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viernes, 29 de agosto de 2025

Mejores escenas cómicas del cine (CXVI)


Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huido siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y cómo no, revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En una escena cómica bestial el monstruo al que da vida (nunca mejor dicho) Peter Boyle, llega a una casa donde vive una familia con su hija, los padres están protegiendo la casa por si el monstruo apareciese por allí, en ese momento se dan cuenta de que no han mirado donde estaba la niña (a la que da vida Anne Beesley), que curiosamente ha tenido un encuentro con Frankestein, que apareció por el jardín, la niña le ofrece una flor y luego le ordena jugar con ella y le dice que se siente en un columpio, al pesar mucho, la niña sale despedida hacia la cama de su habitación, justo cuando los padres revisaban si estaba ahí.


Os dejo con la graciosa escena.

sábado, 19 de julio de 2025

Mejores escenas cómicas del cine (CXIV)


Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huido siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y cómo no, revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En una escena cómica bestial el monstruo al que da vida (nunca mejor dicho) Peter Boyle, tiene un encuentro con Elisabeth (Madeline Khan), la obsesiva novia del doctor, y se produce una curiosa liberación sexual por parte de ella, a pesar de decir que está comprometida... y termina cantando aquello de Ohh dulce misterio de la vida...


Os dejo con la cómica escena.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Octavo Aniversario de My Kingdom for a Film.

Hace ya 8 años, tal día como hoy, inauguré este blog en el que hablo sobre cine, películas, cortos, series, escenas míticas, escenas cómicas, estrenos de cine, bandas sonoras, noticias, etc...
Es cierto que cuando inicié esta aventura, con expectativas muy modestas, la cosa era complicada, pero con el paso del tiempo, el trabajo, los posts realizados y demás, la respuesta es bastante sentida y sobre todo se comparten opiniones de todo tipo.
Quiero dar las gracias a todos, a blogeros que son seguidores, comentaristas y lectores, a los no blogeros que también comentan y leen, a los blogeros que sólo leen, a los que sin ser blogeros se hicieron seguidores, a los que no son ni blogeros ni seguidores, pero se pasan a leer o comentar, a aquellos que sólo leen aunque no digan nada, e incluso a aquellos que sólo se pasan a criticar. Y desde luego este año tan difícil, sin poder ir al cine durante meses ha sido difícil, pero hay que continuar, el séptimo arte lo merece.


Marty Feldman siempre es un seguidor constante de My Kingdom for a film, y la devoción es mutua, siempre a sus pies. Otro año  más y parece increíble, hablando de estrenos fulgurantes, noticias, películas, cortos, manteniendo mis viejas secciones de escenas cómicas y escenas míticas, y alguna seminueva como las bandas sonoras míticas, en definitiva un trabajo constante del que estoy muy orgulloso y quería compartir con todos. Además sigue vivo mi viejo blog de música, aún más veterano.
Aún recuerdo el primer post hablando de la película Drive, que me impulsó de manera definitiva a hablar de cine a día de hoy, una de tantas películas que me dejó huella.


Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En este día tan especial y habiéndola visto recientemente otra vez (y no me canso) hay una escena realmente graciosa, en la que el monstruo (al que da vida de manera genial Peter Boyle) una vez ha salido del castillo, vaga por el pueblo y llega a la casa de un ciego al que interpreta Gene Hackman (muy difícil distinguirlo). El ciego le invita a comer, beber, e incluso fumar, pero en sus buenos deseos le echa la sopa en todos los sitios menos en el cuenco, le rompe el vaso de vino al brindar y le quema el dedo al darle fuego... imborrable.

Os dejo con la mítica escena cómica.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Mejores escenas cómicas del cine (LXXVI)


Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y cómo no, revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En una escena cómica bestial Herald (al que interpreta Gene Hackman...) es ciego y vive solo y recibe la visita del monstruo,con el que trata de ser hospitalario ofreciéndole sopa, pero al ser ciego lo echa de manera dubitativa y no en el cuenco, también le invita a beber vino y brindan... un brindis muy efusivo, quizás demasiado y también hay puro... que el ciego enciende de manera confusa... todas esas buenas intenciones llevadas a cabo con torpeza harán que el monstruo salga despavorido.


Os dejo con la tremenda escena cómica.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Mejores escenas cómicas del cine (LXXIV)


Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En una escena magnífica, el Doctor se da cuenta de que el monstruo hace cosas muy raras dirigidas por un raro cerebro, es entonces cuando pregunta a Igor (Marty Feldman) sobre el cerebro que él le mando coger, y Igor responde que era de un A... Normal...



Os dejo con la graciosísima escena.

domingo, 24 de noviembre de 2013

The Candidate (1972)

Cartel del film


 
Michael Ritchie dirige este drama político en 1972, en el que Robert Redford encarna a Bill McKay, un senador de California descarado y altivo que se toma la carrera para llegar a la Casa Blanca como un mero pasatiempo: sabe que su forma de ser no encaja con los cánones establecidos, pero quiere experimentar qué ocurrirá si se comporta de forma políticamente incorrecta frente a millones de estadounidenses.
 

Robert Redford

 
Tremendo el tratamiento de la trastienda de las campañas electorales y la lucha por el poder y como ésta lucha termina barriendo los principios y valores de los que persiguen este poder. Como escribiera George Orwell " El lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, el asesinato una acción respetable y para dar al viento apariencia de solidez." Por eso no hay que dejarse arrastrar por los discursos, las proclamas y hacer un esfuerzo constante para descubrir la verdad detrás de las palabras . Tenemos que contemplar la política como una función de magia, donde el político es el mago que usa sus trucos para convencernos de que lo que estamos viendo es real cuando no es más que una ilusión...
 
Disfrutad de ésta película que consiguió el Óscar al mejor guión.