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jueves, 16 de junio de 2016

Terminator 3: Rise of the Machines (2003)

Cartel del film

En el verano de 2003 se estrenó Terminator 3: La Rebelión de las máquinas, a priori una tercera parte de la saga que sobraba, pero que el otro día pude repasar después de mucho tiempo, y ciertamente y a pesar de tener cosas mejorables, no pasan mal los años por ella . A pesar de que en ningún momento supera a sus predecesoras, si que consigue mantener la atención en todo su minutaje, que ya es bastante.
Jonathan Mostow la dirige, y ahí me viene uno de los primeros fallos, ya que este cineasta regulero y simplemente resultón, tiene una puesta en escena más bien floja, aunque le salva la persecución inicial con la Terminatrix al volante del camión grúa.
Le escoltan en el guión John Brancato y Michael Ferris, compañeros de estudios y responsables de filmes tan dispares como The Game (1997) o Catwoman (2004). A esto hay que añadir un casting malo, Nick Stahl interpretando a John Connor tiene menos carisma que Rajoy hablando en público, y Claire Danes no encaja ni de coña, porque no me creo sus llantos ni a kilómetros de distancia, a parte de que si muere tu padre, no lloriqueas cinco segundos. Kristanna Loken, en el papel de la Terminatrix aporta una belleza descomunal y como villana funciona, pero se echa en falta la gélida frialdad de Robert Patrick y su T-1000.


Kristanna Loken

Ha pasado una década desde que John Connor (Nick Stahl), salvara a la humanidad de la destrucción y ahora en la actualidad tiene 25 años y vive en la absoluta clandestinidad, sin que haya ninguna prueba documental de su existencia. Así evita ser rastreado por Skynet, la sofisticada corporación de máquinas que una vez intentó acabar con su vida. Pero ahora desde el futuro, ha sido enviado el T-X (Kristanna Loken), la másquina destructora cyborg ultravanzada más desarrollada de Skynet, cuya misión es completar el trabajo que no pudo terminar su predecesor, ese T-1000.
Ese T-X es una máquina perfecta e implacable, casi indestructible y acompañada de un bello aspecto humano de mujer. Ahora, la única esperanza de supervivencia para Connor y su compañera Kate Brewster (interpretada por Claire Danes) es Terminator.


Claire Danes & Nick Stahl

Pero aquí, la mole de gimnasio austríaca tiene un nivel interpretativo bastante aceptable, incluso con una bis cómica que queda bien como ese "háblale a la mano". Ese sentido del humor ya salía primigenio en la segunda parte introducido por James Cameron, pero este film cuenta entre sus virtudes a destacar con que la acción supera con creces a los períodos de transición, que no se quedan en tiempos muertos, por lo que la película siempre tiene ritmo.
De hecho la parte final en Cristal Lake, es francamente los mejor, de un guión que hasta entonces intenta recolocar ideas reimplantadas de las anteriores dos películas, e intenta darle cohesión con elementos nuevos, que alcanza su clímax en esa escena final.


Arnold Schwarzenegger

De todas formas Terminator 3: La rebelión de las máquinas, es un entretenimiento más y bastante aceptable, aunque su comparativa con sus predecesoras palidezca fácilmente, donde Cameron creo que ya había dejado dicho prácticamente todo.
Ambos actores, tanto Arnold como Kristanna están muy bien, pero me fallan los actores jóvenes, lo siento, no están a la altura.


Os dejo con el tráiler del film.


viernes, 10 de julio de 2015

The Terminator (1984)

Cartel del film

Ayer pude ver en cine en versión original remasterizada The Terminator. James Cameron hace el guión (junto a Gale Anne Hurd) y dirige The Terminator en 1984, un film donde el eje principal es el conflicto entre la humanidad y la tecnología que en un futuro acabará dominando el mundo. El cineasta, rodea el núcleo de la película con dos factores que serán constantes casi siempre en su filmografía, es decir, una protagonista de fuerte carácter y una sub-trama amorosa de gran incidencia en el transcurso del relato. En esa fortaleza de los personajes de Sarah Connor (Linda Hamilton) y Kyle Reese (Michael Biehn) se basa y sustenta la grandeza de la producción y todo lo que su relación provocará dentro de la historia de la mitología del universo Terminator.


Es el año 2029 y las máquinas dominan el mundo mientras los rebeldes luchan contra ellas con un líder que es John Connor, un hombre nacido en los años 80. Para acabar con dicha rebelión las máquinas deciden enviar al pasado a un robot (Terminator) interpretado por Arnold Schwarzenegger, cuya misión será eliminar a Sarah Connor, la madre de John, y así impedir su nacimiento. Pero en el comienzo de su misión tira de listín telefónico y mata a otras dos Sarahs Connor, antes de ir a por nuestra protagonista, matando a todo aquel o aquella que se pone en su camino, incluidos policías y departamentos enteros.


Uno de los grandes aciertos de este mítico film, es que mucha parte de su éxito radica en como se nos presenta a los personajes principales Sarah y Kyle, muy humanos y no como a unos incombustibles guerreros, que lo que harán será sobrevivir al constante asedio de la máquina. Ella vive despreocupada y  le gusta pasárselo bien, además de vivir ajena al futuro que le espera. Por otro lado Reese llega desnudo al tiempo presente (literalmente) y hasta una buena parte avanzada del metraje, nos mantiene con la duda de si será el que quiere matar a Sarah o salvarla, el típico engaño cariñoso del director, siendo la interpretación de Biehn de una humanidad extrema ("He viajado en el tiempo por ti" le llega a decir a ella).



Uno de los momentos más alucinantes del film es el que se vive en la discoteca Tech Noir donde Sarah se refugia para llamar a la policía y pedir ayuda, y se recrea en un ambiente ochentero total que se nota en las ropas, cabelleras y estilos, la cámara se relentiza describiendo la entrada del Terminator, consiguiendo transmitir al espectador las mismas sensaciones que se tiene cuando uno tiene un accidente en el que todo parece transcurrir a cámara lenta. Mítica también la frase de Kyle a Sarah cuando le dice "ven conmigo si quieres vivir".


Pero no nos olvidemos de la imponente presencia de Arnold Schwarzenegger, un tipo culturista, musculoso, de pocas palabras y mucha acción, todo ello encaminado a una máxima eficiencia. Se trata de un cybor, una máquina cuyo tejido humano es vivo, pero que es capaz de reproducir sonidos de los humanos y es casi inmune a las balas que recibe. Sus miradas y movimientos de ojo (casi de Gran hermano) han quedado grabados para siempre en nuestros cerebros.
Dentro de las escenas de acción perfectamente rodadas, es evidente que el trabajo de maquillaje y de utilización de dobles y muñecos para suplantar al Terminator fue excelente.
Cameron utiliza un guión sencillo y su narrativa es algo tosca, cosa que pulirá con el tiempo, y que aquí queda perfectos.
Destacar también a unos secundarios de lujo, que dan un empaque tremendo al film.


La parte final con Sarah destruyendo definitivamente a la máquina en la fundición y empezando su embarazo, con esa tormenta que se avecina a lo lejos de la gasolinera mexicana donde reposta gasolina, deja clara abierta la historia a una continuación que sería gloriosa... pero esa es otra película.

Os dejo con el tráiler del film.