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domingo, 17 de octubre de 2021

Dune (2021)

Dune es el nuevo film del director francocanadiense Denis Villeneuve en el que hace su visión particular del clásico de la novela de Frank Herbert. Ya David Lynch en 1984 hizo el suyo, que a mi particularmente siempre me ha resultado difícil de digerir, pero sin embargo esta nueva que evidentemente 37 años después dispone de muchos más medios y eso es una ventaja en películas de ciencia-ficción, posee una cualidad indudable y es que el tratamiento que hace el director del conjunto y de los personajes, me parecen de un acierto total. Denis ya me dejó un buen sabor de boca con La Llegada, más tarde con la notable Blade Runner 2049, pero ahora se ha coronado.


Arrakis, el planeta del desierto, es el feudo de la familia Harkonnen desde hace generaciones, pero queda en manos de la Casa de los Atreides, después de que el emperador ceda a ésta explotación de las reservas de especia, una de las materias primas más valiosas de la galaxia y también una droga capaz de amplificar la conciencia y extender la vida. El duque Leto (Oscar Isaac), la dama Jessica (Rebeca Ferguson) y el hijo de ambos, Paul Atreides (Timothée Chalamet), llegan al planeta con la esperanza de recuperar el nombre de la casa, pero pronto se verán envueltos dentro de una trama de traiciones y engaños que hará que desconfíen de sus más allegados y a valorar a los lugareños, los Fremen, una tribu de habitantes del desierto, que tienen estrecha relación con la especia. Stellan Skarsgârd, haciendo del villano, el Emperador Vladimir Harkonnen, aparece en pocas escenas pero está excelente, al igual que Dave Bautista como Rabban Harkonnen en modo secundario.


Los personajes por medio del director son tratados a posta con cierta distancia y frialdad lo que les hace perder calor humano, incluso en momentos trascendentales. No quiere decir que su actuación sea mala, ni mucho menos, están excelentes, impecables mejor dicho. El ritmo del film es peculiar, pero tiene la gran cualidad de cocinar con cuidado el drama y a la vez ir desgranando escenas de una intensidad brutal. Ni que decir tiene, que en esencia, todo lo que sucede en la historia es algo ya conocido y paralelo a historias de otras sagas, pero el tratamiento aquí me parece muy acertado. Por ejemplo, los continuos sueños premonitorios de Paul, están muy bien canalizados, y nos permiten entrar en su mente de manera tremenda.


Pero si algo eleva al film de manera genial es su parte audiovisual, con un diseño de producción bestial y apabullante, gran dirección de fotografía de Greig Fraser, lo que hace que los planos generales ganen mucho a lo que hay que añadir la composición que encanta de encajar al propio director. A esto hay que añadir un diseño de sonido espectacular que me hizo alucinar en la butaca, impresiona su manera de envolver el conjunto de la pieza. Y cómo no, la banda sonora de Hans Zimmer es simplemente abrumadora y destaca incesante y atronadora, resonando constantemente, desde luego no pasa desapercibida.


En definitiva una película que no te atrapa por que desprenda cariño, si no por todo lo contrario por ser cruda y visceral en todos los sentidos. Según reza al principio del film, esta es la parte uno y nos deja abierta de par en par la parte dos que espero no tarde den llegar. Como siempre el excesivo metraje, 155 minutos, podría haber sido reducido.

Os dejo con el tráiler del film.

martes, 6 de abril de 2021

At Eternity's Gate (2018)

Julian Schnabel dirige este biopic sobre la figura del pintor holandés Vincent Van Gogh, realizado en 2018. Como todo el mundo sabe, o debería saber, ya se hizo una primera película acerca de este enorme pintor al que daba vida Kirk Douglas (El loco del pelo rojo, 1956) y por el que el actor fue nominado al Oscar, y que tenía como compañero de reparto a Anthony Quinn (al que si dieron el Óscar como mejor actor de reparto) en el papel de Paul Gaughin, el que fue su mejor amigo. En esta revisión de la figura del artista es Willem Dafoe quien se encarga del papel de Vincent Van Gogh, es una actuación realmente importante, mientras que Oscar Isaac da vida a Paul Gaughin.
El enfoque del film es evidentemente muy distinto al de aquella primera película, ya que este director es pintor y quizás por eso, su enfoque es más técnico y se centra en su proceso creativo y en cierta manera en sus problemas mentales que le influían a la hora de pintar, aunque aporta poco nuevo que no se sepa de su biografía.


Schnabel está irregular, pero se esfuerza y hace un trabajo encomiable, de hecho su director de fotografía Benoît Delhomme está soberbio, ya que consigue un tratamiento plástico con un uso de la luz, el color y las texturas maravilloso, así la experiencia audiovisual plasma mejor en pantalla los detalles y muy particulares peculiaridades de su autor, como dibujaba con el lienzo. Pero todo esto se mezcla con una narrativa muy errática, que provoca falta de ritmo y en momentos bastante desesperante, lo que hace fracasar al conjunto por desgracia.


Las escenas digamos psicodélicas en las que Van Gogh divaga, son difíciles de digerir, con textos repetidos una y otra vez y la música con notas de piano repetitivas. Pero se me antoja que en realidad la película quiere ser más, quiere ser diferente y provocativa, tiene delirios de grandeza y se acaba quedando en una película insulsa. Cortes abruptos, voces en off abrasivas, el excesivo meneo de esa cámara libre que acaba mareando, hacen que este trabajo me deje una sensación rara y desde luego inferior al de aquella obra maestra del 56.

En cuanto al reparto, es lo más solvente de la película. Un Dafoe entregadísimo, que da mucho empaque al verdadero protagonista, me gusta mucho su mirada de ido pero que esconde genialidad, Oscar Isaac perfecto en su Gaughin, un Mads Mikkelsen soberbio en su tremenda escena, o una Emmanuelle Seigner que sigue estando admirable a su edad. Desde luego lo mejor del film es cuando Willem Dafoe da rienda suelta a su talento y va libre, sin ataduras, ahí se ve hasta donde podía haber llegado este film.


Os dejo con el tráiler del film.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker (2019)


J. J. Abrams ha retomado la dirección en el que se supone es el cierre de la trilogía Star Wars, y no sólo eso, el cierre de una saga entera de 9 episodios. No conviene olvidar que desde 2012 George Lucas ya no tenía el control de la saga, que pasó a Disney. Y he de decir, como ya dije en su día del Episodio VIII, donde había unos fallos de guión de Rian Johnson que hacían bajar el nivel, que en esta última entrega era en la que muchas cosas debían quedar resueltas, y en la que debían desaparecer los pocos personajes antiguos que quedaban y hacerlo de una manera digna para ellos. Como ya hizo en el Episodio VII, Abrams despliega su maestría para el entretenimiento, y en la primera parte de la película sobre todo, lo hay a raudales. En eso sigue sin decepcionar, otro tema es como lidia con cuestiones fundamentales. Se trata de un traca final arriesgada, donde hay aciertos, pero también errores dolorosos.


Qué duda cabe que el director debía dar mucha información y desde luego hay sobreabundancia de ella y da la sensación de que ha tratado por todos los medios de que nada se quedara en el tintero, que todo tuviera su explicación y que se disiparan todas las dudas que episodios anteriores habían provocado. Pero para mí, una clave muy importante en toda esta última trilogía, era el personaje de Kylo Ren, ya que sustituir nada más y nada menos que al mejor villano de la historia como era Darth Vader, no es tarea sencilla, y aquí era donde ese personaje debía explotar, y sinceramente la decepción ha sido tremenda, eso hace que cojee todo el film, a pesar de recuperar al malvado Palpatine. Y cuando digo explotar, es que fuera lo más parecido a aquel malvado Vader, pero está a años luz.


Por otro lado, en el sentido positivo, Rey descubre su linaje, algo que nos tenían oculto desde hacía dos películas, pero que sale a la luz aquí, aunque no es una Skywalker, si es la heredera del legado y ha adquirido todas sus habilidades por sus dos grandes mentores Luke y la Princesa Leia. Es la que se torna en protagonista principal y lo asume muy bien, de hecho es la que salva los muebles en todos los sentidos, contando con la inestimable ayuda de Finn y Poe. Esa unión del grupo protagonista es uno de los mayores aciertos del director, que ya lo iniciara dos capítulos atrás.


Se ha buscado provocar emociones en el público, y desde luego que las hay, pero en los clímax es donde da una de cal y una de arena, por un lado dices siii, y por otro dices ¿pero esto qué es?
Se corrigen cosas de Los Últimos Jedi, como que cada personaje iba por su lado, sino que aquí es el grupo el que comanda y una líder dentro de él que toma decisiones. Además Abrams juguetea bastante con el exceso continuamente, y eso hay que dominarlo muy bien cuando te estás jugando el cuello. Por eso avanza sin parar e intentando tocar la fibra en cada una de las secuencias, y hay veces que lo consigue sin duda, golpes de efecto fuertes, pero como ya he dicho para que un film sea grandioso, el villano debe ser muy bueno...


Os dejo con el tráiler del film.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Star Wars. Episode VIII: The Last Jedi (2017)


Ayer asistí al estreno del Episodio VIII de Star Wars, el día del estreno oficial mundial, aunque ya en algunos cines hubo pre-estrenos con sesiones tipo long run que te ponían éste y el anterior episodio juntos, algo muy friki, en fin. Como ya dije en su día con respecto al Episodio VII, en aquella cinta dominaba la nostalgia, aunque conseguía ser un divertimento excelente con la introducción de los nuevos personajes que rejuvenecían la saga. Pero aquí, aparte del avance de la historia de la mítica saga, que no puede parar, se me antojaba ya de antemano que había que dar un golpe de timón y arriesgar, y Rian Johnson (que también el guión es suyo) lo hace y de qué manera. Pero claro, cuando se arriesga pueden pasar dos cosas, que haya aciertos, fallos o que la cosa se quede repartida, y para mi en este caso hay de ambas.


Los esfuerzos de Rian Johnson por dejar su sello en este trabajo son loables, pero no lo consigue del todo. Y me refiero a cuestiones de estructura de guión que quedan algo inconexas y que realmente afectan al resultado final. Y eso que ha metido probablemente muchas más partes de humor, que hace que probablemente sea la más chisposa, pero hemos de tener en cuenta que Star Wars en general interesa por su historia, no porque se le quiera dar un aspecto más humorístico. Los Porgs, por ejemplo, esos bichitos que son mezcla de pingüinos y pájaros al final resultan de lo más simpáticos, pero el problema está en que hay situaciones y sobre todo pasajes del film que me sobran, como los habitantes de la isla de Luke Skywalker, que poco aportan a la historia, por ejemplo.


En cuanto al punto donde se encuentra esta entrega, la terrible Primera Orden es aún más poderosa y tiene completamente contra las cuerdas a la Resistencia, que está liderada por una veterana ya, General Leia Organa (Carrie Fisher). En ese pequeño grupo de resistentes, sigue el piloto Poe Daremon (Oscar Isaac) que encabeza una misión para destruir un acorazado de la Primera Orden, así empieza el film, donde el inicio es espectacular y de gran nivel pero deja una cosa clara, y es que habrá una clara división de historias paralelas, ya que por otro lado la joven Rey (Daisy Ridley) tiene y debe definir su futuro y pasos, además de su vocación, una vez que sabe que tiene la Fuerza y que para encauzarla deberá ver a Luke Skywalker para pulirla. Luke vive aislado del mundo en una recóndita isla, rodeado de animales variopintos...
Esta separación de los caminos de los protagonistas hace carecer de unidad al film en una buena parte del mismo.


Por otro lado, dentro de la Primera Orden hay un personaje, Kylo Ren (Adam Driver), que si bien en el anterior episodio mataba a su padre, después de muchas luchas interiores, y estaba como en proyecto de ser un auténtico monstruo malvado, aquí ya será mucho más dañino y poderoso, y se acercará muy mucho a recordar por momentos a Darth Vader.
En el lado positivo, que lo hay, el extraño vínculo que se crea entre Rey y Kylo está muy bien hilado y probablemente sea de los mejores aciertos. Y como no el aspecto visual, que aunque ya se presupone, sigue a niveles maravillosos.
Pero aquí las parejas de baile que se van formando a lo largo de la película, a veces no me encajan, incluso hay una parte central que me sobra (la parte del casino).
Pero ya aviso que hay un momento concreto de la cinta, donde está el mejor momento de la película que podía haber sido muy brillante se quede a medias, casi en decepción. 


En resumen, para todos aquellos que se tragan los episodios de la saga como si fueran gominolas, será otra más, para los que miramos un poco la coherencia de lo que se va avanzando, queda claro que aquí hay cosas que han quedado raras, sin definir e inconexas, y por supuesto hay momentos donde las sorpresas te dejan bastante atontado y casi diría que bastante descolocado.

Os dejo con el tráiler del film.


jueves, 8 de junio de 2017

The Promise (2017)


Terry George dirige este film llamado La Promesa, y al que curiosamente llegué por la canción compuesta por Chris Cornell para la película del mismo título del film, y que a la postre fue su último tema grabado en vida. Pero la historia me interesaba, basada en hechos reales y ambientada en 1914, justo en los albores de la I Guerra Mundial.
La narración empieza en el pueblo natal, Siroun, al sur de Turquía y de mayoría armenia, de Mikael Boghosian, interpretado por un magnífico Oscar Isaac, cuya meta es estudiar medicina (ya hacía de boticario), para lo cual se traslada a Constantinopla (todavía es el final del Imperio Otomano) para titularse en medicina, con el dinero de la dote que le da el padre de su prometida, que le espera a su vuelta.


Una vez llega a Constatinopla, allí se instalará en casa de su tío (primo de su padre), que posee una tienda dentro del mítico gran bazar, y será donde conozca a Ana Khesarian (Charlotte Le Bon) francoarmenia, que da clases de baile a las niñas de su tío. Empieza a salir con un compañero de facultad, Emre Ogan (Marwan Kenzari) un juerguista turco, que está en medicina por obligación familiar, y también conoce a Chris Myers (Christian Bale), pareja de Ana, y periodista americano de la Associated Press.
Pero estalla la guerra y Turquía entra en el lado alemán, al caos del momento por las calles, se suma el del triángulo amoroso que se forma. Ana y Mikael se enamoran en un bajón de la relación entre Ana y Chris, pero los tres personajes son buenos de corazón, ya que salvan vidas, se pelean por amparar niños huérfanos de los ataques turcos, difunden el genocidio, etc., pero lo que es más increíble, es que el asunto sentimental lo llevan sin herirse, conviven con ello.


Pero es a partir de aquí, donde la película irá girando a la tragedia. Los turcos musulmanes inician una exterminación de la población armenia cristiana, que como es obvio afecta a Mikael de lleno, que al principio es salvado de entrar al ejército por su amigo Emre, al que su padre dará un primer aviso de que deje de ayudar al armenio. Las tiendas de los armenios son saqueadas, sus pueblos son quemados, y sus habitantes ejecutados o mandados a campos de trabajo inhumanos. Cuando Mikael intenta salvar a su tío de su cautiverio, es apresado y mandado a uno de esos campos, del que logra escapar después de más de seis meses allí de forma casi milagrosa.


Mikael regresa a Sirou, después de mil peripecias, y su madre Marta le obliga a casarse con la chica con la que estaba prometido antaño, viviendo en una casa de la montaña alejados del pueblo, en plan casi de hermitaños. Pero el destino hará que pronto se vuelvan a encontrar Mikael, Ana y Chris, todos involucrados en salvar vidas de niños huérfanos que cada vez es más numeroso. Siroun será masacrado y la familia de Mikael asesinada, cuando éste quería llevarles a sitio seguro. Chris será detenido y encarcelado, acusado de espía por generales turcos, que están decididos a ejecutarle. Emre, jugándose la vida, hará saber al embajador americano (James Cromwell) su situación, algo que le salvará a la postre a Chris.


En resumen, al final se trata de una huída haca el mar, atacados por el ejército turco, mientras los armenios se defienden con lo que pueden. Una situación de refugiados, que un siglo después se me emparenta con la de los de Alepo en Siria, por ejemplo. Todas las guerras son fatales, y todas tiene consecuencias nefastas, pero el hombre se empecina en repetir la historia una y otra vez. A día de hoy, según se explica al final, Turquía no reconoce ese genocidio.
La película es un poco larga, aunque la historia se cuenta bien y no tiene altibajos, le falta capacidad de resumen o síntesis. También es un poco alucinante como entre 4000 personas que huyen y anocheciendo los protagonistas se encuentren sin google maps y tal... Los actores, sobre todo el trío principal, están a gran nivel, destacar la primera aparición de Christian Bale, icónico como pocos, y unos secundarios que no son nada desdeñables, además de las aportaciones de James Cromwell, Jean Reno, etc...


En los créditos suena la versión a piano de The Promise, el tema que Chris Cornell compuso para la película.

Os dejo con el tráiler.

jueves, 2 de junio de 2016

X-Men: Apocalypse (2016)

Cartel del film

Bryan Singer dirige esta nueva película de la factoría Marvel. Aquí los detalles geopolíticos están más al margen que en sus antecesoras, Reagan y la Guerra Fría pasan casi de puntillas y no tienen mucho que ver con la acción en si, además de que los vaivenes emocionales de los protagonistas no son ya novedad, es decir, tanto la furia vengativa de Magneto (personaje desaprovechado aquí), como la furia heróica de Mística, y también el rechazo social a los mutantes.
Esa digamos, relajación argumental, provoca su enfoque hacia un cine más de show y disfrute, antes de cuidar la historia, lo que provoca que el guión se resienta en varios momentos. Es decir, se sacrifican la profundidad y la sobriedad por la diversión y una puesta en escena que deslumbre, pero a mi me deja una sensación algo agridulce.



Desde el inicio de los tiempos, Apocalipsis (Oscar Isaac), el mutante más poderoso que ha existido nunca, era adorado como un Dios, mientras acumulaba los poderes del resto de mutantes, convirtiéndose en un ser inmortal. Aquí se inicia el film en El Cairo, en una pirámide egipcia, cuya escena fulgurante del principio y el derrumbamiento de la pirámide, provoca que se quede dormido durante miles de años, y cuando despierta lo hace en un mundo que no le gusta. Por ello, va reclutando un equipo, encabezado por Magneto (Michael Fassbender) para acabar con toda la humanidad y crear un nuevo orden mundial. Pero el Profesor X (James McAvoy), con la ayuda de Mística (Jennifer Lawrence), se unirá al grupo de jóvenes mutantes para tratar de detener al peor y más poderoso enemigo al que se han enfrentado antes.


En cuanto a guiños los hay a patadas, la secuencia de apertura de Auschwitz, Magento currando en una fundición al estilo Flashdance, mercurio rescatando compañeros al ritmo de Sweet dreams de Eurythmics y referencias pop de los años 80 donde está ambientada son brutales. Pero el problema viene en la estructura narrativa, ya que después de un comienzo espectacular en la secuencia ambientada en Egipto, todo va descendiendo lentamente, y sufre un desinflamiento general. Aunque si que es cierto que las tramas paralelas que confluyen en la formación de los equipos, me parece lo mejor sin duda. El problema está en un Magneto totalmente disipado y que cambia de malo a bueno sin razón aparente, una algo fría y desganada Jennifer Lawrence, y un villano algo pobre y falto de carisma. De todas formas, el humor socarrón de Lobezno (Hugh Jackman), reducido a un cameo aquí, se echa mucho de menos. 


En definitiva una película donde la diversión está asegurada, pero que te deja el poso de que podía habérsele sacado más jugo. Teniendo en cuenta que el reparto es descomunal, hay actores algo desaprovechados y otros que son descubrimientos, ya sean Olivia Munn como Psylocke, me tiene enamorado esta mujer, Alexandra Shipp como Tormenta y como no Sophie Turner como Jean Grey, otra que me saca de mis casillas de lo buena que está y los ojazos que tiene.



Os dejo con el trailer.

domingo, 28 de febrero de 2016

Ex_Machina (2015)

Cartel del film

No sé en qué momento de 2015 tuve una pérdida temporal o ida de olla, o mi agetreada vida me lo impidió, pero he de fustigarme, y de hecho ya lo he hecho, por no haber sido consciente en ningún momento del estreno, ni paso por cines, de Ex_Machina, un film de cine de ciencia ficción en el salón, que a la vez es un thriller psicológico de una calidad soberbia.
La cinta está dirigida por Alex Garland y nos viene a decir algo así como que la inteligencia artificial era algo inevitable, una cuestión de "cuándo", no de si "si" o "no". Es curioso como la ficción nos ha ido preparando para ella desde mucho antes de que fuera una realidad, y aquí es ya una realidad que asusta.
Se nota que la película me ha dejado marcado e iría más allá... directamente me ha volado la cabeza, y digo sin rodeos que de haberla visto en su momento habría cambiado mi lista de mejores películas de 2015.

Domhnall Gleeson & Oscar Isaac

Sucede, y es un hecho, que las grandes películas de Ciencia Ficción, véase 2001 Una odisea en el espacio, Blade Runner o cualquier otra obra maestra del género, tienen la cualidad de ser atemporales, y ser muchas de ellas visionarias de un mundo que nos sucederá unos cuantos años más tarde. Es el caso de Ex-Machina, que tiene mimbres de sobra para convertirse en otra más del género, aunque yo diría que aquí no se adelanta muchos años, sino que realmente puede incluso que ya esté pasando en estos momentos, lo que acontece en este film.
Pero ojo, no nos olvidemos de un detalle, la propia novela de Frankestein trata de la creación de un ser artificial, eso si, a partir de un ser humano, y de ahí en adelante, la ficción y la ciencia han establecido unas conexiones o eslabones que nos conducen hasta la actualidad, en la que internet y lo digital, han creado una relación tan íntima que plantea todo tipo de cuestiones culturales, filosóficas, científicas, económicas, etc...


Alex Garland se doctora en esta cinta, después de haber colaborado con Danny Boyle, y es una de esas producciones que fascina ya desde el inicio. Desde el principio de la historia, con un guión de quitarse el sombrero, no dejamos de pensar a la vez que lo hacen los protagonistas, sobre todo los dos masculinos, Domhnall Gleeson y Oscar Isaac. Pero ante todo, esta película reúne, no sólo dentro del género, sino dentro del cine en general, unos valores artísticos de un nivel estratosférico. De hecho, se pone sobre la mesa un eterno debate, aquel de la moralidad sobre la creación de la inteligencia artificial, esa ácida crítica a la sociedad por su machismo, ya que en la creación de las identidades de hombres y mujeres, está la clave de todo.


Sonoya Mizuno & Alicia Vikander

La historia trata sobre un programador multimillonario, Nathan (que fue un niño prodigio en su día), y con tendencia a empinar al codo al que interpreta un soberbio Oscar Isaac, que selecciona a Caleb (Domhnall Gleeson), un jóven empleado de su empresa, para que pase una semana con él en un lugar remoto, donde reside (una paradisíaca y gigantesca finca) con el objetivo de que participe y realice un test de Turing, en el que está involucrada su última y revolucionaria creación, una robot-mujer, de nombre Ava, a la que da vida Alicia Vikander, cuya inteligencia artificial lo es todo y la cual tendrá que evaluar Caleb. Kyoko es la cuarta protagonista, pero con menor relevancia, interpretada por una brutal Sonoya Mizuno.



Pero lo que más me gusta de esta película, en la que el triángulo de actores principales están brutales, es que la idea de la creación de inteligencia artificial y androides sirve como evidente reflejo de la condición humana, de nuestras mezquindades sobre todo, y de nuestras escasas bondades, lo que resulta clave en el alucinante final del film. A ver, no hablamos de algo nuevo, pero aquí se torna interesantísimo, ya que Alex Garland consigue hacer una película que funciona de lujo en la parte intelectual, pero que no se queda en una muestra fría de ciencia ficción, sino que consigue transmitirte claustrofobia, dentro de un thriller psicológico con grandes tintes de morbo. La puesta en escena es fría aposta, la película lo requiere, pero cuida la dirección de actores hasta el último detalle.



La película lanza, y en ese sentido me encanta (que te hagan pensar), preguntas para todos sobre los motores de búsqueda en internet, si nosotros usamos internet o nos usa él a nosotros, ¿dejará de necesitar usuarios cuando nos haya engullido? Y lo que inquieta aún más... una vez que estos robots inteligentes adoptan apariencia humana total y se mezclan entre nosotros... ¿sabremos distinguirlos? Ahí os dejo el futuro.

Os dejo con el tráiler de esta alucinante película.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Star Wars. Episode VII: The Force Awakens (2015)

Cartel del film 

Mucho tiempo ha sido el esperado para ver la nueva entrega de la saga de Star Wars, habida cuenta encima de la ausencia de la Fox y que Disney se ha hecho cargo de esta nueva etapa, vistos los planes de la productora de George Lucas. Pero evidentemente hay cosas que nunca cambiarán, como ese inicio donde el mítico "en una galaxia muy, muy lejana..." que nos pone en antecedentes de lo que vamos a ver. La música de John Williams hace el resto y los aplausos saltan en la sala 25 de Kinépolis. Sobra decir que todo lo que esta saga lleva consigo, los frikies vestidos, los atuendos más que singulares, los niños jugando con espadas láser, etc., forman parte ya del show.
Aquí va mi visión del film, sin spoilers.


Y centrándonos en el film, la duda era clara, ¿estaría a la altura de sus predecesoras? Y sobre todo hablo de las que cronológicamente lo son, es decir, La Guerra de las Galaxias (1977), El Imperio Contraataca (1980) y El Retorno del Jedi (1983). Lo aclaro más adelante.
30 años después de la victoria de la Alianza Rebelde sobre la segunda Estrella de la Muerte (ahí se quedaba el Retorno del Jedi), la galaxia sigue en guerra. Aquí se ha constituido una nueva República, pero una siniestra organización, la Primera Orden, ha resurgido como alma del mal y del lado oscuro de las cenizas del Imperio Galáctico. A los viejos héroes de antaño, que luchan ahora en La Resistencia, se suman nuevos y jóvenes héroes como Poe Dameron (Oscar Isaac), un piloto de caza, Finn (John Boyega) un desertor de la Primera Orden (antiguo soldado), Rey (Daisy Ridley), una jóven chatarrera, y BB-8, un andoride errante y muy peculiar. Todos ellos juntos lucharán contra las Fuerzas del Mal, encabezadas por El Capitán Phasma (Gwendoline Christie), de la Primera Orden y Kylo Ren (Adam Driver), un temible y misterioso personaje que empuña una espada láser de luz roja (recordando por momentos a Darth Vader con su presencia), un malo malísimo, cuya lucha interior tendrá consecuencias sorprendentes.

Finn & Poe

He de decir, primero ante todo, que la nostalgia domina la película, y eso hace que pueda embaucarme y no ser objetivo, pero os aseguro que lo seré. Digamos, a modo de resumen, que el comienzo es extraordinario, tiene un bajoncillo hacia la mitad y remonta en el final con alguna que otra indefinición, que trataré de explicar bajo mi perspectiva. En esa primera parte es donde me ganan totalmente una Daisy Ridley, que para ser su primer film de altura está brutal, se come la pantalla desde el minuto 1, un John Boyega más que digno y un Oscar Isaac que está tremendo, aunque algo desaprovechado, eso si, la química que hay entre Ridley y Boyega y entre Boyega e Isaac es palpable y evidente, lo que hace que esta primera parte sea una gozada hasta la aparición de las viejas glorias, cosa muy de admirar.

Chewbacca & Han Solo

Y llegan las apariciones esperadas, como no, los aplausos se desbordan con la aparición de Han Solo (Harrison Ford muy mayor), Chewbacca (Peter Mayhew) y La Princesa Leia (Carrie Fisher) más gallina vieja que nunca. Ni que decir tiene, que Harrison Ford sigue ocupando la pantalla como pocos, los guiños humorísticos de Chewbacca son imprescindibles y ella... ella es una princesa, mayor, pero princesa. Pero para mi la auténtica estrella del film es BB-8, un pequeño robot de forma esférica, cuya misión en la trama del buen guión, es imprescindible, ya que porta una información muy valiosa, y que encima es ágil, listo y lleno de gags de humor, qué expresividad y qué carisma el del "bichito esférico". La parte de R2-D2 y C3PO simple y llanamente me enterneció. Ahhh si... y Luke Skywalker (Mark Hamill)... también sale claro... más aplausos.

BB-8 y Rey


La parte central de la película es dominio absoluto del director, que sin duda maneja un juguete carísimo que le sienta bien y no le quema en las manos. Su narrativa es excelente, el montaje que ordena desde las alturas perfecto, la fotografía excelsa además de un despliegue de precisión, fuerza e imaginación que hay que reconocer que en algún momento te hace levitar del asiento y aplaudir a rabiar, como el instante de la aparición del Halcón Milenario (más aplausos en la sala) esa "chatarra".
Todo está medido al detalle, y la familiaridad que desprende el conjunto es innegable, además de las naves, las criaturas, los entornos, etc., puestos al día para ser abrazados por los viejos fans y los nuevos. Pero... si... hay un pero, y es que cuando esa nueva perspectiva que ofrece este film empieza a dominar la película, hay algo que no acaba de casar, esos dos mundos que se juntan, el antiguo y el nuevo, faltan lazos fuertes y nexos de unión más claros, ahí para mi está el punto débil.


Era evidente que este testigo que se pasa de generaciones se viera reflejado en la pantalla, y aunque alguna aparición que otra es algo forzada, debe dejar claro de donde venimos, para saber hacia donde vamos, y que así las generaciones nuevas sepan apreciar la grandeza que encierran aquellos films de finales de los años 70.
En definitiva nos hayamos ante un trabajo entretenidísimo, de eso no cabe duda, pero no es una obra maestra, quizás también se le ha mirado con lupa en ese sentido, pero era algo de esperar. Sin duda supera a los Episodios I, II y III, pero no a la trilogía antígua (IV, V y VI).


Ojalá que las siguientes entregas nos hagan emocionarnos todavía más, lo deseo de corazón.

Os dejo con el tráiler oficial.

viernes, 10 de enero de 2014

Inside Llewyn Davis (2013)

Cartel del film

 
 
Muchas ganas tenía de ver la nueva película de los hermanos Joel y Ethan Cohen, a los que adoro, ya que su filmografía me ha producido momentos inolvidables. Pero con "A propósito de Llewyn Davis" vuelven a estar ahí arriba, narrando una historia de un cantautor que recorre la escena musical folk de Nueva York en 1961. Está parcialmente basada en las memorias "The Mayor MacDougal Street del músico y activista Dave Van Ronk. El protagonista principal es Oscar Isaac (Llewyn Davis), Justin Timberlake (Jim), Carey Mulligan (Jean) y John Goodman (Roland Turner) entre otros.
 
 


 Oscar Isaac, Justin Timberlake & Carey Mulligan


 
En febrero de 1961, Llewyn Davis es un cantante popular que lucha (anteriormente un marino mercante) en el Greenwich Village de Nueva York. Su compañero musical, Mike (cantado por Marcus Mumford), se ha suicidado y su reciente álbum en solitario Inside Llewyn Davis no está a la venta, no tiene dinero y está durmiendo en los sofás de amigos y conocidos.
En cuanto a los actores que rodean el film, secundarios de lujo, quiero destacar a Carey Mulligan (qué guapa, leñe) y su sólida y gran interpretación, que pierde toda su inocencia para fulminar al protagonista, no sólo con una mirada, sino con unos problemas (que a Gallardón le harían vomitar) y con una frase lapidaria "todo lo que tocas lo conviertes en mierda, como el hermano tonto del rey Midas" y la del gran F. Murray Abrahan (el inolvidable Salieri de Amadeus), que en una sólo escena, con dos miradas y dos frases lo borda.



Oscar Isaac


 
Es una película sobre perdedores, sobre uno de esos perdedores a los que se les coge un cariño poco justificable si no nos escudamos en el hecho de que se trata de “nuestro perdedor”, ese al que estamos siguiendo la pista desde que recibe la primera hostia en el minuto uno (física y psíquica), de un loser, que tiene en su carácter tantos rasgos nuestros (la mayoría exagerados y la minoría fotocopiados) y que no podemos evitar sentir cierta identificación inmediata, aunque mantengamos la distancia hipócrita diciendo "a mi eso no me pasaría", cuando en el fondo es uno de los nuestros.



John Goodman
 
 
 
Los hermanos Cohen son unos magos, no sólo en contar historias de perdedores, sino en crear personajes increíbles, como el que aquí interpreta Oscar Isaac con reminiscencias de El Nota, algunas otras de los fugitivos de O Brother, o esa secretaria y esa oficina ajenas al paso del tiempo, a la informática y a la digitalización, que ya encontramos en "Quemar después de leer", o ese enorme (en todos los sentidos) John Goodman, que nos recuerda a aquel tipo irascible que arrojó contra sí mismo las cenizas de su amigo, también en "El gran Lebowski".
 
En resumen, un film extraordinario, que recomiendo con ganas (sobre todo a aquellos que les gusta la música) y cuyo final es una descripción total de lo que es la suerte o tener estrella en la vida y lo que es ser un perdedor, cuando te pegan después de actuar y encima en el mismo local tocaba un joven ¿Bob Dylan?...
 
Os dejo con el tráiler.