sábado, 28 de febrero de 2026

EPiC: Elvis Presley in Concert (2025)

Bienvenidos a un espectáculo impresionante de El Rey del Rock, podría ser un buen resumen del trabajo que ha hecho Baz Luhrmann en EPiC: Elvis Presley in Concert, un corolario perfecto a su biopic de Elvis del año 2022, que francamente le quedó muy bien. El director australiano encontró el tesoro para este film casi por accidente, ya que cuando estaba buscando material para Elvis, el film ya citado, su equipo dio con ingentes cajas de filmaciones guardadas en una bóveda de estudio bajo tierra, en una mina de sal en Kansas. Allí había horas de conciertos, ensayos en distintos formatos, e incluso extras procedentes de archivos vinculados a Graceland. Lo que ha quedado finalmente no es un documental al uso, si no una película de conciertos con un montaje muy cuidado con una restauración de imágenes con precisión digital, en lo que al parecer Peter Jackson ha tenido mucho que ver, de hecho está citado en los créditos.
Pero ¿qué hay en esta joya exactamente? Pues un mosaico de lo que fue Elvis desde sus inicios, con imágenes de los años 50, hasta que va a Alemania a hacer el servicio militar durante dos años, su vuelta a Estados Unidos, sus películas durante los 60, y casi acabando esa década y comenzando la otra, los 70, que es cuando acude al Hotel Internacional de Las Vegas, a dar una serie de conciertos que tienen sus ensayos previos, y todo eso ocupará gran parte del minutaje del film, salpicado con declaraciones del propio Elvis, tanto en entrevistas como en ruedas de prensa, en el que habla de sus influencias, de su música y de todo.


Al igual que Peter Jackson parece haberse convertido en un restaurador bestial y cronista tardío de The Beatles, Baz Luhrmann está haciendo lo propio con Elvis Presley, pero siempre desde la devoción y admiración hacia el artista como primera premisa. Pero en este caso concreto del que hablamos, el verdadero trabajo del director para mí radica en el montaje de un material, que si sólo se hubiera dedicado a exponerlo tal cual, ya hubiera sido alucinante, pero esas traslaciones de los ensayos a los conciertos, esas imágenes en las que se ve al artista departiendo y teniendo guiños con los músicos, esa humanización de Elvis (que nunca viene mal, para los que piensan negativamente de Elvis), etc., lo convierten en arte y en una película que cuando la ves por primera vez, la impresión que te queda es exuberancia y además de todos es sabido que este director tiende al estilo excesivo, que en este caso está muy bien canalizado, haciendo que el auténtico protagonista sea el propio artista y que sea él mismo quien se defina y nos enseñe su arte que es descomunal.

Por si fuera poco, esa época de los conciertos en Las Vegas nos enseña a un Elvis en plenitud, mucho antes de su caída a los infiernos, que en algunas imágenes que llegan a 1973-74 se empiezan a notar, sobre todo en el rostro. Pero ante todo, se aprecia en muchos momentos, y el propio músico lo dice, que si él se está divirtiendo con lo que hace y le gusta, hace que el público también se lo pase bien y claro sus shows eran un auténtico espectáculo, un despliegue de muchos estilos, con versiones de sus propios temas, de otros, y como siempre con sus impecables interpretaciones que, dicho sea de paso, nunca tuvo un mal tono o un gallo, Elvis era absolutamente perfecto cuando ejecutaba un tema, otra cuestión es el estilo con el que abordaba cada tema en cada instante, que podía gustar más a un público que a otro, a mí particularmente me encanta. Sus shows son atemporales y no son para nada desfasados, son actuales y están muy vigentes. Por otro lado estaba la imagen y la estrella absoluta que era Presley, que se nota en todos los besos que daba a las mujeres que se lo pedían, autógrafos que firmaba, etc., él lo daba todo por su público.

En definitiva una hora y media de disfrute total que creo que El Rey merecía y que todos los fans agradecemos y mucho. Hay momentos de disfrute y también algunos de pena por lo que perdimos, y la dolorosa declaración de Elvis diciendo que nunca pudo tocar en Europa o Japón. Conclusión: "Elvis está más vivo que nunca".

Os dejo con el tráiler del film.

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