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lunes, 30 de marzo de 2015

It's a Mad, Mad, Mad, Mad World (1963)

Cartel del film

 
El mundo está loco, loco, loco es una alocada comedia, cuyo inmenso reparto supo sacarle el jugo a una historia repleta de momentos memorables, de situaciones divertidas y de un ritmo trepidante que la convierten en una de los mejores y más entretenidos films de su realizador Stanley Kramer, que fue capaz de realizar los dramas más sólidos (“Fugitivos - The defiant ones, 1958”, “Vencedores o vencidos (El juicio de Nuremberg) - Judgement at Nuremberg, 1961”), comedias más desternillantes o, incluso, una curiosa y acertada combinación de ambas (“Adivina quién viene esta noche - Guess who’s comming to dinner, 1967”). Y, por descontado, todos con excelentes resultados tanto críticos como comerciales.




Varios automovilistas conducen por una carretera del sur de California, con un agreste paisaje, de pronto, un coche les adelanta a gran velocidad y, al tomar una curva, se precipita por un barranco. El hombre accidentado, asistido por una multitud de otros conductores, antes de morir les confiesa la existencia de un maletín repleto de dinero que está escondido, revelándoles una serie de pistas acerca de su ubicación. A partir de este momento, estos conductores emprenderán una desesperada carrera con el fin de ser los primeros en llegar al lugar en el que se encuentra el botín, y hacerse con él. Para ello, cada uno deberá hacer frente a una serie de imprevistos que les complicará la llegada al lugar donde está el dinero.



“El mundo está loco, loco, loco” es una película divertida de principio a fin. Partiendo de una trama de lo más simple (a pesar de su extenso reparto, la línea argumental no puede ser más sencilla), el largometraje se las compone para lograr una armonía absoluta a la hora de narrar las peripecias particulares (al inicio y conjuntas) en el tercio final del grupo de desconocidos que emprenden una carrera contrarreloj con el fin de hacerse con el famoso maletín. Por fortuna, Kramer mantiene constante el carácter amable del film durante todo su metraje, de forma que el espectador, más que a una clara alegoría de la avaricia, asiste a una entretenidísima competición entre patosos y tramposos que están dispuestos a protagonizar los momentos más descacharrantes con tal de ser los primeros.
 
Os dejo con la divertida película.

 

lunes, 7 de abril de 2014

Ayer nos dejó Mickey Rooney.

Rooney de joven
 
 
La carrera de Rooney es posiblemente de las más prolíficas de Hollywood. A los 17 meses debuta en un musical, empezó en el cine en 1926 cuando las películas eran mudas, con 6 años, además de participar con su cara aniñada en algunas de los films más míticos del Séptimo Arte. Tenía dos películas en cartera para estrenar, y varios proyectos pendientes, cuando la muerte le ha visitado a los 93 años.
Rooney, además y por si fuera poco, era una figura muy popular en Estados Unidos, ya que su imagen de crío gamberrete y luego a la vez de viejo cascarrabias, ha pasado por todas las generaciones mientras él trabajaba incansablemente en cine, televisión y teatro, acumulando premios y candidaturas (tuvo 4 nominaciones a los Óscar y le dieron uno honorífico en 1982).



En Desayuno con diamantes
 
 
 
Decir que en la vida real, el bueno de Mickey no paró con las mujeres y se casó hasta 8 veces (estilo Tony Curtis) con Ava Gadner (duraron un año), Betty Jane Rase, Martha Vickers, Elaine Devry, Carolyn Mitchell, Margaret Lane, Carolyn Hockett y Jan Rooney su mujer hasta ayer. Siempre le persiguió su fama de vividor, de tener buena labia con la que debió conquitarlas a todas, un tipo también, con carácter irascible, como recuerda gente que trabajó con él en España en La vida Láctea de Juan Esterlich.
 
 
 
 
Rooney ya mayor 
 
 
Des su filmografía hay mucho que destacar, sus inicios cuando encarnó al personaje de Clark Gable, cuando era niño, en El enemigo público número 1. En 1934 cuando ficha por la Metro, hizo El pequeño Lord, El sueño de una noche de verano o Capitanes Intrépidos (con Spencer Tracy) y es ahí cuando le viene el éxito en 1937, cuando encarna a Andy Hardy, el hijo de un juez en El honor de la familia. Este film lanzado como serie B, tuvo tanto éxito que tuvo 13 secuelas entre 1937 y 1946 y aún en 1958 se rodó otra más. En 1938 rodó Forja de hombres (otra vez con Spencer Tracy) o la Ciudad de los muchachos en 1941.
Sus 4 nominaciones al Óscar fueron por Babe in arms de 1939, The human comedy de 1943, The bold and the brave de 1956 y The black Stallion de 1978.
Desde Desayuno con diamantes de 1961 con un papel secundario genial, enlaza Babe, el cerdito en la ciudad, Noche en el museo o The Muppets que alterna con apariciones en shows de televisión, incluso en los 80 participó en las series como Vacaciones en el mar (1982), Las chicas de oro (1988), Se ha escrito un crimen (1993) o Urgencias (1998).
 
Como homenaje os dejo con la película El pequeño Lord de 1936, donde Rooney sólo tenía 10 años. Producida por Selznick, la película de marcado carácter familiar, es una de las primeras producciones del mismo para su propio estudio. La dirige John Cromwell.