Arantxa Echevarría dirige La infiltrada, basada en la historia real de Aranzazu Berradre Marín, pseudónimo con el que se infiltró una policía nacional en la banda terrorista ETA durante ocho largos y duros años en la década de los noventa, a la que da vida una extraordinaria Carolina Yuste. Con apenas veinte años es seleccionada por Ángel (Luis Tosar), su jefe dentro del cuerpo nacional de policía, que le explica desde el principio que su labor será fundamental, pero para ello tendrá que desconectarse de su familia y cortar lazos aparte de que esa faena que haga no será reconocida nunca, ni antes, durante, ni después, pero no se puede equivocar. La joven consiguió infiltrarse en la izquierda abertzale presentándose como militante del Movimiento de Objeción de Conciencia de Logroño. Es la única mujer (esto generó burlas en su día por parte de sus compañeros) que convivió en un piso con dirigentes de la organización terrorista. Su labor fue crucial para desarticular el comando Donosti, en una época en la que la banda declaró una falsa tregua. Se trata de la historia de una mujer muy valiente, que cambió su vida para salvar la de otros.
La película retrata la evolución de la agente durante los ocho años que estuvo infiltrada dentro de la banda y la presión continua a la que estuvo sometida, con la preocupación de ser descubierta y la de obtener información clave sin ser descubierta. Esa trama llena de tensiones y peligros, explora los riesgos de vivir bajo una identidad falsa, además del precio emocional y personal de haber cortado las conexiones familiares.
La dirección de este film me parece brillante ya que destaca por su capacidad para construir un thriller en tono muy real, pero que también te muestra la opresión de la situación. Eso provoca que el espectador esté en tensión constante, y experimente la creciente sensación de peligro que rodea a la protagonista principal, ese conflicto interior que agobia y mucho a Arantxa está capturado de manera brutal.
Todo es llevado con un estilo sobrio, alejado de excesos, y centrándose en el carácter íntimo de la historia, enfocándose en las emociones y complejidad de los personajes. Es por esto, que retrata los aspectos más humanos de la protagonista, sus dudas, su soledad y su sufrimiento, sobre todo a partir del momento en el que tiene que compartir piso con un tipo como Sergio (Diego Anido) bastante peligroso, experimentado y algo loco, que hace que ella llegue a momentos límite.
Hay escenas impactantes, como la del asesinato de Gregorio Ordoñez, que te produce auténticos escalofríos, pero sirve para contextualizar de manera perfecta el peligro latente al que se exponían todos en aquella época.
Unas actuaciones convincentes de todos los actores hace también que la película funcione y las historia sea muy creíble.
En definitiva es una película que equilibra de manera perfecta la tensión de la situación y el drama personal que te mantiene sin pestañear durante la proyección.
El pasado mes de noviembre de 2023 se estrenó el biopic dirigido por David Trueba titulado Saben aquell, centrado en la figura del gran humorista barcelonés Eugenio Jofra al que da vida un extraordinario David Verdaguer. La película se centra en los primeros años de su carrera en Barcelona, donde después de dejar una relación que no le convencía poco antes de casarse por la iglesia, conoce a Conchita (Carolina Yuste) con la que tiene un flechazo instantáneo. Él trabaja de joyero, pero al conocer a Conchita tocando y cantando aprende a tocar la guitarra para acompañarla a ella en sus actuaciones, formando el dúo "Els dos". Hay un momento clave y es cuando Conchita debe ausentarse durante dos semanas por enfermedad de su madre, y recomienda a Eugenio que lleve las actuaciones él solo, entonces cuando regresa, Eugenio se ha convertido en un fenómeno del humor underground de la ciudad, ya que la gente no para de reír con sus chistes.
A partir de aquí se va moldeando el incipiente humorista y poco a poco entre los dos van construyendo ese personaje de gafas oscuras, camisa negra, el taburete, los cigarrillos y el vaso de tubo con el destornillador. Se convierte en un éxito más allá de Barcelona, en una España de la transición algo deprimida que busca reírse desesperadamente y lo hace con ese hombre que comienza todos sus chistes con "Saben aquell que diu..." En todo ese proceso David Trueba deja claro que es fiel a aquella frase de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, ya que ella será el pilar fundamental sobre el que él sustente todo, criar a sus dos hijos, todos los modelajes y cambios de su personaje, la búsqueda de más chistes para ampliar el repertorio, etc.,
Hay una escena en el tramo final del film en la que probablemente el personaje interpretado de manera increíble por David Verdaguer asume por completo su propia naturaleza, sin importarle si eso habla muy mal de su forma de encarar la vida, admite ser un mal padre, mal marido, mal hermano, mal hijo, etc., algo con lo que el director juega, es con la omisión de todo eso para entender el genio del humor que era, pero no lo era tanto en otros terrenos de la vida. Pero sin embargo, la relación con su mujer, a la que quiere con locura, le humaniza mucho, de hecho al principio la estrella es ella, y todo cambia cuando él emerge, y lo que sucede es que ese cambio de papeles ella lo sabe asumir, cosa que se nota cuando vuelve de su ausencia y ve que la sala está a reventar. Ahí es donde el director transmite con fluidez ese ascenso a la fama de Eugenio, pero a la vez la incomodidad que todo eso despertaba en su persona.
Ese poso de tristeza que Eugenio tenía chocaba frontalmente con su capacidad para hacer reír al español medio, esa era su virtud.