Como dije hace ya un tiempo, en 1997 David Lynch dirige Carretera perdida (Lost Highway) dentro de la búsqueda del director de proyectar en la pantalla los recovecos y laberintos del espacio mental. Los films de este director no son fáciles de asimilar ya que requieren de un esfuerzo por parte del espectador, que obliga a desplazarse de su zona de comfort, algo que el espectador no siempre está dispuesto a hacer, ese acomodamiento de quien vive en el cine más convencional es el responsable de que muchas de las obras del director sean tachadas de incomprensibles, chaladuras e incluso tomaduras de pelo he llegado a oír, pero pienso en este caso que es una película tenebrosa y perturbadora a la vez.
Pero vamos con el film que nos cuenta la historia de Fred Madison, al que da vida Bill Pullman que es un músico de free jazz que sospecha que su esposa Renée (Patricia Arquette) le está siendo infiel. A partir de una mañana, el matrimonio comienza a recibir sobres sin remitente que contienen cintas de vídeo en las que su casa aparece filmada, tanto desde fuera como desde dentro, y se ve a ambos, por lo que deciden poner el asunto en manos de la policía.
Cuando Fred estaba encarcelado, el guardia de seguridad descubre que él no está y en su lugar hay otra persona Pete Dayton (Balthazar Getty), un joven mecánico de automóviles desaparecido hace tiempo. Como Pete no ha cometido crimen alguno es liberado y entregado a sus padres. Vuelve a hacer su vida aunque es vigilado por un par de detectives, esa noche sale con amigos y su novia Sheila y al día siguente regresa al taller mecánico en el que había trabajado hasta antes de desaparecer, donde Arnie (Richard Pryor) el dueño y un compañero de trabajo Phil (Jack Nance) le dan la bienvenida. También reciben la visita de un viejo cliente Mr. Eddy (Robert Loggia) un gángster de trato agradable, aunque un temperamento volátil, sobre todo si le tocan las narices. En otra escena mítica Pete recibe la llamada de Mr. Eddy que se centra mucho en preguntarle si está bien, cosa que le pregunta varias veces, alegrándose por su bienestar, hasta que le pone al teléfono al hombre misterioso que dice haberse conocido en su casa, y le cuenta que le sucede a los condenados a muerte en el lejano oriente...


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