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lunes, 29 de octubre de 2018

First Man (El Primer Hombre) (2018)


Damien Chazelle, director de Whiplash y La La Land cambia aquí el registro y se adentra en todo el proceso que se llevó a cabo en los años 60 para que los Estados Unidos llevaran una nave tripulada a la superficie lunar, comandados por Neil Armstrong, protagonizado por Ryan Gosling. La película, tratando como lo hace, un tema muy importante y delicado a la vez, tiene para mi dos fallos principales, primero la larga duración y luego la poca expresividad de Ryan Gosling en la interpretación de Neil Armstrong, incluso si se me apura carece de un ritmo decente.


La película está basada en una novela de James R. Hansen, que explora el sacrificio y el precio que representó, tanto para Neil Armstrong como para EEUU, una de las misiones más peligrosas de la historia. La misión de la NASA era llevar al primer hombre a la luna, cosa que consiguieron el 21 de julio de 1969, cuando Neil pisó a superficie lunar. En el film se narran todos los procesos previos, desde 1961 hasta 1969, hasta la salida del Apolo XI en dirección a la luna.
Sin embargo, la naturaleza reservada de Armstrong (muy influenciado por la muerte de su hija) hace que la película tenga momentos realmente lentos y sin chispa ni ritmo.


Claire Foy hace de la esposa de Neil, un papel realmente difícil y del que sale muy airosa por su esfuerzo, una mujer que sufre en silencio el hermetistmo de su marido, hasta que estalla. 
Todo el proceso previo para conseguir la preparación adecuada de la tripulación del Apollo XI, son demasiado largos y se comen muchos minutos de pantalla. Por otro lado el momento estelar debería ser cuando Neil y sus compañeros tocan la luna por primera vez, las míticas palabras del protagonista suenan sin transcendencia, nada del otro mundo.


En definitiva estamos ante una buena película, que trata un hecho histórico, pero cuyo fallo es la monotonía narrativa, que hace que no sigas el film con cierta atención. 
La situación de todos los pilotos que participaron en el proyecto es parecida, pero al centrarse en Ryan Gosling que está como inexpresivo, da a entender que sus problemas eran los del resto.
Técnicamente eso si, Chazele borda el film con recursos de buen director, como en los despegues de los pilotos en las cápsulas y ver como se vivía aquello.


Os dejo con el tráiler del film.

sábado, 7 de octubre de 2017

Blade Runner 2049


35 años han pasado de aquella obra maestra dirigida por Ridley Scott llamada Blade Runner, y ahora se estrena la segunda y esperada parte, Blade Runner 2049, dirigida por Denis Villeneuve y que tiene a Ridley como productor ejecutivo. Es evidente, que esta segunda entrega tenía dos posibilidades, una era ser un fracaso y la otra estar a la altura de su predecesora, porque superarla es imposible, y después de verla ayer, me inclino más por la segunda opción.
El film visualmente es un portento, la puesta en escena es abrumadora, también ayuda que en 35 años los medios técnicos son más y mejores, pero se utilizan de manera maravillosa, la historia que tiene conexión evidente con la original, es un guión fantástico, los actores están casi todos brutales, y la única pega bajo mi punto de vista es que la cuestión de la banda sonora se me queda corto, por momentos no es más que un mero acompañamiento, cuando en su día formaba parte de la película y describía escenas de manera espectacular, se echa de menos y mucho a Vangelis.


En cuanto a la película en si, recordemos que la de 1982 fue criticada en su día por su desarrollo lento, aquí eso no cambia, ni falta que le hace, su recreación del mundo distópico en 2049 es fantástico, y han pasado 30 años desde los acontecimientos que se contaban entonces. Aquí un nuevo Blade Runner, llamado K (Ryan Gosling) trabaja para su jefa a la que llama Señora, la teniente Joshi (Robin Wright), y que le encarga una misión donde descubrirá un secreto largamente oculto durante esas tres décadas, y que podría arreglar el caos que impera en la sociedad, al cual ayuda la Empresa Wallace, que se hizo cargo de lo que quedó de Tyrell y después del Apagón.
Un detalle muy importante para el buen funcionamiento de la trama, es que no se recurre a la película original, más que cuando es necesario, cuando el hilo conductor lo pide.


Pero lo grande de este film, es que tiene cualidades y virtudes propias. Villeneuve sabe a través de guiños, el recurso de los sueños y diferentes detalles, relacionar ambas películas sin ser abusivo en ningún momento. Aquí hay reflexiones de la esencia de la humanidad, como es la base de la moral, etc... Por otro lado da un nuevo y renovado significado a enigmas que quedaban, digamos en tela de juicio, en la obra primera.
De hecho, hay cosas que van sucediendo que te imaginas cual será su final, pero hay un giro de guión que le hace dotar al film de un concepto muy atrayente. El viaje que emprende K para buscar a Rick Deckard (Harrison Ford), aparte de necesario, dejará muchas cosas claras.


Otra de las cualidades geniales del film, es los nuevos personajes que se han creado en este son alucinantes, y por encima de todos el de Ana de Armas (Joi) la "compañera de K", se trata de un personaje realmente impactante, que crea situaciones alucinantes y que a mi desde luego me dejaron subido a una parra de la que no sé cuando bajaré.
Por otro lado los villanos, encarnados por un excelente como casi siempre Jared Leto que hace de Niander Wallace, patrón de la empresa que fabrica hologramas, replicantes, etc., y su mano derecha Luv (Sylvia Hoeks) que está también espléndida, dan un empaque tremendo al reparto. Sin embargo, el tío Harry... por favor debería dejar de hacer de él, y haber sido Deckard de mayor, que por momentos lo hace... pero... hombre debería estar a la altura.


Villeneuve, por si fuera poco, da sus pinceladas con temas como la realidad virtual como sustitutivo de la realidad tangible (hay una escena fuera de serie), la utilización de la ingeniería genética en la producción de alimentos, exploración de nuevas fuentes nutritivas cuando hay escasez de recursos, cosas todas ellas de las que cada vez se habla más hoy en día.
Sin duda que volver a utilizar a Hampton Francher como guionista, para tender los puentes necesarios argumentales entre ambos metrajes, ha sido una garantía de fiabilidad, pero sin embargo eso no ha sucedido en el aspecto musical y ahí es la única pega. Se ha recurrido a Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, que están a mucha distancia de Vangelis, y por otro lado a Sinatra y Elvis como recursos puntuales en escenas, pero se me quedan cortos, y se me pasan rápidamente de la cabeza.


En definitiva estamos ante una enorme película, cuyas expectativas cumplen de sobra, aunque ya sabíamos de antemano que no iba a superar, simplemente porque no se puede, a la de 1982.
De todas formas, es bueno dejarla reposar y verla de nuevo para apreciar más y más detalles, que los tiene y muchos, y momentos clave en cada diálogo...

Os dejo con el tráiler.

viernes, 10 de febrero de 2017

La La Land (2016)

Cartel del film

No soy yo precisamente un fan de los musicales ni mucho menos, recuerdo en su día las alabanzas continuas a Moulin Rouge o a Chicago, y sinceramente no me interesaban, de hecho no llegué ni a verlas en cine. Pero con La La Land (La ciudad de las estrellas) pasaba algo que me animaba ciegamente a verla, y primero era el dúo de actores protagonista, al que considero estupendos, y que desde luego están soberbios como tanto se decía, pero es que en segundo lugar la película no es sólo un musical al uso, tiene su base clásica que se refleja en cosas de West Side Story o de Singing in the rain, pero es actual y todo está expuesto en su justa medida. Ni hay bailes de más, ni la historia de amor se hace empalagosa porque también se pelean, etc...


Según parece arrasará en los Oscars (ya lo ha hecho en los Globos de Oro con 7 galardones), y tenía que verla para saber el porqué, y ahora ya lo sé. Pues ese era mi miedo inicial, que tanta pompa y tanta buena crítica hicieran un efecto en sentido contrario, y que la película no llegara a las expectativas creadas, pero después de un inicio que no acababa de arrancar, es de esas películas que te van engatusando poco a poco hasta llevarte al huerto, por lo menos en mi caso.
Ante todo hablamos de una película romántica y de soñadores, y los soñadores por norma general suelen ser perdedores, pero en este caso la historia de amor que surge entre los protagonistas está tan bien hilada, tan bien fotografiada y expuesta, que hace que el público se vea involucrado en la misma.


Mia (Emma Stone), es una joven aspirante a actriz que trabaja como camarera en una cafetería de Hollywood, mientras acude a castings donde continuamente es rechazada , y Sebastian (Ryan Gosling) es un pianista de jazz que se gana la vida tocando en sórdidos tugurios. Después de varios cruces curiosos, primero en un atasco, luego en una fiesta y finalmente en un club donde él toca, acaban por enamorarse. Pero como toda historia de soñadores, su ambición se centra en triunfar en sus respectivas carreras, y primero lo consigue él, y luego irá ella, algo que amenazará con separaralos.


Pero creo que el director Damien Chazelle ha acertado en una cosa, y es en dejar de lado ciertas cosas intrascendentes en el film para darle protagonismo exclusivo a la pareja, que por otro lado despachan una química entre ambos brutal. La amplitud de registros que está demostrando Ryan Gosling es impresionante, y Emma Stone con esos ojazos y esa expresividad se come la pantalla (y ojo que hay actrices que son mucho más guapas, o espectaculares). Así, el director consigue que amemos a la pareja, que no se abandone el musical, pero además lo adereza con una parte de amor al jazz, que le queda al film, por lo menos bajo mi punto de vista, brutal, amor a una música antigua que se regenera y que se sigue tocando en garitos pequeños, donde ganarse el jornal cuesta y mucho.


Cuando me refiero a cosas intrascendentes, digo que cuando la pantalla la ocupan personajes muy secundarios que se ponen a bailar, para mi el film pierde todo el interés, pero si eso se hace aquí al principio, con un baile de inicio, y al final con otro de cierre, me parece perfecto. 
Hay que admitir que el tema coreografías está espléndido, y que los números musicales son una auténtica delicia, aunque domine la melancolía sobre todo en el tema que toca Gosling al piano. 
Por último, en este film hay muchas lecciones de vida para quien quiera leerlas, y una de ellas es que quien persigue un sueño y se esfuerza, persevera y es cabezota, suele conseguirlo, eso si, algo te tienes que dejar por el camino.
Me quedo con varias escenas de este film, y eso que el final es agridulce, cosa que todavía me gusta más, no es el típico cuento de hadas.


Os dejo con el tráiler del film.


domingo, 12 de junio de 2016

The Nice Guys (2016)

Cartel del film

Shane Black dirige Dos buenos tipos, una muy interesante recreación de 1977, a través de dos detectives bastante patosos, interpretados por Russell Crowe y Ryan Gosling. Black se convirtió con 24 años en un chico maravillas en Hollywood, tras reinventar la comedia de acción, con guiones como Arma Letal (1987), El último Boy Scout (1991) o El Último Gran Héroe (1993). Después de una década en el dique seco, por el fracaso de taquilla de Memoria Letal (1995), Black volvió a la escena con su debut como director en Kiss Kiss Bang Bang (2005), eléctrico film, que atenuaba la acción y enfatizaba sus referencias a grandes obras. Su último film era Iron Man 3 (2013). Así, este tipo se convirtió en puente entre dos tradiciones de género, el cine negro y la buddy movie (película de amigos). De esa conexión surge este film, donde se mezclan secuencias de acción trepidante con humor viril, diálogos chanantes, rápidos y agresivamente sarcásticos.


El film se desarrolla en Los Ángeles en 1977 y nos cuenta la historia de un detective, Holland March (Ryan Gosling, cuya bis cómica es excepcional), y el matón a sueldo Jackson Healy (interpretado por un orondo Russell Crowe de maravilla), los cuales se ven forzados a resolver juntos el caso de una joven desaparecida, la muerte de una estrella del porno (escena inicial impagable), el incendio de la casa del director y una conspiración criminal que llega hasta las altas esferas. Healy se gana la vida intimidando a tipos que abusan de jovencitas y March, con un mostacho setentero de actor porno, es un sabueso viudo y borracho que lleva el mensaje en la mano escrito de "Nunca serás feliz", y cuida a su manera de su hija Holly March, interpretada por Angourie Rice.


La trama navega entre el mundo del cine para adultos, la industria del automóvil (que en aquellos tiempos tenía a Detroit como lugar imprescindible), y por supuesto la corrupción en las altas esferas. Además incluye activistas medioambientales, fiestas lujuriosas con piscinas llenas de sirenas y abejas gigantes que hablan. Es evidente que se nos presenta a una ciudad como Los Ángeles en decadencia de todo tipo, es una nube tóxica absoluta, pero el director abandona ese retrato para centrarse en una serie de persecuciones y mamporros, salpicada con constantes gags, que hacen que el ritmo no decaiga casi nunca. 


Pero claro, no todo iba a ser bueno, y la sorpresa negativa la da Kim Basinger, en el que probablemente sea su peor papel hasta la fecha, y la tenía en buena consideración. A parte de que tiene la cara estiradísima (se le notan muchas operaciones), da vida a Judith Kuttner, la madre de Amelia Kuttner (Margaret Qualley), una poderosa burócrata que mueve hilos con la gente importante. Afortunadamente, la química brutal entre Crowe y Gosling que domina el film, hace que te olvides de ese pequeño gran lunar. Su intercambio de pullas, donde a veces falta algo de mala uva, nos descubre la comicidad excelente de Ryan que se cae, vomita, llora, grita, nada con las sirenas, y hace mil payasadas que muchas veces su propia hija le cubre.


Es innegable el parecido con Boogie Nights (1997), pero aquí la laca, las corbatas llamativas como baberos y esas paredes de empapelado lisérgico, se unen a una cuidada banda sonora llena de funky y soul de Earth, Wind & Fire, The Temptations o Al Green, que por momentos me recordaba a la banda sonora de Jackie Brown.
En el asunto de los villanos destaca Matt Bomer como John Boy, realmente excelente como malo malísimo, y con sus guiños humorísticos incluidos.
En definitiva un film divertido, con acción y que te hace pasar un muy buen rato en la butaca, de esos días que sales contento del cine.


Os dejo con el tráiler de Dos buenos tipos.

miércoles, 27 de enero de 2016

The Big Short (2015)

Cartel del film

Adam Mckay dirige la adaptación del libro escrito por Michael Lewis titulado "La gran apuesta", que reflexiona sobra la quiebra del sector inmobiliario norteamericano que originó la crisis económica mundial en 2008. La gran apuesta, describe la agitada existencia de cuatro linces de las altas finanzas que, cada uno por su cuenta y con sus respectivos equipos, pronosticaron la crisis con antelación de varios años. La película sigue sus pasos desde 2005 hasta la caída de Lehman Brothers, en 2008.
Por si fuera poco, este film sirve de agitación de conciencias, para que sepamos de donde viene todo, y de que hay que estar prevenidos para evitar casos similares.


Christian Bale

Hace ya casi 8 años de aquello, que se dice pronto, y desde luego nada ha sido igual desde entonces. Aquel jarro de agua fría, en el que se nos dijo que habíamos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, una de esas verdades que duelen cuando se dicen a la cara, y lo que es peor, sufres sus consecuencias.
Aquí están destripadas realidades complejas y una maraña de números, estadísticas, reuniones de despacho, charlas, predicciones, etc., que con un lenguaje bastante técnico, puede despistar al personal poco ducho en temas bursátiles y financieros, pero con una virtud muy buena y es la agilidad, muy dinámico en su narración, a la que ayuda el excelente montaje también.


Aquí se explica con bastante detalle, y ojo, basado en hechos y personajes reales, como se describe el alarmante descubrimiento sobre el estado del mercado inmobiliario americano, hasta ese momento muy fiable y sólido, que hace el excéntrico gestor de fondos, el Doctor en Medicina Michael Burry, interpretado de manera soberbia por Christian Bale. Por otro lado como se aprovechan de ese descubrimiento el inversor Jared Vennet, encarnado por un fantástico (y poco reconocible físicamente) Ryan Gosling, y el gestor de cobertura Mark Baum al que da vida un sobresaliente Steve Carell. A la vez, y en último lugar, también hace referencia a la forma en que un par de jóvenes inversores, utilizan la ayuda que les proporciona el banquero retirado Ben Rickert, que interpreta Brad Pitt, para sacar también tajada.

Ryan Gosling

Es evidente que el ciudadano de a pie, el que trabaja y se despelleja vivo como un animal para llegar a fin de mes y poner un plato de comida diario a su familia, poco tuvo que ver con el desplome del sistema capitalista, asociado al estallido de la burbuja inmobiliaria, pero, si se hace hincapié en que sin duda fue el que lo sufrió. Pero claro, tampoco se hizo nada al respecto y se perpetuó una situación que se fue haciendo una bola de nieve, a través de fraudes en las hipotecas, grandes mentiras montadas unas encimas de otras, y en las que estaban involucradas las agencias de calificación, grandes responsables de todo el problema.
Como es evidente, esta crisis derivó en la pérdida de empleo, hogares y demás, de millones de personas primero en EEUU y luego a lo largo de todo el planeta Tierra (según dice el personaje de Brad Pitt en la película Grecia e Islandia han caído y España se tambalea). 


Brad Pitt

En el plano actoral Steve Carell está impresionante con un despliegue descomunal, áspero y rudo, Christian Bale soberbio en un papel nada fácil de interpretar (un tipo con síndrome de Asperger y muy raro), Ryan Gosling que a veces sirve de narrador de lo que va sucediendo y un personaje clave en la película está muy bien y un Brad Pitt, que sin tener muchos minutos de metraje, está en un papel serio y de gran empaque. El resto de secundarios cumplen a la perfección.

Steve Carell

Un muy sólido film, genialmente llevado por los guionistas para que sobre una base de muchos tecnicismos y datos económicos, entendamos realmente las causas de lo que sucedió y toda la gente que lo vio venir, avisó y fueron ignorados, por no decir vapuleados por los grandes bancos, muchos de los cuales cayeron estrepitosamente. También genial moraleja al final de la solución que se dio al problema, que sin duda ha sido un mal menor (y abusando del pobre ciudadano para rescatar bancos), que quien sabe si no generará problemas en un futuro.

Os dejo con el tráiler de esta buena película.


domingo, 14 de octubre de 2012

Drive (2011)

Cartel del film

Una de las películas más impactantes de las que he podido ver este año es sin duda Drive, dirigida por Nicolas Winding Refn. Está basada en la novela homónima de James Sallis. El protagonista principal es Ryan Gosling, secundado por la británica Carey Mulligan, Albert Brooks y Ron Perlman. Se trata de un film perturbador de principio a fin.
Ryan Gosling encarna el papel de un conductor especialista de cine por el día y como conductor para fugas de robos por la noche. Es un experto conductor sin nombre, taciturno y desencantado de la vida.

Carey Mulligan (Irene)

El principio de la película es trepidante, con uno de esos trabajos nocturnos del protagonista, en el que se ve como se conoce la ciudad de Los Ángeles al dedillo, y sabe salir de cualquier atolladero en el que le pueda meter la policía.
En este principio, se describe a la perfección esa doble vida que le da de comer, haciendo de especialista de cine, aparte de trabajar como mecánico de coches en un taller.

     Bryan Cranston (Shannon)

La historia gira cuando en uno de los cambios de residencia del protagonista, conoce a Carey Mulligan (Irene) su vecina, a la que ayuda con su hijo Benicio (Kaden Leos), ya que el marido de ella Standard (Oscar Isaac) está preso en la cárcel. Ella encuentra seguridad y confianza en él, y a partir de ahí se generará una relación, que se ve interrumpida cuándo el esposo de Irene sale de la cárcel.

      Albert Brooks (Bernie)


A todo esto, el jefe de taller del conductor Shannon (Bryan Cranston) hace tratos con dos socios que tienen asociaciones con gente de la mafia, uno es Nino (Ron Perlman) y el otro Bernie (Albert Brooks).
Cuando Standard es apalizado por deber dinero de su estancia en la cárcel, el conductor decide ayudarle, esto desemboca en un robo de dinero en el que muere el marido de Irene y provoca una reacción en cadena en la que se ve metido el protagonista y cuyas ramificaciones acaban en Nino y Bernie.

Ron Perlman (Nino)


A partir de ese momento, y al estar en peligro la mujer y el niño, sale a flote una personalidad hasta ahora oculta del conductor (que nunca utiliza armas), pero que empieza a tener que usar la violencia para sobrevivir, y de manera muy despiadada. En esa lucha, muere Shannon, por un lado y Nino por otro.
En la escena final entre Bernie y el conductor ambos se acuchillan, aunque todas las precauciones que hasta ese momento había tenido el conductor las pierde, lo que le provoca quedar mal herido, aunque consigue que a la chica y al niño no les pase nada de por vida.


  Kaden Leos (Benicio)

El final no es feliz (estamos cansados de ellos) y el conductor decide morir conduciendo, aunque ya había avisado a su amada de que no volvería.
Ryan Gosling realiza una interpretación excelente de tipo duro e inteligente con connotaciones de Clint Eastwood con ese palillo en la boca, y también de Sylvester Stallone en Cobra.
Hay momentos del film dónde los silencios dice más que las palabras, hay escenas de persecuciones de coches excelentes y escenas duras como la del robo y fuga.

 Ryan Gosling y su famosa chupa

En cuanto a la banda sonora, que bajo mi punto de vista es un gran acierto, ya desde los créditos iniciales en que aparece un rosa neón ochentero, la música sigue por ese camino, con bases de sintetizadores de la época, pero ojo, sin caer en temas ñoños.

Os dejo con el tráiler del film.