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viernes, 26 de junio de 2026

Escenas míticas del cine (CDXCVIII)

Tim Burton dirige en 1999 Sleepy Hollow, un famosísimo relato escrito por Washington Irving en 1820 y que forma parte de la cultura popular americana. La historia tiene lugar en un asentamiento holandés situado en el valle de Sleepy Hollow, en la década de 1790. Ichabod Crane, al que da vida Johnny Deep, es un joven y escuálido profesor de escuela que está enamorado de Katrina Van Tassel (Christina Ricci), la hija del hombre más rico de la zona. Esto le enfrenta al rudo Abraham Van Brunt (Casper Van Dien), que también pretende a la joven. Una noche, tras salir muy tarde de una fiesta en casa de los Van Tassel, Ichabod es perseguido por el Jinete sin cabeza, el espectro de uno de esos mercenarios alemanes que lucharon al lado de los ingleses en la guerra de independencia norteamericana y que fue decapitado por una bala de cañón. Al día siguiente Ichabod desaparece y tan solo se encuentra su sombrero junto a los restos de una calabaza. La cuestión era si le persiguió el espectro del jinete sin cabeza o era Van Brunt disfrazado tratando de librarse de su gran rival... Ichabod había sido mandado desde New York para investigar lo de esa leyenda del jinete sin cabeza, ya que tenía sesudos métodos de averiguación.
Tim Burton hizo su propia adaptación, pero a mí personalmente me parece de sus mejores películas y con un elenco tremendo de actores.


En una escena mítica, los señores del lugar Baltus Van Tassel o el Reverendo Steenwyck le explican a Ichabod quién era y de donde surgió la leyenda del jinete sin cabeza.

Os dejo con la mítica escena.

sábado, 8 de febrero de 2020

Judy (2019)


Rupert Goold dirige Judy, un biopic de Judy Garland centrado curiosamente en su época de ocaso, hasta poco antes de su muerte. Renée Zellweger da vida a la mítica actriz y cantante, en una de esas interpretaciones que huele a Oscar desde el minuto uno. A pesar de lo que acabo de decir, el film comienza en el set de rodaje de El Mago de Oz (1938), donde una Judy adolescente (Darci Shaw) es obligada y condicionada a acatar unas normas, durante dicho rodaje por parte de Louis B. Mayer (Richard Cordery). Durante el invierno de 1968, 30 años después del estreno de la película que le dio fama mundial, la leyenda de Garland llega a Londres para dar una serie de conciertos con las entradas agotadas en poco tiempo, a pesar de que su voz y sus fuerzas están bajo mínimos. Es ahí, cuando se sube al escenario, donde salen a la luz sus fantasmas del pasado, que la atormentaron en su época de Hollywood.


Pero hay bastante desconexión entre esos hechos relatados del inicio de su carrera y su final, con los problemas de sus múltiples matrimonios, sus hijos y demás, no demasiado bien hilados ni cohesionados. Esas veces que la película regresa a la adolescencia de la protagonista, sí nos queda claro, que allí surgieron por culpa del estudio su adicción a las píldoras, los trastornos alimentarios, la disfunción sexual e incluso la posible violación de Mayer que queda como muy posible, sin llegar a dar detalles concretos.
Lo que si es cierto, es que la descripción de la vida de la artista es bastante fiel y da una idea de lo complicada que era su día a día, desde la adicción a las pastillas, su eterna inseguridad, la falta de amigos y de una residencia fija (siempre estaba de hotel en hotel) y ese momento que marcó sus años posteriores, donde pasó de ser una pre-adolescente con futuro a una adulta sin transición de por medio.


Pero la película, que tiene un ritmo lento en todo momento, va languideciendo, a la vez que la vida de la protagonista. Eso sí, lo mejor de la película de largo es la interpretación de la Zellweger, que tiene mil detalles y borda el papel. Su ex-marido, al que da vida Rufus Sewell, quiere demostrar que no es una madre apta para sus hijos, por lo que quiere reunir algo de dinero aceptando los conciertos de Londres, donde es tratada de lujo desde el principio en su llegada. Es este el asunto principal del film, y sus recaídas, bien en el alcohol o en la ingesta de pastillas en exceso, lo que hace que algunas de esas actuaciones sean un fracaso.
Ella busca el cariño y comprensión del público, pero solo lo encuentra en una pareja de gays fanáticos, que le ayudarán.


Sea como fuere, este es el típico personaje con muchos problemas, de vida más bien desastrosa, que si es interpretada de vicio, y en este caso es así, por mucho que el film no sea genial, tiene muchas posibilidades de que se lleve la estatuilla a esa interpretación. El problema principal de esta película es que es fría, gris y desoladora.

Os dejo con el tráiler.

lunes, 9 de septiembre de 2013

The King's Speech (2010)

Cartel del film

 
 
 
 
 
Tom Hooper dirige en 2010, éste drama histórico biográfico basado en hechos reales. El Duque de York (Colin Firth), Bertie para su familia, se convirtió en Rey de Inglaterra con el nombre de Jorge VI (1936-1952), tras la abdicación de su hermano mayor, Eduardo VIII (dedicado a la buena vida). Su tartamudez, a la hora de hablar en público, era un gran inconveniente en el ejercicio de sus funciones, por lo que su esposa (Helena Bonham Carter)  decide buscar la ayuda de Lionel Logue (Geoffrey Rush), un experto logopeda australiano, que consiguió, empleando una serie de técnicas poco ortodoxas pero efectivas, eliminar el defecto del Rey.






Colin Firth y Geoffrey Rush




 
Lo que nos muestra ésta película británica son muchas cosas, pero ante todo, me quedo con dos, primero que hablamos de los años 30, dónde cualquier discurso era oído sólo por radio, no había ni televisiones, ni internet, por lo que en aquella época los discursos eran muy preparados y había grandes oradores, siendo las apariciones públicas más bien escasas, lo que permitía esconder muchos fallos o errores.
En segundo lugar, la relación de amistad que va surgiendo entre el Rey y el Señor Logue, un logopeda en el que confiará ciegamente para realizar su discurso radiado a toda la Nación, en momentos históricos delicados, pero que además aquí en el film están salpicados de momentos de humor de muy buen tono.






 Colin Firth




 
Realmente espectacular el comienzo del film, dónde Bertie se enfrenta aterrorizado a un micrófono y a su tartamudez, cumpliendo el encargo de su padre, el Rey George V, de clausurar la exposición universal de Londres. La cámara, tras presentarnos a su "enemigo" el micrófono, dedica unos primeros planos a un nerviosísimo Colin Firth, abre el angular y nos pone en la piel de el entonces Príncipe, enfocado por multitud de rostros que esperan impacientes su discurso, y que poco a poco se tornan en caras de decepción, disgusto y compasión. Contraplano al rostro de Helena Bonham Carter que, sin apenas moverse, muestra su amor incondicional por su marido, y el sufrimiento que conlleva su problema, para volver al rostro del abatido Firth.





Geoffrey Rush, Colin Firth & Helena Bonham Carter
 
 
 

 
 
A destacar las interpretaciones de Firth y Rush, que me parecen impecables, en un duelo de altura. Firth es un prodigio de sensibilidad, cada gesto implica un mundo de sensaciones, sus miradas de pánico conmovedoras, mide los tempos, administra la energía, y humaniza a un personaje difícil, con muchas aristas. Rush, al que venero, está simplemente genial, un tipo rebosante de humanidad, y a pesar de ser un actor fracasado, ve el potencial de Bertie y no duda en sacar todo lo que lleva dentro, para ser el Rey sin complejos que debe ser. Su personaje del logopeda Lionel Logue está chispeante, su energía brota y casi se sale de la pantalla, y nos anima e infunde ánimos, de que podemos ser mucho mejores.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Film espléndido que recibió 4 Óscars, a mejor película, director, guión y actor principal (Colin Firth). Ahí dejo la reflexión, pero si la casta política que tenemos en éste país tomara nota y fuera más humilde, lo mismo otro gallo cantaría...

 
Os dejo con la relatada escena inicial, para mi impresionante.
 
 






Y también, el último discurso, dónde se ve la clara evolución.