Mostrando entradas con la etiqueta Michael Caine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Michael Caine. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de marzo de 2024

Escenas míticas del cine (CCCXXXIV)


Como decía ayer, John Houston dirigió en 1975 una de las mejores películas de aventuras de todos los tiempos, en la que se cuenta la peripecia basada en la historia de Rudyard Kipling, de Peachy Carnehan (Michael Caine) y Daniel Dravot (Sean Connery), dos simpáticos buscavidas, antiguos sargentos del ejército británico que subsisten dedicándose a actividades poco lícitas en la India colonial de finales del siglo XIX. En una de sus correrías, conocen al escritor y periodista Rudyard Kipling al que da vida Christopher Plummer, con el que traban amistad ya que los tres son masones. Con Kipling como testigo, los dos amigos firman un contrato en el que se comprometen a emprender juntos un viaje hasta el lejano e inexplorado Kafiristán, y una vez allí formar un ejército, convertirse en reyes y hacer fortuna. Evidentemente se convierte en una odisea, donde hay diversión, exotismo, amistad, mucha emoción y alguna lágrima también. La excelente pareja que formaron Caine y Connery fue decidida muy poco antes de rodar, ya que primero figuraban en la cabeza de Houston gente de la talla de Bogart, Spencer Tracy, Gable, incluso Kirk Douglas y Burt Lancaster.
En una escena mítica y ya instaurado como "rey", Dravot ejerce como tal y la gente va a él para que dicte sentencia como si de un juez se tratara, acerca de diversos asuntos, unos vienen de un pueblo y un hombre tiene 60 vacas cuyo mérito es de la mujer, ya que las infidelidades del marido son contestadas con un castigo de 6 vacas, con lo que consigue reunir 60 vacas y 32 cabras a lo que Dravot dice: "Eso no es una mujer, es una inversión". El rey ve que un marido tiene 3 esposas, otro 4 y otro 6, y ante las risas de Carnehan, Dravot impone nuevas leyes adjudicando un número diferente de vacas en el trato. Pasa el siguiente, que pide permiso para atacar y apropiarse de reservas de grano de otro pueblo ya que el suyo se incendió y lo perdieron todo, a lo que Dravot dice que no hará falta eso, para que no mueran de hambre el rey proclama una ley para que cada pueblo traiga una décima parte de sus reservas para dárselas al pueblo necesitado, y como es rey también proclama una ley para un receso... es lo bueno de ser rey...  


Os dejo con la mítica escena.

jueves, 21 de marzo de 2024

Escenas míticas del cine (CCCXXXIII)

Como decía ayer, John Houston dirigió en 1975 una de las mejores películas de aventuras de todos los tiempos, en la que se cuenta la peripecia basada en la historia de Rudyard Kipling, de Peachy Carnehan (Michael Caine) y Daniel Dravot (Sean Connery), dos simpáticos buscavidas, antiguos sargentos del ejército británico que subsisten dedicándose a actividades poco lícitas en la India colonial de finales del siglo XIX. En una de sus correrías, conocen al escritor y periodista Rudyard Kipling al que da vida Christopher Plummer, con el que traban amistad ya que los tres son masones. Con Kipling como testigo, los dos amigos firman un contrato en el que se comprometen a emprender juntos un viaje hasta el lejano e inexplorado Kafiristán, y una vez allí formar un ejército, convertirse en reyes y hacer fortuna. Evidentemente se convierte en una odisea, donde hay diversión, exotismo, amistad, mucha emoción y alguna lágrima también. La excelente pareja que formaron Caine y Connery fue decidida muy poco antes de rodar, ya que primero figuraban en la cabeza de Houston gente de la talla de Bogart, Spencer Tracy, Gable, incluso Kirk Douglas y Burt Lancaster.
En una escena mítica y ya metidos en Kafiristán, se dan cuenta que las gentes de aquellas tierras son algo bestias, ya que juegan al polo con la cabeza de uno de los prisioneros, a lo que Carnehan dice "No debemos tener prejuicios, a distinto país, distintas costumbres". Así que Carnehan y Dravot deciden instruirlos en el arte de la guerra enseñándoles a usar los fusiles.


Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 23 de agosto de 2023

Escenas míticas del cine (CCXCVIII)

En 1976 John Sturges dirige Ha llegado el águila, como se tradujo aquí del título inglés original que era The eagle has landed. Situado el relato en 1943 en plena Segunda Guerra Mundial, un comando alemán formado por 16 hombres planean tirarse en paracaídas sobre suelo británico para secuestrar al primer ministro inglés Wiston Churchill, durante la estancia de este en un pueblo del condado de Norfolk. La misión ha sido encomendada el condecorado héroe de guerra Coronel Steiner (Michael Caine), cuya sentencia de muerte por su oposición al genocidio judío ha sido suspendida y al irlandés Liam Davlin (Donald Sutherland), aunque supervisados y dirigidos desde Alemania por el Coronel Radl (Robert Duvall). Una vez aterrizan en Inglaterra, la misión consiste en dirigirse al pueblo camuflados con uniformes polacos. Precisamente en una mítica escena, se revisan los paracaídas, mientras el Coronel Kurt Steiner exige al Coronel Radl llevar debajo de los uniformes polacos los suyos alemanes, y si por cualquier cuestión la misión saliese mal, morir con sus uniformes verdaderos. La fascinante figura del capitán Steiner, un personaje que tenía mucho recorrido, ensombrece el estupendo trazado de personajes de una película a la que le falta un remate más contundente, pero ahí John Sturges (figura mítica de Hollywood de años atrás), un director eficaz y vigoroso, no tuvo el compromiso debido, ya que su máxima preocupación era cobrar para irse a hacer pesca de altura a la Baja California, cosa que le interesaba más que el cine hacía ya años y que por cierto era bastante caro. Así, Michael Caine en su autobiografía, admitía estar algo decepcionado con el resultado final de este film, y echaba la culpa de lo que podría haber sido un mejor acabado a Sturges.


Os dejo con la mítica escena antes referida.

viernes, 30 de junio de 2023

Escenas míticas del cine (CCXCI)

Como decía ayer, en 1971 el australiano James Clavell, procedente de la literatura, dirigió un film titulado El último valle, ambientada durante la Guerra de los 30 años (1618-1648), concretamente en 1641. Durante uno de sus viajes, Vogel, al que da vida Omar Shariff, y que era un antiguo profesor, llega a un apacible pueblo ubicado en un precioso valle y que ha tenido la suerte de no ser afectado por la guerra, que si asola los alrededores. A la vez, un ejército de mercenarios comandados por El Capitán (Michael Caine) también lo descubre y aceptan la oferta de Vogel de quedarse a pasar el invierno a cambio de proteger al pueblo, aunque la idea inicial de los mercenarios era saquear el pueblo, como hacían habitualmente cuando necesitaban provisiones. Cerrado el pacto, los mercenarios aceptan respetar la vida de los habitantes muy católicos del pueblo y sus costumbres, y a cambio ellos tendrán comida y mujeres con los que saciar su virilidad. Pero con el paso del tiempo el estilo de vida de los mercenarios choca con el estilo de vida de los habitantes del pueblo, apareciendo entonces la violencia.
La película nos muestra esas complejas relaciones entre los habitantes del valle y los recién llegados, de vidas completamente opuestas y cuyos valores por los que se mueven, también lo son. Cierta reminiscencia a Los siete samurais de Akira Kurosawa la hay, es evidente, un referente siempre.
El Capitán (nunca se dice su nombre a lo largo del film) es un profesional de la guerra, descreído y alejado de idealismos, y como es lógico sin sentimientos a la hora de matar a todo aquel que se interponga en su camino o amenace su autoridad, es su manera de subsistir. En el desarrollo del film, va evolucionando y muestra cierta humanidad. En cambio Vogel, es un intelectual, no un hombre de acción, pero también es un superviviente a su manera. Fue profesor universitario, es inteligente y reflexivo, y a pesar de haber sufrido en carne propia los horrores de la guerra y haber visto morir a toda su familia, es una persona sensible que defiende valores humanistas y racionales. Grüber (Nigel Davenport) es el representante de los habitantes del pueblo, y el que habla con los soldados en nombre de todos, ya que sus vecinos le consideran el más preparado.


Clavell no necesita mucho más para repasar punto por punto todos los aspectos de una sociedad aún medieval, sus miedos, creencias, supersticiones y motivaciones.
En otra escena brutal, Vogel ha estado enfermo y es atendido por Erica (Florinda Bolkan) a la que dio permiso Grüber, pero el padre Sebastian arremete contra Vogel diciendo que puede ser de cualquier religión que no sea la cristiana, a lo que El Capitán le dice que en su grupo de mercenarios están todos esos y también los hay católicos...

Os dejo con la mítica escena.

jueves, 29 de junio de 2023

Escenas míticas del cine (CCXC)


En 1971 el australiano James Clavell, procedente de la literatura, dirigió un film titulado El último valle, ambientada durante la Guerra de los 30 años (1618-1648), concretamente en 1641. Durante uno de sus viajes, Vogel, al que da vida Omar Shariff, y que era un antiguo profesor, llega a un apacible pueblo ubicado en un precioso valle y que ha tenido la suerte de no ser afectado por la guerra, que si asola los alrededores. A la vez, un ejército de mercenarios comandados por El Capitán (Michael Caine) también lo descubre y aceptan la oferta de Vogel de quedarse a pasar el invierno a cambio de proteger al pueblo, aunque la idea inicial de los mercenarios era saquear el pueblo, como hacían habitualmente cuando necesitaban provisiones. Cerrado el pacto, los mercenarios aceptan respetar la vida de los habitantes muy católicos del pueblo y sus costumbres, y a cambio ellos tendrán comida y mujeres con los que saciar su virilidad. Pero con el paso del tiempo el estilo de vida de los mercenarios choca con el estilo de vida de los habitantes del pueblo, apareciendo entonces la violencia.
La película nos muestra esas complejas relaciones entre los habitantes del valle y los recién llegados, de vidas completamente opuestas y cuyos valores por los que se mueven, también lo son. Cierta reminiscencia a Los siete samurais de Akira Kurosawa la hay, es evidente, un referente siempre.
El Capitán (nunca se dice su nombre a lo largo del film) es un profesional de la guerra, descreído y alejado de idealismos, y como es lógico sin sentimientos a la hora de matar a todo aquel que se interponga en su camino o amenace su autoridad, es su manera de subsistir. En el desarrollo del film, va evolucionando y muestra cierta humanidad. En cambio Vogel, es un intelectual, no un hombre de acción, pero también es un superviviente a su manera. Fue profesor universitario, es inteligente y reflexivo, y a pesar de haber sufrido en carne propia los horrores de la guerra y haber visto morir a toda su familia, es una persona sensible que defiende valores humanistas y racionales. Grüber (Nigel Davenport) es el representante de los habitantes del pueblo, y el que habla con los soldados en nombre de todos, ya que sus vecinos le consideran el más preparado.


En una escena mítica se produce una conversación entre El Capitán y Grüber, estando Vogel también presente, y en dicha charla El Capitán decide cambiar de bando, a lo que el Padre Sebastian (Per Oscarsson) del pueblo protesta, mientras él le responde que la Guerra la hacen gente fanática e hipócrita y que ninguna es justa, a lo que el padre contesta que los hombres son todos pecadores y que irán todos al infierno, a lo que El Capitán le rebate diciendo que no hay cielo ni infierno... brutal.

Os dejo con la mítica escena.

sábado, 24 de junio de 2023

Escenas míticas del cine (CCLXXXVIII)


En el año 2003 Tim McCanlies dirige El secreto de los McCann, donde Walter (Haley Joel Osment, el niño del Sexto Sentido), tiene 14 años y es enviado por su frívola madre a la granja de sus tíos, Hub (Robert Duvall) y Garth McCann (Michael Caine) en una finca perdida de Texas. A Walter no le hace ninguna gracia ni ilusión tener que pasar el verano con ellos, ya que se dice y comenta que están medio locos, pero en verdad son dos viejos hermanos cascarrabias de los cuales se cuentan muchas leyendas, entre ellas que en su juventud fueron atracadores de bancos, asesinos a sueldo o criminales de guerra. Pero su madre tiene una misión para él, que es descubrir donde esconden un botín que robaron cuando eran ladrones. A los dos viejos tampoco les hace gracia acoger a Walter, pero el tiempo irá poco a poco haciendo crecer la amistad, y lo que a Walter le parecía al principio un rechazo por parte de ambos, no tarda en ver el lado bueno de sus tíos, y a empaparse de unas experiencias que le valdrán mucho para su futuro adulto.


En una escena mítica, Hub y Garth están con Walter en un bar comiendo, mientras entran unos jóvenes que vienen en plan malote y chuleta, uno se acerca a Hub y le intenta preguntar qué come y quitarle algo de la comida, pero Hub se lo impide, le suelta una charla y le coge del cuello, la soflama es impresionante.

Os dejo con la mítica escena.

domingo, 30 de agosto de 2020

Tenet (2020)


Por fin ayer pude volver al cine y para un estreno muy esperado, la nueva cinta de Christopher Nolan que ha sufrido hasta dos retrasos en su estreno debido a la pandemia. Ya desde las navidades pasadas, se nos anunciaba el tráiler de este film para su estreno en julio, pero no ha sido casi hasta finales de agosto cuando se ha podido ver en las pantallas.
Nolan es un director que crea filias y fobias a partes iguales, y yo he de decir que su trayectoria hasta el momento me parece tremenda con títulos que ya son referencia, como su trilogía de Batman, El Truco Final, Origen o la maravillosa Dunkerke. Pero este film, si se parece en algo a sus anteriores películas, diría que por momentos me parece que hila como en Memento, pero por otros se me une mucho con Origen, con los sucesos espacio-temporales haciéndolo muy enrevesado en muchos instantes, pero siempre con esa concepción muy pensada de la diversión y escenas palpitantes que nunca faltan. Lo que es innegable es su sello, que es inconfundible y una cosa que es casi su patente, todos sus films te hacen pensar, ya sea para una solución más fácil o más difícil.


Lo que sucede en Tenet es que quizás aquí la brecha entre admiradores y detractores del director se hará aún más profunda, porque si algo caracteriza a este film es que es Nolan en estado puro. Eso si, su muy arriesgada propuesta es a la vez posiblemente su mayor lastre, ya que la idea sobre el que gira el relato lo es todo, y eso provoca que sufra la narrativa y se vea obligado a hacer concesiones, lo que se nota en diálogos a veces excesivos y personajes que se quedan sin desarrollar del todo, a pesar de que los actores están tremendos.
Es cierto que la primera parte del film es vertiginosa, con mucho thriller de espionaje y una onda a James Bond que siempre sobrevuela, pero es a partir de ahí en adelante cuando la sobreinformación es tan apabullante, que cuando intentas buscar respuestas suben alarmántemente las incógnitas. Pero Nolan no descuida ni un pelo su montaje audiovisual, a todas luces impresionante.
El palíndromo bidimensional de cinco palabras que aparecen en diversos momentos de la película, hacen referencia a un antiguo conjuro que curaba las hemorragias, entre ellos el propio título del film que está explicado al principio de la película.


Lo que es innegable es que no se puede permanecer impasible ante un film de este director, y uno sale de la sala mentalmente extenuado, cansado e incluso vencido, pero entusiasmado ante el espectáculo que ha visto. Pero esa utilización de las dimensiones del espacio y las paradojas del tiempo que maneja como si fuera un científico loco, hacen que incluso sea recomendable medicarse antes de entrar, no vaya a ser que a mitad del viaje te vuelvas tarumba.
Me temo que tendré que verla una segunda vez para hacer mi propio rompecabezas, que desde luego al final del film está perfectamente encajado, pero el tema de las posibilidades de rebobinado del tiempo me tienen realmente impactado. 
Eso si, nunca hay que olvidar una premisa de este director, y es algo parecido a lo que pasa en la música, todos su alardes, su fachada, no deben tapar un argumento que en realidad es ya conocido. Muchos momentos de caos iniciales tienen su lógica final, no se alarmen.
Por cierto el director de fotografía Hoyte Van Hoytema ha tenido que alucinar, lo mismo se toma un largo descanso, mientras Nolan no ha llamado para la música a su querido Hans Zimmer esta vez y si a Ludwig Göransoon cuya música electrónica tiene momentos imponentes.


John David Washington, el protagonista, desarrolla un trabajo espectacular, físicamente da mamporros y se desliza como una anguila, pero él mismo anda toda la película tratando de descubrir ese trajín temporal en el que anda metido (se llega a pegar a sí mismo). Robert Pattison hace de Neil, y se siente muy cómodo (aunque su doblador parezca que no tiene sangre) dentro de un personaje atractivo pero que deja muchas dudas, es realmente inexplicable en muchos momentos. Elisabeth Debicki es Kat, la esposa de Andrei Sator (Kenneth Branagh) el traficante de armas, que con su esbelta figura la da altura al plano, mientras el villano, que por momentos parece ser el auténtico dominador de los movimientos espacio-temporales, para mi se queda algo atrancado por momentos y falto de escenario.
Ives (Aaron Taylor-Johnson) es otro personaje que me deja grandes dudas... El cameo de Michael Caine es sublime como siempre.


Una película larga en duración, dos horas y media, quizás excesivo y que cuanto menos te quiebres la cabeza durante el visionado hará que llegues más fresco al final para entenderlo todo... o no.

Os dejo con el tráiler.

sábado, 25 de abril de 2020

Escenas míticas del cine (CXXX)


Christopher Nolan dirige en 2008 El Caballero Oscuro, su obra cumbre de la trilogía sobre Batman, que empezara a un altísimo nivel con Batman Begins dos años antes, pero que aquí por diversas cuestiones supera y alcanza la excelencia. Aquí expande sus grandes cualidades y se abre totalmente en un lucimiento espectacular. Desde la escena inicial del atraco a un banco,  el film no decae ni un sólo instante, haciendo que mantengas la atención sin pestañear todo el metraje, con un ritmo trepidante, un montaje bestial y una fotografía fuera de serie, que además se irá tornando oscura hacia la parte final.
El choque que se produce entre Batman (Christian Bale) y el Joker (Heath Ledger) es brutal, ya que ambos se rigen por principios que les obligan a no acabar de forma voluntaria con el otro. Aquí Bruce Wayne es más humano y no puede permitirse dejar morir a los villanos, los necesita. En este punto, Joker es una bomba de relojería a punto de explotar, algo impredecible, como un accidente que puede suceder en cualquier momento. El trabajo de Heath Ledger fue colosal, haciendo de un Joker llevado continuamente por una locura controlada, que le hacía ser enormemente peligroso. 
Batman es el azote de la delincuencia en Gotham, y será el Joker quien proponga a la mafia de la ciudad acabar con el hombre murciélago. Pero al final, después de volver a salvar a la ciudad de los malos, él no es un héroe, y así se lo hace saber a Gordon (Gary Oldman) en la escena final, es un guardián silencioso, un protector vigilante... un caballero oscuro. 


Os dejo con la mítica escena final de El Caballero Oscuro.

domingo, 27 de marzo de 2016

Kingsman. The Secret Service (2014)

Cartel del film

Uno de los films que no pude ver en su día el año pasado, aunque es de 2014 pero se estrenó aquí en 2015, fue Kingsman: Servicio Secreto, y de haberla visto en su momento habría estado en mi lista de mejores películas. Matthew Vaughn dirige con maestría un film que divierte, entretiene, tiene mucha acción (muy violenta en muchos casos) y que contiene escenas que pasan a formar parte de mi top particular, de esas que se te quedan marcadas a fuego por su impacto. Y muy importante, tiene humor y flema británica. Una de las grandes virtudes de este film y en concreto de su director, es que consigue un equilibrio y tono perfectos en cada momento que afortunadamente se aleja del pasatiempo banal, para convertirse en un peliculón de tomo y lomo.


Además Vaughn maneja con maestría los giros del guión, que él mismo ha escrito junto a su colaboradora habitual Jane Goldman, inspirándose libremente en el cómic de Mark Millar y Dave Gibons. Si cruzáramos a James Bond por un lado, con Ford Forlaine por otro, el resultado sería algo muy parecido a Kingsman, una agencia inglesa de agentes secretos. 
Un veterano agente secreto inglés llamado Harry Hart (Colin Firth) y cuando hablo de inglés es en la auténtica expresión de la palabra, un gentleman inglés total, debe entrenar a un joven que es un diamante en bruto que hay que pulir "Eggsy" (Taron Egerton), pero que promete convertirse en un competitivo agente gracias a un ultra-programa de entrenamiento, a la vez que luchan juntos contra la amenaza global que representa un genio retorcido, Valentine, interpretado por el siempre extraordinario Samuel L. Jackson.


Ya desde la primera escena me gusta el film, con ese arranque con la cámara acercándose a un edificio que está siendo atacado y explota todo a su alrededor (con Money for nothing de Dire Straits de fondo) hasta ese plano final (al ritmo del Slave to love de Bryan Ferry), es un divertimento absoluto, que denota que el primero que se lo ha pasado bien es el director, lo que hace que también lo hagan los espectadores, supongo que ser el marido de Claudia Schiffer debe hacerte un tipo feliz. Y otro detalle que me encanta es la combinación del lenguaje formal con el macarra sin que chirríe, algo muy de agradecer, ya que lo hace muy llevadero.
En el debe, la excesiva violencia (la escena de la iglesia es un exceso, pero perfecta), aunque a Tarantino seguro que le encantó.


El reparto actoral es de diez, ya que el villano encarnado por Samuel L. Jackson es puro espectáculo, desde su caracterización con ese rollo rapero, con gorra amplia de lado, su habla con ese extraño seseo y sus excesos en determinados momentos, le hacen ser uno de los grandes protagonistas. Colin Firth, acostumbrado a papeles refinados (recordemos su impresionante interpretación en el Discurso del Rey), aquí es capaz de ser elegante, repartir mamporros como pocas veces he visto y puntualizar frases sin despeinarse, muchas de esas frases son míticas. Taron Egerton va creciendo a medida que avanza el film, y ante tanta estrella no es una cosa fácil, pero este chico llegará lejos, sin duda. En cuanto a los secundarios de lujo, Mark Strong sigue valiendo para un roto y un descosido, y el veterano Michael Caine está como siempre sublime, un camaleón de la pantalla.


Pero aquí no acaba la cosa, Mark Hamill, si si, Luke Skywalker de Star Wars, aparece aquí bastante gordito en la primera media hora de la película, haciendo el papel de el profesor Arnold que acaba bastante mal. Y el elenco femenino es de armas tomar, por un lado el descubrimiento personal de Sofia Boutella en el papel de Gazelle, fiel escudera de Valentine con esos cuchillos mortales que tiene por piernas, y por otro lado Sophie Cookson en el papel de Roxy, que consigue su puesto dentro de Kingsman como Lancelot.


En definitiva una película que partiendo del cómic, renueva el tema de los espías y agentes secretos con un enfoque muy especial y sobre todo tiene ritmo continuo, algo que es muy de agradecer en films de este calibre.

Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 29 de enero de 2016

Youth - La giovinezza (2015)

Cartel del film

Paolo Sorrentino dirige dos años después de aquella maravilla titulada la Gran Belleza, un interesante retrato sobre la juventud perdida y la vejez. No había escuchado ni una sóla buena crítica sobre el film, cosa que me animaba más aún a verla, porque una película donde están Michael Caine, Harvey Keitel, Paul Dano o Jane Fonda me costaba creer que no me gustara.
Y el resultado después del visionado, no puede ser más fantástico. 
Si en La Gran Belleza era Roma el centro de la historia, aquí el director italiano nos traslada a un balneario de lujo en los Alpes suizos, lugar ideal para un descanso si se tiene pasta.
Allí, en un entorno idílico, se desarrollan multitud de charlas, reencuentros, vicisitudes, momentos de auténtica belleza, incluso suicidios.

Paul Dano, Harvey Keitel & Michael Caine

Allí en el balneario acuden diferentes personalidades, casi todas ellas relacionadas con el mundo artístico (con alguna gorda excepción, como un Maradona obeso que no puede ni andar o un budista que medita día y noche), para recuperar el encanto perdido en sus vidas, desgastadas en muchos casos por el sentimiento de desencanto, decepción o hastío.
Fred Ballinger (Michael Caine) es un gran compositor de música clásica ya retirado, que lleva frecuentando el hotel más de 20 años, y en esta ocasión es acompañado por su hija Lena, y uno de sus amigos de toda la vida, Micke Boyle (Harvey Keitel), director de cine que se encuentra preparando la pre-producción de su último proyecto, lo que él llama su "testamento".


Es en ese ambiente y con esa paz, todo tipo de reflexiones acerca de cualquier tema hace que cobren una dimensión diferente y se planteen los asuntos con más sinceridad y organizarse los días venideros, lo que queda de vida por delante, que es evidentemente menos que cuando eras jóven y veías todo lo que te quedaba por delante. Se describe así a una especie de purgatorio donde redimir pecados (algunos ya difíciles de purgar) y encontrar nuevos impulsos vitales. Tanto Fred como Micke se encuentran en el final de sus vidas, uno ya jubilado y el otro con su último proyecto vital, y comparten achaques y viejas vivencias que les ha regalado la vida.
Jimmy Tree, interpretado por Paul Dano es el contrapunto, ya que es un actor jóven cansado de ser sólo reconocido por la gente por una película donde hacía de robot, y no por sus virtudes como interprete, que busca inspiración para su nuevo personaje a interpretar. Michael Caine está sublime, una leyenda viva que sigue dando lecciones, al igual que Harvey Keitel, excelso.


Aquí también hay poesía, una composición de planos maravillosa, irónica y crítica, terrenos donde se mueve con locura el director, y vuelve a sacar belleza de donde no parece que la haya. Y aunque en apariencia esta emotiva y tierna historia está protagonizada en su mayoría por hombres, vuelve a ensalzar la figura femenina en varios aspectos. Especialmente memorable la aparición de Jane Fonda, que interpreta a una actriz, Brenda Morel, principal reclamo de Micke para su film, y espectacular aparición de Madalina Diana Ghenea interpretando a Miss Universo que ha sido agraciada con una estancia en el balneario (y por algunas cosas más por la gracia de Dios). Rachel Weisz está espléndida también, como no podía ser menos.



La inteligente retórica, a parte de una fotografía cuidadísima, hacen que Paolo Sorrentino mantenga su sello, filmando de manera gloriosa exteriores en esos campos verdes suizos y los interiores, donde los personajes se desnudan interiormente. Pero además, deja claras sus señas de identidad, es voluptuoso, barroco, excesivo en algunos momentos, pero también psicodélico e incluso en algún que otro aspecto mezcla escenas algo inconexas, pero que forman parte de su personalidad. La música también tiene un apartado importante, empezando con una canción de la banda que toca en el balneario y acabando con la música que dirige Fred, aparte de la aparición de una cantante de pop incluso.



Una apabullante película cuyo lenguaje ensalza el cruce de miradas, el desnudo de todo tipo de cuerpos, las actitudes que huyen de lo mundano y elevan su discurso de vida. Además es de esos films que te dejan imágenes imborrables en tu retina para siempre.

Os dejo con el tráiler de esta diferente y especial película.

jueves, 18 de junio de 2015

Zulú (1964)

Cartel del film


En 1964 Cy Endfield dirige Zulú, con una eficacia cuestionable, que narra uno de los episodios verídicos que ocurrieron en Sudáfrica, en 1879, durante una de las numerosas guerras coloniales que sostuvo por aquella época el ejército británico. En concreto, aquí se centra en los episodios acaecidos por un pequeño batallón militar que, compuesto por poco más de un centenar de soldados resguardados en un pequeño puesto militar, tuvieron que enfrentarse a 4000 indígenas con ganas de sangre, hablamos de una proporción de 40 a 1. Sus órdenes eran resistir en su puesto, y ellos estaban dispuestos a luchar hasta el final.




En 1879, en la colonia Natal de Sudáfrica, el reverendo Otto Witt (Jack Hawkins) y su hija Margarita (Ulla Jacobson) son testigos de una masiva boda zulú de sus mejores guerreros. Un mensajero interrumpe las celebraciones para informar al jefe Cesthwayo de la victoria en Insandlwana (una dolorosa derrota del ejército británico). Ante las alarmantes noticias y viendo su iglesia en peligro, el reverendo parte con su hija para avisar al destacamento británico que ocupa la misión. Estamos a las puertas del conflicto que se llamó Guerra anglo-zulú, que enfrentó en tierras sudafricanas a los nativos zulúes con los soldados invasores del ejército británico.



Es uno de los primeros films de Michael Caine, que actúa como co-protagonista con Stanley Baker, al que incluso logra robarle algunos planos, teniendo en cuenta que Baker era productor de la película y en ese momento uno de los actores más prestigiosos de Inglaterra.
Aquí Gonville Bromhead (Cane) y John Chard (Baker) son dos oficiales al mando de la compañía y sobre ellos recaen las máximas labores interpretativas, un duelo de actores del que sale ganador el gran Michael Caine. Chard es muy estricto y recto y Gonville es un bon vivant, hijo de familia aristócrata y que tiene su primera incursión en el campo de batalla con el enemigo. Sus discusiones, a veces excesivas, se convierten en parte muy importante del film.




El 22 de enero de aquel año, en la batalla de Isandlwana, el ejército zulú arrolla a los ingleses, y aunque la cifra de muertos no llega al millar, será la gran derrota colonial, la más inesperada y la que quedará en la memoria de todos para siempre. 25.000 zulúes arrasaron a 1000 casacas rojas británicos, pero ese mismo día, otros 4000 zulúes no fueron capaces de vencer a 139 galeses (incluyendo a heridos, agregados y un escocés) que defendían la misión en Roker's Drift, demostrando que Isandlwana iba a ser una excepción.




Con estas claves, parece que el enfrentamiento entre los tenientes alterará el orden de la guarnición, pero todos serán una piña cuando ataquen los zulúes. De todas formas y a través de los secundarios, espléndidos todos ellos, el film consigue un crítico retrato sobre el terror y el miedo a lo desconocido. La muerte y la absurdidad de la guerra, tienen su reflejo en sus rostros descompuestos y como no, en sus diálogos.

Os dejo con el gran film que posee un arranque grandioso, baja el ritmo y entra en barrena, para luego volver a subir en su tramo final.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Interstellar (2014)

 Cartel del film


 
Christopher Nolan dirige esta película inspirada en la teoría del experto en relatividad Kip Stepehen Thorne sobre la existencia de los agujeros de gusano, y su función como canal para llevar a cabo los viajes en el tiempo. Y para ello el reparto no puede ser más espectacular, desde un renacido Matthew McConaughey que hace de Cooper, el ex-piloto de la Nasa encargado de llevar la misión de esos intrépidos exploradores, cuyas instrucciones es viajar por agujeros y atravesarlos para entrar en otra dimensión, Michael Caine (Profesor Brand) que es el jefe de la operación, su hija Anne Hathaway (Amelia Brand), Jessica Chastain, Mackenzie Foy y Ellen Burstyn (todas ellas interpretan a Murph, la hija de Cooper), Casey Affleck (Tom, el hijo de Cooper), etc... Nolan también vuelve a contar con Hans Zimmer para la banda sonora de la película, inseparables ambos.
 
 

Matthew McConaughey
 
 
Primero decir que la película se me hace larga, 2 horas 40 minutos de metraje se me hacen demasiados, me da la impresión de que la primera parte del film se puede reducir en minutaje, y algo también de la parte final.
La película parte de que la Tierra se acerca a su fin por la falta de alimentos, y por ello está condenada al exterminio. Uno de sus efectos es el desprecio por el progreso, que se ve en el personaje de Tom, el hijo de Cooper, que desanima al todavía chaval a estudiar ciencia para convertirse en granjero.
Así Cooper encabezará esa dura y larga misión que tiene como objetivo conseguir encontrar un planeta donde poder alojarnos, pero con el inconveniente de dejar a su familia atrás.




 
Este film respeta la relatividad temporal, y recalca muy bien las diferencias que implican la diferencia de tiempo entre un viaje espacial y nuestro mundo. La película está muy bien hecha, eso es evidente, y los nexos de unión de todas las partes realizadas con bastante coherencia, aunque hay momentos en los que te quedas algo descolgado, pero después consigues entender la explicación, por complicada que resulte.
Si embargo, diré que Michael Caine, al que venero totalmente con una trayectoria intachable, en esta película no me llena, y su personaje es importante, ya que es el jefe de la expedición que manda a todos medio engañados a otra galaxia.



 
 
 
El problema del film es que a veces Nolan explica bien las cosas y otras veces no tan bien, y eso hace que se te forme un pequeño galimatías en la cabeza, que se va resolviendo poco a poco. La gente que se quiere odia la separación y su amor les une a través de la inmensidad del espacio, ya sea entre Cooper y sus hijos (sobre todo su hija), entre el profesor Brand y su hija, etc...
Destacar la aparición de Matt Damon, en un personaje que al final resulta ser bastante dañino para la expedición y que en cierta manera les hace fracasar, un malo malísimo que sale inesperadamente en el tramo final del film.
 
 


En definitiva un film recomendable, que te mantiene pegado a la pantalla porque además tiene muchos medios, y está muy bien hecha y te cuenta una historia de la que quieres saber como acaba ya que puede que no dentro de mucho nos pase algo parecido.
 
Os dejo con el tráiler del film.
 
 

miércoles, 23 de octubre de 2013

Now you see me (2013)

Cartel del film





Louis Leterrier dirige un film protagonizado por un elenco de lujo (que suma tres Oscars y una docena de candidaturas entre todos), Jesse Eisenberg, Mark Ruffalo, Woody Harrelson, Isla Fisher, Dave Franco, Mélanie Laurent, Morgan Freeman, y Michael Caine. Ahora me ves es un film sobre magos y ladrones. Sólo por el reparto ya vale la pena ir a verla, pensaba yo, y si, en ese sentido los americanos son muy efectictas, pero luego al ver la película, la sensación que te deja es una muy diferente, la de demasiada parafernalia para una historia no demasiado convincente.






Elenco de lujo





 
Un equipo del FBI debe enfrentarse a una banda de criminales expertos en magia que se dedican a atracar bancos. Son "Los cuatro jinetes”, un grupo formado por los mejores ilusionistas del mundo. Durante los atracos, siempre contra hombres de negocios corruptos, hacen llover el dinero robado sobre los espectadores, ante la atónita mirada de un equipo de élite del FBI que les sigue la pista, dirigidos por Mark Ruffalo (Dylan Rhodes).
Lo primero que llama poderosamente la atención en el vertiginoso primer acto de Ahora me ves, es precisamente eso, la rapidez y economía narrativa con la que Leterrier pone en pie la presentación de los personajes y el arranque de la acción que después se desarrollará en el segundo mediante cuatro secuencias desarrolladas en paralelo, el director nos va introduciendo a cada uno de los cuatro magos que serán el centro de atención de la trama en lo que queda de película, siendo Jesse Eisenberg (J.Daniel Atlas) y Woody Harrelson (Merrit McKinney) los auténticos Reyes del mambo  y quedando Isla Fisher (Henley Reeves) y Dave Franco (Jack Wilder) como meros adornos dentro del devenir del espectáculo, que no desentonan.
 
 



Los 4 magos


 
 
 
Pero la película no se queda ahí. El fascinante y seductor universo de las ilusiones profesionales ofrece un telón de fondo fascinante para el director, en su electrizante thriller de atracos, mezclado con trucos de magia e ilusinismo de unos grandes magos.
Policías y delincuentes rivalizan para tratar de tomar la delantera a sus adversarios, mientras la película desvela antíguos secretos e inventa otros nuevos, poniendo al día ilusiones clásicas y llevando a los espectadores en un viaje que explora la idea de lo imposible.
 






 Jesse Eisenberg
 



 
Pero, es ahí, en ese universo que crea el director, dónde las excesivas inventivas de unos magos superinteligentes hace que no sea del todo tan creíble la historia, y deje huecos sin rellenar y cabezas sin convencer, por lo que la segunda parte de la película va en decadencia, hasta esperar un final predecible, en el que hay una sorpresa evidente que llevas esperando toda la película y que constatas con el típico truco de el cazador cazado dónde el personaje de Morgan Freeman (Thaddeus Bradley) es la víctima. Como si de un frágil castillo de naipes se tratara, se acaba derrumbando, con un final de bastante poco nivel, bajo mi punto de vista.
Tampoco me parece de recibo sacar a Michael Caine no más de 10 minutos y en cuatro escenas contadas, con el pedazo de actor que es.









 
Si he de ser sincero, es la típica película que te hace pasar un buen rato, con muy buenos actores que siempre dejan sus detalles, pero que no me deja pensando después de verla, cosa que hará que me olvide de ella en breve.
 
Os dejo con el tráiler.
 
 

martes, 7 de mayo de 2013

La parte contratante (1935-1975)



En 1935, los Hermanos Marx protagonizaron Una noche en la Ópera, y en una escena mítica que pasó a la historia hablan de... "La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte..." con su particular humor, en el que explican todos los pros y contras que hay en un contrato.




Pero en 1975, 40 años después, John Houston dirige magistralmente a Sean Connery y Michael Caine en El Hombre que pudo reinar, un gran film sobre dos aventureros que se van a la India en 1880, y deciden hacer un viaje durísimo a través del Himalaya para alcanzar su meta. Curiosamente, en una escena mítica, también la historia de la parte contratante, que todo contrato tiene, sale a la luz en esta escena.


jueves, 25 de abril de 2013

The Statement (2003)

Cartel del film

 
 
 
 
Hoy ponían esta película en la 2, que no había podido degustar, y me ha gustado tanto que hablo ahora mismo de ella.
Dirigida por Norman Jewison, está ambientada en la Francia de hoy y basada en la historia de Pierre Brossard (Michael Caine, en otra actuación memorable) quien de jóven unido a los nazis, cometió crímenes de guerra y contra la humanidad, al asesinar a judíos en 1944 en territorio francés.
Brossard nunca fue llevado a un tribunal y ha vivido en el anonimato y muy tranquilo amparado por elementos de la extrema derecha dentro de la iglesia católica, que le dan dinero y cobijo. Pero después de más de 50 años de sus crímenes, la vida apacible y segura de Brossard se ve amenazada. Una nueva investigación, abierta por la ambiciosa y testaruda juez Annemarie Livi (Tilda Swinton) y un escrupuloso coronel Roux (Jeremy Northam) persigue las andanzas de Brossard para hallar su paradero.
 







 Jeremy Northam & Tilda Swinton





 
Pero no sólo la justicia persigue a Pierre, también unos misteriosos asesinos le siguen la pista, determinados a matarle antes que la juez y el coronel lo lleven a juicio.
Éste inteligente y astuto fugitivo recurre a todos sus contactos en la iglesia, abadías, bares, cuidades, con tal de huir de sus múltiples perseguidores que le pisan los talones y lo cercan. Sus problemas de corazón, agudizan una huída que es agónica.
Antológica actuación de Michael Caine, en un papel que borda. No menos impresionante están Tilda Swinton, y el gran Jeremy Northam (al que conociese en la serie Los Tudor haciendo de Tomás Moro).






 John Neville & Tilda Swinton
 
 
 
 
Os dejo con el trailer de esta gran película.