Dunkerque, dirigida por Christopher Nolan en 2017, y elegida aquí en este espacio mejor película internacional, sigue sobrevolando mi cabeza con escenas imborrables. Se trata de un momento crucial en la Segunda Guerra Mundial en mayo-junio de 1940, donde la Alemania Nazi había invadido Francia y antes Holanda y Bélgica, echando al ejército británico y francés hasta Dunkerque. Allí tuvo lugar uno de los episodios más difíciles de la historia de la Guerra, al tratar de evacuar a esa gran cantidad de soldados, que se encontraban allí acorralados y en una ratonera. La idea de Wiston Churchill de mandar a todas las naves civiles disponibles para ayudar, resultó todo un acierto en un momento donde todo eran problemas. Pero claro, esto podría ser una película bélica sin más si no tuviera de director a Nolan, que además de hacerlo a su manera, por tierra, mar y aire (en tres historias paralelas), lo hace manteniendo el suspense y sin dejar de mostrar el horror, acompañado además por una acertadísima, como casi siempre, banda sonora de Hans Zimmer.
En otra escena mítica disfrutamos de la lucha de los spitfire y los stuka en el aire, Fortis 1 y Fortis 2 son los spitfire, el primero pilotado por Farrier (Tom Hardy) y el segundo por Collins (Jack Lowden) que actuando en dúo de combate consigue derribar a uno de los aviones alemanes.


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