y J.K. Simmons, alcanza la categoría de sublime.
El duelo interpretativo entre los dos actores principales llega a cotas gigantes, y os puedo asegurar que hacía tiempo que no veía un Tour de Force de este nivel y se tarda en volver a ver otro.
Un joven estudiante de batería, Andrew Neiman (Miles Teller) de una prestigiosa escuela de música, cree que tiene la oportunidad de su vida cuando pasa a formar parte de un grupo de élite, una banda a cuyo frente está un profesor, Terence Fletcher (J.K. Simmons) que lleva a extremos insospechados las exigencias a sus alumnos. En pocos minutos de cinta, entramos de lleno en las inquietudes del chico, que quiere destacar y triunfar a cualquier precio en su verdadera vocación que tiene desde pequeño, pero lo que no imaginaba es que su reto sería tan duro. Pronto, todo adquiere una elevada intensidad, ya que el tremendo esfuerzo del protagonista y su empeño exagerado para poder estar a la altura que exige el maestro, sobrepasa límites incalculables, y así en cada ensayo deja al espectador tan exhausto como al protagonista.
Esa es la gran fuerza de este film, que te mete en la historia hasta el fondo y sufres con el protagonista al mismo nivel.
La banda sonora estaba compuesta por Justin Hurwitz, y estaba dividida en tres partes I want to be one of the greats, Part. 1, If you want the part, earn it, Part. 2 y He was a beautiful player, Part. 3.
Os dejo con la overtura, que pertenece a la primera parte.
En1992 Francis Ford Coppola dirige Drácula, su versión de la novela homónima de Bram Stoker. Está considerada la adaptación oficial, la película más fiel a la novela que introduce a personajes nunca antes adaptados. Gary Oldman, protagoniza de manera genial al Conde Drácula en una de esas interpretaciones que han pasado a la historia.
A lo largo de la película el personaje muestra su faceta como guerrero despiadado, como un anciano conde y como un caballero romántico. Muchos dicen que la interpretación de Oldman es capaz de asustar y enamorar al mismo tiempo. Se dice que el actor estudió los diálogos de tal manera que, si olvidaba una frase, quería volver a repetir toda la escena para poder plasmar todo el diálogo. Leyó la novela y ensayaba con un tono pavoroso para el Drácula anciano, dándole un toque más terrorífico al personaje. Gary Oldman pasó horas y horas maquillándose, sus maquilladores estuvieron cinco horas para conseguir el físico del conde.
En el siglo XIX, Jonathan Harker (Keanu Reeves) debe viajar hasta Transilvania, para que el Conde Drácula firme unos papeles referentes a su nueva vivienda en Londres, después de que su colega antecesor Reinfield volviera totalmente trastornado. El problema, es que el Conde, no es quien dice ser, en realidad es un vampiro que perdió a su amor hace 400 años. Para colmo, la novia de Harker, Mina (Winona Ryder), es clavada a ella. Debido a ello, Drácula decide viajar a la capital británica para conquistarla.
En una escena mítica al principio del film, Jonathan va a Transilvania, y su carruaje le deja en medio de la nada con lobos acechando, es entonces cuando un extraño carruaje tirado por caballos negros le recoge y le lleva al castillo de Drácula. La entrada es impresionante y allí le espera... el vampiro que le da la bienvenida.
Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huido siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y cómo no, revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley. En una escena cómica bestial el monstruo al que da vida (nunca mejor dicho) Peter Boyle, llega a una casa donde vive una familia con su hija, los padres están protegiendo la casa por si el monstruo apareciese por allí, en ese momento se dan cuenta de que no han mirado donde estaba la niña (a la que da vida Anne Beesley), que curiosamente ha tenido un encuentro con Frankestein, que apareció por el jardín, la niña le ofrece una flor y luego le ordena jugar con ella y le dice que se siente en un columpio, al pesar mucho, la niña sale despedida hacia la cama de su habitación, justo cuando los padres revisaban si estaba ahí.
En el año 1970 Franklin J. Schaffner dirige Patton, a medio camino entre el biopic y el film bélico al uso, consiguió siete Oscars de la academia de Hollywood, uno de ellos para el mejor actor protagonista a George C. Scott por su papel del general norteamericano, que se negó a recoger. En el guión participó un joven Francis Ford Coppola junto a Edmund H. North.
George S. Patton es una figura mítica del ejército norteamericano, a pesar de ser muy controvertido, ya que venció al Mariscal Rommel en África y gracias a ello cambió el curso de la II Guerra Mundial y condujo a sus tropas de manera triunfal a partir de entonces, por toda Europa. George C. Scott hizo un ejercicio interpretativo soberbio, quizás el más potente de su carrera.
En una escena mítica Patton se pone el casco y admite delante del espejo que estaba esperando toda su vida para dirigir una batalla desesperada, y había llegado. Las huestes del Mariscal Rommel impresionan y rugen mientras Patton y sus chicos los divisan a lo lejos.
Como decía ayer, en el año 2000 Guy Ritchie dirigió Snatch, cerdos y diamantes, tercer film de su carrera y donde definirá lo que serán señas de identidad de su estilo a partir de ese momento, es decir, ese estilo estético con ángulos de cámara inverosímiles, planos aberrantes, un montaje lineal cronológico y paralelo de acciones simultáneas, algo así como mezclar a Quentin Tarantino y a Christopher Nolan.
Con un reparto coral y espectacular con Dennis Farina, Brad Pitt, Benicio del Toro o incluso Jason Statham, la historia se sitúa en los bajos fondos criminales de Londres. Hay dos historias que se entrelazan, por un lado la de la búsqueda de un diamante robado y que posee Franky "Cuatro Dedos" (Benicio del Toro) que lo ha robado para su jefe Primo Avi (Dennis Farina), pero antes de dárselo se deja convencer por un ruso llamado Boris (Rade Sherbedgia) para apostar en un combate ilegal de boxeo, aunque en realidad es la trampa para arrebatarle el diamante, y es ahí donde entra la otra parte, la del promotor de boxeo de poca monta llamado Turco (Jason Statham) que se encuentra atrapado bajo el yugo de un gánster despiadado conocido como Ladrillo (Alan Ford). Cuando Primo Avi se entera de que le pueden birlar el diamante, contrata a Tony "Dientes de Bala" para encontrar a Franky y al diamante, pero se las tiene que ver tanto con el ruso Boris "El Navaja" como con unos pobres diablos llamados Vinny (Robbie Gee), Sol (Lennie James) y Tyrone (Ade), contratados por Boris.
La banda sonora del film es una selección estupenda de temas, mezclado con diálogos de la película (al estilo Tarantino) de gente como The Stranglers, The Specials, 10 CC, Oasis, Massive Attack, Oasis, Madonna (recordemos que se casaron Ritchie y Madonna precisamente ese año), etc...
Os dejo con dos temas, primero con el Golden brown de The Stranglers.
En el año 2000 Guy Ritchie dirigió Snatch, cerdos y diamantes, tercer film de su carrera y donde definirá lo que serán señas de identidad de su estilo a partir de ese momento, es decir, ese estilo estético con ángulos de cámara inverosímiles, planos aberrantes, un montaje lineal cronológico y paralelo de acciones simultáneas, algo así como mezclar a Quentin Tarantino y a Christopher Nolan.
Con un reparto coral y espectacular con Dennis Farina, Brad Pitt, Benicio del Toro o incluso Jason Statham, la historia se sitúa en los bajos fondos criminales de Londres. Hay dos historias que se entrelazan, por un lado la de la búsqueda de un diamante robado y que posee Franky "Cuatro Dedos" (Benicio del Toro) que lo ha robado para su jefe Primo Avi (Dennis Farina), pero antes de dárselo se deja convencer por un ruso llamado Boris (Rade Sherbedgia) para apostar en un combate ilegal de boxeo, aunque en realidad es la trampa para arrebatarle el diamante, y es ahí donde entra la otra parte, la del promotor de boxeo de poca monta llamado Turco (Jason Statham) que se encuentra atrapado bajo el yugo de un gánster despiadado conocido como Ladrillo (Alan Ford). Cuando Primo Avi se entera de que le pueden birlar el diamante, contrata a Tony "Dientes de Bala" para encontrar a Franky y al diamante, pero se las tiene que ver tanto con el ruso Boris "El Navaja" como con unos pobres diablos llamados Vinny (Robbie Gee), Sol (Lennie James) y Tyrone (Ade), contratados por Boris.
En una escena mítica Mickey O'Neil (Brad Pitt) le pide al Turco que le consiga una caravana más grande para él y su madre, después de que le hayan incendiado la suya. Mickey habla muy rápido y pide que sea de un color exacto (amarillo melocotón), con las ventanas de una manera determinada, etc., cuando el Turco decide comentarlo con Tommy (Stephen Graham) su colega, le pregunta si ha entendido algo de lo que Mickey ha puesto como condiciones. Entonces Mickey dice que apuesten en su próximo combate, si él gana ellos pagan la caravana y si pierde pelea gratis, a lo que el Turco contesta "creo que la liebre está jodida"... mientras tanto en una escena paralela Ladrillo atrapa a Tyrone para que cante...
En 1998 Steven Spielberg dirige Salvar al Soldado Ryan, para un servidor una de las mejores películas de este director, y que pasa el tiempo de una manera excelente. No voy a negar que se trata de una superproducción bélica, sobre hechos fundamentales de la II Guerra Mundial que cambiaron el curso de la misma, pero que en manos de un tipo como Spielberg se convierte en oro puro. Dejo claro una cuestión, sin llegar a ser una grandiosa obra maestra, es un film donde el director arriesga y sale victorioso, y además elige por primera vez a Tom Hanks para un papel clave en toda la cinta, el del Capitán John Miller.
La primera media hora de película se centra en el desembarco aliado en la playa de Omaha, Normandía, en el que los alemanes les están esperando y el número de bajas es alto, a pesar de ello y centrado en un grupo concreto que sale de una de las barcazas, consiguen doblegar al ejército alemán. Pero su verdadera misión cambiará a partir de una orden del alto mando, salvar y llevar a casa a un soldado que ha perdido a tres hermanos en combate. De ese soldado apellidado Ryan (Matt Damon) poco se sabe, solo que se lanzó con su escuadrón de paracaidistas detrás de las líneas enemigas en Francia. Desde entonces, los hombres de la patrulla del Capitán John Miller arriesgan sus vidas para encontrar a ese soldado, y no son pocas los inconvenientes que se van encontrando.
En otra escena mítica El Capitán John Miller recibe al cabo que hará de intérprete Timothy E. Upham (al que da vida Jeremy Davies), y que debe saber francés y alemán, ya que sus traductores han muerto. El cabo le recalca al capitán que no ha cogido un arma desde la instrucción, y que si se puede llevar la máquina de escribir, a lo que Miller le dice que no.
Mervyn LeRoy dirige en 1951 Quo Vadis basada en la novela de Henryk Sienkiewicz con guión adaptado de S. N. Behrman, Sonya Levien y John Lee Mahin. Aquí se nos cuenta como el general romano Marco Vinicio (al que da vida Robert Taylor) regresa victorioso del frente de batalla y se ve obligado a acampar a las afueras por orden de Nerón (Peter Ustinov) mientras se enamora de la esclava cristiana Ligia (Deborah Kerr), que es criada como hija adoptiva de un general retirado. En su condición de sierva de Roma, Ligia es entregada por Nerón a Vinicio como premio por sus conquistas, además la relación entre el general y la joven cristiana, hace que el romano se interese por sus creencias.
Pero los desmanes y la locura de Nerón en el poder son cada vez mayores apoyado en Tigelino (Ralph Truman). En su delirio, el obeso emperador decide incendiar Roma y culpa de ello a los cristianos, cuya fama va en aumento y los romanos se sienten cada vez más amenazados por ellos. Petronio (Leo Genn), tío de Marco Vinicio y consejero del emperador había advertido en una escena memorable a Nerón de que su idea de convertir Roma en Nerópolis (locura máxima de Nerón) sepulta años y años de historia. La actuación de Peter Ustinov es memorable dando vida a un Nerón completamente loco.
Por si fuera poco la banda sonora del húngaro Miklós Rózsa es de un alarde fantástico y una obra maestra, otra más de su carrera. La dirección de Rózsa es delicada, preciosista y viene cargada de armonías y matices de la cuerda que son inimitables y patente suya, ya que Rózsa no fue sólo compositor de cine sino un excelente compositor de cámara y un músico excepcional y ello hace que cada nota lleve un sello inconfundible suyo.
Una de las piezas soberbias de la banda sonora es Hail Nero, Triumphal March.
En 1998 Steven Spielberg dirige Salvar al Soldado Ryan, para un servidor una de las mejores películas de este director, y que pasa el tiempo de una manera excelente. No voy a negar que se trata de una superproducción bélica, sobre hechos fundamentales de la II Guerra Mundial que cambiaron el curso de la misma, pero que en manos de un tipo como Spielberg se convierte en oro puro. Dejo claro una cuestión, sin llegar a ser una grandiosa obra maestra, es un film donde el director arriesga y sale victorioso, y además elige por primera vez a Tom Hanks para un papel clave en toda la cinta, el del Capitán John Miller.
La primera media hora de película se centra en el desembarco aliado en la playa de Omaha, Normandía, en el que los alemanes les están esperando y el número de bajas es alto, a pesar de ello y centrado en un grupo concreto que sale de una de las barcazas, consiguen doblegar al ejército alemán. Pero su verdadera misión cambiará a partir de una orden del alto mando, salvar y llevar a casa a un soldado que ha perdido a tres hermanos en combate. De ese soldado apellidado Ryan (Matt Damon) poco se sabe, solo que se lanzó con su escuadrón de paracaidistas detrás de las líneas enemigas en Francia. Desde entonces, los hombres de la patrulla del Capitán John Miller arriesgan sus vidas para encontrar a ese soldado, y no son pocas los inconvenientes que se van encontrando.
En una escena mítica inicial el General George C. Marshall (Harve Presnell) es informado de la pérdida de los tres hermanos Ryan y que urge buscar al cuarto. En ese momento el general decide recordar una carta que escribió muchos años atrás Abraham Linconl a la madre que perdió a cinco hijos en combate. Finalmente, después de leer la carta tiene la seguridad de que Ryan está vivo y de que hay que mandar a alguien para traerle de vuelta inmediatamente.
En el año 2000, Ridley Scott recuperaría mucho del crédito perdido con un film realmente espectacular a cara del público, y muy eficiente, contando con actores de relumbrón. Desaprovechado Russell Crowe, que se pasa media película con la cara cubierta, aunque la fuerza de su personaje es innegable, de hecho le dieron el Oscar (en detrimento de nuestro paisano Javier Bardem), brutal Joaquin Phoenix como Cómodo, el hijo de Marco Aurelio (Richard Harris), que da un tremendo Golpe de Estado para hacerse con el poder que el César había delegado en Máximo Décimo Meridio, general de sus ejércitos del Norte, e incluso Lucilla (Connie Nielsen) brilla en su papel de la hija del César acongojada por la maldad de su hermanito.
Por si fuera poco la banda sonora que describe todo esto es simple y llanamente maravillosa, compuesta por Hans Zimmer, y que tiene como cantante en muchas piezas a Lisa Gerrard.
En un escena mítica al inicio del film, Máximo regresa despojado de sus galones después de la muerte de Marco Aurelio a manos de su hijo Cómodo. Cuando va de regreso a casa, se apresura porque se teme lo peor, efectivamente cuando llega su mujer y su hijo han sido asesinados por soldados del César con esa orden, descorazonadora escena en la que Máximo se queda rendido después de darles sepultura. Esclavos lo recogen, le curan una enorme herida en el brazo y le llevan a su nueva vida de gladiador.