Como decía ayer, en 1997 David Lynch dirige Carretera perdida (Lost Highway) dentro de la búsqueda del director de proyectar en la pantalla los recovecos y laberintos del espacio mental. Los films de este director no son fáciles de asimilar ya que requieren de un esfuerzo por parte del espectador, que obliga a desplazarse de su zona de comfort, algo que el espectador no siempre está dispuesto a hacer, ese acomodamiento de quien vive en el cine más convencional es el responsable de que muchas de las obras del director sean tachadas de incomprensibles, chaladuras e incluso tomaduras de pelo he llegado a oír, pero pienso en este caso que es una película tenebrosa y perturbadora a la vez.
Pero vamos con el film que nos cuenta la historia de Fred Madison, al que da vida Bill Pullman que es un músico de free jazz que sospecha que su esposa Renée (Patricia Arquette) le está siendo infiel. A partir de una mañana, el matrimonio comienza a recibir sobres sin remitente que contienen cintas de vídeo en las que su casa aparece filmada tanto desde fuera como desde dentro, y se ve a ambos, por lo que deciden poner el asunto en manos de la policía.
La banda sonora es una mezcla de piezas de Angelo Badalamenti y una selección de extraordinarios temas por parte del director de Lou Reed, The Smashing Punpkins, Nine Inch Nails, Rammstein o David Bowie.
Os dejo con dos temas, primero el Red bats with teeth de Angelo Badalamenti.
Y por otro lado el Eye de The Smashing Pumpkins, single de ese año.
En 1997 David Lynch dirige Carretera perdida (Lost Highway) dentro de la búsqueda del director de proyectar en la pantalla los recovecos y laberintos del espacio mental. Los films de este director no son fáciles de asimilar ya que requieren de un esfuerzo por parte del espectador, que obliga a desplazarse de su zona de comfort, algo que el espectador no siempre está dispuesto a hacer, ese acomodamiento de quien vive en el cine más convencional es el responsable de que muchas de las obras del director sean tachadas de incomprensibles, chaladuras e incluso tomaduras de pelo he llegado a oír, pero pienso en este caso que es una película tenebrosa y perturbadora a la vez.
Pero vamos con el film que nos cuenta la historia de Fred Madison, al que da vida Bill Pullman que es un músico de free jazz que sospecha que su esposa Renée (Patricia Arquette) le está siendo infiel. A partir de una mañana, el matrimonio comienza a recibir sobres sin remitente que contienen cintas de vídeo en las que su casa aparece filmada tanto desde fuera como desde dentro, y se ve a ambos, por lo que deciden poner el asunto en manos de la policía.
En una escena mítica, poco después durante una fiesta, un misterioso hombre al que interpreta Robert Blake le dice a Fred que está precisamente en su casa en ese instante, y le da un móvil para que llame a su casa y lo compruebe y así es...
Os dejo con la mítica escena (teclear a ver en youtube y se ve).
Trainspotting, la ya célebre película dirigida por Danny Boyle en 1996, y que tuvo su secuela en el año 2017, es un film realmente impactante y que para su época, en mitad de los 90, era totalmente transgresor. Basada en la novela de Irvin Welsh y muy bien guionizada por John Hodge, cuenta las peripecias en Edimburgo de cuatro amigos, realmente cinco si contamos al más noble de todos, Tommy, y sus correrías por aquella ciudad.
Se trata de Mark Renton (Ewan McGregor) y sus colegas que son adictos a la heroína, lo que les hace estar siempre fuera de la realidad, pero la pandilla no tiene desperdicio, están un psicópata alcohólico y violento, Begbie (Robert Carlyle), un joven desesperado, Spud (Ewen Bremmer), un mujeriego con un conocimiento enciclopédico sobre Sean Connery, Sick Boy (Jonny Lee Miller) y un entusiasta de las caminatas y de Iggy Pop, Tommy (Kevin McKidd).
En otra escena mítica Renton está en casa y le visita Diane (Kelly MacDonald) vestida de colegiala, que le pregunta si se ha desenganchado de las drogas, aunque ella huele a hachís y quiere entrar y quiere probar. Al final acaba entrando... hay lío obviamente y en el después cigarrito de por medio ella le dice... "el mundo está cambiando, la música está cambiando, hasta las drogas están cambiando... no puedes quedarte aquítodo el día soñando con la heroína y con Iggy Pop... la cuestión es que tienes que encontrar algo nuevo..." efectivamente ese algo nuevo era Londres y entonces sale un resumen muy alentador de la capital británica.
Dunkerque, dirigida por Christopher Nolan en 2017, y elegida aquí en este espacio mejor película internacional, sigue sobrevolando mi cabeza con escenas imborrables. Se trata de un momento crucial en la Segunda Guerra Mundial en mayo-junio de 1940, donde la Alemania Nazi había invadido Francia y antes Holanda y Bélgica, echando al ejército británico y francés hasta Dunkerque. Allí tuvo lugar uno de los episodios más difíciles de la historia de la Guerra, al tratar de evacuar a esa gran cantidad de soldados, que se encontraban allí acorralados y en una ratonera. La idea de Wiston Churchill de mandar a todas las naves civiles disponibles para ayudar, resultó todo un acierto en un momento donde todo eran problemas. Pero claro, esto podría ser una película bélica sin más si no tuviera de director a Nolan, que además de hacerlo a su manera, por tierra, mar y aire (en tres historias paralelas), lo hace manteniendo el suspense y sin dejar de mostrar el horror, acompañado además por una acertadísima, como casi siempre, banda sonora de Hans Zimmer.
En otra escena mítica disfrutamos de la lucha de los spitfire y los stuka en el aire, Fortis 1 y Fortis 2 son los spitfire, el primero pilotado por Farrier (Tom Hardy) y el segundo por Collins (Jack Lowden) que actuando en dúo de combate consigue derribar a uno de los aviones alemanes.
En el año 2001 Jean-Jacques Annaud dirige Enemigo a las puertas, centrada en plena II Guerra Mundial, en concreto en 1942, en plena lucha de los ejércitos de Alemania y Rusia (Unión Soviética entonces), desde la entrada alemana en territorio ruso, y la encarnizada lucha que mantienen en la famosa batalla de Stalingrado, donde se combate calle a calle y cuyo desenlace todo el mundo espera. Hay un francotirador ruso llamado Vassili Zaitsev al que da vida Jude Law, que persevera en la empresa de eliminar a sus enemigos uno por uno, siendo un tirador superlativo. El Comisario Danilov (oficial encargado de la propaganda soviética) al que da vida Joseph Fiennes, lo convierte en un héroe nacional (después de salvarle la vida) que debe servir de ejemplo para animar a las tropas a proseguir la lucha contra el ejército alemán, a pesar del gran número de bajas. Para contrarrestar al tirador soviético, los alemanes mandan a su mejor francotirador, el Mayor König (Ed Harris), lo que acabará convirtiendo el film en un duelo entre ambos a vida o muerte.
En la tremenda escena inicial un tren llega a Stalingrado, a la orilla del Río Volga, a la otra orilla está la ciudad, la primera visión que tienen los soldados (entre ellos Vassili que va a bordo) es aterradora, toda una ciudad envuelta en humo y llamas, tienen que obligarles a salir del tren. Empieza la odisea de tener que cruzar el ancho del río, una travesía que es un anticipo de lo que vendrá después, ya que las barcazas son contínuamente bombardeadas por la artillería alemana y por si fuera poco los aviones alemanes Stukas les lanzan sus bombas y los ametrallan, muchos de ellos no llegan a Stalingrado. Una vez en los muelles son obligados a desembarcar y entonces les entregan armas y munición, como no hay suficiente para todos solo un soldado de cada dos recibe un fusil y el otro un peine con cinco cartuchos. Los comisarios políticos dan sus instrucciones que rezan así: "El que lleva el fusil dispara, cuando este muera el que le sigue coge el fusil y dispara", un panorama para echarse a temblar...
En el año 2015 Matthew Leutwyler dirige Uncanny donde se centra en Adam (David Clayton Rogers), la primera Inteligencia Artificial con aspecto humano denominada como "perfecta" en la historia de la humanidad. Mientras tanto una periodista especializada Joy Andrews (Lucy Griffiths) consigue en exclusiva una semana de acceso a Adam. La reportera comienza entonces una relación con David Kressen (Mark Webber) que está entusiasmado con los progresos de su "máquina", pero entonces Adam comienza a mostrar un comportamiento emergente, sorprendente y desconcertante. Lo que empieza siendo una película de ciencia ficción se acaba convirtiendo en un thriller.
En una buena escena, David le explica a Joy que la robótica es un arte equiparable a la pintura de Van Gogh, y le explica lo que quiere hacer con su máquina, y es que esté con los humanos sin la necesidad de competir, a la vez se ve a Adam jugando al pin-pon...
Sam Mendes, antes de meterse a dirigir a 007, y después de haber debutado con un éxito arrollador en 1999 con American Beauty, hace Road to Perdition, mal traducido aquí, ya que Perdición es el pequeño pueblo de destino de los dos Michael Sullivan. En inglés se juega con el doble sentido del título, pero aquí directamente pasaron en canoa. Mientras que la perdición a la que alude el título, viene originada por una rivalidad entre el hijo de un poderoso mafioso irlandés y su chico preferido, todo proviniente del cómic de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner, del que sale el guión adaptado por David Self.
La historia está narrada por Michael Sullivan Jr. (Tyler Hoechlin), el chaval protagonista, sobre la serie de circunstancias que acabaron con la vida de su padre Michael Sullivan (Tom Hanks), un temido matón a sueldo cuyo jefe, John Rooney (un brutal Paul Newman) era casi un padre para él. Tenemos en realidad la historia de dos padres y sus hijos, y esa eterna dificultad de la comunicación entre las personas que más se quieren. Daniel Craig hace de Connor Rooney, el hijo de John. Pero claro aquí la labor de Mendes, que es un gran director de actores, supongo que sería una gozada para él ver al Paul Newman mayor, con ya 77 años, uno de los grandes, despachar una actuación memorable, en un personaje que aúna ser entrañable y temible al mismo tiempo, cariñoso y a la vez oscuro y tenebroso.
Por contra y aunque siempre me ha parecido un enorme actor, Tom Hanks está bien, pero tengo un problema con él en esta película, y es que me parece poco creíble, quizás me puede que se me vaya la cabeza a sus anteriores papeles y no me cuadre, pero aquí hace de un asesino implacable y la verdad me cuesta creerlo, este buen chico americano como un frío ejecutor irlandés. Sin embargo Daniel Craig está espléndido, te crees completamente su mirada que te clava de auténtico psicópata. Y luego está Harlen Maguire (Jude Law), el más malo de todos, que se crea, haciéndose el feo, un personaje que es un asesino silencioso pero memorable. Lo único que falla es que no hay un enfrentamiento entre ambos "hijos", pero hubiera sido glorioso. Jennifer Jason Leigh, hace de Annie Sullivan, la mujer de Michael, simplemente está fantástica.
Todo está ambientado en 1931, los años oscuros de La Gran Depresión, tiempos duros donde la mafia irlandesa domina en Rock Island. La Ley Seca sigue vigente y los gánsters siguen, especialmente Al Capone en Chicago, en la cima del poder.
La banda sonora corre a cargo de Thomas Newman, una auténtica delicia que describe perfectamente cada momento del film.
Os dejo con el tema que daba título al film, ese Road to Perdition.
Robert Zemeckis dirige Náufrago en el año 2000, una obra de arte de película, en la que Chuck Noland (Tom Hanks), un ejecutivo de la empresa multinacional de mensajería FedEx sufre un accidente de avión y se ve apartado de su vida y su prometida, quedando aislado completamente en una isla tropical en medio del Océano Pacífico. Durante cuatro años lucha por su supervivencia, absolutamente solo, aprendiendo técnicas de subsistencia, mientras la dura soledad le va torturando. La actuación es portentosa, a la vez que el director demuestra un virtuosismo detrás de la cámara realmente asombroso.
Cuando Chuck va recogiendo paquetes de FedEx del avión siniestrado, que llegan a la orilla de los que se va sirviendo para curarse heridas, pescar o incluso poder hablar, los utiliza para todo. Una de ellas es una pelota de la marca Wilson, a la que mancha de sangre de una de sus heridas con la mano, y luego le dibuja una cara, y se la pone para acompañarle. Es tal la compañía que le hace que le llama como a una persona y le dice "Wilson".
La banda sonora fue compuesta por Alan Silvestri, habitual colaborador del director, realmente brillante, adecuada a cada escena del film.
Os dejo con el tema Cast away que daba título al film.
Como decía anteayer, Christopher Nolan ha hecho una película llamada La Odisea, en la que realmente ha sido valiente haciendo su propia adaptación de una de las historias más conocidas del mundo, La Odisea, un poema de Homero de hace 29 siglos, que se dice pronto. Y francamente después del viosionado de casi tres horas, he de decir que se me ha hecho corta, te mantiene atento durante toda su duración y visualmente me parece un portento. Creo que esta película va a reconciliar a los detractores de este director, con los que son admiradores, entiendo que los pondrá de acuerdo.
Y vuelve a hacer una cosa que es habitual en este director, hacer varias líneas temporales y sin dejar que esto afecte a la narrativa, contando la historia de Odiseo de forma no lineal.
Tras la guerra de Troya, el legendario Odiseo, también conocido como Ulises (al que da vida un extraordinario Matt Damon) emprende el largo y peligroso regreso a su hogar en Ítaca, donde su esposa Penélope (Anne Hathaway) y su hijo Telémaco (Tom Holland) lo esperan desde hace mucho tiempo mientras resguardan el reino de los numerosos pretendientes que acechan el trono, muchos con planes perversos. Sin embargo, ese camino de vuelta se convertirá en una epopeya legendaria en la que deberá enfrentarse a dioses hostiles y criaturas mitológicas que pondrán a prueba no sólo su ingenio y valentía, si no también su propia humanidad.
Pero nadie se pierde en la manera de contar la historia y como digo, nadie puede dejar de mirar la pantalla, ya que se te cuenta una película de aventuras clásica con monstruos, violencia salvaje, magas y acción continua que solo pide de disfrutes en un butaca y desde luego que lo consigue, recuperando el cine épico de antes y siendo realmente abrumador.
La labor de una tirada de actores extraordinarios es fenomenal, encabezada por un enorme Matt Damon, Anne Hathaway, Robert Pattison (muy bien de villano cobarde), quizás Tom Holland le cuesta un poco, pero está digno, Charlixe Theron, Jon Bernthal y luego la sorpresa de que en ningún momento sale un plano claro del actor que hace de Agamenón, Iddo Goldberg.
En cuanto a la banda sonora Nolan ha vuelto a contar con Ludwig Göransson que ya hizo Oppenheimer con él, y el resultado es de gran nivel, musicando cada momento del film de manera adecuada.
Christopher Nolan ha hecho una película llamada La Odisea, en la que realmente ha sido valiente haciendo su propia adaptación de una de las historias más conocidas del mundo, La Odisea, un poema de Homero de hace 29 siglos, que se dice pronto. Y francamente después del viosionado de casi tres horas, he de decir que se me ha hecho corta, te mantiene atento durante toda su duración y visualmente me parece un portento. Creo que esta película va a reconciliar a los detractores de este director, con los que son admiradores, entiendo que los pondrá de acuerdo.
Y vuelve a hacer una cosa que es habitual en este director, hacer varias líneas temporales y sin dejar que esto afecte a la narrativa, contando la historia de Odiseo de forma no lineal.
Tras la guerra de Troya, el legendario Odiseo, también conocido como Ulises (al que da vida un extraordinario Matt Damon) emprende el largo y peligroso regreso a su hogar en Ítaca, donde su esposa Penélope (Anne Hathaway) y su hijo Telémaco (Tom Holland) lo esperan desde hace mucho tiempo mientras resguardan el reino de los numerosos pretendientes que acechan el trono, muchos con planes perversos. Sin embargo, ese camino de vuelta se convertirá en una epopeya legendaria en la que deberá enfrentarse a dioses hostiles y criaturas mitológicas que pondrán a prueba no sólo su ingenio y valentía, si no también su propia humanidad.
Pero nadie se pierde en la manera de contar la historia y como digo, nadie puede dejar de mirar la pantalla, ya que se te cuenta una película de aventuras clásica con monstruos, violencia salvaje, magas y acción continua que solo pide de disfrutes en un butaca y desde luego que lo consigue, recuperando el cine épico de antes y siendo realmente abrumador.
La labor de una tirada de actores extraordinarios es fenomenal, encabezada por un enorme Matt Damon, Anne Hathaway, Robert Pattison (muy bien de villano cobarde), quizás Tom Holland le cuesta un poco, pero está digno, Charlixe Theron, Jon Bernthal y luego la sorpresa de que en ningún momento sale un plano claro del actor que hace de Agamenón, Iddo Goldberg.
Nolan es un director que es capaz de lo mejor, aunque a veces ha pecado de pretencioso (en Tenet me volvió un poco tarumba la verdad, demasiado complicada). Pero aquí con un presupuesto amplio, ha hecho lo que era habitual en los años 50, una magna obra que recupera las epopeyas clásicas de antaño tipo Ben-Hur o Espartaco, por poner ejemplos. Pero como toda adaptación es parcial y se toma sus licencias como meter a Helena de Troya con una actriz de color como Lupita Nyong'o, y alguna que otra más.
Pero lo que es innegable es que el presupuesto de este film (se habla de 250 millones de dólares) está muy bien invertido y rentabilizado porque en la pantalla luce y es realmente disfrutable, cosa que se nota desde la primera escena.