Mostrando entradas con la etiqueta Jeremy Irons. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jeremy Irons. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de octubre de 2025

Escenas míticas del cine (CDL)


Randall Wallace, guionista de Braveheart de Mel Gibson en 1995, dio el salto a la dirección en 1998 con una ópera prima titulada El hombre de la máscara de hierro, basada en la novela de Alejandro Dumas y que sin quererlo se convirtió en una continuación de Los Tres Mosqueteros de Stephen Herek de 1993. Brillante al igual que aquella en su reparto, pero con la diferencia de cambiar a los jóvenes de aquella por cuatro pesos pesados que se roban el protagonismo como quieren y que se enfrentan a un Leonardo DiCaprio que se apunta a hacer un doble papel de hermanos opuestos.
El tiránico Luis XIV, al que da vida Leonardo DiCaprio, sume a Francia en la miseria más absoluta, mientras que D'Artagnan (Gabriel Byrne) sigue cumpliendo con su trabajo como mosquetero, sus tres ex-compañeros Aramis (Jeremy Irons), Athos (John Malkovich) y Porthos (Gérard Depardieu) planean un golpe para salvar el país del rey, liberar al Hombre de la Máscara de Hierro, un preso que resulta ser Phillipe, hermano gemelo del rey, para reemplazar a uno por otro. El rey es un déspota que vive para llevarse a la cama a las chicas de la corte y destrozar cuantas vidas se topan con él. Pero los tres mosqueteros en 1662 viven a su aire, Porthos es un mujeriego, Aramis es sacerdote y Athos sólo se preocupa por su hijo. 
En una escena mítica, de repente D'Artagnan le pide a Aramis que acuda en presencia del rey, su majestad le pide que mate al líder secreto de los jesuitas, porque se le oponen. Mientras tanto en París la población se muere de hambre, algo que el consejero del rey (Hugh Laurie) recuerda al monarca, pero justo en ese instante aparece Aramis...


Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 20 de abril de 2016

Race (2016)

Cartel del film

Stephen Hopkins, director canadiense, dirige este biopic sobre la figura del atleta Jesse Owens, cuyo título aquí es "El héroe de Berlín", cuando es un cineasta que hasta ahora se había centrado en películas de terror (Pesadilla en Elm Street 5, Los demonios de la noche, La cosecha, etc.,). Su logro, es conseguir atraparte con la historia de más de dos horas, fruto del loable diseño de los personajes y de una narración bien distribuida. Se trata de un relato correcto, aunque para ser justos, se centra en una época concreta de la vida de Owens y haciendo un resumen de su biografía, por parte de los guionistas, aunque deja bastante claro la realidad del racismo, primero en su propio país, Estados Unidos, y luego la de los nazis sobre los judíos (y también a los negros) en los Juegos Olímpicos de 1936 celebrados en Berlín, bajo mandato de Hitler.


Por un lado, hay que situar el contexto histórico en dos ámbitos fundamentales, primero el film arranca en 1933 en Cleveland, Ohio donde vive Jesse Owens, el menor de una familia de 10 vástagos (3 mujeres y 7 hombres) desde los 9 años, cuando su familia huyó de la segregación imperante en el sur del país, dentro de la Gran Migración Negra, desde Alabama, y no olvidemos que estamos en los años posteriores a la Gran Depresión del 29, que tenía al país todavía sumido en años de pobreza y miseria.
En su adolescencia trabaja en diferentes oficios para subsistir, repartidor de mercancías, estibador de vagones de carga, taller de reparación de calzado, etc., 
Larry Snyder (Jason Sudeikis) era su entrenador en la Fairmont High School y fue decisivo en la instrucción de Owens, además de facilitarle los horarios de entrenamiento, para que no coincidiera ni con las clases ni con su trabajo. Snyder se ganó su estima por ello y consiguió ir a Berlín como entrenador invitado. 
Stephan James, actor canadiense, interpreta a Jesse Owens de manera muy convincente, y además es más guapete que el original.


También está muy bien reflejado en el film, como Jesse conoce a la que fue su mujer, Minnie Ruth Solomon (Shanice Banton), cuando él tenía 15 años y ella 13. De aquella relación tuvieron una hija, Gloria, nacida en 1932, se casaron en 1935, antes de ir a los Juegos, y posteriormente vendrían dos niñas más, Marlene y Beverly.
Ya en los campeonatos nacionales de secundaria deslumbraba con sus marcas, donde batía récords mundiales, como el mítico de Chicago de 1933 o la ya célebre en las competiciones de la Big Ten Conference que tuvieron lugar en Ann Arbor, Michigan, en 1935, donde batió 3 récords mundiales en 45 minutos e igualó otro más.
Jesse se clasificó para participar en 3 pruebas en los Juegos Olímpicos, 100 metros lisos, 200 metros lisos y salto de longitud, aunque al final también disputó y ganó el relevo 4X100.


Antes de celebrarse dichos Juegos Olímpicos de 1936, hubo muchas discusiones y reuniones, y de hecho, la participación de Estados Unidos estuvo pendiente de un hilo, a punto de no ir con sus atletas por las noticias que llegaban de esa Alemania, donde se repudiaba a los judíos, y su actitud era cada vez más errática. Se hace especial hincapié en las reuniones entre Avery Brundage, próximo presidente del Comité Olímpico de Estados Unidos y Jeremiah Mahoney (William Hurt) que se oponía a la participación en dichos juegos. Avery, interpretado por el magistral Jeremy Irons, después de ganar la votación interna que da el aprobado a la presencia de USA en esos juegos, tiene que lidiar con Joshep Goebbels, a quien da vida un magnífico Barnaby Metschurat, en unas duras negociaciones, en las que Avery deberá de ceder, incluso dentro ya de la propia competición. Recordemos que esos juegos fueron preparados y dirigidos por Goebbels, que pretendía mostrar al mundo el "progreso" de la Alemania Nazi.


Lo más sorprendente y lo que demuestra que todavía quedan secuelas en Estados Unidos en el asunto de la discriminación racial, es que Owens en su propio país lo sufría en sus carnes, incluso después de volver como un héroe, después de sus éxitos en los Juegos Olímpicos, donde consiguió 4 medallas de oro, y en una cena organizada en su nombre para rendirle homenaje, es obligado a entrar por la puerta de servicio (a la gente de color no se le dejaba entrar por la puerta principal) ante el enojo de su entrenador. Hablamos de una persona que era todo corazón, un superdotado para el atletismo, y un ejemplo a seguir por varias generaciones de estadounidenses.


En el plano actoral, muy convincentes todos, excelente Stephan James como Jesse Owens, conmueve su historia de amor con su mujer y como la recupera. Jason Sudeikis interpretando a su entrenador es otro personaje espléndido, y para mi clave, dando al protagonista todo lo que él desaprovechó en su día por su inexperiencia juvenil cuando también fue atleta. Barnaby Metschurat encarnando a Goebbels me parece extraordinario, en todo momento deja claro su odio a los judíos y lo que es peor, que era un tipo completamente enajenado y loco. Por otro lado, Jeremy Irons encarna con solvencia el personaje de Avery, clave también a su manera para que sucediera todo aquello y Owens diera aquel festival en tierra nazi.


Una buena película, que quizás da algún bandazo innecesario, incluso melodramático, para llegar al momento cumbre, eso si, rodado de manera estupenda, que son aquellos Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, preparados por el ministro de propaganda Goebbels.
Hitler sólo saludaba a los atletas alemanes victoriosos y quería demostrar la fortaleza de la raza aria, a lo que Owens respondió con una bofetada deportiva descomunal en territorio comanche.

Os dejo con el traíler de este film.


viernes, 25 de marzo de 2016

Batman v. Superman: Dawn of Justice (2016)

Cartel del film

Ayer acudí al estreno de Batman vs Superman, El amanecer de la justicia, no sin dudas, y habiendo escuchado críticas no del todo positivas sobre la misma. Hablamos, como no, de uno de los estrenos más esperados de este 2016, como ya anuncié aquí a finales de 2015. Y suele pasar, que cuando vas con temores y muchas dudas, luego el visionado supera con creces la idea que tu te habías hecho a tenor de lo leído, dicho y comentado. Estamos ante una gran película, con grandes momentos y muy bien hecha, ya que su director Zack Snyder desarrolla los conflictos interiores de los dos protagonistas principales, proclamando el manejo de personalidades de los mismos y profundizando en los arquetipos de esa dualidad principal que son el hombre murciélago por un lado y el hombre de acero por otro, ambos sustentadores del universo DC Cómics.


Hablamos de una película por momentos sublime, que técnicamente me parece un portento, en la que la fotografía es impresionante, dibujando casi un lienzo en cada plano, además de tener una cuidadísima iluminación. Empieza el film con el origen de Batman, cuando Bruce Wayne de niño pierde a sus padres matados en un callejón y él en su entierro huye y cae en un hueco lleno de murciélagos, menuda pasada de escena. Una banda sonora de Hans Zimmer y Junkie XL incrustada de manera brillante, fusionada con imágenes casi mudas, donde un niño que se queda huérfano y lo pierde todo, se convierte en Batman. Me parece empezar en todo lo alto, utilizando el recurso del flashback en su justa medida. A partir de ahí asistimos a la batalla de Metrópolis (el final de "El hombre de acero") pero desde la perspectiva de Bruce Wayne, y el origen del miedo de Batman hacia ese alienígena de poder divino caído del cielo, interpretado de nuevo por Henry Cavill.


Con un Ben Affleck (Batfleck para los amigos) espectacular, mucho mejor de lo que imaginaba, la carga emocional sube y se producen ciertos paralelismos con los atentados del 11-S de las Torres Gemelas, con la caída de edificios y Bruce intentando salvar a personas en peligro. Todo esto hace de esta primera parte del film sea algo cercano, muy real y con tintes dramáticos.
Pero a partir de aquí, asistimos al nacimiento de un personaje que tendrá bastante protagonismo, que es Wonder Woman (con una genial Gal Gadot) y que se unirá a los dos superhéroes en su lucha contra el mal. Pero la confrontación real de los dos pesos pesados es casi lo menos importante, ya que la fuerza está en dejar claro el esfuerzo por salvar el mundo, para que  no se desencadene más desastre y destrucción. Es ahí donde lucharán contra Lex Luthor, el villano, encarnado por Jesse Eisenberg, que sinceramente me deja a medias, ya que lo hace bien, pero le sobran demasiados aspavientos, no me acaba de convencer, demasiado histriónico, y claro, echo de menos al Joker.


En cuanto a los personajes secundarios, Amy Adams como Lois Lane vuelve a estar a un gran nivel, y la gran alegría la da un increíble Jeremy Irons en su papel de Alfred, con guiños cómicos y frases geniales. Eso si, el resto de secundarios casi no destacan, Laurence Fishburne (que sigue ensanchándose), Holly Hunter (algo fría como la senadora Finch) o Scott McNairy en el papel del tullido Wallace. Diane Lane cumple a la perfección en su papel de Martha, madre de Clark Kent, nombre igual al de la madre de Wayne.
Sinceramente Affleck se ha esforzado y consigue una enorme actuación, Cavill vuelve a estar muy bien y hay escenas de un gran valor, como la de la persecución al tráiler con el batmóvil o la de la salvación por Batman de la madre de Superman, gloriosas ambas.


Snyder, como director, vuelve a rodar como sabe, es decir, enfatiza lo que intuye que funcionará y va desviando detalles nimios que no interesan, con un criterio bastante acertado. Hay un par de momentos de giro inesperado, que sorprenden al espectador, y todo desemboca en una épica batalla, como no podía ser menos, superheróica y de corte magno y sideral.
La historia es oscura, dramática, incluso apocalíptica por momentos, pero es ahí donde Zack cuida los detalles y hace de cada escena una viñeta, muy especial. Se nota que este hombre, se he metido los cómics de ambos superhéroes hasta el tuétano y se agradece.


Os dejo con el tráiler oficial del film.