Mostrando entradas con la etiqueta Harry Dean Stanton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Harry Dean Stanton. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de mayo de 2018

Lucky (2017)


John Carroll Lynch es un actor que dirigió el año pasado su ópera prima como director, para aquellos que tengan buena memoria era el marido de Frances McDormand en Fargo o el posible asesino en Zodiac. Lucky se llama este film, que tiene como protagonista principal y absoluto a Harry Dean Stanton, que al poco de grabar la película moriría, pero que aquí interpreta a un singular nonagenario al que todo el mundo apoda "Lucky". El director afronta de manera directa y con algo de pudor el peso de la vejez y esa idea que a toda persona le ronda la cabeza de que en cualquier momento, y llegada una edad, la muerte se acerca. Todo ello está concentrado en un cuerpo enjuto que esconde la encantadora y singular personalidad de este enorme actor.


Lucky tiene una vida pintoresca, se levanta por las mañanas, fuma un cigarro (el primero del día donde cae una cajetilla aproximadamente), hace sus ejercicios físicos, sólo bebe leche (todo ello mientras suenan rancheras), se viste y da sus paseos, desayuna en la misma cafetería de siempre y hace sus crucigramas, para volver a ver concursos de la tele a casa. Se trata de un antiguo miembro de la Armada Norteamericana, que luchó en la Guerra del Pacífico, en la Segunda Guerra Mundial, y que así pasa en solitaria rutina (que no soledad) su vejez de manera plácida y a su bola, en el árido oeste. Por las noches va a un garito donde habla con Howard (David Lynch) y la pareja que gestiona el establecimiento, Elaine (Beth Grant) y Paulie (James Darren) más ese curioso camarero Vincent (Hugo Arsmstrong), donde se toma uno o varios Bloody Mary.


Pero un día su rutina se ve interrumpida por una caída provocada por un desmayo en su casa, y eso le hará ver que no es inmortal. Algo que le hará visitar al médico, que en su chequeo le dirá que es un caso único, y que debe sentirse afortunado, ya que la mayoría de gente de su edad está mucho peor. Todo esto está llevado con mucho humor, a veces algo grotesco, pero realmente entrañable. El personaje principal es un hombre construido de una personalidad fuerte, pero muy particular, es de esas personas que hay que entender, pero no todo el mundo lo sabe llevar y tendrá roces no sólo con el doctor, sino con un agente de seguros "el abogado", incluso el dueño de la cafetería, con el que siempre está de guasa. 
Pero la gran virtud del film, es que abandona ese dramatismo digamos desgarrador de los últimos momentos de la vida de una persona, para componer una carta algo filosófica de despedida y a su manera, claro está. 


Toda la historia está arropada por unos actores tremendos (muchos ya veteranos), y que saben aportar sus enormes capacidades. Desde Joe (Barry Shabaka Henley) el dueño de la cafetería, hasta su trabajadora Loretta (Yvonne Huff) cuya escena con Lucky no tiene desperdicio, Bobby Lawrence interpretado por un espléndido Ron Livingston, en ese papel de amigo de la muerte que te dice que dejes hechos todos los papeles antes de irte, cosa que enoja mucho a Lucky, incluso Fred (Tom Skerritt) en esa brutal conversación de dos veteranos de guerra en la cafetería, donde dos personas que han pasado por cosas parecidas se entienden con extrema facilidad.


Inolvidable última actuación de Harry Dean Stanton, ayer disfruté mucho con él, tanto con su forma de andar algo descarriada, como con su rostro, sus muecas de felicidad triste, etc., y para el recuerdo quedará el momento en el que interpreta una ranchera y habla y canta en español. De hecho, me sorprendió que un tipo de edad tan avanzada hiciera algo de tanta exigencia en una película, pero que os aseguro es uno de lo momentos más tiernos que he visto en el cine, algo que se quedará grabado en mi mente.


Os dejo con el tráiler de esta muy recomendable tragicomedia existencialista.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Se nos va Harry Dean Stanton a los 91 años.


Ayer nos enterábamos del fallecimiento de Harry Dean Stanton en Los Ángeles, California, a los 91 años de edad. Su pérdida no es una cualquiera, se va un actor que tiene en su haber seis décadas de carrera, especialista en personajes desvalidos, y en la transmisión del dolor como pocos lo han conseguido, además de que ha colaborado con varios de los mejores directores del séptimo arte y ha participado en películas míticas que ya son historia.
Nacido en West Irvine, Kentucky, en 1926, era veterano de la Armada de Estados Unidos ya que fue cocinero de las tropas norteamericanas en la Segunda Guerra Mundial, en una nave tipo LST (Landing Ship Tank) durante la batalla de Okinawa, Japón. A su regreso Stanton estudió en la Universidad de Kentucky antes de trasladarse a California para lanzar definitivamente su carrera interpretativa en la Pasadena Plyahouse.


Con Harry Dean me sucede una cosa que creo solo me pasa con muy pocos actores, y es que su rostro es de esos que se te quedan para siempre, y como no, sus míticas interpretaciones, pero más allá de su reconocimiento con premios o no, que eso es lo de menos, hablo de que si te ponen en la cuestión de que recuerdes momentos míticos del cine que te vienen a la memoria, siempre hay alguno en el que su rostro sale, de una u otra forma.
Lo han disfrutado directores de la talla de Martin Scorsese, Sam Peckinpah, Sam Shepard, Ridley Scott, su gran amigo David Lynch y a la vez hermano artístico, etc., y además tenía entre sus amistades a Jack Nicholson con el que iba a ver a los Lakers al Forum, Charlie Sheen con el que participó en algún capítulo de Dos Hombres y Medio, e incluso Bob Dylan, siendo también un buen cantante e intérprete, que incluso tenía su banda la Harry Dean Stanton Band, en la que interpretaba rock, blues, jazz, tex-mex, etc., por clubs de Los Ángeles.


Su debut en el cine fue en la película Tomajawk Trail (1957) y a partir de ahí entre esa década y la de los 60 hizo apariciones regulares en películas bélicas y westerns. Su experiencia en la Guerra ayudaba y sus papeles resultaban verosímiles como en La Leyenda del Indomable (1967), Los Violentos de Kelly (1970), Dillinger (1973), Pat Garret & Billy The Kid (1973) o Alien, el octavo Pasajero donde hacía el papel del técnico de la Nave Nostromo Samuel Brett y al que Ridley Scott convenció para hacer el film, después de oír de boca de Harry que "no me gustan las escenas de ciencia ficción o las películas de monstruos" cosa que divirtió a Scott que le dijo que Alien era un thriller. Todos esos papeles llamaron la atención de Wim Wenders, que contó con Harry Dean para el papel protagonista de Travis en París, Texas (1984). La chia de rosa (1986) escrita por John Hughes y La última tentación de Cristo (1988) de Maryin Scorsese también tenían su presencia.
Alternó cine independiente con papeles secundarios en grandes producciones, como El Padrino II (1974) de su amigo Francis Ford Coppola, donde hace de un policía del FBI.
Pero caso aparte fue su colaboración con David Lynch, tanto en cine Corazón Salvaje (1990), Straight Story (1999) o Inland Emire (2006) como en televisión con Twin Peaks.


Nunca gozó de la fama y el reconocimiento de sus amigos como Jack Nicholson, Dennis Hooper u otros, pero da igual, siempre estará en nuestra memoria. Más de 70 films le jalonan y otras tantas series, y una presencia en la pantalla como pocas he visto.
Deja un film sin estrenar y del que empezaba ahora la promoción que sale a finales de mes en Estados Unidos, Lucky, que al parecer incluye otra interpretación memorable.

En homenaje os dejo con una escena de Alien, El Octavo Pasajero, eliminada del montaje final, en la que Samuel Brett va en busca del gato, y llega a la zona donde está el Alien, y se ve al bicho en plenitud y como se carga al personaje de Harry Dean, algo que nos ahorró Ridley Scott en 1979.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

París,Texas (1984)

Cartel del film

Hay veces en las que te das cuenta que todavía no has visto alguna película considerada memorable, y que para mucha gente es una obra maestra. A parte de varias recomendaciones, siempre es importante el visionado y dar una opinión propia, ya que en el caso de esta obra de Wim Wenders de 1984, París, Texas, hablamos de cine de autor y por consiguiente, muy personal. A mi después de ver el film, me quedó una sensación por un lado de mucho empaque emocional por haberme introducido en la historia muy a fondo, pero por otro me quedaron sensaciones de vacío, apuntes de tragedia, búsqueda, redención, y sin dejar de reconocer su parte poética y de reflexión.
Por otro lado, la gran banda sonora de Ry Cooder, le da un aire perfecto al film, inolvidable e hipnótica.

Harry Dean Stanton (Travis)

En la desértica zona de Texas, USA, en el desierto de Mojave, un personaje aparece deambulando, con traje y gorra roja, que camina sin rumbo fijo, hasta que llega a una especie de bar o bodega donde al buscar agua y comer hielo, se desmaya. El doctor del puesto de socorro que le asiste, le encuentra una identificación, que resulta ser de su hermano, Walt Henderson (Dean Stockwell). Walt se persona en el sitio, pero su hermano se ha largado, por lo que recoge sus efectos personales y sale en su busca en un coche, encontrándolo poco después a Travis (Harry Dean Stanton), que no habla, no recuerda nada, no confía y ha estado ausente de la civilización durante cuatro largos años. Se trata de una amnesia peculiar.


Walt, no sin dificultades y situaciones de lo más curiosas, consigue llevarse a su hermano Travis a su casa de Los Ángeles, donde le compra ropa nueva, le adecenta y le pregunta si recuerda a su hijo Hunter (Hunter Carson). Hunter vive con su hermano Walt y su mujer Anne (Aurore Clément) desde que su madre lo dejara con ellos, y tiene casi 8 años de edad. Allí Travis se mostrará taciturno, no duerme, lava los platos, limpia los zapatos de todos, canta canciones y ve los aviones pasar. Hunter se muestra esquivo con su padre biológico, con el que le cuesta establecer una relación de afectividad.



Walter intenta hacerle recordar a Travis su pasado, le muestra películas en super 8 antiguas de un viaje de pesca, donde ve a Jane (Nastassja Kinski), su mujer y madre de Hunter. Es entonces cuando Travis se muestra más despierto, hablador y decide vestirse mejor, e ir a buscar a Hunter al colegio y crear un vínculo con él. Eso provoca la inquietud y angustia de Anne que teme perder al crío, ya que el chaval tiene cada vez más interés por saber sobre su pasado y sus verdaderos padres.
A partir de ahí, Travis inicia la búsqueda de Jane, que ingresa los días 5 de cada mes un dinero para el niño en un banco de Houston, comunicándoselo previamente a su hermano para que le financie económicamente.


Nastassja Kinski (Jean)

Al viaje de Travis se une Hunter, y ambos lo hacen juntos, llegando a Houston donde efectivamente Travis encuentra a Jane, que trabaja en un club de citas, en el que consigue verla a ella a través de una cabina, donde se comunica por teléfono. Se trata de una habitación donde él le ve a ella a través de un espejo, pero ella no le ve a él, sólo le escucha. Travis se queda algo aturdido en la primera visita al ver la realidad de su amor y repite después una segunda, donde acaba por descubrirse ante ella, que le reconoce, llora y decide ver a Hunter, eso si, sin la compañía de Travis que los deja juntos. Ese diálogo final entre ellos es historia del cine.



En el plano actoral Harry Dean Stanton está soberbio, como no podía ser menos, en un papel magistral. Dean Stockwell y Aurore Clément son dos actores que acompañan a la perfección la historia, mientras Nastsaaja Kinski a pesar de aparecer más en la parte final de la película, tiene momentos de enorme calado, además de estar guapísima.
La solución de Travis de correr, de huir de los recuerdos enquistados para no acabar consumido por ellos, poner distancia e intentar desaparecer para sanar sus heridas, es llevado hasta el extremo consiguiendo agotar su cuerpo para olvidarlo todo, perderse en el silencio y sobrevivir así al amor.


En definitiva, este drama melancólico con tintes de road movie, ha acabado siendo una película de culto de la historia del cine, además de situar a Wim Wenders como un director de renombre y recibir múltiples premios por el film (Palma de oro de Cannes, por ejemplo).

Os dejo con el tráiler en versión original.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Seven Psychopaths (2012)

  Cartel del film

 
Martin McDonagh es un director diferente y que aporta cosas muy novedosas al cine norteamericano, siendo irlandés, este dramaturgo bastante laureado tuvo un bombazo de lo más alucinante con "Escondidos en Brujas" (2008), magnífica película que le situó ahí arriba.
Aquí en 7 psicópatas, su manera de enfocar la película, su radicalidad, y porqué no decirlo su exceso de sangre en algunas escenas, despierta cierto recelo en la Academia a la hora de concederle honores. Su mezcla de humor negro y la manera de entender el cine tradicional para llevarlo a su terreno, le hacen un director de lo más interesante.



Sam Rockwell y Colin Farrell
 
 
Marty (Colin Farrell), es un escritor que no llega a fin de mes, es alcohólico y sueña con terminar un guión titulado "Siete Psicópatas". Billy (Sam Rockwell) es su mejor amigo, un actor sin empleo que quiere ayudar a Marty por cualquier medio y que además, en sus tiempos libres, se dedica a robar perros a cambio de recompensa junto a Hans (Christopher Walken), un hombre religioso de pasado violento. Si bien un mal día le roban un Shin Tzu al hombre equivocado, Charlie (Woody Harrelson), un gangster imprevisible y extremadamente violento. Marty va a conseguir toda la inspiración que necesita, pero en ese intento pasará por un gran número de vicisitudes, que provocarán que su gran historia tenga todavía mayor valor.




Woody Harrelson y Christopher Walken



Aquí los personajes femeninos están en un segundo plano, y son desconcertantes y extraños, encarnados por unas sorprendentes Olga Kurylenko (que sigue estando de toma, pan y moja) y Abbie Cornish.
Pero ante todo estamos en un film que está dentro de otro film, y ese es el gran acierto del director, que en todo momento relaciona a la perfección el guión que Marty intenta escribir, con lo que realmente va pasando a lo largo de la película y le sirve de inspiración.






La historia es muy divertida y los niveles de actuación son magníficos. El guión es tan bueno y está tan bien hecho que hay momentos donde se nos enseña que a veces hay que perder el camino para poder encontrarlo mediante nuestros pasos. Hay escenas violentas, mucho, pero el director las disfraza y las convierte en hilarantes.
Por cierto, mención especial para el músico y actor Tom Waits, que interpreta a uno de esos psicópatas... Zachariah, en un papel realmente inmenso.
 


 
 
Os dejo con el tráiler de esta más que interesante película.