Como decía ayer, en 1968 Brian G. Hutton dirige El desafío de las águilas y en el que se nos cuenta como en plena Segunda Guerra Mundial, John Smith, al que da vida Richard Burton, es el jefe de un grupo de élite de los alidados cuya misión es infiltrarse en las líneas enemigas alemanas para rescatar a un General americano, prisionero de los nazis, antes de que le obliguen a hablar sobre el plan de invasión de Normandía. La parte central de dicha operación era acceder a un castillo inexpugnable, pero en realidad el General no es más que un cabo, que en su vida civil es actor y que tiene parecido físico con el General, por lo que el objetivo real de la misión para el Mayor Smith es averiguar qué agente británicos del M16 trabajan para la Alemania nazi y quienes son sus importantes contactos en Gran Bretaña.
El operativo se compone de siete hombres, seis británicos y un americano (Schaffer, al que da vida Clint Eastwood) que son lanzados en paracaídas en las nevadas montañas con uniforme alemán. Se inflitran entre las tropas alemanas que hay en el Cuartel General de la Wermacht, y una vez allí deben escalar hasta el castillo Schloss Addler para rescatar al supuesto General. Cuentan con la ayuda de una mujer que se infiltra en el castillo como trabajadora, consiguiendo armas. Una vez conseguido el objetivo, el plan es salir huyendo y ser rescatados en el aeródromo. Obviamente no todo sale como estaba planeado y hay contratiempos, teniendo momentos de mucho peligro y tensión.
La banda sonora corrió a cargo de Ron Goodwin que hizo un gran trabajo y supo dar a las escenas el acompañamiento apropiado con arreglos orquestales precisos.

















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