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viernes, 28 de febrero de 2025

Nos deja Gene Hackman.

Este pasado miércoles 26 de febrero por la tarde Gene Hackman, una leyenda como intérprete, ha sido encontrado muerto junto a su esposa Betsy Arakawa en su casa de Santa Fe (Nuevo México), dentro de la colonia en la que vivía el matrimonio (casados en 1991) desde que en 2004 Hackman anunció su retirada, Hackman tenía 95 años y Arakawa 63. El laureado actor consiguió dos estatuillas de Hollywood por The French Connection (Contra el imperio de la droga) de 1971 y Sin Perdón de 1992, además de que fue nominado otras tres veces por Bonnie and Clyde de 1967, por Nunca canté por mi padre de 1970, y por Arde Mississippi de 1988.
Según la autoridades "no hay indicios de acto delictivo", es decir, la apariencia es de que no entró nadie en la casa,  aunque han reconocido que es "una situación fuera de lo común". Se investigan las causas de las muertes, y se asegura que no existen señales obvias de fuga de gas. La pareja fue encontrada en habitaciones separadas, Arakawa junto a un calentador caído y un bote de pastillas desperdigadas y su cuerpo en descomposición lo que podría indicar que ya llevaba varios días fallecida. También estaba el cadáver de uno de sus perros, los otros dos andaban dando vueltas. Según las autopsias llevaban nueve días muertos ya que el marcapasos del actor dejó de funcionar el pasado 17 de febrero.


Eugene Allen Hackman, que era su verdadero nombre, nació en San Bernardino, California, el 30 de enero de 1930. Sus antepasados eran neerlandeses, ingleses y escoceses asentados en Pensilvania, aunque su madre era canadiense de nacimiento. Fueron bastante nómadas, hasta que se asentaron en Danville, Illioins, en casa de la abuela materna, donde su padre trabajó como jefe de imprenta en un periódico local. Cuando Gene tenía trece años sus padres se divorciaron, viviendo con su madre hasta los dieciséis años, para a esa edad alistarse en Los Marines, sirviendo como operador de radio en China (mintiendo sobre su edad), Hawái y Japón.
Después vivió en New York, haciendo trabajos de poca relevancia, regresó a Illinois donde estudió televisión y periodismo en la universidad, aprovechó la ayuda que para los estudios daba el Gobierno a los antiguos militares, de hecho fue a la School of Radio Technique de Nueva York, lo que le llevó a trabajar en emisoras de radio de Florida e Illinois.
Pero Hackman tuvo vocación tardía en el cine, después de los 30 años ingresó en la escuela de interpretación Pasadena Playhouse en Los Ángeles, donde forjó amistad con otra promesa de entonces Dustin Hoffman. Hizo algún trabajo televisivo en series como FBI o Los Invasores, y debutó en el cine con un pequeño papel en el film de gángsteres Mag Dog Coll en 1961, sin ni siquiera aparecer en los créditos.
Tras la muerte accidental de su madre en un incendio en 1962, volvió a New York, donde estudió con George Morrison y actuó en teatros de poco relieve, hasta que en 1964 le llegó la primera oferta para trabajar en Broadway, el éxito que cosechó le abrió definitivamente las puertas del cine.

Primero intervino en un film llamado Lilith, de Robert Rossen, en 1964 junto a Warren Beatty y Jean Seberg. Precisamente Beatty le recomendó para el papel del hermano de Clyde Barrow en Bonnie and Clyde de 1967, dirigida por Arthur Penn, de la que Beatty era protagonista y además productor. Su espectacular interpretación de Buck Barrow, convenció a la crítica y Hackman obtuvo su primera nominación al Oscar como mejor actor de reparto. A partir de ahí su ascenso y línea de trabajo no se interrumpió, trabajó con Robert Reford en 1969 en El descenso de la muerte, volvió a ser nominado como mejor actor de reparto por el film Nunca canté por mi padre de Gilbert Cates, en 1972 si recibió su primer Oscar como mejor actor por su papel en The French Connection de William Friedkin interpretando a 'Popeye' Doyle. Le siguieron La aventura del Poseidón en 1972, Espantapájaros en 1972, La conversación en 1974, salió en un pequeño papel de ciego ermitaño (relatado aquí) en El Jovencito Frankestein de Mel Brooks en 1974, La noche se mueve en 1975, aunque ya se haría megafamoso al interpretar el villano Lex Luthor en el Superman de Richard Donner en 1978. Muy destacable también su participación en secuelas de Superman II y IV, pero fue con Arde Mississippi (1988) de Alan Parker,  con la que volvió a ser nominado a mejor actor. Su éxito definitivo le llegó con su segundo Oscar en 1992 por la película Sin Perdón dirigida por su amigo Clint Eastwood, donde daba vida a un sheriff sádico y violento. Eso reavivó su carrera con films como The firm de 1993 de Sidney Pollack, Rápida y mortal en 1995, Marea roja en 1995 también, , The birdcage en 1996 y en 1997 volvió a trabajar con Eastwood en la fantástica Poder Absoluto.


Siguió haciendo cine hasta el año 2004, destacando su participación en Bajo Sospecha y The Replacements, ambas del año 2000 o Tras la línea enemiga en 2001.

En 1992 Clint Eastwood, que hasta ese momento no tenía el reconocimiento por su carrera de actor y mucho menos por la de director, hizo Sin Perdón, que revitalizó de manera increíble el western, aunque años antes con El Jinete Pálido ya tuvo un gran intento, pero en este trabajo confluyeron varias circunstancias que hicieron que fuera un éxito absoluto y que recibiera Oscars y premios de toda índole. Pero cuidado, estamos hablando de que Clint en ese momento llevaba ya dirigiendo películas desde 1971, ahí es nada, 21 años, y con una calidad muy buena. De hecho esto no fue más que un espaldarazo a su carrera, y desde entonces no ha dejado de seguir haciendo grandes films.
En este interpretaba a William Munny, que junto a Ned Logan (Morgan Freeman) vuelven a cabalgar juntos después de años, por una recompensa de 1000 dólares que unas prostitutas ofrecen por matar a dos tipos que acuchillaron a una de sus compañeras y la desfiguraron, a ellos llega esta información por The Schofield Kid (Jaimz Woolvett), que irá junto a ellos. El sheriff del pueblo en cuestión Big Whiskey, Little Bill Daggett (Gene Hackman), que no permite armas ni delincuentes en su ciudad, había indultado a esos dos hombres, a pesar de sus hechos. Esa ayuda exterior que las mujeres piden, hará que William vuelva con su amigo Ned, recaiga en la bebida, y se convierta en el asesino implacable que fue.
Para recordarle pongo una escena mítica de esta película, esa secuencia inolvidable del tiroteo final de colores oscuros, en la que William Munny (Clint Eastwood), rifle Spencer en mano, emerge entre las sombras y la tormenta mientras en el bar el Sheriff Little Bill celebra con sus acólitos que cazaron a Ned. Munny parece aparecido de ultratumba, para vengar la muerte de su amigo y dice unas palabras lapidarias: "He matado a mujeres y niños, he disparado sobre cualquier cosa que tuviera vida o se moviera, y hoy he venido a matarle a usted, por lo que ha hecho a Ned". El duelo interpretativo entre Clint y Gene es de mucha altura.

Os dejo con la mítica escena y descanse en paz Gene Hackman.

sábado, 28 de agosto de 2021

Escenas míticas del cine (CXC)


Alan Parker dirige en 1988 Arde Mississippi, un extraordinario film cuyos sucesos ocurren en 1964 y que tiene en los principales papeles a Gene Hackman y Willem Dafoe, además de una joven Frances McDormand. En ese año en un pueblo sureño del estado de Mississippi, donde el racismo es aún potente y está muy arraigado, el Ku Klux Klan reivindica de manera muy violenta la supremacía blanca, como por ejemplo cuando al principio del film tres activistas defensores de los derechos humanos desaparecen sin dejar rastro. Dos agentes del FBI de caracteres opuestos, se hacen cargo de la investigación, llamados Anderson (Gene Hackman) y Ward (Willem Dafoe).
El film, lleno de escenas violentas, apunta y analiza el odio racial buscando su origen e intenta comprender una reacción tan salvaje, hasta que los investigadores se van dando cuenta que el propio Sheriff y sus ayudantes también son racistas.
En una mítica escena, Ward (Willem Dafoe) revisa material de la investigación y ve fotos desgarradoras de muertes de gente de color en ese estado y en ese pueblo y se pregunta que de dónde sale tanto odio, a lo que Anderson (Gene Hackman) le cuenta una historia de su propio pueblo, y en el que su padre estaba involucrado, muy revelador.


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 22 de agosto de 2021

Escenas míticas del cine (CLXXXVII)

Alan Parker dirige en 1988 Arde Mississippi, un extraordinario film cuyos sucesos ocurren en 1964 y que tiene en los principales papeles a Gene Hackman y Willem Dafoe, además de una joven Frances McDormand. En ese año en un pueblo sureño del estado de Mississippi, donde el racismo es aún potente y está muy arraigado, el Ku Klux Klan reivindica de manera muy violenta la supremacía blanca, como por ejemplo cuando al principio del film tres activistas defensores de los derechos humanos desaparecen sin dejar rastro. Dos agentes del FBI de caracteres opuestos, se hacen cargo de la investigación, llamados Anderson (Gene Hackman) y Ward (Willem Dafoe).
El film, lleno de escenas violentas, apunta y analiza el odio racial buscando su origen e intenta comprender una reacción tan salvaje, hasta que los investigadores se van dando cuenta que el propio Sheriff y sus ayudantes también son racistas.
En una mítica escena, Anderson (Gene Hackman) va al bar donde suelen reunirse Deputy Pell (Brad Dourif) ayudante del Sheriff y Frank Bailey (Michael Rooker) uno de los tipos duros que está lleno de odio y racismo por dentro, además de otros palmeros. Anderson llega, pide una cerveza y entabla conversación con ellos hasta que estos, sobre todo Bailey, le deja claro agarrándole de la solapa que mataría a cualquier tipo de color si le dejaran, a lo que Anderson contraataca agarrándole de los testículos y apretando mientras deja claro que han venido al pueblo a acabar la investigación y no se van a ir.


Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Octavo Aniversario de My Kingdom for a Film.

Hace ya 8 años, tal día como hoy, inauguré este blog en el que hablo sobre cine, películas, cortos, series, escenas míticas, escenas cómicas, estrenos de cine, bandas sonoras, noticias, etc...
Es cierto que cuando inicié esta aventura, con expectativas muy modestas, la cosa era complicada, pero con el paso del tiempo, el trabajo, los posts realizados y demás, la respuesta es bastante sentida y sobre todo se comparten opiniones de todo tipo.
Quiero dar las gracias a todos, a blogeros que son seguidores, comentaristas y lectores, a los no blogeros que también comentan y leen, a los blogeros que sólo leen, a los que sin ser blogeros se hicieron seguidores, a los que no son ni blogeros ni seguidores, pero se pasan a leer o comentar, a aquellos que sólo leen aunque no digan nada, e incluso a aquellos que sólo se pasan a criticar. Y desde luego este año tan difícil, sin poder ir al cine durante meses ha sido difícil, pero hay que continuar, el séptimo arte lo merece.


Marty Feldman siempre es un seguidor constante de My Kingdom for a film, y la devoción es mutua, siempre a sus pies. Otro año  más y parece increíble, hablando de estrenos fulgurantes, noticias, películas, cortos, manteniendo mis viejas secciones de escenas cómicas y escenas míticas, y alguna seminueva como las bandas sonoras míticas, en definitiva un trabajo constante del que estoy muy orgulloso y quería compartir con todos. Además sigue vivo mi viejo blog de música, aún más veterano.
Aún recuerdo el primer post hablando de la película Drive, que me impulsó de manera definitiva a hablar de cine a día de hoy, una de tantas películas que me dejó huella.


Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En este día tan especial y habiéndola visto recientemente otra vez (y no me canso) hay una escena realmente graciosa, en la que el monstruo (al que da vida de manera genial Peter Boyle) una vez ha salido del castillo, vaga por el pueblo y llega a la casa de un ciego al que interpreta Gene Hackman (muy difícil distinguirlo). El ciego le invita a comer, beber, e incluso fumar, pero en sus buenos deseos le echa la sopa en todos los sitios menos en el cuenco, le rompe el vaso de vino al brindar y le quema el dedo al darle fuego... imborrable.

Os dejo con la mítica escena cómica.

martes, 26 de noviembre de 2019

Escenas míticas del cine (CX)


En 1992 Clint Eastwood, que hasta ese momento no tenía el reconocimiento por su carrera de actor y mucho menos por la de director, hizo Sin Perdón, que revitalizó de manera increíble el western, aunque años antes con El Jinete Pálido ya tuvo un gran intento, pero en este trabajo confluyeron varias circunstancias que hicieron que fuera un éxito absoluto y que recibiera Oscars y premios de toda índole. Pero cuidado, estamos hablando de que Clint en ese momento llevaba ya dirigiendo películas desde 1971, ahí es nada, 21 años, y con una calidad muy buena. De hecho esto no fue más que un espaldarazo a su carrera, y desde entonces no ha dejado de hacer grandes films.
En este interpretaba a William Munny, que junto a Ned Logan (Morgan Freeman) vuelven a cabalgar juntos después de años, por una recompensa de 1000 dólares que unas prostitutas ofrecen por matar a dos tipos que acuchillaron a una de sus compañeras y la desfiguraron. El sheriff del pueblo en cuestión, de Big Whiskey, Little Bill Daggett (Gene Hackman) que no permite armas ni delincuentes en su ciudad, había indultado a esos dos hombres, a pesar de sus hechos.
Esa ayuda exterior que las mujeres piden, hará que William vuelva con su amigo Ned, recaiga en la bebida, y se convierta en el asesino implacable que fue, como se puede ver en la escena de venganza cuando entra en la taberna, por la muerte a manos del Sheriff de su amigo Ned y en la que suelta una de sus frases míticas: "todo el que quiera seguir con vida, será mejor que se largue".


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Mejores escenas cómicas del cine (LXXVI)


Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y cómo no, revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En una escena cómica bestial Herald (al que interpreta Gene Hackman...) es ciego y vive solo y recibe la visita del monstruo,con el que trata de ser hospitalario ofreciéndole sopa, pero al ser ciego lo echa de manera dubitativa y no en el cuenco, también le invita a beber vino y brindan... un brindis muy efusivo, quizás demasiado y también hay puro... que el ciego enciende de manera confusa... todas esas buenas intenciones llevadas a cabo con torpeza harán que el monstruo salga despavorido.


Os dejo con la tremenda escena cómica.

martes, 26 de julio de 2016

Escenas míticas del cine (XLII)


En 1996 Clint Eastwood dirige esta tremenda película. Él mismo hace de Luther Whitney, un especialista en grandes robos. Decide desvalijar la mansión de un magnate que se encuentra de vacaciones en el Caribe. Sin embargo, una vez dentro, ses testigo involuntario, ya que está dentro de la cámara acorazada que posee doble espejo, de un asesinato que involucra al Presidente de los Estados Unidos (Gene Hackman) colocado ahí por el magnate, a su jefe de gabinete y a dos agentes del servicio secreto.

Pero claro, ser un ladrón que puede acusar al presidente de asesinato, no es una tarea fácil, y ahí se ven los entresijos de como funciona La Casa Blanca.

En la escena mítica inicial, Allen Richmond (Gene Hackman) tiene sexo con la mujer del magnate Christy Sullivan (Melora Hardin), pero la cosa se irá poniendo violenta, hasta que el servicio secreto la mata a ella. Todo esto lo ve Luther desde la cámara acorazada sin hacer nada.


Os dejo con la mítica escena.