Ina Weisse dirige en 2019 La audición, un film alemán en el que nos cuenta la historia de Anna Bronsky (Nina Hoss) que es profesora de violín en un instituto de secundaria especializado en educación musical en Berlín. Ella conoce circunstancialmente a Alexander (Ilja Monti), y nota que el joven tiene un talento singular y aunque el resto de sus colegas profesores no lo consideran, Anna quiere ayudarlo y se compromete a hacerlo para la preparación de un examen intermedio, descuidando a su familia, su hijo Jonas, al cual hace competir con un nuevo alumno, y su marido Phillipe. Su colega Christian, con el que tiene una aventura, le convence para que se una a un quinteto, cuando fracasa en un concierto dado por dicho quinteto, la presión se dispara y ella centra toda su atención en su alumno Alexander. Cuando llega el día del examen los acontecimientos son inesperados.
En una buena escena Anna le da clase a Alexander, y él toca y ella le dice que está bien, pero que debe relajarse y que la pieza que toca debe entrar bien en tu cuerpo, por eso le quita el violín y le pide relajarse y luego volver a tocar, mientras tanto, Jonas observa desde la puerta.
En 1999 M. Night Shyamalan dirige El sexto sentido en el que nos cuenta la historia del doctor Malcom Crowe, al que da vida Bruce Willis, que es un conocido psicólogo infantil de Philadelphia, que vive obsesionado por el doloroso recuerdo de un joven paciente desequilibrado al que fue incapaz de ayudar. Cuando conoce a Cole Sear (Haley Joel Osment), un aterrorizado y confuso niño de ocho años que necesita tratamiento, ve que se le presenta la oportunidad de redimirse haciendo todo lo posible por ayudarlo. Pero el doctor Crowe, no se espera, y aún peor, no está preparado para conocer la terrible verdad del don sobrenatural de su paciente, cuando empieza a recibir visitas no deseadas de espíritus atormentados, es decir fantasmas de personas que han dejado asuntos pendientes asuntos pendientes al fallecer y que lo visitan buscando la solución. El niño dice que ve gente muerta, su madre no le cree y considera que su hijo está dañado.
Hablamos de un film que es una excelente muestra de lo que debe ser una película de suspense y de terror.
En una escena mítica, Cole está en clase y el profesor Stanley Cunningham (Bruce Norris) está explicando la historia de la ciudad y pregunta que había en ese mismo edificio donde dan clase 100 años atrás, Cole levanta la mano y dice que ahí ahorcaban a gente, el profesor lo niega, y él sigue diciendo que los condenados lloraban y se despedían de sus familias, al verlos la gente escupía, a lo que el profesor le contesta que el edificio era un tribunal de justicia, y había abogados y legisladores, a lo que Cole dice que esos ahorcaban a los demás. Finalmente el niño le saca que de pequeño al profesor le llamaban Stan el tartaja... repitiéndolo varias veces hasta que le irrita.
En 1983 Terry Jones y Terry Gilliam dirigen a los Monty Python en El sentido de la vida, que se trata de un conjunto de episodios que muestran de forma disparatada los momentos más importantes del ciclo de la vida, desde el nacimiento a la muerte, pasando por asuntos como la filosofía, la historia o la medicina, todo tratado con el inconfundible y especial humor de el popular grupo de cómicos ingleses. El prólogo es un corto independiente rodado por Terry Gilliam titulado "Seguros permanentes Crimson".
Precisamente ese corto de introducción era de cinco minutos y se fue a media hora, ya que no había límites, aunque lo redujo a dieciséis minutos.
Estamos en Londres en 1983 y los contables de una empresa de seguros sienten como que son esclavos remando en galeras de un buque y por ello deciden rebelarse y encierran en una caja fuerte a los que mandan, para luego izar el ancla y partir con su edificio como piratas. El plástico que cubre el edificio, al principio, es de la empresa "ACME-Stone clean".
Hay que tener mucha imaginación para conseguir crear un auténtico barco pirata usando objetos de una oficina, así las alas del ventilador del techo se convierten en espadas, los clips son pendientes, los archivadores son cañones, las perchas son ganchos, etc...
En 2019 Sebastián Borensztein dirige La odisea de los giles, donde nos cuenta un relato durante la crisis económica de 2001, en Alsina, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires. Allí un grupo de amigos y vecinos pierde el dinero que había logrado reunir para reflotar una vieja cooperativa agrícola, y está contado desde el punto de vista de Fermín Perlassi, al que da vida un magnífico Ricardo Darín, un ex-jugador de fútbol, quien junto a su esposa Lidia (Verónica Llinás) maneja un comercio local.
Al poco tiempo descubren que sus ahorros se perdieron por una estafa realizada por un abogado sin escrúpulos y un gerente de banco que contaban con información de lo que se iba a desencadenar en el país, es decir, el famoso corralito. Posteriormente al enterarse de los sucedido, este grupo de vecinos se organiza y arma un minucioso plan con el objetivo de recuperar lo que les pertenece.
En una gran escena, Fermín un día antes de que todo estalle mete el dinero ahorrado en el banco, al día siguiente su mujer mientras él está regando le avisa de algo serio, cuando escucha en la televisión al ministro... le da un mareo.
En 2018 Yorgos Lanthimos dirige La favorita, película ambientada a principios del siglo XVIII, en la que Inglaterra está en guerra con Francia (algo muy habitual). La reina Anne (Olivia Colman) es débil y ocupa el trono, mientras que su amiga y amante Lady Sarah Churchill (Raquel Weisz) gobierna en la práctica el país en su lugar, debido al precario estado de salud y el carácter inestable de la monarca. Cuando una nueva sirvienta, Abigail Masham (Emma Stone), prima de Sarah aparece en palacio, su encanto seduce a Sarah. Esta ayuda a Abigail, la cual ve una oportunidad para regresar a sus raíces aristocráticas. Como la política ocupa gran parte del tiempo de Sarah, Abigail empieza a acompañar con más frecuencia a la reina. La lucha de las dos primas por los favores de la Reina convierte la corte en otra guerra.
El contexto histórico en el cual se desarrolla la trama es de lo más interesante, porque estamos ante la Guerra de Sucesión Española, pero este hecho transcurre en un segundo plano, ya que el director nos nos decide mostrar esta batalla, sino lo que ocurre dentro de las paredes de palacio. Las intrigas, las conspiraciones, el sexo y el poder están a la orden del día, con las mujeres antes citadas como protagonistas. Hay mucho humor negro dentro del guión.
En una interesante escena juegan con los patos en la corte, y llega Sarah, que habla con Hurley (Nicholas Hoult), que es la oposición a ella, que le recuerda el precario estado de las arcas públicas, a la vez el primer ministro se une a la conversación para hablar del tratado de paz con los franceses.
Stanley Kubrick dirigió en 1987 La Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket), un film acerca de la preparación de los Marines americanos en la Academia, antes de partir hacia la Guerra de Vietnam y su posterior manera de desenvolverse en la batalla, y todas las circunstancias en las que se ven envueltos.
En esa primera parte de la película, el Sargento mayor Hartman, un personaje interpretado de manera magistral por R. Lee Ermey, los tiene entrenados de una manera brutal para lo que les espera. La primera parte de la película acaba cuando el recluta patoso (Vincent D'Onofrio) mata al Sargento harto de su ninguneo y su mofa constante, delante de sus compañeros, que provocan su cambio de carácter y su locura. Es en la segunda parte cuando se cuenta como estos reclutas se comportan en el campo de batalla en Vietnam.
Precisamente en esa primera parte los futuros marines sufren desde el principio el carácter duro y mal hablado del Sargento Hartman, insultando a diestro y siniestro, que se refleja en una escena donde tiene estopa física y oral para todos, especialmente impactante es su escena con el Recluta Bufón (Matthew Modine) al que obliga a confesar que dijo algo hasta que lo admite (sobre John Wayne), la represalia es un puño en el estómago de los que duelen de verdad y una soflama hablada de las que humillan y que también hace con el compañero de al lado el Recluta Cowboy (Arliss Howard). Curiosamente R. Lee Ermey no iba a hacer ese papel, de hecho estaba solo como asesor e iba a colaborar en la producción, pero al hacer una prueba de cámara, el perfeccionista director lo tuvo cristalino, ese papel debía hacerlo R. Lee Ermey.
En otra escena mítica de esa primera parte del reclutamiento de los marines, el Sargento Hartman pasa revista a todos, y se da cuenta que la taquilla del Recluta Patoso (Vincent D'Onofrio) está abierta, a lo que contesta que no sabe porqué, entonces pasa a registrar su taquilla, y se da cuenta que hay un donut escondido abajo, "un donut relleno que había pillado en la cantina porque tenía hambre", dice el soldado. El Sargento exclama entonces que el Recluta Patoso no ha sido motivado suficientemente por el resto de la compañía, por lo que decide que a partir de ahí cada vez que él la cague, castigará a sus compañeros, empezando por el donut relleno que le obliga a comerse a él y al resto a hacer flexiones como castigo.
En 1973 Robert Clouse dirige Operación dragón, una película que convirtió al mítico Bruce Lee en una estrella mundial. El film se desarrollaba en Hong Kong en los 70. Allí el joven Lee es miembro del templo Saolín y experto en artes marciales, pero es reclutado por los servicios de inteligencia británicos para infiltrarse en una operación de drogas, durante un torneo de combates promovido por el jefe de la mafia. El montar esa trama de espionaje fue uno de los grandes aciertos del film, porque le daba a la película ese aire a james Bond, que le alejaba de la tradicional venganza china, es decir, seguía siendo una película de chinos, pero con cosas diferentes. Por si fuera poco, en este film está el mejor Bruce Lee que hemos visto en la gran pantalla, el más rápido, carismático, conjuntando poder físico y mental y siendo un prodigio de técnica. Desafortunadamente Bruce no vería el estreno del film ya que murió el 20 de julio de 1973, estrenándose el film poco después.
Una escena mítica es la instrucción del alumno por parte de Lee, en la que le dice: "No pienses, siente!... Este dedo te está indicando el camino hacia la Luna, si tu atención se concentrase en el dedo habrías perdido toda la gloria celestial".
En 1983 John Badham dirige Juegos de guerra, en la que nos cuenta la historia de David Lightman (Matthew Broderick), un joven hacker y experto informático capaz de saltarse los más avanzados sistemas de seguridad y de descifrar los más herméticos códigos secretos. Accidentalmente un día conecta su ordenador al del Departamento de Defensa americano, encargado del sistema de defensa nuclear. Mientras piensa que lo que ha encontrado son nuevos juegos de ordenador, David juega con la supercomputadora a las damas, ajedrez y a otroa juegos más intrigantes como la Guerra Termonuclear Global. Así el protagonista desencadena sin querer una situación de peligro difícilmente controlable.
Pero todo tiene un comienzo en una escena mítica y para impresionar a su novia Jennifer (Ally Sheedy), David hackea desde su casa el ordenador de la escuela y cambia sus pésimas notas. Habla con el ordenador e intercambian frases, hasta que por la insistencia de David juegan a la Guerra Termonuclear Mundial, aunque como he dicho antes, él al entrar en el sistema piensa que es una compañía de videojuegos, y su fin es robar algunos.
Karim Aïnouz dirigió en el año 2023 La última reina (Firebrand), un film que está ambientado en la sangrienta corte de los Tudor en la parte final del reinado del infame Enrique VIII de Inglaterra, contado desde el punto de vista de la reina Catalina Parr, la sexta y última esposa del rey y la única de todas que evitó el destierro o la muerte ya que le sobrevivió. Jude Law encarna a Enrique, papel para el que obviamente engordó y sinceramente hizo un extraordinario trabajo haciendo de un villano al que da gusto odiar, mientras que para el papel de Catalina Parr la elegida fue Alicia Vikander que lo hace francamente bien, dando consistencia a un texto que no le hace justicia. Estamos anta una película histórica, pero como viene siendo ya casi una costumbre hay hechos históricos que o bien son mutilados, o simplemente cambiados, lo que se ha dado en llamar "licencias históricas".
En el momento en el que se desarrollan los acontecimientos Enrique ya luce una ostensible cojera a causa de una herida en la pierna sufrida años atrás en una justa, y que por los escasos avances médicos de la época, solo se le aplicaban curas de ungüentos, lo que iba deteriorando el estado de salud del monarca. Por su parte la reina ha hecho suyos a toda la prole de hijos del rey, María de Catalina de Aragón, Isabel de Ana Bolena, Eduardo (de Jane Seymour), etc., con los que se lleva muy bien y los quiere. Catalina Parr es un personaje histórico muy interesante del siglo XVI, a pesar de su prematura muerte a los 36 años, ya que aparte de ser la mujer de Enrique VIII fue la primera mujer que publicó un libro con su propio nombre en inglés y se convirtió durante unos meses en regente de Inglaterra tras la marcha de su esposo a luchar en la guerra. Esto está contado en el film, a veces dando algún rodeo innecesario, pero el problema viene cuando hace sus propias invenciones para ajustarlas a un punto de vista digamos... moderno, no jugando bien sus cartas y siendo en varios momentos bastante poco fiel a los hechos históricos.
Pero el problema fundamental de la película es que la puesta al día no es para nada novedosa ni rompedora, y se queda plana, solo centrado en el discurso de Parr con un final inventado y la creación de unos nuevos personajes que solo tienen sentido en este siglo XXI. El rey está representado muy alejado de Shakespeare, es odioso, venenoso, repulsivo, adicto al sexo (tenía abundantes relaciones extra-matrimoniales), pero todo ello está llevado por la interpretación de Law que es simple y llanamente brutal, llegando a dar asco, hasta ese punto lo borda.
A pesar de todo esto el film es entretenido, hay buena fotografía, la corte con sus vestidos de época y demás está muy bien dibujada, incluso esas intrigas dentro de la corte, pero el fallo viene en el tercer acto donde todo descarrila con ese final inventado y ese guión que se va por el barranquillo.
Christopher Nolan, después del tremendo éxito de El Caballero Oscuro hizo Origen en 2010, una película cuya idea primigenia databa por lo menos de 2001, pero que el mismo director tuvo que madurar para darle una forma más entretenida con la acumulación de experiencia. Aquí nos cuenta la historia de Dom Cobb (Leonardo Di Caprio) que es un experto en el arte de apropiarse, durante el sueño, de los secretos del subconsciente ajeno. Esa curiosa, pero extraña habilidad, le convierte en un hombre muy cotizado en el mundo del espionaje, pero le condena a ser un fugitivo, y por tanto a llevar una vida normal, siempre escapando. Su única oportunidad para cambiar de vida será hacer lo contrario de lo que ha hecho siempre, "la incepción", que consiste en implantar una idea en el subconsciente, en lugar de extraerla. Como es lógico no todo el plan sale bien, desde el momento en que alguien interviene y predice cada uno de sus movimientos, alguien a quien sólo Cobb puede descubrir. El reparto es excepcional, pero hay un personaje en concreto que me resultó muy inquietante por su bipolaridad, el de Mal a la que da vida Marion Cotillard que oscila entre femme fatale y sufrida esposa de Cobb que solo quiere estar con él. El resto del reparto es una consecuencia de la necesidad de entrar en sueños ajenos, por lo que Cobb necesita un equipo integrado por otro personaje muy interesante que es Arthur, al que da vida Joseph Gordon-Levitt que quizás merece más presencia, aunque tiene momentos de mucho lucimiento en el film, y Eames que interpreta un Tom Hardy lleno de carisma (sobre todo en sus críticas a Arthur) y mucho encanto.
Como casi todas las películas de Nolan, esta generó debate sobre el desenlace e incluso sobre la posibilidad de que el director nos hubiera estado tomando el pelo, disfrazando la película de una cosa cuando realmente era otra, habilidad del director que ha practicado más veces y que a mí me pasa constantemente con sus films.
En una escena mítica Cobb está en un sueño y el director explora nuevos recursos como la utilización del ralentí cuando el protagonista cae de la bañera incitado por Arthur para que despierte.