James Mangold dirigió en el año 2005 el biopic del gran cantante de la música country y rock Johnny Cash, donde también es muy destacable el papel de la que fue su segunda mujer y compañera en los escenarios la también cantante June Carter, Joaquin Phoenix borda el personaje de Cash, mientras Resse Whiterspoon hace de Carter, trabajo por el que recibió la estatuilla de la Academia de Hollywood. La historia comenzaba en Arkansas, en la época de la Gran Depresión donde John R. Cash es hijo de un aparcero y ya desde esa temprana edad tendrá traumas que le marcarán de por vida, como la muerte de su idealizado hermano mayor, las tensas relaciones con su padre alcohólico, mientras que su madre le inculcaba, curiosamente, la afición por la música. Pronto se hace músico, hace sus primeras grabaciones en la Sun Records no sin problemas, y pronto haría giras salvajes con pioneros del rock and roll como Elvis Presley, Carl Perkins o Jerry Lee Lewis con los que formó el Cuarteto del Millón de Dólares. Un momento clave es el concierto de 1968 en la Prisión de Folsom, con reclusos exaltados y fans del artista, un concierto que es un punto de inflexión y muy bien reflejado en el film.
En una escena mítica Johnny Cash sale al escenario a tocar con su mujer June Carter, pero está completamente fuera de si por las drogas, que le cambian el carácter, como en la parte en la que patea al batería diciéndole que toque más rápido, totalmente ido y fuera de sí, hasta que golpea el micrófono e incluso se cae, realmente formidables las caras desencajadas de Phoenix.
Napeleón es un personaje histórico indudable que merecía un biopic dirigido por un director contrastado. Ya tuvo la idea Stlanley Kubrick en su día pero no tuvo éxito o no llegó a conseguir rematar el trabajo, y desde entonces se había convertido de manera extraña en un asunto tabú dentro del mundo del cine. Ridley Scott fue el elegido para su dirección, y desde que trascendió que su montaje original era de cuatro horas y diez minutos, lo que supone que ha tenido un recorte hasta las dos horas y media, ha terminado de confirmar mis sospechas sobre la solidez de la cinta, a la que me temo se le han recortado partes de cohesión del film, por lo que ha quedado en cuanto a narrativa algo cojo, y se queda lejos de la ambición del título y del talento de su máximo responsable, aunque vestuario, fotografía y puesta en escena con unas batallas rodadas de manera extraordinaria salvan en parte a la película. Ni que decir tiene, que cuando se hacen esa clase de recortes, mucho cuidado hay que tener para no afectar al tronco de la historia, ni a subtramas enteras, y creo que algo de eso hay en este caso.
El film narra los orígenes del líder militar francés y su rápido e imparable ascenso de oficial del ejército a emperador de Francia. Aquí me detengo, primero se nos muestra la toma de Tolón, pillando a los ingleses desprevenidos por la noche, de ahí se le sube de cargo y ya tiene tropas de gran calado a su mando, para ganar ya batallas importantes. Se hace referencia a su expedición a Egipto a finales del siglo XVIII, por la cual pierde Italia a manos de los austríacos, que recupera a su vuelta ganando varias batallas. Por entonces ya era primer cónsul y en 1804 se autoproclamaría Emperador de Francia, cosa que ansiaba desde el inicio, pero todo esto va a una velocidad de vértigo, no hubiera estado mal detallarlo algo más. Austerlitz sería su primera gran victoria como Emperador, excelente recreación de la batalla en la película. Todo esto va mezclado con su historia de amor con Josefina (a la que se nos presenta como bastante promiscua y poco fiel), pero que fue su gran amor, a pesar de que le puso cuernos en varias ocasiones y nunca le dio un heredero, algo que atormentaba a Bonaparte. En este asunto, hay una de esas licencias que como dice Ridley Scott tienes que hacer, porque el rigor histórico te encorseta, y es que se ve en el film como Napoleón guiado por su madre tiene un hijo con otra mujer, para probar que quien tenía el problema era Josefina, a pesar de que ella tenía hijos con su primer marido, algo que no es cierto, ya que el único heredero que tuvo fue con su segunda mujer María Luisa de Austria, Napoleón II, que solo vivió 21 años y no pudo reinar, pero de esto no se dice nada en la cinta (no sabemos si también fue recortado). Para mi gusto la historia con Josefina ocupa demasiado metraje y ralentiza el ritmo del film.
Mientras tanto, Napoleón prosigue ya como Emperador con su Bloqueo continental, con su embargo contra Gran Bretaña, su gran enemigo de siempre, invade la Península Ibérica y declara Rey de España a su hermano José en 1808 (el conocido como Pepe Botella por estos lares), pero los españoles echamos a los franceses ayudados por el ejército británico curiosamente (El Duque de Wellington tuvo mucho que ver), esta parte o bien se ha cortado en el film o ni siquiera se grabó (me extrañaría) pero así fue. Ya escaldado Napoleón intenta invadir la Rusia de Alejandro I en el verano de 1812, pensando que la arrasaría en pocos meses, llegó el invierno y su derrota fue grande, entre el frío y los rusos que quemaron las inmediaciones de Moscú se volvió a retirar con muchas bajas. Después de esta catástrofe y la derrota en Leizpig en 1813, desde ahí la Coalición de Prusia, Austria y Rusia le hizo abdicar en 1814. Fue exiliado a la isla de Elba, entre Córcega e Italia, lo que provocó el regreso de los Borbones en Francia. Napoleón escapó en febrero de 1815, y retomó el control de Francia. Los aliados respondieron formando la Séptima Coalición, que le derrotaron en Waterloo, con el Duque de Wellington como máximo responsable de las tropas británicas, que le volvieron a exiliar, esta vez a la Isla de Santa Elena en el Atlántico donde murió en 1821 a los 51 años.
La labor de los actores es realmente apreciable, Joaquin Phoenix, se parezca más o menos a Napoleón, tiene una actuación bastante consecuente (aunque en ningún momento le veo meterse la mano en el pecho), Vanessa Kirby como Josefina está muy bien en su papel, y me gusta Rupert Everett como Duque de Wellington, y también Paul Rhys como Talleyrand, magnífico.
En definitiva un film que teniendo la historia tan grande en sus manos para contarla bien, al final ha quedado como un divertimento (se lo pasa uno bien viéndola) cuando podría haber sido grandiosa con los mimbres que había.
En el año 2000, Ridley Scott recuperaría mucho del crédito perdido con un film realmente espectacular a cara del público, y muy eficiente, contando con actores de relumbrón. Desaprovechado Russell Crowe, que se pasa media película con la cara cubierta, aunque la fuerza de su personaje es innegable, de hecho le dieron el Oscar (en detrimento de nuestro paisano Javier Bardem), brutal Joaquin Phoenix como Cómodo, el hijo de Marco Aurelio (Richard Harris), que da un tremendo Golpe de Estado para hacerse con el poder que el César había delegado en Máximo Décimo Meridio, general de sus ejércitos del Norte, e incluso Lucilla (Connie Nielsen) brilla en su papel de la hija del César acongojada por la maldad de su hermanito.
Por si fuera poco la banda sonora que describe todo esto es simple y llanamente maravillosa, compuesta por Hans Zimmer, y que tiene como cantante en muchas piezas a Lisa Gerrard.
En una escena brillante, se produce una lucha sin cuartel en el Coliseo durante los juegos plebeyos que Cómodo instauró, recreándose la batalla de Zama que tuvo lugar el 19 de octubre del año 202 a.C. y supuso el final de la segunda guerra púnica, enfrentando a Ánibal Barca, líder de los cartagineses contra Publio Cornelio Escipión "El Africano", general y cónsul al cargo del ejército romano. Máximo pregunta a todos los demás quién ha luchado en el ejército, alguno le contesta que si, e incluso otro le dice que luchó junto a él, liderando las operaciones, sobreviven y ganan la batalla, para disfrute del César.
Como llevo diciendo estos días, en el año 2019 Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix, fue un auténtico peliculón. El actor se dedicó en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hizo de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explica la génesis de este personaje, y le dio una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos.
La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia.
Ni que decir tiene que Joaquin Phoenix fue premiado con el Oscar y en su mejor momento profesional, dando rienda suelta a su genial improvisación, dejando imágenes y fotogramas de difícil olvido. Otra cuestión es que esta película distaba bastante de la factoría Hollywood, no prima el espectáculo, y eso es algo que hoy en día se agradece por los que amamos el cine. La cuestión está en si Joker es tan atrayente, que puede provocar, y de hecho hace que mucha gente le siga y lo considere un revolucionario antisistema y un líder que lucha contra todo tipo de injusticias, sin olvidarnos de que está muy tocado mentalmente y es un peligro constante. En ese sentido la manera de tratar la violencia en el film, me parece muy importante, teniendo escenas salvajes.
Una escena que se ha convertido en icónica, es la del baile en las pronunciadas y largas escaleras de Arthur ya convertido en Joker, que es realmente espectacular mientras suena Gary Glitter y su Rock and roll, mientras dos policías le persiguen.
Como decía ayer, en el año 2019 Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix, fue un auténtico peliculón. El actor se dedicó en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hizo de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explica la génesis de este personaje, y le dio una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos.
La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia.
Ni que decir tiene que Joaquin Phoenix fue premiado con el Oscar y en su mejor momento profesional, dando rienda suelta a su genial improvisación, dejando imágenes y fotogramas de difícil olvido. Otra cuestión es que esta película distaba bastante de la factoría Hollywood, no prima el espectáculo, y eso es algo que hoy en día se agradece por los que amamos el cine. La cuestión está en si Joker es tan atrayente, que puede provocar, y de hecho hace que mucha gente le siga y lo considere un revolucionario antisistema y un líder que lucha contra todo tipo de injusticias, sin olvidarnos de que está muy tocado mentalmente y es un peligro constante. En ese sentido la manera de tratar la violencia en el film, me parece muy importante, teniendo escenas salvajes.
En una escena memorable, justo después de matar a tiros en el metro a tres tipos que se estaban metiendo con él, Arthur sale corriendo y acaba en unos baños, donde baila y se transforma definitivamente en el Joker, acompañado por la música de viola de Hildur Guðnadóttir, una compositora islandesa de Reykjavik, probablemente lo único del film que pueda competir con el trabajo sublime de Phoenix.
En el año 2019 Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix, fue un auténtico peliculón. El actor se dedicó en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hizo de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explica la génesis de este personaje, y le dio una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos.
La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia.
Ni que decir tiene que Joaquin Phoenix fue premiado con el Oscar y en su mejor momento profesional, dando rienda suelta a su genial improvisación, dejando imágenes y fotogramas de difícil olvido. Otra cuestión es que esta película distaba bastante de la factoría Hollywood, no prima el espectáculo, y eso es algo que hoy en día se agradece por los que amamos el cine. La cuestión está en si Joker es tan atrayente, que puede provocar, y de hecho hace que mucha gente le siga y lo considere un revolucionario antisistema y un líder que lucha contra todo tipo de injusticias, sin olvidarnos de que está muy tocado mentalmente y es un peligro constante. En ese sentido la manera de tratar la violencia en el film, me parece muy importante, teniendo escenas salvajes.
Precisamente en una escena muy impactante Arthur va al programa de Murray Franklin (Robert de Niro) como invitado y donde dice que él fue quien mató a los tres chicos del metro, admitiendo que su vida no es más que una comedia. A partir de ahí suelta un discurso contra la sociedad, que acaba cuando le pega un tiro a Murray.
La gala de este año de los Óscars, edición número 92, ha sido la segunda gala seguida sin presentador y se ciñeron estrictamente a lo cinéfilo y se apoyaron en lo musical, especialmente con la anunciada actuación de Billie Eilish (que homenajeó a Kirk Douglas y Kobe Bryant) y la inesperada del rapero Eminem.
Esta gala vio el triunfo inesperado y glorioso de la película surcoreana "Parasite" que hizo historia, para destacar como un espectáculo musical rendido al pop, con dosis de humor, pero con pocos discursos memorables por parte de los ganadores y menos consignas políticas que de costumbre. Parece que los Óscars se tomaron en serio la petición de Ricky Gervais, que hizo en el arranque de la temporada de premios cuando la gala de los Globos de Oro y recomendó a sus colegas de profesión no dar lecciones de vida y en su lugar "recibir el galardón, agradecerlo y bajarse del escenario".
Bong Joon-ho y su equipo
Sin duda la sorpresa y gran revelación fue Parásitos, la cinta surcoreana que acumuló las siguientes estatuillas, a saber, Mejor película, mejor director, mejor película internacional, y mejor guión original, dejando a la gran favorita para película y director 1917 sin ningún premio importante, sólo menores. Es la primera película de habla no inglesa que consigue tantos galardones importantes. Joker con el Óscar merecidísimo a Joaquin Phoenix salvó la honra, y lo mismo Judy con el Óscar de Renée Zellweger. En cuanto a los actores premiados de reparto les tocó a Brad Pitt por Érase una vez en... Hollywood y Laura Dern por Historia de un matrimonio.
Joaquin Phoenix
En el lado español, muchas eran las esperanzas de Dolor y Gloria de Pedro Almodóvar, que quedó también dinamitada por Parásitos, lo de Antonio Banderas era casi imposible con Phoenix de rival y se quedó vacío también, mientras que la cinta de animación Klaus que partía como favorita se quedó sin premio, que recayó en Toy Story 4.
En cuanto a los premios menores ha estado todo bastante repartido y han sido consuelos para aquellas películas que no han ganado los gordos.
Renée Zellweger & Brad Pitt
Ésta fue la lista de ganadores:
*Mejor Película: PARÁSITOS
*Mejor Actor: JOAQUIN PHOENIX por Joker
*Mejor Director: BON JOON-HO por Parásitos
*Mejor Actriz: RENÉE ZELLWEGER por Judy
*Mejor Guión original: PARÁSITOS de Bon Joon-ho y Han Jin Won
*Mejor Guión adaptado: JOJO RABBIT de Taike Waititi
*Mejor Actor de reparto: BRAD PITT por Érase una vez en... Hollywood
*Mejor Actriz de reparto: LAURA DERN por Historia de un matrimonio
*Mejor Diseño de vestuario: JAQUELINE DURRAN de Mujercitas
*Mejor Diseño de producción: ÉRASE UNA VEZ EN... HOLLYWOOD de Barbara Ling
*Mejor Maquillaje y peluquería: EL ESCÁNDALO de Kazu Hiro, Anne Morgan y Vivian Baker
*Mejor Fotografía: 1917 de Roger Deakins
*Mejor Montaje: LE MANS '66 de Michael McCusker y Andrew Buckland
*Mejor Montaje de sonido: LE MANS '66 de Donald Sylvester
*Mejor Mezcla de sonido: 1917 de Mark Taylor y Stuart Wilson
*Mejor Banda sonora: JOKER de Hidur Gudnadottir
*Mejor canción original: (I'M GONNA) LOVE ME AGAIN de Rocketman
*Mejores Efectos visuales: 1917
*Mejor Corto de animación: HAIR LOVE de Matthew A. Cherry
*Mejor Película animada: TOY STORY 4 de Josh Cooley
*Mejor Corto documental: LEARNING TO SKATEBOARD IN A WARZONE (IF YOU'RE A GIRL), de Carol Dysinger
*Mejor Largometraje documental: AMERICAN FACTORY, de Julia Reichert y Steven Bognar
*Mejor Cortometraje de ficción: THE NEIGHBOR'S WINDOW de Marshall Curry
*Mejor Película de habla no inglesa: PARÁSITOS de Corea del Sur
Os dejo con el discurso de Joaquin Phoenix, después de recoger el Óscar a mejor actor principal.
Una de las películas más esperadas del año era, sin duda, Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix. Antes de nada, decir que el actor se ha dedicado en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hace de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explica la génesis de este personaje, y le ha dado una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos.
La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia.
Una de las cualidades más impresionantes del film es que es clásico y moderno a la vez, por un lado nos aporta cosas del cine antiguo, detalles clásicos como el cine donde proyectan a Chaplin, la viola que suena en la banda sonora, muy barroco, o las letras de los títulos, clásicas. Pero por otro lado, las modernidades de una ciudad despiadada y fría como Gotham, que intenta ser más humana, están perfectamente reflejadas. En otro orden, el director sabe utilizar los recursos del flasback o los sueños mentales del protagonista para inventar escenas realmente impactantes. Pero lo mejor de todo, es la libertad que la cinta posee, en la que acaba reinando la anarquía que el propio protagonista propugna. Pero no quiero llevar a engaños, Joker es una película difícil, no resulta cómoda, por así decirlo, y esa es otra de sus grandes virtudes.
Ni que decir tiene que Joaquin Phoenix está de Oscar y en su mejor momento profesional, dando rienda suelta a su genial improvisación, dejando imágenes y fotogramas de difícil olvido. Otra cuestión es que esta película dista bastante de la factoría Hollywood, no prima el espectáculo, y eso es algo que hoy en día se agradece por los que amamos el cine. La cuestión está en si Joker es tan atrayente, que puede provocar, y de hecho hace que mucha gente le siga y lo considere un revolucionario antisistema y un líder que lucha contra todo tipo de injusticias, sin olvidarnos de que está muy tocado mentalmente y es un peligro constante. En ese sentido la manera de tratar la violencia en el film, me parece muy importante, teniendo escenas salvajes.
Por supuesto hay actores de reparto de un nivel extraordinario, está un tremendo Robert de Niro, que da vida a un presentador cómico de televisión, Frances Conroy que es Penny Fleck, la madre de Arthur o Brett Cullen haciendo de Thomas Wayne, padre del futuro Batman.
Un film que hacía falta, llevamos mucho tiempo admirando a superhéroes perfectos y sus aventuras adecentadas de lujo, ya era hora de un puñetazo cinéfilo de este calibre.
Jacques Audiard dirige esta co-producción francesa-americana con participación española y rumana que nos cuenta las peripecias de dos hermanos en Oregón hacia 1850. El propio Jacques y Thomas Bidegan adaptan la novela de Patrick Dewit. Charlie y Elie Sisters, interpretados por unos maravillosos Joaquin Phoenix (no sorprende) y John C. Reilly, son dos hermanos sin padre (lo mató Charlie) con maneras de ser y aspiraciones completamente opuestas y diferentes, aunque comparten el trabajo de hacerle labores digamos poco gratificantes al Comodoro de su ciudad, al que da vida Rutger Hauer, aunque solo se le vea fugazmente en dos escenas. Pero ellos se complementan y evidentemente se defienden el uno al otro, ya que su trabajo les hace estar al filo de la muerte constantemente.
Estos dos hermanos recorren el oeste a golpe de pistola, siendo implacables tiradores y aniquiladores natos, en una época donde imperaba la fiebre del oro. Su último encargo es encontrar a un químico que tiene una fórmula infalible para detectar oro, sin tener que hacer búsquedas interminables, aunque ello conlleva su riesgo. Ese químico es Hermann Kermit Warm (Riz Ahmed), al que persigue John Morris (Jake Gyllenhaal) y que se acabará haciendo su socio, aunque su labor inicial era dejarle a Warm en bandeja a los hermanos para sustraérle la fórmula. Media película es la persecución, entre paradas, borracheras, noches a la intemperie con animales que les atacan y traumas del pasado que nos les dejan dormir.
Así los Hermanos Sisters van sufriendo una evolución en todo el trayecto, sus conversaciones, su manera distinta de ver las cosas, cambiará ya definitivamente cuando llegan a San Francisco y más concretamente cuando conocen a Warm y Morris. El exceso, la muerte, y pegar tiros, podrían cambiarse por algo más productivo y sin tanto riesgo.
Hablamos de un western atípico, que por un lado tiene los típicos tópicos, pero por otro aporta ese lado más racional y menos salvaje, encarnado por el papel de Riz Ahmed sobre todo, un tipo algo filósofo de la vida, pero también con mentalidad emprendedora y empresarial.
Nunca se ha de olvidar la codicia del hombre, y si hay oro de por medio mucho más.
El final del film es de lo más tierno que he visto en años.
Siempre, o casi siempre que veo un nuevo film de Woody Allen no me suele decepcionar. Se ha convertido casi en tradición por estas fechas ir a ver su estreno anual, imprescindible para cualquier cinéfilo de pro. Pero claro, esta regularidad no lleva aparejada que todas sus películas tengan el mismo nivel, unas están más inspiradas que otras, pero desde luego cuesta encontrar un film que no tenga calidad o sea una pérdida de tiempo, de eso no hay duda.
Irrational Man es una buena película, no su mejor film, pero disfrutable. Esta cinta, por otro lado, está dentro del apartado de films que Woody dirige, pero no protagoniza.
Joaquin Phoenix
Esta historia trata de Abe Lucas (Joaquin Phoenix), un profesor de filosofía que se encuentra en plena crisis existencial. Es contratado en una universidad de una pequeña ciudad en verano, y allí se enamorará de dos mujeres, Rita Richards (Parker Posey), solitaria profesora que busca un rescate a su infeliz matrimonio, y Jill Pollard (Emma Stone) su mejor estudiante y próxima amiga y amante, pero encontrará sentido a su vida cuando después de oír una conversación en un restaurante junto a Jill, tenga claro un objetivo a realizar.
Jill está enamorada de su novio Roy, pero la personalidad atormentada de Abe la seduce, incluso cuando el profesor da muestras de desequilibrio mental, aún así su fascinación por él crece sin parar.
Joaquin Phoenix & Emma Stone
Es evidente que el romance entre los personajes de Abe y Jill transmite mucho por el trabajo de los actores que están excelentes y tienen una gran química, aunque aquí Allen no aporte un fondo que realmente te atrape. Hay diálogos inspirados claro está, y con toques cómicos que nunca faltan, pero la resistencia del primero a la evidente tentación que representa su alumna encaja para definir su vacío existencial, algo muy evidente ya que ella tiene novio y sale dañado, dando la impresión de alargar algo inevitable. Pero el personaje de ella tira demasiado del de él, es excesivamente dependiente.
En otro orden de cosas, es un delito lo que cambia el rumbo de Abe y le devuelve las ganas de vivir, y pasa de ser alguien completamente perdido en la vida, a una persona con una vitalidad envidiable, cosa reflejada tremendamente en las relaciones sexuales, por ejemplo.
Phoenix está perfecto, la Stone brutal y los secundarios arropan con mucha enjundia como Parker Posey, haciendo de profesora ligera de cascos.
El pero del film, para mi, es que la segunda parte se me parece mucho al final de Match Point, donde un detalle de suerte hace que el final sea uno u otro, a parte de más conexiones de guión, y de las reflexiones morales y cargos de conciencia.
La banda sonora, con mucho acento jazz como siempre, es muy buena.
¿Tienes pareja? Si, estoy saliendo con un Sistema Operativo. Con ésta frase extraída de la película se puede resumir mucho de lo que trata la misma. Spike Jonze dirige y hace su primer guión (por el que está nominado al Óscar) a solas, en una película que es de ciencia ficción. Nos presenta a una sociedad del futuro no muy lejano, dónde seremos seres que irán por la calle hablando con sus Sistemas operativos que están instalados en los móviles, esta sensación es muy definitoria de hacia dónde vamos, pero es constante en toda la cinta.
Joaquín Phoenix
La película nos sitúa en ese futuro cercano donde vive Theodore (Joaquin Phoenix), un hombre solitario que trabaja como escritor de cartas para terceras personas y que está pasando por las últimas etapas de un traumático divorcio, con la que fue su mujer, amiga y compañera desde temprana edad. La vida de Theodore no es demasiado emocionante, más bien sosa, cuando no está trabajando se pasa las horas jugando a videojuegos y, de vez en cuando, sale con sus amigos o está hablando por teléfono con mujeres que también necesitan compañía. Pero todo va a cambiar cuando el escritor decide adquirir un nuevo sistema opertavio para su teléfono y su ordenador, y este sistema tiene como nombre "Samantha" (voz de Scarlett Johansson).
Amy Adams & Joaquín Phoenix
La relación que se crea entre Theodore y su sistema operativo es tan fuerte, que se enamoran el uno del otro y hasta tienen sexo simulado, pero claro, sin olvidar de que hablamos de una máquina, un robot, con voz de mujer y muy sensual, está claro, pero que le comprende, le ayuda, y hasta podríamos decir que hace todas las funciones de una pareja, excepto la parte física. Samantha es un nuevo modelo de inteligencia artificial, que le comprende, sabe escuchar, da buenos consejos y su función es satisfacer los deseos de su dueño.
Los problemas vienen cuando Theodore quedan con mujeres, y lo echa todo a perder porque no ha superado todavía la ruptura o fracaso de su matrimonio. Es curioso como lo que no sabía decirle a su ex-mujer, lo expresa de manera maravillosa en esas cartas que escribe en el trabajo para terceras personas, y que su compañero de trabajo tanto aprecia y le hace ver.
Una de las cosas que más me gusta de esta película, es la libertad que le proporciona Samantha a Theodore, hasta se van de vacaciones "juntos", y como describe la soledad del protagonista, porque queramos o no, vamos dirigidos, por el poder de la tecnología, hacía ese tipo de situaciones, y sin embargo tiene a su amiga Amy (Amy Adams, aquí sin escotes de vértigo y mucho más recatada) al lado, que también se separa de su pareja, con la que se supone podría curar sus heridas.
Decir que la actuación de Joaquín Phoenix me parece bestial (no entiendo como no está nominado al Óscar), porque la cantidad de registros que abarca son impresionantes. El diseño de producción es alucinante desde la primera escena, ambientada en un futuro muy cercano, hasta el punto de que el diseño urbano y tecnológico no llama la atención, ya que se supone así serán las ciudades del futuro, una evolución más.
Un film que no deja indiferente, y que recomiendo encarecidamente, y que desde ayer que la vi no dejo de pensar en multitud de cosas y situaciones que te sugiere, a parte de la deshumanización a la que vamos sin remisión.
En el año 2000, Ridley Scott realizó un film que consagraría a dos actores, por un lado a Russell Crowe haciendo el papel de Máximo Décimo Meridio, el Gladiador, y por otro a Joaquín Phoenix en su papel de Cómodo, el César malvado. Russell Crowe tuvo la recompensa del Óscar, a pesar de tener la cara cubierta en muchas escenas, en detrimento de Javier Bardem también nominado.
En la escena que destaco, después de la lucha en el Coliseo, el César baja a hablar con Máximo al que no consigue ver muerto, por muchos luchadores gloriosos que pone en la arena para conseguir su objetivo. Es entonces cuando en una conversación memorable, Cómodo le recuerda como sufrieron su hijo y mujer cuando los mataron por orden suya, a lo que Máximo responde "Tus días de gloria, muy pronto verán su fin... César", con esa maravillosa banda sonora de Hans Zimmer de fondo.