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lunes, 11 de marzo de 2019

The Mule (2018)


Los últimos films de Clint Eastwood me habían dejado una sensación irregular, aunque siempre son películas de las que sacar algo positivo, pero en las que la figura del héroe era la protagonista. Valoro mucho su labor como director, pero en The Mule, traducido aquí como Mula, tiene la novedad de que volvía a estar como actor, cosa que no sucedía desde 2012 (Trouble with the curve) y desde luego que siempre es un placer verle actuar, porque está realmente soberbio. Y es en esta película, en la que la figura del protagonista que él encarna, Earl Stone, la que cobra una magnitud primordial.


Basada en una increíble historia real que estaba recogida en un artículo del New York Times, Mula cuenta la historia de un nonagenario, al que su negocio de horticultor en el que siempre fue un crack, sufre un bajonazo con las nuevas tecnologías, que le llevan a una situación de ruina económica y de embargo de sus propiedades. Por si fuera poco, su excesiva dedicación al trabajo le ha hecho perder el contacto con su familia, cuya relación con ellos es casi nula (con excepción de su nieta que le adora), por lo que acepta un trabajo de conductor transportista, que entraña ciertos riesgos. Pronto verá que lo que hace es ser una "mula" que transporta cocaína para un cártel mexicano, siendo las cantidades cada vez más grandes al ser un buen y veterano conductor que pasa inadvertido para la policía.


Pero en esta historia aparecen todos los fantasmas personales del autor que son casi un clásico en su carrera, traumas como la familia, la hija y el padre ausente, situaciones en las que de nuevo ha de situarse al margen de la ley para acabar encontrando la paz con los suyos y consigo mismo. Evidentemente Eastwood enfoca de manera clásica la historia y con un tono muy amable, y por supuesto entrañable y con unos toques de humor maravillosos.
Pero también hay drama y mucho, tanto en el retrato social, en el paso del tiempo y los años, teniendo varios momentos que ponen el corazón en un puño al espectador que se mete a fondo en la historia.


No negaré que hay interpretaciones geniales como la de Andy García (me costó reconocerle) que interpreta a Laton, un magnate del cártel, Bradley Cooper que da vida a Colin Bates, un agente de la DEA que persigue las actividades ilícitas del cártel, Dianne Wiest en el papel de la ex-mujer de Earl, Mary, y su propia hija Alisson Eastwood que hace de su hija Iris, que lleva 12 años sin dirigirle la palabra. Pero Clint que en mayo cumplirá 89 años, mantiene un poso y acumula una experiencia que le permiten salir triunfante a todas luces en su propia película.


Después de verla, mi sensación es cada vez mejor, de esas películas que te dejan un poso magnífico y que a buen seguro volveré a visionar.

Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 27 de abril de 2017

Escenas míticas del cine (LII)


En 1990 Francis Ford Coppola dirige la tercera parte de El Padrino, una película muy buena, sino fuera porque las dos primeras partes son obras maestras, pero claro la comparativa sería demasiado cruel. Aquí Michael Corleone (Al Pacino), heredero del imperio de don Vito Corleone, intenta rehabilitarse socialmente y legitimar todas las posesiones de la familia negociando con el Vaticano. Después de luchar toda su vida se encuentra cansado, tiene problemas de salud (diabetes que le dan bajadas de azúcar) y centra todas sus esperanzas en encontrar un sucesor que se haga cargo de los negocios. Vincent, el hijo ilegítimo de su hermano Sonny (Santino que interpretaba James Caan), será el elegido.


En una escena memorable, de las muchas que tiene, Michael llama a Vincent para que empiece a hacer cosas por él, y así empezar a allanar el camino para ser el próximo Padrino. Su misión será embaucar a Don Altobello (Eli Wallach), hacerle creer que traicionará a Michael, y así atraer su confianza. Michael le dice una cosa clave a Vincent, "le dirá que me traiciones para probarte... oféndete porque esa será su trampa". Es entonces, en medio de esa conversación, cuando llega Don Licio Lucchesi (Enzo Robutti) y le dice a Vincent: "Don Altobello me ha dicho que tienes un carácter estupendo, fuerte, te haces respetar..." "Me gustaría ser tu amigo, incluso el más fuerte necesita amigos..."

Disfrutad de esta maravillosa escena.


viernes, 20 de enero de 2017

Passengers (2016)

Cartel del film

Ayer por fin pude ver la película Passengers, dirigida por Mordem Tyldum, y donde hay dos actores claramente protagonistas, Jennifer Lawrence y Chris Pratt. Me llegaban impresiones bastante pesimistas de un film con, al parecer, un presupuesto enorme dentro del que se incluía los emolumentos que cobra una actriz de la talla de la Lawrence (dos Óscars acumula ya la nenita), que va actualmente por los 20 millones de dólares en caché, aproximadamente, y los de Mr. Pratt que tampoco debe andarle a la zaga.
Esta película mezcla por un lado el show galáctico, el de ir en una nave que surca el espacio a través del tiempo para llegar a un remoto planeta, y por otro el de una historia romántica que tiene un dudoso inicio, un tremendo paso atrás y un final feliz.


La historia trata de una nave espacial, el Avalon, perteneciente a una compañía por la que 5000 personas han pagado para viajar a un planeta lejano a lo largo del tiempo, para lo que lo hacen en estado de hibernación. Supuestamente el viaje debe durar 120 años, pero un pasajero, después de que la nave choque contra una nube de meteroritos, se despierta 90 años antes del final del viaje, debido a un fallo en su cápsula de hibernación.
Esto provoca que tenga que hacerse a vivir sólo en la gigantesca nave espacial, y sólo pueda hablar con un androide interpretado por Michael Sheen, aparte de darse cuenta de que lo que le queda de vida lo pasará en esa nave.


A partir de ahí la función tiene un problema, y es que el guión va forzado y a trompicones. Me explico, una vez que el protagonista masculino, Jim Preston (Chris Pratt), lleva más de un año viviendo sólo y lo pasa tan mal que incluso piensa en el suicidio, decide después de mucho pensarlo, que debe sacar a alguien de una de las cápsulas para que le acompañe, y esa es Aurora (Jennifer Lawrence), de la que se informa convenientemente de su estatus de escritora, de lo guapa que es, etc... Como es lógico, su decisión a la larga traerá consecuencias.


Una vez los dos en la nave, surge la inevitable historia de amor, que se pone bastante calentona, y hace que llegue un momento a mitad del film que se estanque un poco. Cuando ella se entera de que su cápsula no se abrió accidentalmente, como es lógico arde en cólera. Pero es entonces cuando la nave empieza a tener serios problemas y empieza a sufrir apagones, pérdida de gravedad, caída de aparatos, etc., Es entonces cuando también accidentalmente se abre la cápsula de Gus Mancuso (Lawrence Fishburne), miembro de la tripulación, que sale bastante enfermo, y en su breve estancia dará las claves para intentar solucionar las averías.


Sin duda, los dos actores principales salvan el film, su química es más que evidente (Pratt y Lawrence se lo han pasado pipa), pero el guión naufraga, ya que el tema de el viaje, la reparación de la nave y demás es bastante forzado y poco creíble, sinceramente. La película está bien, es disfrutable, pero es mejor visionarla sin muchas espectativas, porque además te hace pensar poco, cuando realmente una buena película de ciencia ficción, te deja preguntas en el aire y te hace darle al tarro.

Os dejo con el tráiler.

lunes, 21 de marzo de 2016

Black Rain (1989)

Cartel del film

A finales de los años 80 y después de una década donde se busca la máxima recaudación satisfaciendo al gran público (los jóvenes de la época, pero también a los maduros), primando los efectos especiales, tramas efectistas y una puesta en escena por lo general artificiosa que bebía del mundo de la publicidad y el videoclip, sale este film de 1989. Y hasta ahí fue a parar un director como Ridley Scott cuyas obras maestras del cine de ciencia ficción, tanto Alien (1979) como Blade Runner (1982) le daban para vivir muy desahogado. En este caso, el film debía dirigirlo Paul Verhoeven, pero Scott tuvo que hacerse con las riendas y un elenco de actores de primer nivel, y donde el recién oscarizado Michael Douglas (por Wall Street) y un pujante Andy García, compartían protagonismo. Se nota su mano en la atmósfera opresiva y decadente, muy bien hecha.

  Charlie (Andy García) & Nick (Michael Douglas) 

Anoche tuve la oportunidad de volver a verla, y de constatar que sigue pasando muy bien el tiempo por ella. Nick Conklin (Michael Douglas) y Charlie Vincent (Andy García) son dos policías de Nueva York a los que asignan la misión de escoltar a un peligroso asesino Yakuza hasta Japón (Sato, interpretado por Yusaku Matsuda), que al llegar al aeropuerto de Osaka se escapa. En la búsqueda para atraparlo, van a verse metidos en los bajos fondos de la ciudad e involucrados en una encarnizada guerra entre bandas rivales de la mafia japonesa. Pero allí contarán con la ayuda del Subinspector de la preceptura de policía de Osaka, Masahiro Matsumoto (que interpreta Ken Takakura). Esa lucha de grupos mafiosos, tiene como causa unas planchas para la falsificación de dólares.

Sato (Yusaku Matsuda)

Todo esto les obliga a introducirse más y más en los círculos de la mafia local. En el sitio y lugar más inesperados y tras una noche de fiesta en la que Andy García se marca en un karaoke un tema de Ray Charles (What'd I say) acompañado de Masahiro, el policía neoyorkino "Charlie Vincent" muere asesinado a manos de Sato y su banda de motoristas.
Es entonces cuando Nick, se da cuenta de que deberá usar los mismos métodos que los criminales japoneses si quiere honrar a su compañero. En el camino se cruzará con una mujer, Joyce (Kate Capshaw), que guarda ciertos paralelismos con la forma de ver la vida de Nick, aportando una visión turbia y melancólica de los clubs de los bajos fondos japoneses, pero que echará un importante cable a Nick cuando se queda solo.

Joyce (Kate Capshaw) & Nick (Michael Douglas)

Como anécdota, decir que Yusaku Matsuda que hace el papel del villano Sato (que descartó Jackie Chan) tenía cáncer de vejiga y sabía que iría a peor durante el rodaje, pero eligió participar manifestando "Así, voy a vivir para siempre" (menudo epitafio). Ridley Scott al parecer no tenía conocimiento de la enfermedad del actor, que falleció a 7 semanas del estreno. Michael Douglas está excelente, en ese papel de policía no del todo honesto (con un atiguo caso corrupto a sus espaldas) pero muy bueno en su trabajo, Andy García borda el papel de policía ejemplar y algo ingenuo, mientras Ken Takakura está excelente como policía japonés, que debe saltarse sus estrictas normas para ayudar a sus amigos americanos.

Masuhiro (Ken Takakura)

Me encanta la atmósfera opresiva de las calles de Osaka, perfectamente detallada, muy bien llevada la amistad de los dos policías, esa dualidad entre la cultura colectiva japonesa y sus códigos de honor y la individualista occidental, la organización yakuza, el psicótico mafioso que busca escalar posiciones dentro de los Oyabun, etc., así resulta muy interesante desde el punto de vista social y de mentalidades. Se nos presenta a un Japón desarrollado, activo teconológicamente hablando y vivo, pero controlado por el poder de la mafia japonesa que viene de largo, personificada en los Yakuza...



Os dejo con la escena final, cuando Nick y Masahiro se dan un regalo cada uno al otro, alguno muy especial.