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viernes, 21 de junio de 2024

Muere Donald Sutherland a los 88 años.

Este pasado 20 de junio fallecía en Miami a la edad de 88 años el actor de origen canadiense Donald Sutherland, nacido en Saint John en 1935, probablemente uno de esos actores legendarios no del todo reconocido por los grandes premios, aunque si que obtuvo muchos reconocimientos, que tenía en una de sus virtudes tener la paleta muy amplia y poder abarcar multitud de papeles distintos, fue muy camaleónico. La noticia la dio su hijo Kiefer Sutherland, también actor, quién dijo en redes sociales: "Con gran pesar les digo que mi padre, Donald Sutherland ha fallecido. Personalmente me parece uno de los actores más importantes de la historia del cine. Nunca le amilanó un papel, bueno, malo o feo. Amaba lo que hacía e hizo lo que amaba, y nunca se puede pedir más que eso. Una vida bien vivida." Así al instante me vienen a la cabeza títulos como Doce del patíbulo, Los violentos de Kelly, Klute, Novecento, Casanova, El ojo de la aguja, JFK, Space Cowboys, etc...
A nivel de condecoraciones, después de 60 años de carrera y unos doscientos títulos, Sutherland recibió un Oscar de Honor en 2018 por toda su carrera (aunque nunca fue nominado al máximo premio del cine, algo incomprensible), en 2019 recogió el premio Donostia a toda su carrera en el Festival de Cine de San Sebastián. Se coronó con el Globo de Oro en dos ocasiones de las nueve en las que estuvo nominado: en 1996 gracias a su papel en la miniserie Ciudadano X, con la que también ganó un premio Emmy gracias a su papel del coronel Mikhail Fetisov; y en 2003 por la serie Camino a la guerra. Estuvo nominado al Bafta, al Critics Choise e, incluso al Razzie, por Encerrado en 1990. En 2016 fue jurado del Festival de Cine de Cannes y tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.


En los inicios de su carrera, siendo adolescente, Sutherland trabajó para una radio local en su Canadá natal y tras estudiar en las universidades de Victoria y Toronto (iba para ingeniero pero lo compaginó con Arte Dramático) arrancó su trayectoria artística, con la que recaló en la prestigiosa escuela de Música y Arte Dramático de Londres. Así logró pequeños papeles en series británicas de los años 60 y convertirse en un rostro cada vez más conocido en Reino Unido, gracias a sus apariciones en libretos clásicos llevados a la pequeña pantalla, a un episodio de Los Vengadores, y sobre todo, a un pequeño papel en un par de capítulos en la, por aquel entonces muy popular serie de El Santo. A partir de ahí saltó de manera espectacular al cine y eso le convirtió en un rostro clásico, con films como Doce del Patíbulo, donde hacía de Vernon Pinkley en el film de 1967 dirigido por Robert Aldrich, compartiendo escenas con John Cassavetes, Charles Bronson y Lee Marvin, estrellas del momento.  Los violentos de Kelly en 1970, junto a M*A*S*H ese mismo año le consolidaron. A partir de ahí vinieron Klute o Johnny cogió su fusil en 1971, Novecento o Casanova en 1976, La invasión de los ultracuerpos de 1978, El ojo de la aguja en 1981, JFK en 1991, Fallen en 1998, Space cowboys en el año 2000 con su amigo Clint Eastwood, The Italian Job en 2003, Orgullo y prejuicio en 2005 o ya en 2012 su participación en Los Juegos del hambre por el que le conocen las generaciones de ahora.
Aparte del cine y la televisión también hizo teatro en papeles como el Esteban en La Tempestad de Shakespeare.


En definitiva una carrera asombrosa, plagada de momentos e interpretaciones absolutamente inolvidables que forman ya parte insoldable del séptimo arte. Hizo cine bélico, histórico, de terror, ciencia-ficción, cómico, dramático, etc., siempre con un nivel excepcional.


Hoy en homenaje pongo dos escenas de dos películas distintas. Primero el film Klute de 1971, una obra muy personal de su director Alan J. Pakula, en la que Donald da vida al policía John Klute, que se encarga del caso de un íntimo amigo suyo que ha desaparecido sin dejar rastro, y del que encuentra pistas en las cartas que aquél le escribía a una prostituta (call-girl que atendían por teléfono) llamada Bree (a la que da vida Jane Fonda). En el transcurso de la investigación irán apareciendo más prostitutas asesinadas, y teme por la seguridad de Bree. En una gran escena va a verla para interrogarla, y al principio ella está harta de que le pregunten porque dice que ya le dijo todo a la policía y surge entre ellos una apasionada relación amorosa.

Os dejo con la mítica escena.





Y por otro lado el film de 1978 La invasión de los ultracuerpos dirigido por Phillip Kaufman, que es una versión del clásico de ciencia-ficción de Don Siegel de 1956 que narra la invasión de unos extraterrestres. El argumento gira en torno a unos microorganismos de un lejano planeta que han llegado a la Tierra, unas semillas que caen mezcladas con la lluvia en nuestro planeta. Matthew Bennell (Donald Sutherland) trabaja como funcionario en el departamento de sanidad de la ciudad de San Francisco. Elisabeth Driscoll (Brooke Adams), una colaboradora suya por la que siente algo más que admiración profesional, le cuenta que su marido ha experimentado una transformación tal que le resulta irreconocible. Matthew al principio se lo toma a broma, pero ese mismo día detecta que también otras personas sienten el mismo recelo hacia sus parejas o amigos.

En una escena mítica Matthew y Elisabeth van en el coche de él hablando de una anécdota, cuando un hombre (interpretado por Kevin McCarthy) se agolpa sobre el coche mientras venía corriendo y diciendo que se acercan y que viene el peligro, a lo que Matthew dice que está borracho...

Os dejo con la mítica escena.

sábado, 26 de septiembre de 2020

The Butler (2013)


En el año 2013 Lee Daniels dirigió El Mayordomo, basado en un guión del propio director uniendo fuerzas con Danny Strong en ese apartado. Una película basada en la historia de Cecil Gaines, al que borda Forest Whitaker, un mayordomo afroamericano de la Casa Blanca, que entra a trabajar en 1952 con Eisenhower, todavía dentro de la gran depresión posterior a la II Guerra Mundial y llega hasta aproximadamente 1986 con Ronald Reagan de presidente. Aunque la historia acaba justo cuando Barack Obama es nombrado presidente, con Cecil ya muy mayor. Es por tanto el trabajo de este mayordomo, una referencia, ya que estuvo a las órdenes de varios y diversos presidentes, lo que da paso a una historia épica de raza, clase, lucha de derechos civiles, disturbios, guerra de Vietnam, generaciones enfrentadas, etc...

Es una película con una actuación memorable de sus actores principales, reflejados en Cecil Gaines, su mujer y sus hijos. Forest Whitaker interpreta a Cecil con una humildad tremenda, mostrando su dolor, pero una actitud estoica para llevar adelante una familia con notables ausencias suyas en casa. Oprah Winfrey está maravillosa en el papel de su cálida mujer Gloria, que lleva a cuestas una situación complicada para ella, tanto el tiempo que no disfruta de su marido, como la difícil relación con sus dos hijos. David Oyewolo da vida al hijo mayor Louis, el díscolo y rebelde, muy involucrado en los movimientos de derechos civiles, mientras Isaac White da vida a Charlie, el pequeño y que finalmente se alistará para ir a luchar en Vietnam.


El problema para mí, radica en la galaxia de grandes actores muy bien caracterizados que interpretan a todos los presidentes, hay mucha irregularidad. Vamos por partes porque hay para todos los gustos, Robin Williams está sutil en su registro de Eisenhower, John Cusack por el que tengo admiración no me gusta como Nixon, demasiado cómico, Liev Schrieber sin embargo si acierta en Johnson mezclando comicidad y un toque siniestro. James Marsden como Kennedy ni se parece ni es cercano, no me dice nada. Sin embargo Alan Rickman los supera a todos como Ronald Reagan, está fabuloso y Jane Fonda magnífica también como Nancy Reagan.
Como nota positiva el músico Lenny Kravitz está sereno y firme en su papel de compañero del protagonista.


Pero en toda la historia nos encontramos a un padre enfrentado con su hijo, un padre comprometido con el sistema y un hijo mayor dispuesto a reformarlo. Es más que evidente que el camino que toma en principio es muy radical y tiene la reprobación de su progenitor, pero justo cuando toma la decisión acertada en su camino en la vida, es cuando su padre decide dejar de hablarle y no salvarle más veces de sus detenciones y encarcelamientos.
Los problemas raciales están muy presentes, se narran con bastante crueldad situaciones que se sucedían en los años 50 y 60 en muchos estados, sobre todo sureños, en los que a la gente de color no se les dejaba compartir bares o restaurantes en los mismos sitios que los blancos. Esto a su vez tiene su reflejo en los distintos presidentes, los que querían igualdad y los que no hacían mucho por ello.


Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 29 de enero de 2016

Youth - La giovinezza (2015)

Cartel del film

Paolo Sorrentino dirige dos años después de aquella maravilla titulada la Gran Belleza, un interesante retrato sobre la juventud perdida y la vejez. No había escuchado ni una sóla buena crítica sobre el film, cosa que me animaba más aún a verla, porque una película donde están Michael Caine, Harvey Keitel, Paul Dano o Jane Fonda me costaba creer que no me gustara.
Y el resultado después del visionado, no puede ser más fantástico. 
Si en La Gran Belleza era Roma el centro de la historia, aquí el director italiano nos traslada a un balneario de lujo en los Alpes suizos, lugar ideal para un descanso si se tiene pasta.
Allí, en un entorno idílico, se desarrollan multitud de charlas, reencuentros, vicisitudes, momentos de auténtica belleza, incluso suicidios.

Paul Dano, Harvey Keitel & Michael Caine

Allí en el balneario acuden diferentes personalidades, casi todas ellas relacionadas con el mundo artístico (con alguna gorda excepción, como un Maradona obeso que no puede ni andar o un budista que medita día y noche), para recuperar el encanto perdido en sus vidas, desgastadas en muchos casos por el sentimiento de desencanto, decepción o hastío.
Fred Ballinger (Michael Caine) es un gran compositor de música clásica ya retirado, que lleva frecuentando el hotel más de 20 años, y en esta ocasión es acompañado por su hija Lena, y uno de sus amigos de toda la vida, Micke Boyle (Harvey Keitel), director de cine que se encuentra preparando la pre-producción de su último proyecto, lo que él llama su "testamento".


Es en ese ambiente y con esa paz, todo tipo de reflexiones acerca de cualquier tema hace que cobren una dimensión diferente y se planteen los asuntos con más sinceridad y organizarse los días venideros, lo que queda de vida por delante, que es evidentemente menos que cuando eras jóven y veías todo lo que te quedaba por delante. Se describe así a una especie de purgatorio donde redimir pecados (algunos ya difíciles de purgar) y encontrar nuevos impulsos vitales. Tanto Fred como Micke se encuentran en el final de sus vidas, uno ya jubilado y el otro con su último proyecto vital, y comparten achaques y viejas vivencias que les ha regalado la vida.
Jimmy Tree, interpretado por Paul Dano es el contrapunto, ya que es un actor jóven cansado de ser sólo reconocido por la gente por una película donde hacía de robot, y no por sus virtudes como interprete, que busca inspiración para su nuevo personaje a interpretar. Michael Caine está sublime, una leyenda viva que sigue dando lecciones, al igual que Harvey Keitel, excelso.


Aquí también hay poesía, una composición de planos maravillosa, irónica y crítica, terrenos donde se mueve con locura el director, y vuelve a sacar belleza de donde no parece que la haya. Y aunque en apariencia esta emotiva y tierna historia está protagonizada en su mayoría por hombres, vuelve a ensalzar la figura femenina en varios aspectos. Especialmente memorable la aparición de Jane Fonda, que interpreta a una actriz, Brenda Morel, principal reclamo de Micke para su film, y espectacular aparición de Madalina Diana Ghenea interpretando a Miss Universo que ha sido agraciada con una estancia en el balneario (y por algunas cosas más por la gracia de Dios). Rachel Weisz está espléndida también, como no podía ser menos.



La inteligente retórica, a parte de una fotografía cuidadísima, hacen que Paolo Sorrentino mantenga su sello, filmando de manera gloriosa exteriores en esos campos verdes suizos y los interiores, donde los personajes se desnudan interiormente. Pero además, deja claras sus señas de identidad, es voluptuoso, barroco, excesivo en algunos momentos, pero también psicodélico e incluso en algún que otro aspecto mezcla escenas algo inconexas, pero que forman parte de su personalidad. La música también tiene un apartado importante, empezando con una canción de la banda que toca en el balneario y acabando con la música que dirige Fred, aparte de la aparición de una cantante de pop incluso.



Una apabullante película cuyo lenguaje ensalza el cruce de miradas, el desnudo de todo tipo de cuerpos, las actitudes que huyen de lo mundano y elevan su discurso de vida. Además es de esos films que te dejan imágenes imborrables en tu retina para siempre.

Os dejo con el tráiler de esta diferente y especial película.