Bernard Rose dirigió en 1992 Candyman, basada en la novela de Clive Barker, algo así como la otra cara de la moneda de Stephen King. Ambos comparten el gusto por el terror, pero los dos lo miran desde prismas diferentes, ya que King asciende a lo oscuro de las relaciones personales, mientras Barker lo hace desde las sombras de las esquinas, desde los marginados y desde lo perturbador.
Aquí la estudiante Helen Lyle (Virginia Madsen), de la Universidad de Chicago investiga la leyenda de Candyman, un fantasma con un gancho en vez de mano, que aparece cada vez que su nombre se pronuncia cinco veces ante un espejo. Un profesor explica que Candyman es un espíritu vengativo de un esclavo que fue mutilado por un chusma enloquecida, que le acusó de violar a un mujer blanca. Helen repite el nombre 5 veces, y pone en solfa unos inevitables hechos sobrenaturales, que provocan matanzas espantosas...
La música de Phillip Glass es simplemente majestuosa.

