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viernes, 29 de mayo de 2026

Escenas míticas del cine (CDXCII)


Stanley Kubrick dirigió en 1987 La Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket), un film acerca de la preparación de los Marines americanos en la Academia, antes de partir hacia la Guerra de Vietnam y su posterior manera de desenvolverse en la batalla, y todas las circunstancias en las que se ven envueltos.
En esa primera parte de la película, el Sargento mayor Hartman, un personaje interpretado de manera magistral por R. Lee Ermey, los tiene entrenados de una manera brutal para lo que les espera. La primera parte de la película acaba cuando el recluta patoso (Vincent D'Onofrio) mata al Sargento harto de su ninguneo y su mofa constante, delante de sus compañeros, que provocan su cambio de carácter y su locura. Es en la segunda parte cuando se cuenta como estos reclutas se comportan en el campo de batalla en Vietnam. 
Precisamente en esa primera parte los futuros marines sufren desde el principio el carácter duro y mal hablado del Sargento Hartman, insultando a diestro y siniestro, que se refleja en una escena donde tiene estopa física y oral para todos, especialmente impactante es su escena con el Recluta Bufón (Matthew Modine) al que obliga a confesar que dijo algo hasta que lo admite (sobre John Wayne), la represalia es un puño en el estómago de los que duelen de verdad y una soflama hablada de las que humillan y que también hace con el compañero de al lado el Recluta Cowboy (Arliss Howard). Curiosamente R. Lee Ermey no iba a hacer ese papel, de hecho estaba solo como asesor e iba a colaborar en la producción, pero al hacer una prueba de cámara, el perfeccionista director lo tuvo cristalino, ese papel debía hacerlo R. Lee Ermey.
Los reclutas llegan a Parris Island, centro de reclutamiento de la marina americana, allí nada más llegar van a la peluquería, donde les rapan al cero con maquinilla, mientras suena el Hello Vietnam de Johnny Wright.


Os dejo con la escena.

sábado, 25 de abril de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXXXIV)


Stanley Kubrick dirigió en 1987 La Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket), un film acerca de la preparación de los Marines americanos en la Academia, antes de partir hacia la Guerra de Vietnam y su posterior manera de desenvolverse en la batalla, y todas las circunstancias en las que se ven envueltos.
En esa primera parte de la película, el Sargento mayor Hartman, un personaje interpretado de manera magistral por R. Lee Ermey, los tiene entrenados de una manera brutal para lo que les espera. La primera parte de la película acaba cuando el recluta patoso (Vincent D'Onofrio) mata al Sargento harto de su ninguneo y su mofa constante, delante de sus compañeros, que provocan su cambio de carácter y su locura. Es en la segunda parte cuando se cuenta como estos reclutas se comportan en el campo de batalla en Vietnam. 
Precisamente en esa primera parte los futuros marines sufren desde el principio el carácter duro y mal hablado del Sargento Hartman, insultando a diestro y siniestro, que se refleja en una escena donde tiene estopa física y oral para todos, especialmente impactante es su escena con el Recluta Bufón (Matthew Modine) al que obliga a confesar que dijo algo hasta que lo admite (sobre John Wayne), la represalia es un puño en el estómago de los que duelen de verdad y una soflama hablada de las que humillan y que también hace con el compañero de al lado el Recluta Cowboy (Arliss Howard). Curiosamente R. Lee Ermey no iba a hacer ese papel, de hecho estaba solo como asesor e iba a colaborar en la producción, pero al hacer una prueba de cámara, el perfeccionista director lo tuvo cristalino, ese papel debía hacerlo R. Lee Ermey.
En otra escena mítica de esa primera parte del reclutamiento de los marines, el Sargento Hartman pasa revista a todos, y se da cuenta que la taquilla del Recluta Patoso (Vincent D'Onofrio) está abierta, a lo que contesta que no sabe porqué, entonces pasa a registrar su taquilla, y se da cuenta que hay un donut escondido abajo, "un donut relleno que había pillado en la cantina porque tenía hambre", dice el soldado. El Sargento exclama entonces que el Recluta Patoso no ha sido motivado suficientemente por el resto de la compañía, por lo que decide que a partir de ahí cada vez que él la cague, castigará a sus compañeros, empezando por el donut relleno que le obliga a comerse a él y al resto a hacer flexiones como castigo.


Os dejo con la mítica escena.

jueves, 31 de julio de 2025

Escenas míticas del cine (CDXXXII)

Como decía ayer, en 1968 Stanley Kubrick dirige esta obra maestra del cine 2001: Una odisea del espacio, en colaboración con Arthur C. Clarke, que co-escribió el guión. Es quizás, y sin exagerar, la película más compleja jamás realizada, fascinante desde los títulos de créditos hasta el enigmático y "todopoderoso" final, explorando por el camino nuevos conceptos visuales y narrativos, eliminando casi los diálogos (la primera palabra es en el minuto 20 del film), y capaz de mezclar y agitar en una misma coctelera filosofía, historia, ciencia-ficción, antropología, teología, tesis morales, etc., capaz de inventar el paisaje y nuevos caminos para la fotografía, de hacer de una película un concepto metafísico que va más allá, y de utilizar la música clásica como banda sonora, provocando un resultado portentoso.
En definitiva, marcó un hito por su estilo de comunicación visual, sus revolucionarios efectos especiales, su realismo científico y sus proyecciones vanguardistas. Todo esto antes de que el hombre hubiera llegado a la Luna... supuestamente.
Su trama se centra en un equipo de astronautas, que trata de seguir las señales acústicas emitidas por un extraño monolito hallado en La Luna, el satélite de la Tierra, y que parece ser obra de una civilización extraterrestre. El reparto está integrado por Keir Dullea como Dave Bowman, Gary Lockwood como Frank Poole, Douglas Rain como la voz de HAL 9000 y William Sylvester como el Dr. Heywood Floyd. Es una cuenta atrás hacia el futuro, un mapa del destino humano, una conquista del infinito, un apasionante drama sobre el hombre que lucha contra la máquina.
No voy a engañar a nadie, 2001: Una Odisea del espacio, es una experiencia tan diferente, tan puramente subjetiva, que se hace muy cuesta arriba para un espectador normal. Muchas secuencias son duras de soportar, alumbradas únicamente por el silencio, la atmósfera de la soledad en el espacio, por el frío y descorazonador ambiente que transmite la nave espacial, todo ello puede resultar incluso aburrido en un primer visionado... y entonces ¿qué es lo que hace de ésta película el cénit de la ciencia-ficción? ¿qué tiene para que legiones de espectadores la contemplen, la comenten con entusiasmo (como yo con un amigo hace años en uno de mis garitos favoritos), la hagan objeto de estudio, la desmonten y analicen hasta sus mínimos detalles?... Es difícil de explicar, porque toda la película en si es un enigma, hipnótico y especial...


La estación espacial es enorme y tiene forma de doble rueda tórica que gira en torno a un cilindro, en el cual tiene su sección central el hangar de aterrizaje. Debido a la fuerza centrífuga, la zona de la estación que corresponde a la rueda, al rotar, tiene una simulada gravedad artificial.
Una de mis escenas favoritas, es la maniobra de aproximación, una coreografía espacial asistida por computadores de navegación, con la música de El Danubio Azul de Johann Strauss II como acompañamiento sideral.

Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 30 de julio de 2025

Bandas sonoras míticas del cine (CCIII)


En 1968 Stanley Kubrick dirige esta obra maestra del cine 2001: Una odisea del espacio, en colaboración con Arthur C. Clarke, que co-escribió el guión. Es quizás, y sin exagerar, la película más compleja jamás realizada, fascinante desde los títulos de créditos hasta el enigmático y "todopoderoso" final, explorando por el camino nuevos conceptos visuales y narrativos, eliminando casi los diálogos (la primera palabra es en el minuto 20 del film), y capaz de mezclar y agitar en una misma coctelera filosofía, historia, ciencia-ficción, antropología, teología, tesis morales, etc., capaz de inventar el paisaje y nuevos caminos para la fotografía, de hacer de una película un concepto metafísico que va más allá, y de utilizar la música clásica como banda sonora, provocando un resultado portentoso.
En definitiva, marcó un hito por su estilo de comunicación visual, sus revolucionarios efectos especiales, su realismo científico y sus proyecciones vanguardistas. Todo esto antes de que el hombre hubiera llegado a la Luna... supuestamente.
Su trama se centra en un equipo de astronautas, que trata de seguir las señales acústicas emitidas por un extraño monolito hallado en La Luna, el satélite de la Tierra, y que parece ser obra de una civilización extraterrestre. El reparto está integrado por Keir Dullea como Dave Bowman, Gary Lockwood como Frank Poole, Douglas Rain como la voz de HAL 9000 y William Sylvester como el Dr. Heywood Floyd. Es una cuenta atrás hacia el futuro, un mapa del destino humano, una conquista del infinito, un apasionante drama sobre el hombre que lucha contra la máquina.
No voy a engañar a nadie, 2001: Una Odisea del espacio, es una experiencia tan diferente, tan puramente subjetiva, que se hace muy cuesta arriba para un espectador normal. Muchas secuencias son duras de soportar, alumbradas únicamente por el silencio, la atmósfera de la soledad en el espacio, por el frío y descorazonador ambiente que transmite la nave espacial, todo ello puede resultar incluso aburrido en un primer visionado... y entonces ¿qué es lo que hace de ésta película el cénit de la ciencia-ficción? ¿qué tiene para que legiones de espectadores la contemplen, la comenten con entusiasmo (como yo con un amigo hace años en uno de mis garitos favoritos), la hagan objeto de estudio, la desmonten y analicen hasta sus mínimos detalles?... Es difícil de explicar, porque toda la película en si es un enigma, hipnótico y especial...
Esa banda sonora no pasa desapercibida para nadie con temas de Richard Strauss, Johann Strauss, György Ligeti o Aram Khachaturyan.


Os dejo con dos temas de la banda sonora, primero el Así habló Zaratustra de Richard Strauss.




Y luego El Danubio Azul de Johann Strauss II.

domingo, 27 de abril de 2025

Escenas míticas del cine (CDXI)


Espartaco es una película dirigida por Stanley Kubrick finalmente en 1960. Kubrick había dirigido Senderos de Gloria en 1957, pero su estreno estuvo rodeado de polémica y fue prohibido en muchos países durante años, por lo que su carrera sufría un estancamiento. Pero Kirk Douglas que era una figura muy importante en Hollywood con mucho peso y había trabajado con él, había empezado el rodaje de Espartaco con el primer director Anthony Mann (casado con Sara Montiel por aquel entonces), pero le daba miedo rodar escenas tumultuosas, quería aligerar el guión de Dalton Trumbo, su relación con Douglas era difícil, y ya se acumulaban retrasos en el rodaje. Fue gracias a Kirk, por el que entró en liza Stanley Kubrick (echando a Mann) con sus propias condiciones exigiendo 150.000 dólares, la carta de libertad de Bryna, revisar el material grabado por Mann y sustituir a Sabine Bethmann porque no transmitía, según él, emoción alguna.
Este film era una super producción de las que se estilaban en la época del nivel de Quo Vadis (Mervin LeRoy, 1951), La caída del Imperio Romano (Anthony Mann, 1964) o Ben-Hur (William Wyler, 1959). Kirk Douglas llamó a Jean Simmons (casada con Stewart Granger) para el papel ficticio de Varinia que debía rodar una escena desnuda y bastante subida de tono para la época. Este film también sufrió censura, y en la edición restaurada de 1991 se añadieron 37 minutos de metraje que habían quedado guardados en los archivos de los estudios.
En la película se narra la historia de Espartaco, un esclavo tracio que fue vendido como gladiador a Léntulo Batiato (Peter Ustinov), En Italia promovió y dirigió la rebelión de los esclavos contra la República romana (73-71 a.C). A medida que recorrían el país añadían innumerables esclavos a su rebelión, y consiguen formar un ejército que se enfrente a los romanos.
En esa primera parte del film cuando es gladiador, Batiato premia a sus luchadores con una mujer, cuando le llevan a Espartaco la suya es Varinia, su primer encuentro no es muy llamativo. Los gladiadores se siguen entrenando y Espartaco empieza a fijarse más y más en Varinia mientras se entrena, y empieza a ser su obsesión. En una escena mítica el propio Espartaco sirve de ejemplo siendo pintado con los puntos vulnerables del cuerpo cuando se sufren heridas, las graves o mortales que dan la muerte instantánea (color rojo), las heridas importantes (color azul) y las heridas que producen muerte lenta (color amarillo).


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 10 de marzo de 2023

Escenas míticas del cine (CCLXXII)


En 1962 Stanley Kubrick dirigió Lolita, basada en la novela de Vladimir Nabokov, una de las más influyentes del Siglo XX. Poseedora de una calidad indudable, dicha novela tenía una elegante pluma que trazaba la condenable idea del amor entre una menor y alguien mucho mayor que se quedaba prendado de ella, pero precisamente en su condena está su atracción. Ya lo decía Freud, que cuanto más censurado está algo, más placer psíquico nos proporciona (mayor es la descarga mental, según sus propias palabras).
Humbert Humbert, un profesor cuarentón al que da vida James Mason, llega a Ramsdale (New Hampshire) y alquila una habitación en casa de la viuda Charlotte Haze (Shelley Winters) que tiene una hija de once años llamada Lolita. Charlotte le enseña la casa a Humbert, que solo ver por primera vez a Lolita se enamora perdidamente de la chiquilla y acepta quedarse allí. Más adelante trazará un perverso plan, casarse con la madre para poder estar siempre cerca de Lolita (Sue Lyon).


En una escena mítica, los tres van al cine de verano a ver una película de terror en el coche, él en el centro, Charlotte a su izquierda y Lolita a la derecha, en los momentos de miedo ambas ponen su mano sobre la de él, quien se quita la de Charlotte de encima para rascarse la nariz y luego busca la de Lolita con esa mano (ya hay tres manos juntas y ninguna es la de Charlotte), a la que se añade la otra mano de Lolita (ya hay cuatro) y en ese momento (gritos en la pantalla) la quinta mano de Charlotte se une a la montaña de manos, es entonces cuando Charlotte se da cuenta de que está encima de la mano de su hija...

Os dejo con la mítica escena.

viernes, 24 de febrero de 2023

Escenas míticas del cine (CCLXX)

En 1962 Stanley Kubrick dirigió Lolita, basada en la novela de Vladimir Nabokov, una de las más influyentes del Siglo XX. Poseedora de una calidad indudable, dicha novela tenía una elegante pluma que trazaba la condenable idea del amor entre una menor y alguien mucho mayor que se quedaba prendado de ella, pero precisamente en su condena está su atracción. Ya lo decía Freud, que cuanto más censurado está algo, más placer psíquico nos proporciona (mayor es la descarga mental, según sus propias palabras).
Humbert Humbert, un profesor cuarentón al que da vida James Mason, llega a Ramsdale (New Hampshire) y alquila una habitación en casa de la viuda Charlotte Haze (Shelley Winters) que tiene una hija de once años llamada Lolita. Charlotte le enseña la casa a Humbert, que solo ver por primera vez a Lolita se enamora perdidamente de la chiquilla y acepta quedarse allí. Más adelante trazará un perverso plan, casarse con la madre para poder estar siempre cerca de Lolita (Sue Lyon).


Precisamente esa escena mítica es la que propongo hoy, la visita que Humbert hace de la casa guiado por Charlotte y el momento en el que ve a Lolita y dice que si a la primera.

Os dejo con la mítica escena.

martes, 26 de julio de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXXVI)


Como decía días atrás, en 1980 Stanley Kubrick dirige El resplandor, un film con el que esperaba romper la taquilla después del fracaso en ese sentido de Barry Lyndon (1975) (aunque luego lo remendara el mercado casero). Este film estaba basado en la novela de un joven escritor que tenía sus mismas iniciales curiosamente, y que respondía al nombre de Stephen King, del que no había leído nada pero había visto el film Carrie (1976), dirigida por Brian de Palma, basada en otra novela suya. Kubrick entonces echó mano de la escritora Diane Johnson, y él mismo escribió el guión dejando fuera a King, quien siempre manifestó su rechazo a la película, de hecho decía que Stanley no entendía las reglas del género del terror. Curiosamente años después King recuperó los derechos de la novela para producir y escribir una adaptación televisiva, enormemente fiel al libro, dirigida por Mick Garris y con Rebecca de Mornay en su reparto, y que no resiste comparación con el original. Sea como fuere, El Resplandor ha pasado a la historia del cine como una de las adaptaciones que mejoran con creces el material original.
La historia nos cuenta como Jack Torrance (Jack Nicholson) se traslada con su mujer Wendy (Shelley Duvall) y su hijo de siete años Danny (Danny Lloyd) al impresionante Hotel Overlook en Colorado, para encargarse del mantenimiento de las instalaciones durante la temporada invernal, época en la que permanece cerrado y aislado por la nieve. Buscan paz y sosiego para que Jack escriba una novela. Pero, poco después de llegar al hotel, Jack empieza a padecer inquietantes trastornos de personalidad y se suceden extraños y espeluznantes fenómenos paranormales.
En una escena mítica Jack va al salón donde hay un bar, el camarero Lloyd (Joe Turkel) que ya le conoce de una visita anterior le sirve su bourbon, pero no le deja pagar alegando órdenes de la casa... y se produce ese feeling entre camarero y cliente, ese extraño feeling.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 28 de mayo de 2022

Bandas sonoras míticas del cine (CIV)


Como decía días atrás, en 1980 Stanley Kubrick dirige El resplandor, un film con el que esperaba romper la taquilla después del fracaso en ese sentido de Barry Lyndon (1975) (aunque luego lo remendara el mercado casero). Este film estaba basado en la novela de un joven escritor que tenía sus mismas iniciales curiosamente, y que respondía al nombre de Stephen King, del que no había leído nada pero había visto el film Carrie (1976), dirigida por Brian de Palma, basada en otra novela suya. Kubrick entonces echó mano de la escritora Diane Johnson, y él mismo escribió el guión dejando fuera a King, quien siempre manifestó su rechazo a la película, de hecho decía que Stanley no entendía las reglas del género del terror. Curiosamente años después King recuperó los derechos de la novela para producir y escribir una adaptación televisiva, enormemente fiel al libro, dirigida por Mick Garris y con Rebecca de Mornay en su reparto, y que no resiste comparación con el original. Sea como fuere, El Resplandor ha pasado a la historia del cine como una de las adaptaciones que mejoran con creces el material original.
La historia nos cuenta como Jack Torrance (Jack Nicholson) se traslada con su mujer Wendy (Shelley Duvall) y su hijo de siete años Danny (Danny Lloyd) al impresionante Hotel Overlook en Colorado, para encargarse del mantenimiento de las instalaciones durante la temporada invernal, época en la que permanece cerrado y aislado por la nieve. Buscan paz y sosiego para que Jack escriba una novela. Pero, poco después de llegar al hotel, Jack empieza a padecer inquietantes trastornos de personalidad y se suceden extraños y espeluznantes fenómenos paranormales.
El conjunto de piezas que forman la música del film demuestran el conocimiento y la afición de su director por la música clásica, como ya hizo en 2001: Una odisea en el espacio, y más concretamente la música contemporánea y experimental. La obra muestra numerosos fragmentos mediante una continua inserción en pantalla, con gran equilibrio a pesar de haber varios autores. El director y compositor polaco Krzysztof Penderecki es el eje central sobre el que pivota la banda sonora y sus piezas experimentales, bastante oscuras y complejas, que se muestra muy presente e influyente en la historia llegando a "manejar la mente del espectador" de cierta manera. Wendy Carlos (Walter Carlos se cambió de sexo a principios de los 70, de ahí la transformación de Walter a Wendy) y Rachel Elkind versionan un fragmento de la Sinfonía fantástica de Héctor Berlioz y con él componen el tema final de créditos, excelente idea de Kubrick que la gira hacia el concepto de obra clásica.


Os dejo con el Main tittle compuesto por Wendy Carlos y Rachel Elkind (versión extendida).




Y el tema The awakening of Jakob de Krzysztof Penderecki.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXX)


En 1968 Stanley Kubrick dirige ésta obra maestra del cine, en colaboración con Arthur C.Clarke, que co-escribió el guión. Es quizás, y sin exagerar, la película más compleja jamás realizada, fascinante desde los títulos de créditos hasta el enigmático y "todopoderoso" final, explorando por el camino nuevos conceptos visuales y narrativos, eliminando casi los diálogos (la primera palabra es en el minuto 20 del film), y capaz de mezclar y agitar en una misma coctelera filosofía, historia, ciencia-ficción, antropología, teología, tesis morales, etc., capaz de inventar el paisaje y nuevos caminos para la fotografía, de hacer de una película un concepto metafísico que va más allá, y de utilizar la música clásica como banda sonora, provocando un resultado portentoso.
En definitiva, marcó un hito por su estilo de comunicación visual, sus revolucionarios efectos especiales, su realismo científico y sus proyecciones vanguardistas. Todo esto antes de que el hombre hubiera llegado a la Luna supuestamente...
Su trama se centra en un equipo de astronautas, que trata de seguir las señales acústicas emitidas por un extraño monolito hallado en La Luna, el satélite de la Tierra, y que parece ser obra de una civilización extraterrestre. El reparto está integrado por Keir Dullea como Dave Bowman, Gary Lockwood como Frank Poole, Douglas Rain como la voz de HAL 9000 y William Sylvester como el Dr.Heywood Floyd.
Es una cuenta atrás hacia el futuro, un mapa del destino humano, una conquista del infinito, un apasionante drama sobre el hombre que lucha contra la máquina.
No voy a engañar a nadie, 2001: Una Odisea en el espacio, es una experiencia tan diferente, tan puramente subjetiva, que se hace muy cuesta arriba para un espectador normal. Muchas secuencias son duras de soportar, alumbradas únicamente por el silencio, la atmósfera de la soledad en el espacio, por el frío y descorazonador ambiente que transmite la nave espacial, todo ello puede resultar incluso aburrido en un primer visionado... y entonces ¿qué es lo que hace de ésta película el cénit de la ciencia-ficción? ¿qué tiene para que legiones de espectadores la contemplen, la comenten con entusiasmo (como yo con un amigo hace años en uno de mis garitos favoritos), la hagan objeto de estudio, la desmonten y analicen hasta sus mínimos detalles?... Es difícil de explicar, porque toda la película en si es un enigma, hipnótico y especial...


En una de sus muchas escenas míticas, se muestra la muerte como creación, ya que cuando el simio tira el hueso al aire se produce la famosa elipsis que nos lleva al espacio en el que unas naves espaciales parecen bailar al ritmo del Danubio Azul de Johann Strauss, Kubrick en otro alarde técnico consigue en un solo plano que el espectador repase mentalmente toda la historia artística del hombre, por lo menos fue su intención.

Os dejo con la mítica escena.

domingo, 22 de mayo de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXIX)

Stanley Kubrick dirige en 1957 Senderos de Gloria, la primera película que protagonizó Kirk Douglas a las órdenes del mítico director. En ese film, el escenario es la Primera Guerra Mundial, año 1916, donde el General francés Boulard (Adolphe Menjou) ordena la conquista de una inexpugnable posición alemana y encarga esa misión al ambicioso general Mireau (George MacReady), cuyo encargado de llevarlo a cabo será el Coronel Dax (Kirk Douglas). El ataque a la colina resulta un desastre y un infierno, y el regimiento se retira a las trincheras. El alto mando, muy irritado por la derrota, infringe un terrible castigo al regimiento como ejemplo a los demás soldados. Se trata de un film histórico, que además contiene pasajes memorables como la cita del doctor Samuel Johnson "El patriotismo es el último refugio de los canallas" que el coronel Dax lanza al general Mireau. Brillantísima historia sobre la utilización de los combatientes y soldados rasos que luchan en las trincheras, frente a la inhumanidad y ambición que se respiraba en los lujosos cuarteles de los generales en la I Guerra Mundial. El soldado es un simple número, carne de cañón.
Por esto y más razones, quizás esta película sea el mejor film antibélico de la historia del cine.
Mención monstruosa para Kirk Douglas, cuya cara descompuesta tanto cuando atraviesa las infectas trincheras o cuando dirige el ataque a la colina de las hormigas, o como no, cuando se dirige a sus superiores para desafiarles y avergonzarles, son momentos históricos del cine.
Precisamente la escena entre el General Boulard y el Coronel Dax es uno de esos momentos memorables, cuando Boulard insinúa que Dax quiere el puesto de Mireau, a lo que Dax contesta enojado y con rotunda negativa.


Os dejo con la mítica escena.

jueves, 12 de mayo de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXVIII)


Como decía días atrás, en 1980 Stanley Kubrick dirige El resplandor, un film con el que esperaba romper la taquilla después del fracaso en ese sentido de Barry Lyndon (1975) (aunque luego lo remendara el mercado casero). Este film estaba basado en la novela de un joven escritor que tenía sus mismas iniciales curiosamente, y que respondía al nombre de Stephen King, del que no había leído nada pero había visto el film Carrie (1976), dirigida por Brian de Palma, basada en otra novela suya. Kubrick entonces echó mano de la escritora Diane Johnson, y él mismo escribió el guión dejando fuera a King, quien siempre manifestó su rechazo a la película, de hecho decía que Stanley no entendía las reglas del género del terror. Curiosamente años después King recuperó los derechos de la novela para producir y escribir una adaptación televisiva, enormemente fiel al libro, dirigida por Mick Garris y con Rebecca de Mornay en su reparto, y que no resiste comparación con el original. Sea como fuere, El Resplandor ha pasado a la historia del cine como una de las adaptaciones que mejoran con creces el material original.
La historia nos cuenta como Jack Torrance (Jack Nicholson) se traslada con su mujer Wendy (Shelley Duvall) y su hijo de siete años Danny (Danny Lloyd) al impresionante Hotel Overlook en Colorado, para encargarse del mantenimiento de las instalaciones durante la temporada invernal, época en la que permanece cerrado y aislado por la nieve. Buscan paz y sosiego para que Jack escriba una novela. Pero, poco después de llegar al hotel, Jack empieza a padecer inquietantes trastornos de personalidad y se suceden extraños y espeluznantes fenómenos paranormales.
En una escena absolutamente mítica, Jack está ya claramente trastornado y quiere hacer daño a su mujer e hijo, que huyen y tratan de escapar a través de la habitación del baño, el niño al ser pequeño lo consigue y sale por la ventanita, pero ella no, entonces se produce las escena del hacha, cuando Jack quiere entrar a base de hachazos en la puerta y ella se defiende con un cuchillo largo, la cara que pone Jack de auténtico psicópata no tiene precio.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 30 de abril de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXVII)

En 1980 Stanley Kubrick dirige El resplandor, un film con el que esperaba romper la taquilla después del fracaso en ese sentido de Barry Lyndon (1975) (aunque luego lo remendara el mercado casero). Este film estaba basado en la novela de un joven escritor que tenía sus mismas iniciales curiosamente, y que respondía al nombre de Stephen King, del que no había leído nada pero había visto el film Carrie (1976), dirigida por Brian de Palma, basada en otra novela suya. Kubrick entonces echó mano de la escritora Diane Johnson, y él mismo escribió el guión dejando fuera a King, quien siempre manifestó su rechazo a la película, de hecho decía que Stanley no entendía las reglas del género del terror. Curiosamente años después King recuperó los derechos de la novela para producir y escribir una adaptación televisiva, enormemente fiel al libro, dirigida por Mick Garris y con Rebecca de Mornay en su reparto, y que no resiste comparación con el original. Sea como fuere, El Resplandor ha pasado a la historia del cine como una de las adaptaciones que mejoran con creces el material original.
La historia nos cuenta como Jack Torrance (Jack Nicholson) se traslada con su mujer Wendy (Shelley Duvall) y su hijo de siete años Danny (Danny Lloyd) al impresionante Hotel Overlook en Colorado, para encargarse del mantenimiento de las instalaciones durante la temporada invernal, época en la que permanece cerrado y aislado por la nieve. Buscan paz y sosiego para que Jack escriba una novela. Pero, poco después de llegar al hotel, Jack empieza a padecer inquietantes trastornos de personalidad y se suceden extraños y espeluznantes fenómenos paranormales.
En una escena brutal, Danny va en su triciclo de juguete por las habitaciones y se encuentra a dos hermanas gemelas que le hablan  y le dicen "ven a jugar con nosotras".


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 29 de abril de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXVI)


Stanley Kubrick dirigió en 1987 La Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket), un film acerca de la preparación de los Marines americanos en la Academia, antes de partir hacia la Guerra de Vietnam y su posterior manera de desenvolverse en la batalla, y todas las circunstancias en las que se ven envueltos.
En esa primera parte de la película, el Sargento mayor Hartman, un personaje interpretado de manera magistral por R. Lee Ermey, los tiene entrenados de una manera brutal para lo que les espera. La primera parte de la película acaba cuando el recluta patoso (Vincent D'Onofrio) mata al Sargento harto de su ninguneo y su mofa constante, delante de sus compañeros, que provocan su cambio de carácter y su locura. Es en la segunda parte cuando se cuenta como estos reclutas se comportan en el campo de batalla en Vietnam. 
Precisamente en esa primera parte los futuros marines sufren desde el principio el carácter duro y mal hablado del Sargento Hartman, que se refleja en una escena donde tiene estopa física y oral para todos, especialmente impactante es su escena con el Recluta Bufón (Matthew Modine) al que obliga a confesar que dijo algo hasta que lo admite, la represalia es un puño en el estómago de los que duelen de verdad y una soflama hablada de las que humillan y que también hace con el compañero de al lado el Recluta Cowboy (Arliss Howard).
Cuando ya llegan a Vietnam, la primera escena se desarrolla cuando Bufón y su compañero Rompetechos (Kevin Major Howard) toman algo y reciben la visita de una prostituta mientras suena el These boots are made for walking de Nancy Sinatra, y ella dice "yo hacer contigo amor bueno"... Bufón hace una foto a Rompetechos y un vietnamita le roba la cámara y se la llevan en una moto, pero antes suelta una de esas frases lapidarias: "La mitad de estas putas amarillas son oficiales del Vietcong, la otra mitad tienen tuberculosis, así que asegúrate de follar con las que tosen..."


Os dejo con la mítica escena.

jueves, 31 de marzo de 2022

Bandas sonoras míticas del cine (C)

Como decía hace unos días, Espartaco es una película dirigida por Stanley Kubrick finalmente en 1960. Kubrick había dirigido Senderos de Gloria en 1957, pero su estreno estuvo rodeado de polémica y fue prohibido en muchos países durante años, por lo que su carrera sufría un estancamiento. Pero Kirk Douglas que era una figura muy importante en Hollywood con mucho peso y había trabajado con él, había empezado el rodaje de Espartaco con el primer director Anthony Mann (casado con Sara Montiel por aquel entonces), pero le daba miedo rodar escenas tumultuosas, quería aligerar el guión de Dalton Trumbo, su relación con Douglas era difícil, y ya se acumulaban retrasos en el rodaje. Fue gracias a Kirk que entró en liza Stanley Kubrick (echando a Mann) con sus propias condiciones exigiendo 150.000 dólares, la carta de libertad de Bryna, revisar el material grabado por Mann y sustituir a Sabine Bethmann porque no transmitía, según él, emoción alguna.
Este film era una super producción de las que se estilaban en la época del nivel de Quo Vadis (Mervin LeRoy, 1951), La caída del Imperio Romano (Anthony Mann, 1964) o Ben-Hur (William Wyler, 1959). Kirk Douglas llamó a Jean Simmons (casada con Stewart Granger) para el papel ficticio de Varinia que debía rodar una escena desnuda y bastante subida de tono para la época. este film también sufrió censura, y en la edición restaurada de 1991 se añadieron 37 minutos de metraje que habían quedado guardados en los archivos de los estudios.
En la película se narra la historia de Espartaco, un esclavo tracio que fue vendido como gladiador a Léntulo Batiato (Peter Ustinov), En Italia promovió y dirigió la rebelión de los esclavos contra la República romana (73-71 a.C). A medida que recorrían el país añadían innumerables esclavos a su rebelión, y consiguen formar un ejército que se enfrente a los romanos.
La banda sonora corrió a cargo de Alex North, gran música que tiene momentos conmovedores como el Love theme que suena cuando Espartaco y Varinia están juntos.


Os dejo con el Love theme.

domingo, 27 de marzo de 2022

Escenas míticas del cine (CCXX)


Espartaco es una película dirigida por Stanley Kubrick finalmente en 1960. Kubrick había dirigido Senderos de Gloria en 1957, pero su estreno estuvo rodeado de polémica y fue prohibido en muchos países durante años, por lo que su carrera sufría un estancamiento. Pero Kirk Douglas que era una figura muy importante en Hollywood con mucho peso y había trabajado con él, había empezado el rodaje de Espartaco con el primer director Anthony Mann (casado con Sara Montiel por aquel entonces), pero le daba miedo rodar escenas tumultuosas, quería aligerar el guión de Dalton Trumbo, su relación con Douglas era difícil, y ya se acumulaban retrasos en el rodaje. Fue gracias a Kirk que entró en liza Stanley Kubrick (echando a Mann) con sus propias condiciones exigiendo 150.000 dólares, la carta de libertad de Bryna, revisar el material grabado por Mann y sustituir a Sabine Bethmann porque no transmitía, según él, emoción alguna.
Este film era una super producción de las que se estilaban en la época del nivel de Quo Vadis (Mervin LeRoy, 1951), La caída del Imperio Romano (Anthony Mann, 1964) o Ben-Hur (William Wyler, 1959). Kirk Douglas llamó a Jean Simmons (casada con Stewart Granger) para el papel ficticio de Varinia que debía rodar una escena desnuda y bastante subida de tono para la época. Este film también sufrió censura, y en la edición restaurada de 1991 se añadieron 37 minutos de metraje que habían quedado guardados en los archivos de los estudios.
En la película se narra la historia de Espartaco, un esclavo tracio que fue vendido como gladiador a Léntulo Batiato (Peter Ustinov), En Italia promovió y dirigió la rebelión de los esclavos contra la República romana (73-71 a.C). A medida que recorrían el país añadían innumerables esclavos a su rebelión, y consiguen formar un ejército que se enfrente a los romanos.
En esa primera parte del film cuando es gladiador, Batiato premia a sus luchadores con una mujer, cuando le llevan a Espartaco la suya es Varinia, su primer encuentro que no es muy llamativo.

Os dejo con la mítica escena.

domingo, 20 de marzo de 2022

Escenas míticas del cine (CCXVIII)


Stanley Kubrick dirigió en 1987 La Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket), un film acerca de la preparación de los Marines americanos en la Academia, antes de partir hacia la Guerra de Vietnam y su posterior manera de desenvolverse en la batalla, y todas las circunstancias en las que se ven envueltos.
En esa primera parte de la película, el Sargento mayor Hartman, un personaje interpretado de manera magistral por R. Lee Ermey, los tiene entrenados de una manera brutal para lo que les espera. La primera parte de la película acaba cuando el recluta patoso (Vincent D'Onofrio) mata al Sargento harto de su ninguneo y su mofa constante, delante de sus compañeros, que provocan su cambio de carácter y su locura. Es en la segunda parte cuando se cuenta como estos reclutas se comportan en el campo de batalla en Vietnam. 
Precisamente en esa primera parte los futuros marines sufren desde el principio el carácter duro y mal hablado del Sargento Hartman, que se refleja en una escena donde tiene estopa física y oral para todos, especialmente impactante es su escena con el Recluta Bufón (Matthew Modine) al que obliga a confesar que dijo algo hasta que lo admite, la represalia es un puño en el estómago de los que duelen de verdad y una soflama hablada de las que humillan y que también hace con el compañero de al lado el Recluta Cowboy (Arliss Howard).


Os dejo con la mítica escena.

martes, 27 de octubre de 2020

Bandas sonoras míticas de películas (XLVI)



Stanley Kubrick, el cineasta norteamericano, tenía en mente hacer una película sobre la figura de Napoléon, que nunca se pudo llevar a cabo. En la labor de investigación y documentación sobre la fallida película, se encontró con la novela "La Suerte de Barry Lyndon" de William Makepeace Thackeray, de 1844, con la que quedó prendado y que finalmente lograría llevar a la pantalla como su primera película de época, contando para ello en los principales papeles con Ryan O'Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee y Hardy Krüger. Ryan O'Neal, de ascendencia irlandesa, era ideal para el papel, a pesar de no ser un actorazo para mí, pero aquí lo borda. La película narra las aventuras ficticias en el S. XVIII de Barry Lyndon (Ryan O'Neal), un joven irlandés ambicioso y sin escrúpulos, que se ve obligado a emigrar a causa de un duelo orquestado por su familia. Su vida es errante a partir de ese momento, y su sueño es alcanzar una elevada posición social, cosa que consigue enamorando a una noble inglesa y rica viuda, Lady Honoria Lyndon (Marisa Berenson), con la que logra casarse. Barry no la quiere, y tampoco a su hijo Lord Bullingdon. Aunque tienen un hijo, Brian, muere al tener una caída de caballo. Barry tiene un duelo con Lord Bullingdon (quien le había calado) y pierde una pierna. Vuelve a su tierra y luego vuelve a ir por Europa.
A diferencia del libro, que está narrado en primera persona, en el film y con clara intención de Kubrick, se decide utilizar una voz en off omnisciente (Michael Hordern), que aleja al espectador de la historia.
La banda sonora fue cuidada y mimada hasta el extremo por Kubrick, de sobra era conocido su afán de perfeccionamiento, ya que para él la música que acompañaba al metraje es tan importante como la imagen filmada. En este film, las partituras bien seleccionadas engrandecen la obra, tanto es así que el film recibió 4 Oscar, entre ellos el de mejor banda sonora producida por Leonard Rosenman. Se compone de una importante selección de piezas de música clásica de compositores del S. XVIII, así suenan temas de Bach, Vivaldi, Händel o Schubert, a la vez que incluye música popular irlandesa interpretada por la banda The Chieftains.


Os dejo con el segundo movimiento del trío para piano nº 2 de Schubert que se produce en la escena de partida de naipes en la que Barry Lyndon conoce a la que será su esposa Lady Honoria Lyndon, aunque en el vídeo se ve un resumen de escenas del film.

domingo, 25 de octubre de 2020

Escenas míticas del cine (CLIII)


Stanley Kubrick, el cineasta norteamericano, tenía en mente hacer una película sobre la figura de Napoléon, que nunca se pudo llevar a cabo. En la labor de investigación y documentación sobre la fallida película, se encontró con la novela "La Suerte de Barry Lyndon" de William Makepeace Thackeray, de 1844, con la que quedó prendado y que finalmente lograría llevar a la pantalla como su primera película de época, contando para ello en los principales papeles con Ryan O'Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee y Hardy Krüger. Ryan O'Neal, de ascendencia irlandesa, era ideal para el papel, a pesar de no ser un actorazo para mí, pero aquí lo borda.
La película narra las aventuras ficticias en el S. XVIII de Barry Lyndon (Ryan O'Neal), un joven irlandés ambicioso y sin escrúpulos, que se ve obligado a emigrar a causa de un duelo orquestado por su familia. Su vida es errante a partir de ese momento, y su sueño es alcanzar una elevada posición social, cosa que consigue enamorando a una noble inglesa y rica viuda, Lady Honoria Lyndon (Marisa Berenson), con la que logra casarse. Barry no la quiere, y tampoco a su hijo Lord Bullingdon. Aunque tienen un hijo, Brian, muere al tener una caída de caballo. Barry tiene un duelo con Lord Bullingdon (quien le había calado) y pierde una pierna. Vuelve a su tierra y luego vuelve a ir por Europa.
A diferencia del libro, que está narrado en primera persona, en el film y con clara intención de Kubrick, se decide utilizar una voz en off omnisciente (Michael Hordern), que aleja al espectador de la historia.
En una escena tremenda, el regimiento inglés de Barry ha desembarcado en el continente, dentro de la Guerra de los Siete Años (1757-1763) y "entra en combate por primera vez", enfrentándose a un destacamento francés. Caminan hacia los franceses que empiezan a disparar, mientras van cayendo diferentes soldados, una de las balas da al Capitán Grogan (al que da vida Godfrey Quigley), el mejor valedor de Barry, que le lleva a hombros y le aparta de la batalla hasta que muere herido de gravedad.

Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Escenas míticas del cine (CXLIV)


Stanley Kubrick dirigió en 1987 La Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket), un film acerca de la preparación de los Marines americanos en la Academia, antes de partir hacia la Guerra de Vietnam y su posterior manera de desenvolverse en la batalla, y todas las circunstancias en las que se ven envueltos.
En esa primera parte de la película, el Sargento mayor Hartman, un personaje interpretado de manera magistral por R. Lee Ermey, los tiene entrenados de una manera brutal para lo que les espera. La primera parte de la película acaba cuando el recluta patoso (Vincent D'Onofrio) mata al Sargento harto de su ninguneo y su mofa constante, delante de sus compañeros, que provocan su cambio de carácter y su locura.
Es en la segunda parte cuando se cuenta como estos reclutas se comportan en el campo de batalla en Vietnam. En una gran escena, se ven los primeros escarceos y como las cámaras de televisión van grabando junto a los soldados, mientras suena el Surfin bird de The Trashmen.


Os dejo con la mítica escena.