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viernes, 30 de enero de 2015

Autómata (2014)

Cartel del film

 
Gabe Ibáñez se adentra en el género de la ciencia ficción con un planteamiento que recuerda sin duda a "Yo Robot", la inmortal novela de Isaac Asimov. El robot es capaz de razonar, de sentir, incluso de amar, tras décadas de ver cómo el mundo cambia, cómo sus seres queridos desaparecen, pero al final, pedirá morir. Pero en Autómata nos encontramos con un planteamiento radicalmente opuesto, ya que el Robot no quiere parecerse al hombre, quiere evolucionar y ser el siguiente eslabón de la cadena, no por egoísmo, sino por simple deducción.

 



 
El film nos lleva a un futuro (año 2044) en el que el planeta se ha quedado desierto y tan sólo unos pocos consiguen sobrevivir en una gran ciudad custodiada por unos muros y donde llueve artificialmente a todas horas. Para hacer la vida más fácil de los humanos se han inventado robots con dos directrices, una referente a la protección del ser humano y otra referente a la reparación de sí mismo, los llamados protocolos. Antonio Banderas interpreta a un agente de seguros, Jacq Vaucan, responsable de dichos robots, que se verá metido en un gran lío cuando uno de ellos comienza a saltarse el segundo protocolo.




 
Hasta aquí todo más o menos correcto, con un planteamiento normal, pero el primer problema se presenta con el guión, dividido claramente en dos partes, una primera más cercana al thriller policíaco y de investigación en la ciudad, y la segunda y más farragosa y por tanto menos interesante que parece un título de aventuras en el desierto que va decayendo por si sola, sobre todo por su pobre ritmo. Ambas son complementarias... pero la primera es bastante más interesante. Ni que decir tiene, que esa primera parte tiene una influencia bestial de Ridley Scott y su Blade Runner con ese aspecto mal sano de la ciudad, los hologramas de mujeres, etc...


Melanie Griffith

 
Luego está el tema de los actores, y aquí viene el verdadero problema de la cinta. Banderas no lo consigue, lo intenta a su manera, pero no, está muy desdibujado, superado en muchos momentos por los robots, y eso que el malagueño conoce el oficio, pero no transmite esa preocupación que debería al espectador, y mira que me cae bien el bueno de Antonio, pero no llega. Eso si, algunos secundarios salvan la papeleta, es el caso de Tim McInnerny (habitual actor de comedia, por cierto), pero que aquí lo borda haciendo de villano. Melanie Griffith está creíble aunque dura muy poquito, y el resto de actores no desentonan.




 
En resumen, es muy loable que en España se haga cine de ciencia ficción y la película técnicamente y en cuanto a efectos especiales me gusta, pero entre un guión con lagunas y la actuación de Banderas que deja mucho que desear... en fin... me quedé con un regusto raro raro.
 
Os dejo con el tráiler.

 

jueves, 13 de marzo de 2014

300: Rise of an Empire (2014)

Cartel del film

 
300, la película de Zack Snyder de 2006, fue una perfecta traslación del comic de Frank Miller al cine, con garra, energía, mucha adrenalina y testosterona, y también , porqué no decirlo, algún desbarre histórico. En esta secuela, primero cambia el director, que ahora es Noam Murro, pero además hay demasiados años entre una y otra cinta, 8 en concreto, y son diferentes en el manejo de la épica.
Pero tengamos en cuenta ante todo un tema fundamental, y es que en 300 se centraba en la lucha de los espartanos elegidos por Leónidas en las Termópilas ante las ordas de Jerjes, mientras que aquí son unos cuantos griegos más, a bordo de barcos haciendo frente a la innumerable armada persa. Antes de eso, el general griego Temístocles (dentro de las Guerras Médicas 500-479 A de C.) había intentado sin éxito conseguir la unidad de las polis griegas. Es por eso que los espartanos marchan por su lado y los atenienses combaten por el otro, no unidos. Es, en definitiva, la recreación de algo que pasaba en paralelo y a la vez, dentro de la misma guerra, y aquí vemos otras batallas (como la de Maratón al principio, cuyas consecuencias se ven después) no menos importantes.



  Sullivan Stapleton (Temístocles)



Esta cinta gana en espectacularidad, ya que las batallas marítimas así lo requieren, el despliegue es francamente abrumador, pero falla en cuanto a la épica, ya que aquí, a pesar de la gran actuación de Sullivan Stapleton, parece dirigir a un ejército al que debe arengar continuamente, mientras en 300, a parte del carisma de Gerard Butler, sus 300 soldados no necesitaban arengas ya que eran una extensión de él mismo.
Esto hace, que el eje real del film sea la rivalidad entre Temístocles y Artemisia (una griega que fue defenestrada de pequeña y lucha como comandante de los ejércitos persas). El duelo entre ambos no deja a nadie indeferente.



Eva Green (Artemisia)


Y aquí, quiero detenerme un momento. Lo de Eva Green, a la que ya conocía por otros trabajos, ayer me dejó impactado, no sólo por su gran actuación, ese papel de malvada pérfida y manipuladora (que ya dejó entrever en Casino Royale) aquí lo borda, pero es que además enseña su portentosa delantera en una escena realmente brutal, con momentos cumbre.
Precisamente por escenas como esa, y alguna más el film resulta entretenido y tiene su justa duración, eso si, la banda sonora me deja a medias, por momentos me gusta y por momentos no me gusta nada.



 Jerjes, convertido en divinidad

 
En cuanto a los fallos de la película, diría que los ritmos no están medidos, va dando tumbos con demasiados flashbacks montados unos sobre otros, y hay falta de diálogos normales en buena parte del mismo. Por otro lado hay un par de voladas gigantescas, una la conversión de Jerges (Rodrigo Santoro) de simple mortal a divinidad con sólo un baño, y la escena del caballo en la última batalla, dónde el mismo atraviesa fuegos, nada y vuelve al otro barco, un "caballo volador". A parte también de exceso de sangre y cabezas cortadas, lógico porque es una guerra, pero a veces es excesiva tanta ostentación de cabezas colgantes. Eva Green que está muy bien, por momentos parece la reina de los góticos... de hecho me recordó a la cantante de Evanescence o Within Temptation y ahí se pasa un poco de revoluciones, pero claro con tanto músculo y testosterona a su alrededor no es de extrañar que estuviese como una gata en celo.



Temístocles y Artemisia
 
 
En definitiva una película que como secuela no supera a su antecesora, pero que desde luego si consigue una cosa y es pasarte 1 hora y 40 minutos de diversión, cosa nada fácil a día de hoy en el cine. Con fallos, y cosas mejorables, es una película bastante amena de ver, y sobre todo si conoces la historia, quedarte con frases que son ya míticas.
 
Os dejo con el tráiler del film.