En 1990, y después de dos películas que no tuvieron el éxito deseado en taquilla como "La lista negra" y "El Cadillac rosa", Clint Eastwood se metió de lleno en uno de sus proyectos más personales. Para ello eligió la novela de Peter Viertel, Cazador Blanco, Corazón Negro, en la que narraba las experiencias vividas en el rodaje de la mítica cinta de John Houston de 1951 "La Reina de África", una de las más perfectas películas de aventuras jamás hecha. Viertel, en dicha novela, mezclaba hechos reales con inventados (cambiando incluso nombres de personajes por otros) y se centró ante todo en su relación personal y profesional con John Houston, un director amado y odiado a la vez, y sobre todo se centró en la obsesión de éste por irse de caza en África durante el rodaje del citado film. Eastwood, ferviente admirador de Houston, no desaprovechó tal ocasión para dar su punto de vista y hablar de si mismo.
Eastwood hace una interpretación sublime de John Wilson (Alter Ego de Houston), dónde su sentido del humor se agudiza al máximo, ¡ojo! sin ser una comedia, como en la escena de la que hablo hoy, en la que el protagonista mantiene una conversación con Mrs. McGregor o Margaret (interpretada por Mel Martin), como ella prefiere que la llamen, en presencia de Pete Verrill (Alter ego de Peter Viertel interpretado por Jeff Fahey), acerca de su pensamiento sobre los judíos y lo que pasó con ellos en la época de Hitler.
La anécdota que le cuenta John a la señora... no tiene desperdicio.
Disfrutad de esta mítica escena.

