sábado, 25 de abril de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXXXIV)


Stanley Kubrick dirigió en 1987 La Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket), un film acerca de la preparación de los Marines americanos en la Academia, antes de partir hacia la Guerra de Vietnam y su posterior manera de desenvolverse en la batalla, y todas las circunstancias en las que se ven envueltos.
En esa primera parte de la película, el Sargento mayor Hartman, un personaje interpretado de manera magistral por R. Lee Ermey, los tiene entrenados de una manera brutal para lo que les espera. La primera parte de la película acaba cuando el recluta patoso (Vincent D'Onofrio) mata al Sargento harto de su ninguneo y su mofa constante, delante de sus compañeros, que provocan su cambio de carácter y su locura. Es en la segunda parte cuando se cuenta como estos reclutas se comportan en el campo de batalla en Vietnam. 
Precisamente en esa primera parte los futuros marines sufren desde el principio el carácter duro y mal hablado del Sargento Hartman, insultando a diestro y siniestro, que se refleja en una escena donde tiene estopa física y oral para todos, especialmente impactante es su escena con el Recluta Bufón (Matthew Modine) al que obliga a confesar que dijo algo hasta que lo admite (sobre John Wayne), la represalia es un puño en el estómago de los que duelen de verdad y una soflama hablada de las que humillan y que también hace con el compañero de al lado el Recluta Cowboy (Arliss Howard). Curiosamente R. Lee Ermey no iba a hacer ese papel, de hecho estaba solo como asesor e iba a colaborar en la producción, pero al hacer una prueba de cámara, el perfeccionista director lo tuvo cristalino, ese papel debía hacerlo R. Lee Ermey.
En otra escena mítica de esa primera parte del reclutamiento de los marines, el Sargento Hartman pasa revista a todos, y se da cuenta que la taquilla del Recluta Patoso (Vincent D'Onofrio) está abierta, a lo que contesta que no sabe porqué, entonces pasa a registrar su taquilla, y se da cuenta que hay un donut escondido abajo, "un donut relleno que había pillado en la cantina porque tenía hambre", dice el soldado. El Sargento exclama entonces que el Recluta Patoso no ha sido motivado suficientemente por el resto de la compañía, por lo que decide que a partir de ahí cada vez que él la cague, castigará a sus compañeros, empezando por el donut relleno que le obliga a comerse a él y al resto a hacer flexiones como castigo.


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 24 de abril de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXXXIII)

En 1973 Robert Clouse dirige Operación dragón, una película que convirtió al mítico Bruce Lee en una estrella mundial. El film se desarrollaba en Hong Kong en los 70. Allí el joven Lee es miembro del templo Saolín y experto en artes marciales, pero es reclutado por los servicios de inteligencia británicos para infiltrarse en una operación de drogas, durante un torneo de combates promovido por el jefe de la mafia. El montar esa trama de espionaje fue uno de los grandes aciertos del film, porque le daba a la película ese aire a james Bond, que le alejaba de la tradicional venganza china, es decir, seguía siendo una película de chinos, pero con cosas diferentes. Por si fuera poco, en este film está el mejor Bruce Lee que hemos visto en la gran pantalla, el más rápido, carismático, conjuntando poder físico y mental y siendo un prodigio de técnica. Desafortunadamente Bruce no vería el estreno del film ya que murió el 20 de julio de 1973, estrenándose el film poco después.
Una escena mítica es la instrucción del alumno por parte de Lee, en la que le dice: "No pienses, siente!... Este dedo te está indicando el camino hacia la Luna, si tu atención se concentrase en el dedo habrías perdido toda la gloria celestial".


Os dejo con la mítica escena.

martes, 21 de abril de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXXXII)

En 1983 John Badham dirige Juegos de guerra, en la que nos cuenta la historia de David Lightman (Matthew Broderick), un joven hacker y experto informático capaz de saltarse los más avanzados sistemas de seguridad y de descifrar los más herméticos códigos secretos. Accidentalmente un día conecta su ordenador al del Departamento de Defensa americano, encargado del sistema de defensa nuclear. Mientras piensa que lo que ha encontrado son nuevos juegos de ordenador, David juega con la supercomputadora a las damas, ajedrez y a otroa juegos más intrigantes como la Guerra Termonuclear Global. Así el protagonista desencadena sin querer una situación de peligro difícilmente controlable.
Pero todo tiene un comienzo en una escena mítica y para impresionar a su novia Jennifer (Ally Sheedy), David hackea desde su casa el ordenador de la escuela y cambia sus pésimas notas. Habla con el ordenador e intercambian frases, hasta que por la insistencia de David juegan a la Guerra Termonuclear Mundial, aunque como he dicho antes, él al entrar en el sistema piensa que es una compañía de videojuegos, y su fin es robar algunos.


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 19 de abril de 2026

Firebrand (2023)

Karim Aïnouz dirigió en el año 2023 La última reina (Firebrand), un film que está ambientado en la sangrienta corte de los Tudor en la parte final del reinado del infame Enrique VIII de Inglaterra, contado desde el punto de vista de la reina Catalina Parr, la sexta y última esposa del rey y la única de todas que evitó el destierro o la muerte ya que le sobrevivió. Jude Law encarna a Enrique, papel para el que obviamente engordó y sinceramente hizo un extraordinario trabajo haciendo de un villano al que da gusto odiar, mientras que para el papel de Catalina Parr la elegida fue Alicia Vikander que lo hace francamente bien, dando consistencia a un texto que no le hace justicia. Estamos anta una película histórica, pero como viene siendo ya casi una costumbre hay hechos históricos que o bien son mutilados, o simplemente cambiados, lo que se ha dado en llamar "licencias históricas".


En el momento en el que se desarrollan los acontecimientos Enrique ya luce una ostensible cojera a causa de una herida en la pierna sufrida años atrás en una justa, y que por los escasos avances médicos de la época, solo se le aplicaban curas de ungüentos, lo que iba deteriorando el estado de salud del monarca. Por su parte la reina ha hecho suyos a toda la prole de hijos del rey, María de Catalina de Aragón, Isabel de Ana Bolena, Eduardo (de Jane Seymour), etc., con los que se lleva muy bien y los quiere. Catalina Parr es un personaje histórico muy interesante del siglo XVI, a pesar de su prematura muerte a los 36 años, ya que aparte de ser la mujer de Enrique VIII fue la primera mujer que publicó un libro con su propio nombre en inglés y se convirtió durante unos meses en regente de Inglaterra tras la marcha de su esposo a luchar en la guerra. Esto está contado en el film, a veces dando algún rodeo innecesario, pero el problema viene cuando hace sus propias invenciones para ajustarlas a un punto de vista digamos... moderno, no jugando bien sus cartas y siendo en varios momentos bastante poco fiel a los hechos históricos. 


Pero el problema fundamental de la película es que la puesta al día no es para nada novedosa ni rompedora, y se queda plana, solo centrado en el discurso de Parr con un final inventado y la creación de unos nuevos personajes que solo tienen sentido en este siglo XXI. El rey está representado muy alejado de Shakespeare, es odioso, venenoso, repulsivo, adicto al sexo (tenía abundantes relaciones extra-matrimoniales), pero todo ello está llevado por la interpretación de Law que es simple y llanamente brutal, llegando a dar asco, hasta ese punto lo borda.
A pesar de todo esto el film es entretenido, hay buena fotografía, la corte con sus vestidos de época y demás está muy bien dibujada, incluso esas intrigas dentro de la corte, pero el fallo viene en el tercer acto donde todo descarrila con ese final inventado y ese guión que se va por el barranquillo.


Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 17 de abril de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXXXI)


Christopher Nolan, después del tremendo éxito de El Caballero Oscuro hizo Origen en 2010, una película cuya idea primigenia databa por lo menos de 2001, pero que el mismo director tuvo que madurar para darle una forma más entretenida con la acumulación de experiencia. Aquí nos cuenta la historia de Dom Cobb (Leonardo Di Caprio) que es un experto en el arte de apropiarse, durante el sueño, de los secretos del subconsciente ajeno. Esa curiosa, pero extraña habilidad, le convierte en un hombre muy cotizado en el mundo del espionaje, pero le condena a ser un fugitivo, y por tanto a llevar una vida normal, siempre escapando. Su única oportunidad para cambiar de vida será hacer lo contrario de lo que ha hecho siempre, "la incepción", que consiste en implantar una idea en el subconsciente, en lugar de extraerla. Como es lógico no todo el plan sale bien, desde el momento en que alguien interviene y predice cada uno de sus movimientos, alguien a quien sólo Cobb puede descubrir. El reparto es excepcional, pero hay un personaje en concreto que me resultó muy inquietante por su bipolaridad, el de Mal a la que da vida Marion Cotillard que oscila entre femme fatale y sufrida esposa de Cobb que solo quiere estar con él. El resto del reparto es una consecuencia de la necesidad de entrar en sueños ajenos, por lo que Cobb necesita un equipo integrado por otro personaje muy interesante que es Arthur, al que da vida Joseph Gordon-Levitt que quizás merece más presencia, aunque tiene momentos de mucho lucimiento en el film, y Eames que interpreta un Tom Hardy lleno de carisma (sobre todo en sus críticas a Arthur) y mucho encanto.
Como casi todas las películas de Nolan, esta generó debate sobre el desenlace e incluso sobre la posibilidad de que el director nos hubiera estado tomando el pelo, disfrazando la película de una cosa cuando realmente era otra, habilidad del director que ha practicado más veces y que a mí me pasa constantemente con sus films.
En una escena mítica Cobb está en un sueño y el director explora nuevos recursos como la utilización del ralentí cuando el protagonista cae de la bañera incitado por Arthur para que despierte.


Os dejo con la mítica escena.