miércoles, 25 de marzo de 2020

Escenas míticas del cine (CXXI)


Anoche revisioné Los Siete Magníficos, película dirigida por John Sturges en 1960, un clásico entre clásicos, en su día film muy taquillero y que han disfrutado generaciones enteras desde su salida. No es que sea una obra maestra, pero es una película muy disfrutable con momentos realmente excelentes. La idea surgió de Yul Brynner, una de las estrellas que forman parte del reparto y que propuso al productor Walter Mirish hacer un remake de Los siete samurais de Akira Kurosawa (1954), acertando de pleno en su visión. Reorganizando todo y haciendo su remake con distancia y adaptándolo, y sin llegar a la excelencia del film japonés, cierto es que es muy loable. De hecho, Kurosawa impactado por el remake, lo agradeció de tal forma a Sturges, que le regaló una espada samurai a este.
Un pueblo mexicano es saqueado cada cierto tiempo por un despiadado grupo de bandidos, comandados por el temible Calvera (Eli Wallach, brutal como siempre) que se aprovechan de ellos sin piedad. Hartos de la situación, deciden defenderse y contratan los servicios de unos pistoleros comandados por Chris (Yul Brynner), que encabezaba el extraordinario reparto, aunque se llevaba a matar con Steve McQueen, y donde estaban también Charles Bronson, Robert Vaughn o James Coburn.
En una escena mítica, Chris hace el casting al grupo de pistoleros con el que va a trabajar, y aparece un chico joven interpretado por Horst Buchholz, muy impulsivo y orgulloso. Le prueba su rapidez con las palmadas de la mano y le deja en evidencia al sacarle antes la pistola de que junte las manos y el chaval hundido se va por donde había venido...


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 21 de marzo de 2020

Escenas míticas del cine (CXX)


Bonnie and Clyde, film de Arthur Penn de 1967 me marcó mucho en su momento, de hecho es una película que marcó el nuevo comienzo de una época dorada de Hollywood, a finales de los 60. Hace poco lo he vuelto a revisar, y detecté síntomas de que no pasa como debiera los rigores del tiempo, con algunas cosas que se quedan hoy día algo desfasadas, aunque sigue teniendo como base un guión realmente potente. La historia de Bonnie Parker y Clyde Barrow, como muchos sabréis, es real, fueron unos famosos forajidos, ladrones y criminales que existieron en Estados Unidos durante la Gran Depresión y que despertaron gran simpatía entre la sociedad americana y fueron comparados con unos Robin Hood modernos, entre 1932 y 1934, más o menos, además de que su trágico final les elevó a la categoría de leyenda.
Warren Beatty (productor de la película también) y Faye Dunaway (que finalmente tuvo el papel después de muchos castings) interpretan de manera fastuosa a la pareja, en cuyo reparto también están Gene Wilder y un joven Gene Hackman, en una película que tiene violencia, amor y porqué no decirlo, cine negro.


Hoy me quedo con la escena final, con el cerco sobre ellos ya muy cerrado. Salen del pueblo donde habían comprado provisiones y van por la carretera, allí les pide ayuda el padre de uno de sus compinches C.W. Mood, Ivan Mood (Dub Taylor) que había tratado con la policía tenderles la trampa. Hace parar a Clyde que conducía, y en cuanto detecta que la policía está apostada detrás de los árboles, se esconde debajo de su camioneta. La mirada entre Clyde y Bonnie de un segundo anuncia su muerte, el tiroteo es sin compasión, y los rematan.

Os dejo con la mítica escena final de la película.

lunes, 9 de marzo de 2020

Ha fallecido Max Von Sydow.


El actor sueco mítico Max Carl Adolf Von Sydow ha fallecido ayer en su casa de París, Francia, dónde vivía hace décadas desde que se casó con Catherine Brelet, a los 90 años de edad. Fue nominado durante su carrera dos veces al Óscar, por Pelle el Conquistador (1987) y por Tan fuerte, tan cerca (2011), pero sus muchos trabajos con su compatriota Ingmar Bergman le dieron mucho reconocimiento, además de actuar también a las órdenes de John Houston, Steven Spielberg, Woddy Allen, David Lynch, Martin Scorsese o Sydney Pollack, entre otros. Hizo de todo, de Jesucristo, del demonio, jugó al ajedrez con la muerte, luchó contra Lucifer con agua bendita, fue el cuervo de tres ojos, Strindberg, el villano Blofeld, el papa Clemente VII, Eugene O'Neill, el Emperador Ming, incluso fue el Abuelo de Heidi.
Nacido en Lund, Escania (Suecia), en el seno de una familia aristocrática, su padre Carl Wilhelm fue profesor de la Universidad de Lund, además de etnólogo y experto en folklore y su madre Friherrinna (baronesa) Greta Rappe, fue maestra de escuela. Asistió al colegio católico de Lund y se habituó a hablar en alemán e inglés desde los nueve años, y fue allí en el colegio junto a algunos compañeros, donde fundó una compañía de teatro amateur y empezó a subirse al escenario, esa era su gran pasión, según él mismo dijo "el teatro es donde los actores trabajaban juntos con todo el personal y el director y la experiencia es más intensa". Después de cumplir el servicio militar, asistió al Teatro de Arte Dramático ("Dramaten") de Estocolmo, donde estudió interpretación desde 1948 a 1951 con otros ilustres actores suecos como Lars Ekborg, Margaretha Krook e Infrid Thulin. Esa fue la época en la que debutó en pantalla grande con el director Alf Sjöberg en 1949.


Se trasladó a Malmö en 1955 y allí conoció a quien sería su mentor Ingmar Bergman. Su primer trabajo juntos fue una representación en el Teatro municipal de Malmö con el montaje de La gata sobre el tejado de zinc de Tennessee Williams. Luego hace películas con él como El séptimo sello (1957), Fresas salvajes (1957) y El manantial de la doncella (1960). Fue en sus películas con Bergman donde perfeccionó su estilo. Muchos años estuvo remiso a los cantos de sirena de Hollywood y seguía haciendo cine en su país, pero en 1965 interpretó a Jesús en la producción de George Stevens La historia más grande jamás contada, papel que le catapultó directamente al estrellato en Hollywood y tuvo que mudar su residencia junto a su mujer la actriz Kerstin Olin y sus hijos a Los Ángeles. A partir de ahí compaginó sus papeles en la meca del cine con películas de su viejo amigo Bergman, hasta que en 1973 interpretó uno de sus personajes más conocidos, el del padre Merrin en El Exorcista, que le valdría una nominación a los Globos de Oro. Por su porte y su voz encarnó al villano de turno en superproducciones, incluso riéndose un poco de ellos como emperador Ming en Flash Gordon (1980) o como Blofeld en la bondiana Nunca digas nunca jamás (1983).
Fue un asesino en Los Tres días del Cóndor (1975), un artista atormentado en Hannah y sus hermanas (1986) de Woody Allen además de hacer películas como Hawái (1966), Conan el bárbaro (1982), Dune (1984), Despertares (1990), La tienda de Stephen King (1993), Mientras nieva sobre los cerdos (1999), Minority Report (2002), Shutter Island (2010) o Robin Hood (2010), toda una variedad que nos demuestra su enorme capacidad y que él era puro cine. Apareció en Star Wars, Episodio VII y en Juego de Tronos en 2015, ya muy mayor. Su última aparición en el cine fue Kursk (2018), de Thomas Vitenberg (de la que hablé aquí), en la que encarnaba a un almirante de la armada rusa.


Hoy le quiero recordar con dos escenas, un pequeño homenaje a este grande.

Primero la escena de la película Los Tres Días del Condor de 1975 dirigida por Sydney Pollack, donde es Joubert, un asesino que manda ejecutar a toda la plantilla de compañeros de la CIA que trabajan con Turner (Robert Redford) que se salva de chiripa.





Y en segundo lugar en la película El séptimo sello de 1957 dirigida por Ingmar Bergman la escena en la que Antonius Blovk se encuentra con la muerte después de su vuelta de Las Cruzadas en pleno S. XIV (cuando la Peste Negra asolaba Europa), con quien juega una partida de ajedrez.

domingo, 8 de marzo de 2020

The Gentlemen (2020)


Si repasamos la carrera del director Guy Ritchie, es más que evidente que todas sus películas tienen una marca personal única e intransferible, al igual que lo pueden tener con otros estilos gente como Quentin Tarantino o Spike Lee. Desde que visionara Snatch, cerdos y diamantes, tengo a este director en un pedestal, que ha ido con películas como Rockandrolla o su particular Sherlock Holmes, engrandenciendo su caché. Aquí en The Gentlemen, el británico ha recuperado mucho de lo que le distingue como director con estilo propio, y que hay que admitir que había ido perdiendo, quizás porque la industria de Hollywood le ha ido barriendo hacia adentro. Es por esto, que Mr. Ritchie ha vuelto al lugar donde mejor se siente con un thriller criminal que le va como anillo al dedo, eso sí, no todo es perfecto y pasaré a señalar los problemas que contiene, aparte de no innovar. 


Y digo bien si afirmo que Guy Ritchie ha vuelto a lugares comunes de sus mejores obras, para salir a flote del fondo en el que se sumió con Alladin, a ese Londres marginal, macarra, con mucha violencia y gente corrupta para contarnos la historia de Mickey Pearson, un capo de la droga muy británico, al que da vida un gran Matthew McConaughey, y que intenta vender su imperio a una familia multimillonaria de Oklahoma. Todo esto viene narrado por un personaje, Fletcher, al que interpreta Hugh Grant, que empieza muy bien, y que está muy divertido, pero que se vuelve pesado y hace que el film pierda ritmo. Y es una pena, porque la tirada de actores que están soberbios, a parte del citado McConaughey, se completa con un brutal Colin Farrell y unos grandes Charlie Hunnam, Michael Dockery o Jeremy Strong.



Es más que evidente, que las señas de identidad de Ritchie, que siguen haciendo de él un grande, están presentes, es decir, esa violencia desenfrenada, el lenguaje sucio y lleno de palabrotas, la testosterona y el humor muy negro, que en sus films son indispensables, aquí están a máximas revoluciones. En otro orden de cosas, el poderío visual sigue siendo uno de sus pilares básicos, y su puesta en escena sigue siendo magnífica, jugando con el espectador y haciendo parecer unas cosas, que luego son otras. 


Ha vuelto Guy Ritchie para hacernos disfrutar, y en este film no está al nivel de sus obras maestras, pero si que es cierto que merece y mucho la pena que se haya recuperado. Todos los detalles que hicieron de su carrera una gozada, aquí están sacados a relucir en muchos momentos, y lo cafre está a la orden del día, también la chulería y las situaciones surrealistas, que están llevadas de manera magnífica, dentro del contexto en el que transcurren los hechos que se narran.


Os dejo con el tráiler del film.

sábado, 29 de febrero de 2020

Just Mercy (2019)


Como siempre suele suceder, y lo digo en las listas de mejores films que hago al finalizar el año en curso, es que hay cintas que son estrenadas en Estados Unidos en 2019 y aquí se estrenan en 2020. Este es el caso de Cuestión de Justicia, dirigida por Destin Cretton, que cuenta la historia real de un joven abogado de raza negra Bryan Stevenson, al que da vida Michael B. Jordan (al que conocí en Creed) y de su histórica batalla por la justicia. Después de licenciarse en Harvard, Bryan recibe ofertas de trabajo lucrativas, pero él pone rumbo a Alabama, para defender a personas que han sido condenadas erróneamente o que carecían de recursos para tener una representación legal adecuada. Para ello cuenta con el apoyo de la activista local (de piel blanca) Eva Ansley (Brie Larson).


La película muestra especial atención a uno de sus primeros y más turbulentos casos, el de Walter McMillian, al que da vida un extraordinario Jamie Foxx, que en 1987 fue sentenciado a la pena de muerte por ser el supuesto asesino de una chica de 18 años, a pesar de que las pruebas contra él eran más que dudosas y basadas en el testimonio de un convicto. Cuando decide involucrarse a fondo, Bryan se ve envuelto en un laberinto de maniobras legales y políticas tanto del sheriff del condado, como del Fiscal del Estado que demuestran un racismo abierto y descarado. Bryan lucha por Walter y otros como él que se encuentran en el corredor de la muerte, a pesar de que tiene todo en contra, incluido el sistema legal.


Cierto es, que este drama judicial, tiene sus antecesores en otras míticas cintas como Matar a un ruiseñor, Legítima defensa o 12 hombres sin piedad, incluso Pena de Muerte si se me apura. Pero aquí el componente racial es una base muy importante, que sirve de cimiento para edificar una gran película, aunque en algún momento tiene algún bajón de ritmo, y se hace lenta, pero que cala hondo en el patio de butacas y pone emociones a flor de piel.
El director hawaiano ha hecho un ejercicio conciso y contenido, a pesar del potente músculo que la propia historia tenía y deja en mano de los intérpretes (todos excepcionales) que el film fluya.


Como digo, los actores están soberbios, tanto las estrellas de primera línea como Foxx o Jordan, cuya química entre ellos es brutal y la propia Larson, pero los secundarios están también a una altura tremenda. Aunque hay pasajes algo previsibles, dentro del desarrollo del drama, si que es cierto que el director ha optado por causar impacto emocional para compensarlo y eso favorece el resultado.
Pero es la lucha contra la injusticia, la que mueve todo el film, nadar a contracorriente, a finales de los años 80 en un estado donde tanto policía como autoridades políticas y judiciales tienen montada una trama que este abogado tuvo el atrevimiento de desafiar, consiguiendo sacar del corredor de la muerte a McMillian, que a pesar de ellos, sus años vividos allí le dejarían una huella imborrable hasta sus últimos días.


Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 28 de febrero de 2020

Bandas sonoras míticas de películas (XXVIII)


Una de las mejores bandas sonoras de la historia es sin duda la del film dirigido en 1957 por Davie Lean, El puente sobre el río Kwai. La película describe como durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de prisioneros británicos son obligados por los japoneses, a construir un puente. Los oficiales, capitaneados por su flemático coronel, se oponen a toda orden que viole la Convención de Ginebra sobre los derechos y las condiciones de vida de los prisioneros de guerra.
Malcom Arnold fue el encargado de hacer esta banda sonora del film bélico, que ganó siete Oscars de la Academia, entre ellos a la mejor banda sonora, que deleita los tímpanos, durante más de dos horas y media de metraje con un compendio de marchas militares, entre ellas la eterna reinterpretación silbada de la Marcha del Coronel Bogey.


Os dejo con esa marcha silbada mítica.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Escenas míticas del cine (CXIX)



Stanley Kubrick, el cineasta norteamericano, tenía en mente hacer una película sobre la figura de Napoléon, que nunca se pudo llevar a cabo. En la labor de investigación y documentación sobre la fallida película, se encontró con la novela "La Suerte de Barry Lyndon" de William Makepeace Thackeray, de 1844, con la que quedó prendado y que finalmente lograría llevar a la pantalla como su primera película de época, contando para ello en los principales papeles con Ryan O'Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee y Hardy Krüger. Ryan O'Neal, de ascendencia irlandesa, era ideal para el papel, a pesar de no ser un actorazo para mi, pero aquí lo borda.
La película narra las aventuras ficticias en el S. XVIII de Barry Lyndon (Ryan O'Neal), un joven irlandés ambicioso y sin escrúpulos, que se ve obligado a emigrar a causa de un duelo orquestado por su familia. Su vida es errante a partir de ese momento, y su sueño es alcanzar una elevada posición social, cosa que consigue enamorando a una noble inglesa y rica viuda, Lady Honoria Lyndon (Marisa Berenson), con la que logra casarse. Barry no la quiere, y tampoco a su hijo Lord Bullingdon. Aunque tienen un hijo, Brian, muere al tener una caída de caballo. Barry tiene un duelo con Lord Bullingdon (quien le había calado) y pierde una pierna. Vuelve a su tierra y luego vuelve a ir por Europa.
A diferencia del libro, que está narrado en primera persona, en el film y con clara intención de Kubrick, se decide utilizar una voz en off omnisciente, que aleja al espectador de la historia.
En la escena final Lady Lyndon, de mirada casi fúnebre y de eterno silencio, muestra esa parte sin vida de la nobleza, de dolor interior, pero todo soterrado, firma papeles, entre ellos dinero para el que fuera su marido.


Os dejo con la mítica escena.

martes, 25 de febrero de 2020

Bandas sonoras míticas de películas (XXVII)


Como explicaba ayer en 1968 Franklin J. Schaffner dirige El Planeta de los Simios, justo el mismo año que la ciencia ficción veía el estreno de otra joya como 2001, Odisea en el Espacio de Stanley Kubrick. Con un caldo de cultivo como la situación mundial que se vivía en aquel año, aquello fue una espoleta tremenda para poder ver por fin películas maduras y de altísimo nivel de este género.
Basado en la novela homónima de Pierre Boulle, donde un astronauta llamado George Taylor (Charlton Heston) forma parte de una tripulación de una nave espacial (en misión de larga duración) que se estrellas en un planeta desconocido, en el que a primera vista no hay vida inteligente. Pronto se dará cuenta que está gobernado por una raza de simios muy desarrollados mentalmente que esclavizan a seres humanos que no tienen la facultad de hablar. Cuando el doctor Zaius (Maurice Evans) descubre que Taylor posee el habla, intentará eliminarlo de todas formas.
Pero encima posee una banda sonora fuera de serie de Jerry Goldsmith, aclamada en su día desde el comienzo como una fusión de lo más atrevida y original de música y película, entrelazándose de manera perfecta en un conjunto soberbio.


Os dejo con el Main Title del film.

lunes, 24 de febrero de 2020

Escenas míticas del cine (CXVIII)


En 1968 Franklin J. Schaffner dirige El Planeta de los Simios, justo el mismo año que la ciencia ficción veía el estreno de otra joya como 2001, Odisea en el Espacio de Stanley Kubrick. Con un caldo de cultivo como la situación mundial que se vivía en aquel año, aquello fue una espoleta tremenda para poder ver por fin películas maduras y de altísimo nivel de este género.
Basado en la novela homónima de Pierre Boulle, donde un astronauta llamado George Taylor (Charlton Heston) forma parte de una tripulación de una nave espacial (en misión de larga duración) que se estrellas en un planeta desconocido, en el que a primera vista no hay vida inteligente. Pronto se dará cuenta que está gobernado por una raza de simios muy desarrollados mentalmente que esclavizan a seres humanos que no tienen la facultad de hablar. Cuando el doctor Zaius (Maurice Evans) descubre que Taylor posee el habla, intentará eliminarlo de todas formas.
En una escena mítica Taylor bordea con Nova la orilla del mar a caballo, y poco después, cuando dirige su mirada al frente descubre la trágica respuesta a sus preguntas sobre el origen de esa civilización en revés, exclamando todo tipo de odio...


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 22 de febrero de 2020

Gisaengchung (Parasite) (2019)


Cuando una película de habla no inglesa hace historia en los Óscars, siendo la primera en conseguir mejor película, mejor guion y mejor director, además claro está, de mejor película de habla no inglesa, es porque tiene algo especial, y la surcoreana Parásitos, dirigida por Bong Joon-ho está claro que lo tiene. Mucha era mi inquietud por verla y saber todas las claves por las que esta cinta ha logrado no sólo esos éxitos, sino Globos de Oro, Palma de oro del Festival de Cannes, Premios Bafta, y otros tantos premios, todos ellos justificados. Es precisamente el genio del director, el que con maestría nos presenta a la familia protagonista, una puesta en escena magistral y utilizando las movimientos de cámara y los pequeños espacios de manera soberbia. Admito que es la primera película que veo de este director, pero aseguro que no será la última.


Pero no sólo deslumbra visualmente, en la manera de colocar a los personajes, de mostrarlos, sino también por la forma de mostrar el conjunto, todo ello a partir de un guion realmente fastuoso, en el que bien es cierto, hay momentos donde se adivina el siguiente paso, pero cuyos giros mediada la película te dejan con la boca abierta. No hay que dejar pasar, de que se trata de un film dramático con una gran carga de crítica social, pero donde las emociones y las sensaciones están a flor de piel. Ante todo es un trabajo coral, que es como una sinfonía, donde todos los actores bailan al son de un jefe, que les maneja como un gran director de orquesta, que produce un laberinto de sorpresas, de giros sorprendentes y su estratificación en bloques, provocando en el espectador un impacto tremendo.


Digamos, por así decirlo, que la película tiene una serie de bloques o actos, en el primero se nos presenta a los protagonistas, una familia de cuatro miembros, cuyas penurias para salir adelante en un piso diminuto son enormes. En el segundo acto estarían todas las soluciones que se proponen para salir del atolladero, y se ve que la que toman es la más fructífera, pero con sus riesgos. Será en el tercer acto donde empiecen los problemas y en el cuarto donde todos exploten por el sitio más insospechado. Una mezcla de dulzura al inicio con un amargor brutal al final, una mezcla de sabores y tonalidades espectacular, esa fusión de drama y thriller de un alto voltaje.


Es difícil de explicar el cúmulo de sensaciones que experimenté al ver el film, una amalgama de sentimientos, estímulos y pensamientos de tal calibre, que hace sumergirse en la historia de tal forma que sientas muchas de las situaciones que les pasan a los protagonistas, aunque luego con otras te quieres separar y tomar distancia.
Esa relación entre dos familias, una pobre y otra rica, aparentemente diferentes en todo, realmente tienen mucho más en común de lo que parece y su extraña convivencia tiene un final absolutamente inesperado.


Os dejo con el tráiler de este gran film.

domingo, 16 de febrero de 2020

Los Óscars 2020


La gala de este año de los Óscars, edición número 92, ha sido la segunda gala seguida sin presentador y se ciñeron estrictamente a lo cinéfilo y se apoyaron en lo musical, especialmente con la anunciada actuación de Billie Eilish (que homenajeó a Kirk Douglas y Kobe Bryant) y la inesperada del rapero Eminem.
Esta gala vio el triunfo inesperado y glorioso de la película surcoreana "Parasite" que hizo historia, para destacar como un espectáculo musical rendido al pop, con dosis de humor, pero con pocos discursos memorables por parte de los ganadores y menos consignas políticas que de costumbre. Parece que los Óscars se tomaron en serio la petición de Ricky Gervais, que hizo en el arranque de la temporada de premios cuando la gala de los Globos de Oro y recomendó a sus colegas de profesión no dar lecciones de vida y en su lugar "recibir el galardón, agradecerlo y bajarse del escenario".

Bon Joon-ho y su equipo

Sin duda la sorpresa y gran revelación fue Parásitos, la cinta surcoreana que acumuló las siguientes estatuillas, a saber, Mejor película, mejor director, mejor película internacional, y mejor guión original, dejando a la gran favorita para película y director 1917 sin ningún premio importante, sólo menores. Es la primera película de habla no inglesa que consigue tantos galardones importantes. Joker con el Óscar merecidísimo a Joaquin Phoenix salvó la honra, y lo mismo Judy con el Óscar de Renée Zellweger. En cuanto a los actores premiados de reparto les tocó a Brad Pitt por Érase una vez en... Hollywood y Laura Dern por Historia de un matrimonio.

Joaquin Phoenix

En el lado español, muchas eran las esperanzas de Dolor y Gloria de Pedro Almodóvar, que quedó también dinamitada por Parásitos, lo de Antonio Banderas era casi imposible con Phoenix de rival y se quedó vacío también, mientras que la cinta de animación Klaus que partía como favorita se quedó sin premio, que recayó en Toy Story 4.
En cuanto a los premios menores ha estado todo bastante repartido y han sido consuelos para aquellas películas que no han ganado los gordos.

Renée Zellweger & Brad Pitt



Ésta fue la lista de ganadores:


*Mejor Película: PARÁSITOS

*Mejor Actor:  JOAQUIN PHOENIX por Joker

*Mejor Director: BON JOON-HO por Parásitos

*Mejor Actriz:  RENÉE ZELLWEGER por Judy

*Mejor Guión original:  PARÁSITOS de Bon Joon-ho y Han Jin Won

*Mejor Guión adaptado: JOJO RABBIT de Taike Waititi

*Mejor Actor de reparto:  BRAD PITT por Érase una vez en... Hollywood

*Mejor Actriz de reparto:  LAURA DERN por Historia de un matrimonio

*Mejor Diseño de vestuario: JAQUELINE DURRAN de Mujercitas

*Mejor Diseño de producción: ÉRASE UNA VEZ EN... HOLLYWOOD de Barbara Ling

*Mejor Maquillaje y peluquería: EL ESCÁNDALO de Kazu Hiro, Anne Morgan y Vivian Baker

*Mejor Fotografía: 1917 de Roger Deakins

*Mejor Montaje: LE MANS '66 de Michael McCusker y Andrew Buckland

*Mejor Montaje de sonido: LE MANS '66 de Donald Sylvester

*Mejor Mezcla de sonido: 1917 de Mark Taylor y Stuart Wilson

*Mejor Banda sonora: JOKER de Hidur Gudnadottir

*Mejor canción original: (I'M GONNA) LOVE ME AGAIN de Rocketman

*Mejores Efectos visuales: 1917

*Mejor Corto de animación: HAIR LOVE de Matthew A. Cherry

*Mejor Película animada: TOY STORY 4 de Josh Cooley

*Mejor Corto documental: LEARNING TO SKATEBOARD IN A WARZONE (IF YOU'RE A GIRL), de Carol Dysinger

*Mejor Largometraje documental: AMERICAN FACTORY, de Julia Reichert y Steven Bognar

*Mejor Cortometraje de ficción: THE NEIGHBOR'S WINDOW de Marshall Curry

*Mejor Película de habla no inglesa: PARÁSITOS de Corea del Sur


Os dejo con el discurso de Joaquin Phoenix, después de recoger el Óscar a mejor actor principal.

sábado, 8 de febrero de 2020

Judy (2019)


Rupert Goold dirige Judy, un biopic de Judy Garland centrado curiosamente en su época de ocaso, hasta poco antes de su muerte. Renée Zellweger da vida a la mítica actriz y cantante, en una de esas interpretaciones que huele a Oscar desde el minuto uno. A pesar de lo que acabo de decir, el film comienza en el set de rodaje de El Mago de Oz (1938), donde una Judy adolescente (Darci Shaw) es obligada y condicionada a acatar unas normas, durante dicho rodaje por parte de Louis B. Mayer (Richard Cordery). Durante el invierno de 1968, 30 años después del estreno de la película que le dio fama mundial, la leyenda de Garland llega a Londres para dar una serie de conciertos con las entradas agotadas en poco tiempo, a pesar de que su voz y sus fuerzas están bajo mínimos. Es ahí, cuando se sube al escenario, donde salen a la luz sus fantasmas del pasado, que la atormentaron en su época de Hollywood.


Pero hay bastante desconexión entre esos hechos relatados del inicio de su carrera y su final, con los problemas de sus múltiples matrimonios, sus hijos y demás, no demasiado bien hilados ni cohesionados. Esas veces que la película regresa a la adolescencia de la protagonista, sí nos queda claro, que allí surgieron por culpa del estudio su adicción a las píldoras, los trastornos alimentarios, la disfunción sexual e incluso la posible violación de Mayer que queda como muy posible, sin llegar a dar detalles concretos.
Lo que si es cierto, es que la descripción de la vida de la artista es bastante fiel y da una idea de lo complicada que era su día a día, desde la adicción a las pastillas, su eterna inseguridad, la falta de amigos y de una residencia fija (siempre estaba de hotel en hotel) y ese momento que marcó sus años posteriores, donde pasó de ser una pre-adolescente con futuro a una adulta sin transición de por medio.


Pero la película, que tiene un ritmo lento en todo momento, va languideciendo, a la vez que la vida de la protagonista. Eso sí, lo mejor de la película de largo es la interpretación de la Zellweger, que tiene mil detalles y borda el papel. Su ex-marido, al que da vida Rufus Sewell, quiere demostrar que no es una madre apta para sus hijos, por lo que quiere reunir algo de dinero aceptando los conciertos de Londres, donde es tratada de lujo desde el principio en su llegada. Es este el asunto principal del film, y sus recaídas, bien en el alcohol o en la ingesta de pastillas en exceso, lo que hace que algunas de esas actuaciones sean un fracaso.
Ella busca el cariño y comprensión del público, pero solo lo encuentra en una pareja de gays fanáticos, que le ayudarán.


Sea como fuere, este es el típico personaje con muchos problemas, de vida más bien desastrosa, que si es interpretada de vicio, y en este caso es así, por mucho que el film no sea genial, tiene muchas posibilidades de que se lleve la estatuilla a esa interpretación. El problema principal de esta película es que es fría, gris y desoladora.

Os dejo con el tráiler.

jueves, 6 de febrero de 2020

Se nos fue Kirk Douglas.


Con 103 años nos ha dejado el 5 de febrero, este descendiente de familia judía bielorusa, residente en New York, cuyo nombre artístico es Kirk Douglas y cuyo nombre real era Issur Danielovitch Demsky. Desde pequeño destacó en deportes como la lucha libre y en lides actorales, dónde le gustaba dirigir y actuar. Lauren Bacall le introdujo en Broadway, situación que se vio interrumpida por su llamada al ejército en plena Segunda Guerra Mundial. Luego regresó, después de su licenciatura con honores a Broadway, dónde se hizo un nombre importante.
En 1946 actúa en su primer film, "El extraño amor de Martha Ivers" dónde ya deja su sello.
A partir de ahí su carrera es imparable El ídolo de barro (1949), El gran carnaval (1951), 20.000 Leguas de viaje submarino (1954), El loco del pelo rojo (1956), Senderos de Gloria (1957), Los Vikingos (1958), Espartaco (1960), Los héroes de Telemark (1965), El día de los tramposos (1970), La Furia (1978), Saturno 3 (1980), etc., y tantos más jalonan una carrera inolvidable. Nominado en tres ocasiones al Óscar, no fue hasta 1996 cuando subió al escenario para recogerlo, eso si, honorífico a su trayectoria profesional.


El último gran icono masculino de la edad de oro de Hollywood nos ha dejado ya muy mayor y realmente de su generación casi no queda nadie, Olivia de Havilland debe ser la única que sigue viva a día de hoy. Hablamos de un tipo de sólidas convicciones, todo un carácter, actor de mil matices, productor arrebatado, y en definitiva un carisma auténtico del séptimo arte. También ha sido padre de cuatro hijos, uno de ellos Michael, de un nivel extraordinario, dos de ellos, los mayores Michael y Joel de su primer esposa Diana Dill y los otros dos Peter y Eric (este falleció en 2004 de una sobredosis) de su segunda mujer Anne Buydens.


Como una de las situaciones más curiosas, una de sus famosas y grandes actuaciones, por la que recibió su tercera nominación al Oscar como actor principal (pero no fue premiado), fue por El Loco del Pelo Rojo (1956), dirigida por Vincent Minelli, donde interpretaba maravillosamente al mítico pintor holandés Vincent Van Gogh, al lado de Anthony Quinn, quien si ganó la estatuilla como mejor actor secundario, por hacer de Paul Gaughin, teniendo muchos menos minutos de actuación.

Os dejo con una mítica escena donde Vincent escribe a su hermano Theo (James Donald), y le cuenta que en la casa paterna ha encontrado la tranquilidad pintando a la gente del campo y sus paisajes, y se siente en su salsa.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Muere José Luis Cuerda.


Este martes 4 de febrero nos ha dejado José Luis Cuerda, un director y productor español muy importante, se ha ido a los 72 años, al sufrir una embolia en el hospital La Princesa de Madrid. Este albaceteño de nacimiento fue generador de un humor muy especial y mezclaba surrealismo con el mundo rural de una manera muy particular. Antonio Resines, actor que ha trabajado mucho con él, lo definió perfectamente: "Cuerda era un cineasta de Champions League, y un enorme escritor, que no se nos olvide".
Como director destacan La lengua de las mariposas (1999), adaptación de un relato de Manuel Rivas, El bosque animado (1987) o la trilogía denominada del "surruralismo" por él mismo y que componían Total (1983, hecha para televisión), Amanece que no es poco (1989, comedia cumbre del cine español) y Así en el cielo como en la tierra (1995). Según él decía era un "retorcimiento de la realidad que sigue siendo realidad".
Yo destaco particularmente también La marrana de 1992 o Los girasoles ciegos de 2008. Su último film de 2018 fue Tiempo después, basado en su propia novela. Comenzó allá por 1982 con Pares y Nones, después de dos trabajos para televisión en 1977. Así mismo para televisión dirigió también la segunda parte de Makinavaja (1997).
Como productor, lo hizo en tres de los primeros films de Alejandro Amenábar, a quien por decirlo así apadrinó, sobre todo en sus tres primeros trabajos, Tésis, Abre los ojos y Los Otros.



Amanece, que no es poco tiene entre sus muchas peculiaridades que es el primer largometraje que rodó en su tierra, así pueblos como Aýna, Liétor y Molinicos acogieron el rodaje, formado parte del itinerario cuyas callejuelas quedaron retratadas en el guión, además de cientos de extras que participaron en la película, que eran de las propias poblaciones.

Os dejo con una escena en la que Ngé Ndomo (Samuel Claxton) intenta hacer entender a Álvarez (Chus Lampreave) la necesidad de tener las llaves para no despertarla cada vez que entraba a la casa, cuando baja, su tío se lo encuentra en las escaleras... y sigue sin acostumbrarse...

viernes, 31 de enero de 2020

La Trinchera Infinita (2019)


Desde hace ya un tiempo tengo pendientes tres películas españolas de 2019, que fueron las que se hicieron con casi todos los premios en la pasada gala de los Goya, y voy empezando a verlas.
Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga dirigen La Trinchera Infinita, un film basado en hechos reales sobre los personajes llamados topos, gentes que se refugiaron en los hogares familiares durante la guerra civil y el régimen franquista, en este caso centrados en uno de esos casos en concreto, el de Higinio, interpretado por un fantástico Antonio de La Torre y su mujer Rosa a la que da vida una maravillosa Belén Cuesta, que recibió un merecido Goya por el trabajo.


Es este un asunto hasta ahora poco abordado en el cine español, siempre se han hecho películas acerca de la guerra civil y sus consecuencias, y muchas de ellas con la figura del dictador siempre merodeando, y algunas incluso en tono cómico (La Vaquilla se me viene a la memoria). En este caso concreto que se nos cuenta, Higinio y Rosa llevan pocos meses casados y estalla la guerra, y en el pueblo andaluz donde viven les pilla en zona nacional. Todas las rencillas acumuladas en meses y años salen a la luz, y las venganzas personales se multiplican señalando con el dedo al vecino que no comulga o simplemente al que habló más de la cuenta o hizo algo que causó dolor. Unos se rinden, otros se cambian de bando para sobrevivir, pero los que siguen pensando igual intentan salir adelante.


Los soplos a los soldados o guardias civiles se multiplican y los perseguidos huyen cada uno como puede, y por donde pueden. En el caso concreto de Higinio, concejal del pueblo, se inicia una persecución que le tiene de protagonista, y es aquí, cámara en mano, como los directores con secuencias de vertiginoso ritmo, empiezan el primer tramo, creando en el espectador una sensación de agobio que tiene una puesta en escena muy concisa y potente. Después de librar la muerte de cerca y herido, regresa a casa para recluirse en un agujero que había creado en su propia vivienda, indetectable en los registros.


Es ahí, donde se establece para todos a partir de ese momento, el escenario de la película. Es un momento de cambio en la historia del pueblo y del país, ya que los que antes mandaban ahora están por debajo y se inicia un sufrimiento terrible. A partir de entonces, se suceden una serie de acontecimientos que irán desgranando la dura vida de los dos, bajando algo el ritmo, pero donde se nos cuenta cómo el paso del tiempo y las situaciones que van sucediendo afectan a la vida del matrimonio. Cuando la pareja parece estabilizada, empieza a resquebrajarse su sólido amor, todo ello ocasionado por los años de confinamiento, algo que afecta al comportamiento de él, que se va volviendo más huraño y desconfiado.


Primero en su casa, luego en el falso hueco de la pared que le hacen en la casa de su padre, Higinio ve pasar la vida ante él, y los años del Franquismo. Va teniendo información de todo lo que va sucediendo, primero la Segunda Guerra Mundial, de quién vence, luego de lo que va pasando en España, mientras que la realidad de su propio país, va perdiendo peso y se desvanece. Mientras, su mujer Rosa cose y cose para sacarlos adelante mientras sigue ocultando a su marido, mintiendo cuando le preguntan por el pueblo. La llegada de un tercer personaje a la familia, altera el relato del paso del tiempo, y el sentimiento de lucha inicial de joven, se va tornando en desgaste y desgana, a parte del síndrome que se va generando en él, que provoca que su salida de la guarida no sea sencilla. Más de 30 años viendo la vida pasar por sus ojos desde un escondite, supone demasiado tiempo, tanto que cuando llega la amnistía en 1969, él sigue con miedo y temor a salir, porque no se lo cree.


En definitiva, un film que transmite en todo momento el tono asfixiante del protagonista y su mujer, primando las emociones de sus personajes con los que te implicas casi sin querer. Y por último una película que tiene un gran cierre, cosa que últimamente hecho en falta en algunas cintas que parece que no se curran los finales.

Os dejo con el tráiler de esta gran cinta llamada La Trinchera Infinita.

jueves, 30 de enero de 2020

Triple (2019)



Gabriel Ochoa Peris dirige este corto llamado Triple. Nos cuenta la historia de una joven y un hombre de mediana edad, que son vecinos, y que hablan en unas escaleras de acceso a una pista deportiva en una típica tarde de verano. La conversación es amena y hablan de muchas cosas, hasta que ella empieza a contar algunas un tanto comprometedoras, a las que él reacciona con asombro, ella sigue hilando e hilando y el sigue alucinando y alucinando... la gente inventando historias es increíble...

Os dejo con el corto.