jueves, 29 de junio de 2017

Wonder Woman (2017)


Ayer pude ver Wonder Woman, la nueva y esperada película de DC que viene precedida por buena taquilla y grandes críticas. El film que dirige Patty Jenkins es un divertimento absoluto, que en mi caso particular he disfrutado mucho, eso si, tiene para mi dos peros, primero una duración algo larga, para mi sobran 15 minutos de metraje, y segundo la parte final de la película es la que menos me gustó, como si hubiera faltado el remate final.
Recordemos que los dos últimos títulos de la franquicia, fueron mal recibidas (hablé de ambas aquí), Batman vs Superman que para mi es muy buena, pero tuvo malas críticas y Escuadrón suicida, que ahí se coincide en floja y muy criticada. Evidentemente con esta cinta el salto de calidad es obvio, pero tampoco la pondría como estratosférica.


La dirección del film desde el inicio quiere contar una historia, y ese tesón de la protagonista, Diana, que quiere recibir formación como amazona, a pesar de la negativa inicial de su madre, pero como explicación crucial de lo que luego será su misión. Esa intro, sirve como prólogo lógico, y está perfectamente rodado, visualmente genial, con la escena de la lucha en la playa como momento álgido. Gal Gadot, interpreta a Wonder Woman con dos características que le engrandecen, por un lado su cabezonería, y por otro su ingenuidad, cosas que aprovecha de manera sublime la actriz. Se trata de una defensora de la justicia, que quiere que reine la paz en el mundo, para lo que sus súperdoderes serán muy necesarios. El abandono de Themyscira y el inicio de su propia aventura es algo natural y lógico, que su madre deberá aceptar.


Luego está el protagonista masculino, Chris Pine, que está realmente perfecto y que encima despacha una química fantástica con Gal Gadot. Ambos tienen un cruce, y sus misiones conectan, uno es espía británico en la Primera Guerra Mundial, y ella cree ver que en los alemanes está Ares (hijo de Zeus), Dios de la Guerra, al que debe eliminar. 
Todo este tramo del film funciona por dos cosas, primero porque no se hace nada pesado, el relato es ligero, todo conecta, y segundo porque no hay cosas que sobren, ni historias fuera de contexto. Cuando la película lo requiere hay una escena de acción muy bien rodada, que sube el ritmo, y cuando esta se pausa, los puntos están sobre las ies.


Luego está el tema de los espacios temporales. Cuando Pine entra con el avión que ha robado en suelo turco y llega traspasando las líneas del tiempo, como es lógico alucina cono todo lo que hay en aquella isla llena de amazonas, y en el que solo importan la reina, su hermana que las enseña a luchar y como no, sobre todas ellas Wonder Woman. Hay un momento donde él le dice a ella, que su labor es en el presente y que ella puede modificar el futuro. En mi opinión, eso pierde peso a medida que avanza la película, cuando te das cuenta de que la resolución final se atañe exclusivamente a normas de la época en cuestión, y se separa la lucha entre Wonder Woman y Ares, con la que tienen los soldados británicos contra los alemanes. Aunque los momentos de humor están bien salpicados a lo largo del film, eso ayuda.


Pero esta película, a la que yo le quitaría un cuarto de hora de metraje como decía, para no hacer un pelo largo el final, aporta momentos de mucha intensidad, la batalla en pleno frente de la Primera Guerra Mundial es gloriosa, quizás un poco abrupta la batalla en el pueblo, con ella un poco borriquita con el francotirador del campanario, pero están rodadas de lujo, y se trata de una cinta ante todo divertida. Quizás Diana es demasiado heroína a veces, quiere ella solucionar todo, pero no es algo malo, pero resta protagonismo a los demás. Eso si, pudiendo haber sido un referente absoluto, se queda a las puertas. Por otro lado, esa declaración de que ella cree en el amor, terminó por hacer que cayera rendido y enamorado de Wonder Woman ya para siempre y de su belleza.


Os dejo con el tráiler del film.

miércoles, 28 de junio de 2017

Se nos va Michael Nvqvist a los 56 años.


El actor sueco Michael Nyqvist ha fallecido de cáncer del pulmón a los 56 años de edad, que se había convertido en secundario de lujo en repartos de carácter internacional en la última década, tras una carrera de menos a más en su país. Su papel encarnando a Mikael Blomkvist en las tres películas suecas (aquí fueron tres films, pero allí era una para cine y dos para televisión), aquel periodista amenazado por una investigación capaz de tambalear la sociedad sueca, le dio un salto cualitativo en su carrera muy importante. Así llegaron sus papeles en John Wick, Colonia, Sin salida, Misión: Imposible. Protocolo fantasma, etc...
Nacido en 1960, se formó en la Escuela de Arte Dramático de Malmö, y se dio a conocer en la serie Beck de 1997, haciendo el papel de Banck. Gracias a la película El clavel negro ganó el Premio Guldbagge, al mejor actor masculino 2003, interpretando a un diplomático y humanitario sueco llamado Harald Edelstam. Pero su fama mundial vino con Millenium, escrita por el difunto Stieg Larsson.


En homenaje os dejo con la escena de la película John Wick de 2014, donde interpreta a un mafioso ruso llamado Vigo, cuyo hijo ha robado el coche y ha matado al perro de Wick... a lo que el padre le dice "No es lo que hiciste hijo, lo que me enoja tanto, sino a quién se lo hiciste" después de golpearle.

Bandas sonoras míticas de películas (XVI)


En 1992 Peter Kosminsky dirige Cumbres borrascosas, basada en la novela de Emily Brontë, con el dueto protagonista de Juilette Binoche y Ralph Fiennes. La novela trata principalmente entre Catherine Earnshaw y Heathcliff. El padre de Catherine y Hindley Earnshaw trae a Heathcliff, un niño que encontró abandonado en las calles de Liverpool. Así empieza la relación de celos entre Hindley y Heathcliff, y a la vez surge la relación de amor entre Heathcliff y Catherine. La desaparición durante un tiempo de Heathcliff hará que muchas cosas cambien y haya acontecimientos turbulentos que él intentará resolver a su vuelta.
Una historia donde los celos, el amor, las venganzas, son los protagonistas y que está musicado de manera soberbia por el compositor japonés Ryuichi Sakamoto, un auténtico genio.


Os dejo con el tema central de Wuthering heights (título original) por el músico japonés.

domingo, 25 de junio de 2017

Mejores escenas cómicas del cine (LVI)


En 1995 Woody Allen dirige y protagoniza Poderosa Afrodita, una estupenda película en la él interpreta a Lenny, un periodista deportivo casado con la propietaria de una galería de arte (a la que da vid Helena Bonham Carter). Su mujer quiere adoptar un niño y a pesar de las primeras reticencias, Lenny acaba aceptando a regañadientes. Con el paso del tiempo se vuelve loco con el crío y se mostrará soprendido por su inteligencia, su talento y sentido del humor. Convencido de que su madre biológica tiene que ser extremadamente inteligente, decide averiguar su identidad y conocerla, cuando por fin lo consigue, descubre que es una prostituta y actriz porno llamada Linda Ash y a la que da vida una fantástica Mira Sorvino.
La escena en que ambos se conocen es chanante, ya que Lenny nada más verla se le nubla la vista y le entra sed, mientras que ella le enseña sus relojes picantones, y le habla de alguna de sus juergas eróticas... a medida que a él le aumenta la sed...


Os dejo con la graciosa escena.

viernes, 23 de junio de 2017

Daniel Day-Lewis se retira del cine.


Esta semana saltaba la noticia del anuncio del actor británico de 60 años Daniel Day-Lewis, a través de su representante, de que deja el cine por razones privadas. Hablamos, del que para muchos es uno de los mejores actores de la historia, no en vano es el único que ha alzado tres veces la estatuilla de Hollywood como actor protagonista, a saber, Mi pie izquierdo (1989), Pozos de ambición (2007) y Linconl (2012), más otras dos nominaciones por En el nombre del padre (1993) y Gangs of New York (2002).
Sabida es su curiosa personalidad, que ya le llevó en el año 1999 a retirarse durante un tiempo de la interpretación, para irse a Florencia a trabajar como zapatero en el taller de Stefano Bemer y a recorrerse en moto la Península Ibérica de arriba a abajo, en plan hippie.
Hablamos de un actor versátil como pocos, camaleónico y que ha sabido adaptarse perfectamente al paso del tiempo, cambiando sus registros, sus tipos de papeles, pero a la vez siempre siendo él mismo, algo que pocos consiguen. Me refiero, a que es conocida su implicación en los personajes y el estudio de los mismos, devoción e investigación absoluta en cada uno de sus papeles en la gran pantalla, cosa que incluso afectaba a su salud.


Daniel es hijo de un poeta Cecil Day-Lewis y una actriz Jill Balcon, por lo que de familia ya le venía cierta vocación, así solo con 14 años debutó en el film Domingo, maldito domingo. Fue admitido en la prestigiosa escuela de teatro Britol Old Vic.
Ya durante la década de los 80 su trabajó se alternaba entre cine y teatro como miembro de la Royal Shakespeare Company, donde interpretó a Romeo en Romeo y Julieta y a Flauta en El sueño de una noche de verano, antes de debutar en la gran pantalla, ya con un papel en la película Gandhi (1982). Con Mi hermosa lavandería (1985) donde interpretaba a un punk homsexual consiguió excelentes críticas y en Una habitación con vistas (1985) se consolidó como una figura de primera línea. A partir de ahí, su primer Óscar por Mi pie izquierdo en 1989, lanzó su carrera de forma meteórica. Luego llegarían dos nominaciones y dos estatuillas más, la de Linconl merecidísima bajo mi punto de vista.
Como anécdota decir que deja una película por estrenar, Phantom Thread, una historia ambientada en el mundo de la moda de los años 50 en Londres, dirigida por Paul Thomas Anderson y que se estima llegará a las pantallas en el mes de diciembre. 


En homenaje a este actorazo os dejo con una escena de Linconl, donde discute con su mujer Mary Todd (interpretada por Sally Field).

martes, 20 de junio de 2017

Escenas míticas del cine (LVIII)


En 1972 Francis Ford Coppola dirige una obra maestra, El Padrino, basada en la novela de Mario Puzo, que participó en el guión junto al propio director. Hay una escena, después de que se haya presentado a la familia a través de una larga introducción, donde se produce la entrevista entre la familia Corleone (sin Michael, que no entraba todavía en los negocios) y el narcotraficante Virgil Sollozzo (interpretado magistralmente por Al Lettieri). En este encuentro, Sollozzo ofrece a la familia Corleone un trato, del cual Don Vito (Marlon Brando) pronto se descuelga al no gustarle la división del dinero, y le acusa de que tendrá que financiarle influencia política y protección legal en la operación, a cambio de un porcentaje bajo de beneficios. Es un negocio de importación de heorína que el narco tiene pactado con la familia Tattaglia. Esta negativa de Don Vito, desencadenará toda la espiral de crímenes que ya no para en todo el film, que tocará al propio Don Vito y hará que la figura de Michael Corleone crezca de forma exponencial.


Sin duda el momento más mítico es la metedura de pata de Sonny (James Caan), algo habitual en el impetuoso hijo mayor de El Padrino, al que su padre echará la bronca pertinente a solas después de la reunión. Pero hay una frase, después del discurso de Sollozo donde dice necesitar a una persona con "amigos influyentes y un millón de dólares en la mano" en la que Don Vito deja claro que perdería el apoyo de esos políticos si le relacionan con asuntos de drogas, en vez de con el juego, que es por donde él se los metió en el bolsillo, en pocas palabras considera el asunto del narcotráfico algo sucio, algo que no gusta nada al narco, aunque deja claro que a él le es indiferente lo que un hombre haga para vivir. También es una contraposición de una ideología más antigua, con una más moderna. Se estrechan las manos, pero Don Vito no se fía de Sollozo y hace llamar a Luca Brasi, para que investigue sobre él, ya que no le parece de confianza...


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 17 de junio de 2017

Escenas míticas del cine (LVII)


Harold Ramis, dirige en 1999 Una terapia peligrosa, donde Paul Vitti (Robert de Niro) es un importante mafioso de New York, que sufre una aguda crisis de ansiedad. El motivo es que está cercana una reunión donde se elegirá al nuevo capo de todos los capos, y eso le tiene bloqueado. Aterrado por la situación, contrata a Ben Sobol (Billy Cristal), un psiquiatra divorciado que está a punto de casarse y que le impone una terapia. Pero es entonces, cuando empieza a seguir el tratamiento, que Sobol se dará cuenta de que tiene que olvidarse de su vida privada y estar disponible 24 horas para Vitti, para cualquier emergencia, una negativa podría acabar mal.
Vitti está contento con su trabajo y confía ciegamente en su psiquiatra al que le dice que (en una escena mítica) "eres muy bueno, usted tiene un don, tiene un don cojonudo... es bueno".
Pero también hay otra escena chanante, que tiene a Billy Cristal como protagonista, y es cuando una pareja de edad cincuentera larga, acude a su consulta con el fin de animar su vida sexual, algo estancada en los últimos tiempos. El remedio del doctor Sobol no tiene desperdicio, les anima a comerse la vida, ya que es muy corta... "fúmense unos porros, beban un poco de vino, hagan lo que sea para satisfacerse mutuamente y ser felices. Vamos mírense a los ojos, ¿hacia donde se dirigen? Es el momento de ser felices, porque la vida es muy cirta, esta puta vida es demasiado corta"...


Os dejo con la maravillosa escena.

lunes, 12 de junio de 2017

Muere Adam West, el primer Batman televisivo.


Adam West falleció este viernes a los 88 años de edad a causa de una leucemia en Los Ángeles, California. Hablamos del actor que encarnó al primer Batman televisivo, cosa que marcaría ya su carrera para bien y para mal.
En los años 60, varias de sus interpretaciones en películas y series llamaron la atención de William Dozier, e hizo una audición para el papel del hombre murciélago, en la serie de televisión Batman. Dijo rechazar James Bond, para reemplazar a Sean Connery en aquella época, y la serie fue un éxito internacional, durante los años 1966 a 1968, donde salieron los capítulos originales, con inolvidables personajes junto a él como Robin, Catwoman, etc...
Tras el final de la serie, West tuvo problemas para alejarse del personaje que le dio la fama, quedó tan marcado por el personaje, que le gente le identificaba de manera bestial con él. Todo lo que hacía, quedaba ensombrecido por la popularidad en ese personaje concreto, y eso que hizo sesenta películas y ochenta series de televisión.


Pero William West Anderson, su verdadero nombre, tiene una historia muy grande detrás del papel que le marcó. Era estudiante de literatura y psicología, dj de radio, y como no, era amante de los cómics, por lo que dio bastantes tumbos hasta llegar a protagonizar a Bruce Wayne y su alter ego en la pequeña pantalla. Antes, estuvo dos años enrolado en el ejército, trabajó en cadenas militares de televisión, y con su primera esposa viajó por Europa hasta cepillarse todo el parné.
Pero su llegada a Hollywood en 1960, ya casado con su segunda esposa (tuvo tres, la tercera le ha visto morir), le abrió puertas participando en películas como Gerónimo o series como Perry Mason, Bonanza, El Virginiano, Embrujada, etc... Pero a partir de 1966 él mismo se hizo un clásico interpretando a Batman, y ya pasó a la historia.


En homenaje a Adam West, os dejo con esta escena de un capítulo de Batman, donde llega a un bar, el camarero le pone su bebida favorita, y tiene una chisposa conversación con una mujer de rojo... a la que saca a bailar... sin desperdicio el baile... con música de batusi...


jueves, 8 de junio de 2017

The Promise (2017)


Terry George dirige este film llamado La Promesa, y al que curiosamente llegué por la canción compuesta por Chris Cornell para la película del mismo título del film, y que a la postre fue su último tema grabado en vida. Pero la historia me interesaba, basada en hechos reales y ambientada en 1914, justo en los albores de la I Guerra Mundial.
La narración empieza en el pueblo natal, Siroun, al sur de Turquía y de mayoría armenia, de Mikael Boghosian, interpretado por un magnífico Oscar Isaac, cuya meta es estudiar medicina (ya hacía de boticario), para lo cual se traslada a Constantinopla (todavía es el final del Imperio Otomano) para titularse en medicina, con el dinero de la dote que le da el padre de su prometida, que le espera a su vuelta.


Una vez llega a Constatinopla, allí se instalará en casa de su tío (primo de su padre), que posee una tienda dentro del mítico gran bazar, y será donde conozca a Ana Khesarian (Charlotte Le Bon) francoarmenia, que da clases de baile a las niñas de su tío. Empieza a salir con un compañero de facultad, Emre Ogan (Marwan Kenzari) un juerguista turco, que está en medicina por obligación familiar, y también conoce a Chris Myers (Christian Bale), pareja de Ana, y periodista americano de la Associated Press.
Pero estalla la guerra y Turquía entra en el lado alemán, al caos del momento por las calles, se suma el del triángulo amoroso que se forma. Ana y Mikael se enamoran en un bajón de la relación entre Ana y Chris, pero los tres personajes son buenos de corazón, ya que salvan vidas, se pelean por amparar niños huérfanos de los ataques turcos, difunden el genocidio, etc., pero lo que es más increíble, es que el asunto sentimental lo llevan sin herirse, conviven con ello.


Pero es a partir de aquí, donde la película irá girando a la tragedia. Los turcos musulmanes inician una exterminación de la población armenia cristiana, que como es obvio afecta a Mikael de lleno, que al principio es salvado de entrar al ejército por su amigo Emre, al que su padre dará un primer aviso de que deje de ayudar al armenio. Las tiendas de los armenios son saqueadas, sus pueblos son quemados, y sus habitantes ejecutados o mandados a campos de trabajo inhumanos. Cuando Mikael intenta salvar a su tío de su cautiverio, es apresado y mandado a uno de esos campos, del que logra escapar después de más de seis meses allí de forma casi milagrosa.


Mikael regresa a Sirou, después de mil peripecias, y su madre Marta le obliga a casarse con la chica con la que estaba prometido antaño, viviendo en una casa de la montaña alejados del pueblo, en plan casi de hermitaños. Pero el destino hará que pronto se vuelvan a encontrar Mikael, Ana y Chris, todos involucrados en salvar vidas de niños huérfanos que cada vez es más numeroso. Siroun será masacrado y la familia de Mikael asesinada, cuando éste quería llevarles a sitio seguro. Chris será detenido y encarcelado, acusado de espía por generales turcos, que están decididos a ejecutarle. Emre, jugándose la vida, hará saber al embajador americano (James Cromwell) su situación, algo que le salvará a la postre a Chris.


En resumen, al final se trata de una huída haca el mar, atacados por el ejército turco, mientras los armenios se defienden con lo que pueden. Una situación de refugiados, que un siglo después se me emparenta con la de los de Alepo en Siria, por ejemplo. Todas las guerras son fatales, y todas tiene consecuencias nefastas, pero el hombre se empecina en repetir la historia una y otra vez. A día de hoy, según se explica al final, Turquía no reconoce ese genocidio.
La película es un poco larga, aunque la historia se cuenta bien y no tiene altibajos, le falta capacidad de resumen o síntesis. También es un poco alucinante como entre 4000 personas que huyen y anocheciendo los protagonistas se encuentren sin google maps y tal... Los actores, sobre todo el trío principal, están a gran nivel, destacar la primera aparición de Christian Bale, icónico como pocos, y unos secundarios que no son nada desdeñables, además de las aportaciones de James Cromwell, Jean Reno, etc...


En los créditos suena la versión a piano de The Promise, el tema que Chris Cornell compuso para la película.

Os dejo con el tráiler.

miércoles, 7 de junio de 2017

Escenas míticas del cine (LVI)


En el año 1969 George Roy Hill dirige Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and Sundance Kid en inglés). Paul Newman es Butch Cassidy y Robert Redford es Sundance Kid, líderes de un grupo de pistoleros y asaltantes de Wyoming que no matan a sus víctimas, son pistoleros románticos. Butch es quien organiza, y Sundance el hombre de acción. Pero les pilla la civilización del Oeste, los tiempos están cambiando que diría Dylan y cuando asaltan un tren, los dos empiezan a ser perseguidos por un pelotón de hombres. Ambos huyen a través de montes rocosos, y en una escena memorable están atrapados, y entonces solo hay dos alternativas, o disparar y luchar o la que propone Butch... tirarse al río, al principio Sundance se niega en rotundo, hasta que Butch le saca que no sabe nadar, pero al final los dos se miran y deciden tirarse. Luego se refugiarán en la casa de Etta (Katherine Ross), la novia de Sundance...


Disfrutad de la mítica escena.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Escenas míticas del cine (LV)


Tim Burton dirige en 1994, la que para muchos es su obra maestra, Ed Wood, que emana un amor infinito por el cine en cada uno de sus planos. Johnny Deep (actor fetiche de Burton) da vida a Ed Wood, un joven director de cine, que es un visionario sin formación académica de ningún tipo, pero que tiene aficiones como vestirse de mujer, y además no consigue tener oportunidades de hacer películas en unos grandes estudios. Pero consigue reunir a un curioso grupo de personajes, con los que realiza películas de bajo presupuesto, excéntricas y de cuidado técnico dudoso. Toda rodada en blanco y negro a drede, es un disfrute absoluto desde que empieza hasta que acaba.


A partir del guión de Scott Alexander y Larry Karaszewski, que se acercaron a la figura del considerado "peor director de todos los tiempos" con cariño y respeto, Burton supo interpretar ese guión e ir todavía más allá, estableciendo paralelismos entre él mismo y el cineasta maldito, en su relación particular y profunda con Vincent Price y Bela Lugosi, dos iconos absolutos del cine de terror, de un tiempo ya no recuperable, donde había magia...
En una escena memorable, Bela Lugosi, interpretado por un genial Martin Landau, es requerido por un integrante del equipo a que le estampe su firma como fan que es, y le dice que su película favorita es El rayo invisible, donde dice que estaba genial como acompañante de Karloff... a lo que Bela se cabrea y le dice "Karloff no se merece ni oler mi mierda... ¿creen que hace falta talento para interpretar a Frankestain con gruñidos?" a lo que acude presto Ed Wood para arreglarlo y decirle que para interpretar a Drácula si que hace falta presencia... la suya, claro. Después del incidente, Bela quiere seguir rodando...


Os dejo con la mítica escena.

martes, 30 de mayo de 2017

Escenas míticas del cine (LIV)


Año 1992, se estrena Instinto Básico de Paul Verhoeven, un film que pasó a la historia por ser una gran película, pero sobre todo por una escena, que en mi caso particular vi en directo en mi butaca del cine, y aún hoy ronda mi cabeza, son segundos, diría que fracciones de segundo de un cruce y descruce de piernas que marcó para siempre el film y a su protagonista, Sharon Stone, y nos dejó a todos con una cara de no creérnoslo. En aquel momento, y no sólo hablo de la escena en si, a mi y los amigos que vimos el film en el cine, nos pareció una gran cinta por su guión, y una historia muy interesante, eso si, llena de erotismo intenso (a veces de mucho climax) y escenas de sexo que hoy en día no sé si serían permitidas. De hecho, el director tuvo multitud de problemas para obtener la calificación "R" que necesitaba por contrato y fue y volvió hasta nueve veces, el resultado una versión censurada de 42 segundos menos en Estados Unidos (ya se sabe, allí mucha violencia pero poco sexo) y la no censurada que vimos todos aquí en Europa.


El film trata sobre la muerte de Johnny Boz, un antiguo cantante de rock y propietario de un nightclub en San Francisco, que aparece brutalmente asesinado en su cama (primera escena del film, como no, con sexo a tope). Su novia era Catherine Tramell (Sharon Stone), una atractiva y muy sensual escritora de novelas de intriga, a la que interroga y vigila el agente Nick Curran (Michael Douglas), que no pasa por su mejor momento por temas de drogas y alcohol, cuya adicción está dejando, pero que caerá en otra adicción, la del sexo con la Tramell...
En cuanto a la escena mítica, donde Sharon Stone es la auténtica protagonista, tiene una agria polémica desde el mismo rodaje, y aunque la Stone accedió a que estuviera la escena en el montaje final (menos mal) tal y como se rodó, ella en el mismo momento se sintió muy dolida y molesta con el director. Al parecer, según su versión, Paul le dijo que la luz de los focos hacía evidente la ropa interior, así que le recomendó grabar sin ella. Cuando vio el resultado se sorprendió por lo explícita que era y abofeteó al director, antes de abandonar la proyección.


En resumidas cuentas, una escena por la que no pasan los años, os dejo con ella.

lunes, 29 de mayo de 2017

Escenas míticas del cine (LIII)


Es curioso como después de ver una película en su día en el cine, y salir extasiado, vuelves a verla de nuevo y sigue habiendo matices o detalles que se te habían escapado, y que una vez ya sabido el argumento te centras y estás más hábil para darte cuenta de ellos. Ese es el caso de Whiplash, un film soberbio dirigido por Damien Chazelle donde un joven y ambicioso batería llamado Andrew Neiman, interpretado por un gran Miles Teller, quiere triunfar en el elitista Conservatorio de Música de la Costa Este. Allí se encuentra con Terence Fletcher a quien da vida un inmenso J.K. Simmons, un profesor exigente al máximo con sus alumnos, de mucho talento, pero con métodos algo sobrepasados. Pronto, todo adquiere una elevada intensidad, ya que el tremendo esfuerzo del protagonista y su empeño exagerado para poder estar a la altura que exige el maestro, sobrepasa límites incalculables, y así en cada ensayo deja al espectador tan exhausto como al protagonista. 
En una escena impagable, el profesor aparece en la sala y pide que la banda de jazz interprete Whiplash, hay dos baterías que se disputan el puesto, pero Andrew está de titular ese día, y empiezan a tocar, aunque al poco Terence le empieza a decir al chaval que se adelanta o retrasa y no va a su tempo, le manda repetir una y otra vez, hasta que le hace llorar, y es muy bueno el detalle del otro batería que pone la oreja (en un acto de tremenda rivalidad) para saber si su compañero lo hace bien o no. La violencia de la escena es sobrecogedora.


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 28 de mayo de 2017

Bandas sonoras míticas de películas (XV)


En 1985 Sydney Pollack dirige Memorias de África (Out of Africa) un film libremente inspirado en el libro homónimo de la escritora danesa Isak Dinesen (pseudónimo de Karen Blixen). En ella se narra como a principios del siglo XX, Karen (Meryl Streep) contrae un matrimonio de conveniencia con el barón Blixen (Klaus Maria Brandauer), mujeriego empedernido. Ambos se establecen en Kenia para explotar una plantación de café, mientras nace en ellos un amor por las gentes nativas de aquel país. Pero en medio de todo eso llegará Denys Finch-Hatton (Robert Redford), un personaje aventurero y romántico clásico, que ama la libertad y que hará que Karen se enamore perdidamente de él. 
La música corrió a cargo del gran John Barry, un factor decisivo para crear un clima de romanticismo entre Karen y Denys, cuya continua presencia se escenifica en esa puesta de sol de un atardecer rojizo o en el paseo en avioneta, sobrevolando las praderas keniatas. Es ahí donde esa música ayuda a la contemplación de dos almas que viajan mental y físicamente en la búsqueda del amor y la libertad.


Os dejo con la suite principal de John Barry.

martes, 23 de mayo de 2017

Se nos va Roger Moore.


James Bond pierde por primera vez a uno de sus protagonistas, Roger Moore, que ha fallecido en su residencia de Suiza a los 89 años, después de una más bien corta lucha contra el cáncer. Su fama fue bien ganada sobre todo por dos personajes, el de James Bond, en el que sustituyó al más carismático Sean Connery (primero a George Labezny) y lo encarnó desde 1973 a 1985, y como no, el de Simon Templar, en la serie El Santo.
Sir Roger George Moore tiene en su currículum el mayor número de películas de la saga Bond, un total de 7, cuya primera fue Live and let die (1973) cuyo tema hizo Paul McCartney para el film. También era embajador de buena voluntad de Unicef desde 1991.


Moore nació el 14 de octubre de 1927 en Stockwell, Londres, hijo de un policía y una ama de casa. Al principio le interesaban los tebeos y quería ser dibujante, aunque también fue modelo masculino y le llegó la vocación de actor, para lo que tomó clases en una modesta academia de Londres. Se abrió camino rápido gracias a su percha y belleza. Uno de sus primeros papeles es en César y Cleopatra (1945) haciendo de centurión romano. Ya definida su vocación, siguió clases de Arte Dramático en la Royal School de Londres también, e hizo cosas en teatro y radio adquiriendo experiencia.
En 1953 se traslada a Estados Unidos para rodar Manos peligrosas de Jaen Peters, y regresa a Inglaterra para encarnar a Ivanhoe en la serie televisiva británica, ya con gran éxito.
Desde 1962 a 1969 se hizo popularísimo encarnado a Simon Templar en la serie El Santo, creado por Leslir Charteris, un ladrón que roba a personajes de cuestionable moral o criminales. También en 1971 interpretó al Lord Brett Sinclair en la serie The Persuaders! junto a Tony Curtis.
En 1973 toma el relevo de Sean Connery como James Bond, algo encasillado en el personaje, aportando su lado más inglés, clásico, apuesto y galante. Al dejarlo ya por edad, le sustituyó el más breve de todos los Bond, Timothy Dalton.


Os dejo con un capítulo de El Santo, llamado Asesinato misterioso.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Bandas sonoras míticas de películas (XIV)


Sergio Leone dirige en 1968 para mi su obra maestra incontestable, después de su trilogía del Spaguetti Western, Once upon a time in the west (traducida aquí como "Hasta que llegó su hora"). Con uno de los comienzos más sangrientos y espectaculares de la historia del cine, Brett McBain (granjero víudo de origen irlandés) y sus hijos que viven en una zona desértica y pobre, son asesinados por una banda de pistoleros, antes de la llegada de su futura esposa Jill (Claudia Cardinale) que viene desde Nueva Orleans (en realidad una fulana). Esa banda de pistoleros la lidera Frank interpretado por un Henry Fonda en estado de gracia, y que en muchos momentos del film es el mejor malo que he visto en el cine. En el lado opuesto está Harmonica (Charles Bronson), cuya venganza será lenta pero segura.


Pero en esta película, en la que todo es sublime, hay dos cosas que se salen del tiesto, por así decirlo, una es la belleza inconmensurable de Claudia Cardinale, porque no se puede tener más estilo y a la vez ser más guapa, y por otro lado la banda sonora de el maestro Ennio Morricone, que también había puesto música a la trilogía del dólar. Esta historia donde todo el rato hay personajes al borde de la muerte, cuenta con una música soberbia, donde suenan clavicordios, armónicas, orquesta, etc., todo en su justa medida para describir cada pasaje del film.


En fin os dejo con el Once Upon a Time in the West theme.






Y con la música de la escena final.

sábado, 13 de mayo de 2017

Alien Covenant (2017)


Ridley Scott dirigió en 1979 Alien, El octavo pasajero, una película que fue un absoluto éxito y acabó convirtiéndose en una franquicia con varias secuelas. Pero el director no participó en ninguna de ellas, regresaría en 2012 con Prometheus, una especie de precuela, que para mi estaba muy bien, aunque nunca debemos de olvidar que el primer film nunca ha sido superado, a pesar de ser algo lenta y quizás demasiado metafísica. Ahora viene lo que sería la segunda parte de Prometheus, la secuela de la precuela, donde Scott vuelve a estar a los mandos, y claro, eso se nota, porque este director en asuntos de ciencia-ficción, que me perdonen, pero le va como anillo al dedo.


Para aquellos o aquellas que no sitúen temporalmente esta película, digamos que es una transición o puente entre Prometheus y Alien, el octavo pasajero. La verdad es que la película, que tiene escenas de sangre (bastantes, si se repasa bien), como película del espacio y ciencia-ficción en su primera parte, me parece muy bien rodada y visualmente es una gozada. Pero luego viene la historia, y claro, ahí los guiños a la primera película de la saga son más que evidentes y la mezcla con el tema de los xenomorfos estando bien explicada, queda un poco sin atar. Eso si, los giros que hay en el film y las sorpresas por así decirlo... se ven venir y a distancia.


En cuanto al plano actoral el protagonista absoluto es Michael Fassbender, que además aquí realiza dos papeles (David y Walter), y está realmente extraordinario. Sin embargo, el resto de los actores que encarnan al resto de la tripulación de la nave Covenant son bastante planos, incluso la protagonista femenina Katherine Waterston (la comandante Daniels) no me acaba de convencer. Digamos que tiene el papel estrella femenino, que en la mítica primera cinta era Ellen Ripley (Sigourney Weaver) y en Prometheus fue Elisabeth Shaw (Noomi Rapace) y no llega a ninguna de las dos, es inteligente y tiene recursos (algunos algo exagerados) pero no las alcanza. Pero lo realmente lamentable es el personaje de Billy Crudup, Oram, un tipo que toma decisiones erróneas sabiendo que lo son, y que se deja embaucar por cualquiera, vamos un idiota en potencia.


Aquí la nave Covenant, en el año 2103, con más de 2000 colonos a bordo, y multitud de embriones, están de camino a un remoto planeta, Origae-6, donde pretenden formar una nueva vida. En el camino sufren un choque con un campo de fuerza gravitatorio, que despierta a la tripulación, perdiendo al capitán de la nave que muere quemado, y algunos colonos. A mitad del viaje, escuchan una señal remota procedente de otro planeta, y el nuevo capitán decide cambiar el rumbo e ir en busca de esa señal, con las terroríficas consecuencias que eso supone, ya que allí se verán atrapados...


En definitiva, se trata de una buena película de ciencia-ficción, eso es indudable, lo que pasa que en ese aspecto ya no sorprende, pero que visualmente es una gozada, y en eso su director es un maestro. A partir de ahí, en la historia que nos cuenta falta algo de pasión, por lo menos esa es la sensación y acaba convirtiéndose más en un divertimento lleno de sangre, un desfile de bichos de varias formas, vísceras, etc., en el que desde luego es difícil aburrirse, pero que se queda falto de algo que nos deje con la boca abierta.


Os dejo con el tráiler de Alien Covenant.