Como decía ayer, Christopher McQuarrie dirige Jack Reacher en 2012 protagonizada en su papel principal por Tom Cruise, que hace de un antiguo policía militar que vive casi como un vagabundo y trabaja por su cuenta. Aquí el actor arriesgó y su fichaje no estuvo exento de polémica ya que este personaje tiene orígenes literarios, en cuya descripción se asemejaba a una descomunal mole mezcla de Dolph Lundgren y Chris Hemsworth que el pequeño Cruise, de manera complicada, no podía emular. Hablamos de un elemento que es un portento físico capaz de aniquilar a varias personas en una pelea casi sin despeinarse o intimidar a cualquiera sólo con su presencia. Esto podría parecer que no cuadra nada con Cruise, pero sorprendentemente el actor consigue que pase completamente desapercibido y crear su propio personaje, para que no te acuerdes del original.
El propio autor de las novelas, el inglés Jim Grant bajo el pseudónimo de Lee Child defendió a Cruise como el actor idóneo para retratar lo que él buscaba de Jack Reacher. Así la interpretación está llena de carisma, saber estar y cierta actitud chulesca sobre todo en el lenguaje, que no es cargante y queda ideal.
En otra escena mítica Jack llega a la casa y es golpeado en la entrada del baño con un bate de beisbol en la cabeza, cayendo casi inconsciente a la bañera, mientras los dos tipos intentan rematarlo pero son tan torpes que se dan entre ellos, eso provoca que en ese tiempo Reacher se recupere y acabe doblegando a ambos dejándolos hechos papilla en la pasillo, pero faltaba otro que le apunta por detrás con un arma, al que también reduce y le quita las llaves del coche.


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