viernes, 30 de septiembre de 2022

Moonage Daydream (2022)

Brett Morgen ha dirigido el documental Moonage Daydream sobre la vida y obra de David Bowie, como ya hiciera hace siete años con la de Kurt Cobain. Ante todo hablamos de un artista en toda la extensión de la palabra, no sólo era un enorme músico con una creatividad desbordante, genial e inquieto, irreverente y que siempre hizo lo que quiso, sino alguien distinto y muy genuino. También es destacable su faceta como actor, y la más desconocida y en la que él siempre se consideró un aprendiz, la de pintor, que muchas veces le servía de vía de escape para seguir componiendo cuando se atascaba, como él mismo decía. Por si fuera poco llegó a a entrevistar a sus pintores favoritos para una revista de prestigio, esos pintores eran unos privilegiados. El director nos hace un recorrido por su carrera, pero a su manera, deja fuera esos primeros años donde teníamos al Bowie mod, las primeras bandas y sus primeros singles, solo nos relata como era su barrio de Brixton y como era su familia, la relación con su madre y la de su hermanastro que tanto le enseñó. Todo esto va siendo desgranado por el propio Bowie a través de entrevistas que fue dando a lo largo de su vida, y que el director va metiendo para dar ese enfoque del propio protagonista.


En 1969 cuando edita Space Oddity hace ya una obra maestra de tema que lleva en volandas al disco de ese año y que está bien reflejado tanto la propia canción como las referencias a la misma en años posteriores. A partir de ahí, The man who sold the world, Hunky Dory y sobre todo el ascenso y la caída de Ziggy Stardust y las Arañas de Marte, un disco que es icono del glam-rock, y probablemente y sin temor a equivocarme, uno de los mejores discos de la historia, y porqué no decirlo, de la propia carrera del artista en cuestión son uno de los ejes centrales del film. En esa mítica formación que le acompañaba, estaba compuesta por Mick Ronson (guitarra, piano y coros), Trevor Bolder (bajo) y Mick Woodmansey (batería). El álbum es conceptual y narra la historia de Ziggy Stardust, un extraterrestre bisexual de imagen andrógina que se convierte en estrella del rock, en el que Bowie quiso combinar ciencia ficción y el teatro japonés kabuki. Este personaje fue el primer alter ego de su carrera, al que luego sucederían Aladdin Sane y el Duque Blanco. Hay muchos momentos en vivo de la época de Ziggy Stardust que ocupan buena parte del primer tercio de la cinta.


Otra parte en la que el film hace referencia importante, es la de Berlín. El propio Bowie va contando como quería cambiar y experimentar en otro de esos momentos de cambio y decide llamar a Brian Eno, para él un músico descomunal que le ayudará en ese tránsito y a encontrar lo que andaba buscando. 
En la primera parte de los años 70 se convierte en una estrella indiscutible, por editar discos que pasan a la historia de la música y por romper moldes en todos los sentidos, ya que sus alter-egos y sus imágenes irreverentes, le convierten en un verdadero icono que traspasaba más allá de lo musical. Su melena pelirroja y su adicción a las drogas, todo tipo de escotes, prendas y maquillajes que suponían una ruptura con las normas estéticas, le elevaron a la categoría de ídolo, incluyendo la androginia que hoy fascina las pasarelas, por no hablar de su abierta bisexualidad. Pero si en esa primera mitad de la década setentera, Bowie se convierte en leyenda viva, es en la segunda mitad donde Bowie es más Bowie que nunca, se reinventa y lo borda, sabe evolucionar como pocos, consiguiendo ser único e inimitable. Ya con Young Americans da un giro al soul en 1975, y con Station to station un año después incluso mezclado con aires jazz, pero es sobre todo en 1977 con Low cuando hablamos de una ruptura definitiva con su anterior status, de un viaje a una nueva galaxia musical, de la experimentación a saco, la inmersión en la cultura centroeuropea, la de Berlín y el krautrock.
Es ahí, en terrenos en principio poco propicios para él, donde unido a Brian Eno (que venía de su travesía por el desierto después de dejar Roxy Music) empezará a crear otro universo propio y ser vanguardia absoluta, que no todo el mundo entendió, cosa que a mucha gente le costaba ya que seguían en Ziggy Stardust o Aladdin Sane, pero él iba siempre por delante. En esta segunda parte central del film, quizás mi favorita, el disfrute es absoluto ya que salen imágenes de la época y hay interpretaciones en vivo en el mismo Berlín que te ponen la carne de gallina.


Para el último tercio el director nos muestra todas las facetas del artista, su lado de actor, de pintor y escultor, pero también esa época ochentera donde otro nuevo Bowie lanza Let's dance en 1983 y hace una gira mundial llamada Glass spider tour donde bate records de asistencia y vuelve a reinventarse haciendo bailar a todo el mundo. A partir de aquí referencias a Blackstar y el anuncio (a su manera) de que se iba, pinceledas de discos de los 90 como Outside y Earthling, pero para mi gusto deja sin meterse con discos como Heathen o The next day que son extraordinarios. Habla de su relación con Imán y como le cambió la vida, del flechazo que fue desde el primer momento y su conexión, pero también de esa idea que sobrevuela toda la película por parte del protagonista de que la vida hay que disfrutarla hasta el último momento, y que se nos va muy rápidamente.

Más de cuatro años de trabajo de Brett Morgen apoyándose en el archivo de imágenes y legado autorizado por su familia, aborda la carrera del artista sin utilizar entrevistas convencionales a sus seres queridos para que expliquen quién era Bowie, y lo que hace es hilar años de presentaciones, fragmentos de entrevistas a él, comentarios de fanáticos, etc., con un ritmo muy bueno, mezclando las palabras de propio artista con el poder enorme de su música y las sensaciones que generaba, sin dejar de lado esos momentos en los que el vacío se apoderaba del músico y sus atascos compositivos, que los tuvo.

Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Escenas míticas del cine (CCLII)

7 años tardó James Cameron en dirigir la secuela de Ternimator, titulada Terminator 2: El juicio final en 1991. En este film Sarah Connor, la madre soltera del rebelde John Connor, está ingresada en un psiquiátrico. Unos años antes, un viajero del tiempo le había revelado que su hijo sería el salvador de la humanidad en un futuro dominado por las máquinas. Se convirtió en una especie de guerrera y educó a su hijo en tácticas de supervivencia, por esa razón está recluida en un manicomio, donde sus doctores piensan que cuenta historias inventadas y que está loca. Cuando un nuevo androide mejorado, un T-1000, llega del futuro para asesinar a John (que se mimetiza con los humanos y los copia), un viejo modelo T-800 es enviado para protegerle, este T-800 es el papel que interpreta Arnold Schwarzenegger, y que curiosamente aquí está del lado bueno, no como en la primera que era el malo.
Suele pasar muchas veces que el presupuesto de la segunda parte supera con creces al de la primera, pero el nivel a veces no alcanza, pero no es el caso. Cameron consiguió mantener el mismo tono que en la primera parte, volviendo a cautivar al público con una mezcla similar de acción, ciencia ficción, violencia, suspense y profecías del apocalipsis.
En una escena mítica y con reminiscencias de la primera, el T-800 llega a la tierra y entra desnudo en un bar de moteros, y a uno de ellos que juega al billar le dice que necesita su ropa, sus botas y su moto, el motero le quema el cigarro en la piel al androide, que empieza a repartir estopa hasta conseguir lo que quiere, su salida vestido del garito es muy mítica.


Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Escenas míticas del cine (CCLI)

Como decía ayer, James Cameron hace el guión (junto a Gale Anne Hurd) y dirige The Terminator en 1984, un film donde el eje principal es el conflicto entre la humanidad y la tecnología que en un futuro acabará dominando el mundo. El cineasta, rodea el núcleo de la película con dos factores que serán constantes casi siempre en su filmografía, es decir, una protagonista de fuerte carácter y una sub-trama amorosa de gran incidencia en el transcurso del relato. En esa fortaleza de los personajes de Sarah Connor (Linda Hamilton) y Kyle Reese (Michael Biehn) se basa y sustenta la grandeza de la producción y todo lo que su relación provocará dentro de la historia de la mitología del universo Terminator.
Es el año 2029 y las máquinas dominan el mundo mientras los rebeldes luchan contra ellas con un líder que es John Connor, un hombre nacido en los años 80. Para acabar con dicha rebelión las máquinas deciden enviar al pasado a un robot (Terminator) interpretado por Arnold Schwarzenegger, cuya misión será eliminar a Sarah Connor, la madre de John, y así impedir su nacimiento. Pero en el comienzo de su misión tira de listín telefónico y mata a otras dos Sarahs Connor, antes de ir a por nuestra protagonista, matando a todo aquel o aquella que se pone en su camino, incluidos policías y departamentos enteros.
En otra escena mítica el Terminator va a la tienda de armas Alamo Gun, y pide varias armas al dependiente (Dick Miller), que se las va sacando todas y se hace ilusiones de que ese día trabajará poco ya que tiene un buen comprador, pero cuando tiene todo lo que quiere prueba una de las armas con él.


Os dejo con la mítica escena.

martes, 27 de septiembre de 2022

Escenas míticas del cine (CCL)


James Cameron hace el guión (junto a Gale Anne Hurd) y dirige The Terminator en 1984, un film donde el eje principal es el conflicto entre la humanidad y la tecnología que en un futuro acabará dominando el mundo. El cineasta, rodea el núcleo de la película con dos factores que serán constantes casi siempre en su filmografía, es decir, una protagonista de fuerte carácter y una sub-trama amorosa de gran incidencia en el transcurso del relato. En esa fortaleza de los personajes de Sarah Connor (Linda Hamilton) y Kyle Reese (Michael Biehn) se basa y sustenta la grandeza de la producción y todo lo que su relación provocará dentro de la historia de la mitología del universo Terminator.
Es el año 2029 y las máquinas dominan el mundo mientras los rebeldes luchan contra ellas con un líder que es John Connor, un hombre nacido en los años 80. Para acabar con dicha rebelión las máquinas deciden enviar al pasado a un robot (Terminator) interpretado por Arnold Schwarzenegger, cuya misión será eliminar a Sarah Connor, la madre de John, y así impedir su nacimiento. Pero en el comienzo de su misión tira de listín telefónico y mata a otras dos Sarahs Connor, antes de ir a por nuestra protagonista, matando a todo aquel o aquella que se pone en su camino, incluidos policías y departamentos enteros.
En una escena mítica, su aterrizaje en la tierra empieza con un encontronazo con unos punkis (Bill Paxton, Brian Thompson y Brad Rearden), mientras el robot con apariencia humana está completamente desnudo y quiere que le dejen su ropa, ante la negativa ellos sacan las navajas, pero a Terminator eso no le intimida.


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLXIX)


Como llevo diciendo estos días, en el año 2019 Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix, fue un auténtico peliculón. El actor se dedicó en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hizo de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explica la génesis de este personaje, y le dio una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos.
La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia. 
Ni que decir tiene que Joaquin Phoenix fue premiado con el Oscar y en su mejor momento profesional, dando rienda suelta a su genial improvisación, dejando imágenes y fotogramas de difícil olvido. Otra cuestión es que esta película distaba bastante de la factoría Hollywood, no prima el espectáculo, y eso es algo que hoy en día se agradece por los que amamos el cine. La cuestión está en si Joker es tan atrayente, que puede provocar, y de hecho hace que mucha gente le siga y lo considere un revolucionario antisistema y un líder que lucha contra todo tipo de injusticias, sin olvidarnos de que está muy tocado mentalmente y es un peligro constante. En ese sentido la manera de tratar la violencia en el film, me parece muy importante, teniendo escenas salvajes.


Una escena que se ha convertido en icónica, es la del baile en las pronunciadas y largas escaleras de Arthur ya convertido en Joker, que es realmente espectacular mientras suena Gary Glitter y su Rock and roll, mientras dos policías le persiguen.

Os dejo con la mítica escena.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLVIII)

Como decía ayer, en el año 2019 Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix, fue un auténtico peliculón. El actor se dedicó en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hizo de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explica la génesis de este personaje, y le dio una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos.
La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia. 
Ni que decir tiene que Joaquin Phoenix fue premiado con el Oscar y en su mejor momento profesional, dando rienda suelta a su genial improvisación, dejando imágenes y fotogramas de difícil olvido. Otra cuestión es que esta película distaba bastante de la factoría Hollywood, no prima el espectáculo, y eso es algo que hoy en día se agradece por los que amamos el cine. La cuestión está en si Joker es tan atrayente, que puede provocar, y de hecho hace que mucha gente le siga y lo considere un revolucionario antisistema y un líder que lucha contra todo tipo de injusticias, sin olvidarnos de que está muy tocado mentalmente y es un peligro constante. En ese sentido la manera de tratar la violencia en el film, me parece muy importante, teniendo escenas salvajes.


En una escena memorable, justo después de matar a tiros en el metro a tres tipos que se estaban metiendo con él, Arthur sale corriendo y acaba en unos baños, donde baila y se transforma definitivamente en el Joker, acompañado por la música 
de viola de Hildur Guðnadóttir, una compositora islandesa de Reykjavik, probablemente lo único del film que pueda competir con el trabajo sublime de Phoenix.

Os dejo con la mítica escena.

jueves, 22 de septiembre de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLVII)

En el año 2019 Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix, fue un auténtico peliculón. El actor se dedicó en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hizo de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explica la génesis de este personaje, y le dio una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos.
La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia. 
Ni que decir tiene que Joaquin Phoenix fue premiado con el Oscar y en su mejor momento profesional, dando rienda suelta a su genial improvisación, dejando imágenes y fotogramas de difícil olvido. Otra cuestión es que esta película distaba bastante de la factoría Hollywood, no prima el espectáculo, y eso es algo que hoy en día se agradece por los que amamos el cine. La cuestión está en si Joker es tan atrayente, que puede provocar, y de hecho hace que mucha gente le siga y lo considere un revolucionario antisistema y un líder que lucha contra todo tipo de injusticias, sin olvidarnos de que está muy tocado mentalmente y es un peligro constante. En ese sentido la manera de tratar la violencia en el film, me parece muy importante, teniendo escenas salvajes.

Precisamente en una escena muy impactante Arthur va al programa de Murray Franklin (Robert de Niro) como invitado y donde dice que él fue quien mató a los tres chicos del metro, admitiendo que su vida no es más que una comedia. A partir de ahí suelta un discurso contra la sociedad, que acaba cuando le pega un tiro a Murray.

Os dejo con la mítica escena.

martes, 20 de septiembre de 2022

Bullet train (2022)

David Leitch dirige Bullet train, su nueva película que está basada en la novela de Kôtarô Isaka que ya tuvo una versión teatral japonesa en 2018. Este film es muy entretenido y un pasatiempo del final del verano realmente divertido. De un director que tiene en su ficha películas como John Wick, Atomic Blonde o Deadpool 2, evidentemente te puedes esperar acción, buenas peleas violentas y todo ello salpicado con humor, cosa que hace que rivalice con películas de Marvel o DC en ese sentido (a ver aquí no hay superhérores), aunque a veces tiene ese toque de demasiado ocurrente, es decir, más de lo necesario.


Cinco asesinos a sueldo se encuentran a bordo de un tren bala que viaja de Tokio a Morioka, con unas pocas paradas intermedias. Van descubriendo poco a poco que sus misiones no son ajenas entre sí, que todo está relacionado y que el tren va bastante vacío. La pregunta, que se va viendo en el desarrollo, es quién saldrá vivo del tren y qué les espera en la estación de Kyoto. El protagonista principal es apodado por su jefa Mariquita y Brad Pitt es el encargado de darle vida que tiene muchas inseguridades y una peculiaridad que se verá demostrada a lo largo del film y es su mala suerte, destilando esa bis cómica que tan bien le sienta a uno de los actores más reclamados de Hollywood.


Todo el resto de personalidades con importancia en la trama, participan del lado cómico y la diversión y francamente funciona con momentos realmente divertidos, con diálogos ocurrentes que tienen mucha chispa, que en muchas escenas me remiten a cortes de las películas de Quentin Tarantino, pero con un lenguaje menos palabrotero, ciertamente, aunque en algún momento se sueltan tacos, claro está. Admito que esa es la base de la propuesta y que puede que en algún momento eso agote a algunos espectadores, pero para mí forma parte esencial de la cinta ya que permite diferenciar a los personajes, situarlos, saber que esperamos de ellos y ayuda a crear ese clima para que el desparrame de muerte, violencia y destrucción se asimile hasta con gracia.

David Leitch está realmente grandioso detrás de la cámara, consiguiendo una armonía con los elementos que maneja que no es nada sencillo. Escenas de acción pura que son muy concisas y que tienen mucha contundencia, sin renunciar al gore en varios momentos (hay escenas impactantes), que compensa con la tendencia a lo ligero. Por otro lado el ramillete de estrellas que componen la película es realmente impresionante con Michael Shannon, Sandra Bullock, Aaron Taylor-Johnson, etc., y los actores japonenes como Hiroyuki Sanada. En muchos casos hay cameos en escenas puntuales como los de Channing Tatum, Ryan Reynolds, etc., hasta el propio director tiene un pequeño papel.

En definitiva Bullet train me parece un soplo de aire fresco, un divertimento que hacía falta, con sus momentos salvajes, pero que hace que salgas contento de la sala.

Os dejo con el tráiler de Bullet train.

domingo, 18 de septiembre de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLVI)

En 1985 Mark L. Lester dirige Comando, donde el protagonista es el coronel John Matrix al que da vida Arnol Schwarzenegger, un viejo soldado ex-boina verde que trabajaba en el apasionante mundo de las operaciones especiales, y que está retirado al empezar el film, realmente se le retira para protegerle de todos aquellos que quieren vengarse de él. Está de feliz retiro con su hija Jenny (Alyssa Milano) en un bonito parador de montaña, hasta que su amigo y superior, el general Franklin Kirby (James Olson), llega en helicóptero para informarle de que los miembros de su antiguo comando están siendo asesinados. Comunistas, terroristas, narcotraficantes, nada se sabe a ciencia cierta, el caso es que a partir de ahí se blinda la casa de Matrix, pero un grupo de hombres armados asalta la propiedad, asesinando a los soldados que la custodiaban y secuestrando a Alyssa. En concreto es un dictador sudamericano despiadado y vengativo llamado Arius, pero Matrix hará de esto una nueva misión para recuperar a su hija. 
Una de las mejores películas de acción, por su colección de frases lapidarias, de tiros, golpes y sobre todo por sus curiosidades.
En una escena mítica alcanza a Sully (David Patrick Kelly) y le hace volcar con su coche, y le pregunta que donde está Jenny, pero ha pillado las llaves de un sitio donde sabe que está. Matrix lleva a Sully a un precipicio, y allí lo sujeta boca abajo y le dice: "¿te acuerdas que prometí matarte el último?... (es verdad lo prometiste... dice Sully)... te engañé".


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 12 de septiembre de 2022

War for the Planet of the Apes (2017)

En 2017 Matt Reeves dirige la tercera parte de una trilogía espléndida con La Guerra del Planeta de los Simios. En 2014 el mismo director dirigió la secuela de El origen del planeta de los simios, titulada El amanecer del planeta de los simios. Si recordáis cuando hablé de aquella película, terminaba con la aparición del devastador "virus de los simios" desarrollado en un laboratorio (se veían sus primeras consecuencias en las últimas escenas) y que casi acabó con los humanos, mientras un grupo de simios muy evolucionados y liderados por César, se han convertido en la raza dominante en el planeta, este es el punto de partida de este film. En esa segunda parte y en un ambiente poco menos que apocalíptico, los humanos que han sobrevivido al virus (al que ahora eran inmunes) están a la defensiva y sobreviven en duras condiciones.


Pues bien, aquí César y sus simios son forzados a encarar un conflicto mortal contra un ejército de humanos liderados por un despiadado y brutal Coronel (Woody Harrelson). Después de sufrir pérdidas enormes, César lucha con sus instintos más oscuros en la búsqueda por vengar a su especie. Esto polariza claramente el film, con dos líderes que tienen a todos los suyos bajo su mando de una manera muy definida. Todo lleva a que finalmente haya una lucha entre César y el Coronel, pero cuyas consecuencias podrán en juego el futuro de ambas especies y del mismo planeta.


Pero este film atesora muchos detalles de gran obra, por un lado el cierre de las aventuras de los primates tiene una calidad narrativa, temática y formal de categoría mayor, que mezcla personajes con profundidad moral pero también que sean válidos para el divertimento y atraigan a todo tipo de público. Grandes efectos especiales, una historia que te atrapa desde el inicio y unas escenas de acción tremendas hace que no puedas dejar de parpadear en todo el metraje. Atronador principio, un pequeño respiro en el ecuador del film, para terminar de manera grandiosa, dicen mucho del director y de su obra cohesionada.


La polarización de la que hablaba antes, está muy bien reflejada por César, con un Andy Serkis de nuevo bestial, haciendo las veces de figura mesiánica (no faltan referentes incluso en Jesús y otras figuras bíblicas), totalmente irrepetible, y por contra la del atormentado Coronel que Woody Harrelson borda, y cuya maldad queda explicada perfectamente en una escena donde deja claro el porqué de su actitud, que tiene una causa. Al final son dos caras de la misma moneda, que colisionan movidas por el odio y la revancha. De hecho hasta César verá que tenía más cosas parecidas con su enemigo Koba (en el segundo film) de las que pensaba.
Los referentes en Apocalypse Now son muy evidentes, y quizás con más lejanía a algún western de John Ford.

Os dejo con el tráiler de este gran film.

miércoles, 31 de agosto de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLV)


James Cameron hace el guión (junto a Gale Anne Hurd) y dirige The Terminator en 1984, un film donde el eje principal es el conflicto entre la humanidad y la tecnología que en un futuro acabará dominando el mundo. El cineasta, rodea el núcleo de la película con dos factores que serán constantes casi siempre en su filmografía, es decir, una protagonista de fuerte carácter y una sub-trama amorosa de gran incidencia en el transcurso del relato. En esa fortaleza de los personajes de Sarah Connor (Linda Hamilton) y Kyle Reese (Michael Biehn) se basa y sustenta la grandeza de la producción y todo lo que su relación provocará dentro de la historia de la mitología del universo Terminator.
Es el año 2029 y las máquinas dominan el mundo mientras los rebeldes luchan contra ellas con un líder que es John Connor, un hombre nacido en los años 80. Para acabar con dicha rebelión las máquinas deciden enviar al pasado a un robot (Terminator) interpretado por Arnold Schwarzenegger, cuya misión será eliminar a Sarah Connor, la madre de John, y así impedir su nacimiento. Pero en el comienzo de su misión tira de listín telefónico y mata a otras dos Sarahs Connor, antes de ir a por nuestra protagonista, matando a todo aquel o aquella que se pone en su camino, incluidos policías y departamentos enteros.
En una escena mítica, tras estrellar su coche, Sarah tiene que ayudar a Kyle que está herido a huir a pie, mientras el T-800 al que interpreta Arnold Schwarzenegger sufre el atropello de un trailer, cuyo conductor se para ver su estado, él se recompone y se hace con los mandos del camión y los vuelve a perseguir hasta que ellos se separan y Kyle introduce dinamita en el camión hasta que explota con el T-800 dentro, con muy buenos efectos especiales para la época.


Os dejo con la mítica escena.

martes, 30 de agosto de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLIV)


Ralph Bakshi dirigió en 1992 Cool world, una mezcla de personales reales y dibujos animados. Cuendo el expresidiario y dibujante Jack Deebs, al que daba vida Gabriel Byrne, estaba entre rejas, descubrió un modo de evadirse creando Cool world, una serie de cómics con una voluptuosa protagonista llamada Holli Would. El dibujante acaba siendo prisionero de sus propias fantasías cuando Holli le arrastra a Cool world, con intención de seducirle y así ella convertirse en un ser real. Un duro detective al que interpreta Brad Pitt, que es el otro ser real de Cool world, advierte a Jack de la ley que dice que los Noids (humanos) no pueden tener sexo con los Doodles (dibujos). La carne es más débil que la tinta, ya que Holli acaba adquiriendo forma humana por Kim Basinger en Las Vegas, iniciándose una persecución a través de distintas dimensiones  que amenaza con la destrucción de ambos mundos. La temática, a pesar de tener animación y dibujos, es para adultos lógicamente.
En una escena mítica Jack está en un garito imaginario tumbado, mientras Holli baila y tiene a todos los animalillos del cómic locos (haciendo tonterías), cuando despierta y la ve él también se queda alucinado.


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 29 de agosto de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLIII)

Como decía yer en 1984 Steven Spielberg produce Gremlins que dirige Joe Dante, una película que en su momento causó auténtico furor, teniendo rivales importantes que salieron a la vez como Pesadilla en Elm Street, Indiana Jones y el Templo Maldito, Terminator, Cazafantasmas, Karate Kid, La Historia Interminable, etc.,
Rand (Hoyt Axton) es un viajante que un día regala a su hijo Billy (Zach Galligan) una tierna y extraña criatura, un mogwai. El inocente regalo no iba exento de pequeñas cláusulas o trampitas ya que el cuidado del animal requería tres reglas básicas: no darle de comer después de medianoche, no mojarlo y evitar que le dé la luz del sol. Pero como es lógico esto no se cumple y será el origen de una oleada de gamberradas y fechorías en un pequeño pueblo de Estados Unidos.
Una escena realmente mítica al inicio del film es cuando Billy le enseña el mogwai a su amigo Pete (Corey Feldman) quien comete el error de tirarle encima un frasco de agua, eso provoca que el animal empiece a reproducir nuevos gremlins, el inicio de la locura.


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 28 de agosto de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLII)


En 1984 Steven Spielberg produce Gremlins que dirige Joe Dante, una película que en su momento causó auténtico furor, teniendo rivales importantes que salieron a la vez como Pesadilla en Elm Street, Indiana Jones y el Templo Maldito, Terminator, Cazafantasmas, Karate Kid, La Historia Interminable, etc.,
Rand (Hoyt Axton) es un viajante que un día regala a su hijo Billy (Zach Galligan) una tierna y extraña criatura, un mogwai. El inocente regalo no iba exento de pequeñas cláusulas o trampitas ya que el cuidado del animal requería tres reglas básicas: no darle de comer después de medianoche, no mojarlo y evitar que le dé la luz del sol. Pero como es lógico esto no se cumple y será el origen de una oleada de gamberradas y fechorías en un pequeño pueblo de Estados Unidos.
La escena inicial era en la que Rand iba a la tienda de un chico chino (John Louie), en la parte de abajo estaba el abuelo del chico (Keye Luke). Rand intenta venderle un aparato doméstico de su invención, hasta que escucha un ruido de un animalillo, el mogwai, que interesa a Rand que paga hasta 200 dólares por él, el abuelo se opone, pero al final su nieto le convence y lo compra, siempre con el recordatorio de las tres reglas que debe mantener por el bien del mogwai.


Os dejo con la mítica escena.

jueves, 25 de agosto de 2022

Bandas sonoras míticas del cine (CXXI)


Como llevo diciendo unos días, Jonathan Demme dirige en 1991 El silencio de los corderos, basado en la novela de Thomas Harris que guionizó Ted Tally. Nos cuenta la historia de un asesino en serie llamado "Buffalo Bill" al que el FBI busca de manera algo ineficaz, que mata a sus víctimas, todas adolescentes, después de prepararlas minuciosamente y arrancarles la piel. Ya desde el comienzo nos encontramos con Clarice Starling a la que da vida de forma genial Jodie Foster (que logró el Oscar), una joven, brillante y ambiciosa estudiante de la academia del FBI que es enviada por su superior, Jack Crawford (Scott Glenn), a investigar los casos de asesinato cometidos por el apodado Buffalo Bill. Pero uno de los primeros pasos que da Clarise, bajo las órdenes de Crawford, será entrevistarse con el doctor Hannibal Lecter al que da vida un excelso y muy brillante Anthony Hopkins (recibió el Oscar por ello), un psiquiatra eminente y capaz de realizar los más certeros diagnósticos; pero el doctor Lecter es muy especial, está recluido en el módulo de alta seguridad del Manicomio de Baltimore, acusado de canibalismo, es un gran psiquiatra, pero a la vez un psicópata despiadado.
La banda sonora original corre a cargo de Howard Shore, con añadido de temas puntuales para escenas determinadas de corte pop-rock. La música de Shore, al que también escuché en Seven, es realmente portentosa y se me quedó marcada la escena inicial sin diálogos, donde se suceden los títulos de crédito, en el que va musicando el entrenamiento físico duro de Clarise, hasta que la avisan que tiene que irse.


Os dejo con la música del principio del film, que estremece.

miércoles, 24 de agosto de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLI)


Como decía ayer, Jonathan Demme dirige en 1991 El silencio de los corderos, basado en la novela de Thomas Harris que guionizó Ted Tally. Nos cuenta la historia de un asesino en serie llamado "Buffalo Bill" al que el FBI busca de manera algo ineficaz, que mata a sus víctimas, todas adolescentes, después de prepararlas minuciosamente y arrancarles la piel. Ya desde el comienzo nos encontramos con Clarice Starling a la que da vida de forma genial Jodie Foster (que logró el Oscar), una joven, brillante y ambiciosa estudiante de la academia del FBI que es enviada por su superior, Jack Crawford (Scott Glenn), a investigar los casos de asesinato cometidos por el apodado Buffalo Bill. Pero uno de los primeros pasos que da Clarise, bajo las órdenes de Crawford, será entrevistarse con el doctor Hannibal Lecter al que da vida un excelso y muy brillante Anthony Hopkins (recibió el Oscar por ello), un psiquiatra eminente y capaz de realizar los más certeros diagnósticos; pero el doctor Lecter es muy especial, está recluido en el módulo de alta seguridad del Manicomio de Baltimore, acusado de canibalismo, es un gran psiquiatra, pero a la vez un psicópata despiadado. Esta película está llena de escenas míticas, otra de ellas, es la de la fuga del Doctor Lecter de su prisión en un edificio de Memphis al que le han trasladado, en dicho traslado roba sigilosamente un bolígrafo al Doctor Chilton (Anthony Heald) que le valdrá posteriormente para quitarse las esposas y matar de manera canibal a los dos policías que le custodian, el Sargento Pembry (Alex Coleman) y su compañero el Teniente Boyle (Charles Napier), una de las escenas más salvajes vistas por un servidor en el cine. Precisamente cuando él va con la máscara y se produce el traslado a Memphis tiene una conversación con la senadora Martin (Diane Baker) cuya hija está secuestrada por Buffalo Bill, a la que da detalles para poder atrapar a su captor y a la que suelta una frase lapidaria: "Senadora... me encanta su abrigo".


Os dejo con la mítica escena.

martes, 23 de agosto de 2022

Escenas míticas del cine (CCXL)

Jonathan Demme dirige en 1991 El silencio de los corderos, basado en la novela de Thomas Harris que guionizó Ted Tally. Nos cuenta la historia de un asesino en serie llamado "Buffalo Bill" al que el FBI busca de manera algo ineficaz, que mata a sus víctimas, todas adolescentes, después de prepararlas minuciosamente y arrancarles la piel. Ya desde el comienzo nos encontramos con Clarice Starling a la que da vida de forma genial Jodie Foster (que logró el Oscar), una joven, brillante y ambiciosa estudiante de la academia del FBI que es enviada por su superior, Jack Crawford (Scott Glenn), a investigar los casos de asesinato cometidos por el apodado Buffalo Bill. Pero uno de los primeros pasos que da Clarise, bajo las órdenes de Crawford, será entrevistarse con el doctor Hannibal Lecter al que da vida un excelso y muy brillante Anthony Hopkins (recibió el Oscar por ello), un psiquiatra eminente y capaz de realizar los más certeros diagnósticos; pero el doctor Lecter es muy especial, está recluido en el módulo de alta seguridad del Manicomio de Baltimore, acusado de canibalismo, es un gran psiquiatra, pero a la vez un psicópata despiadado. Ese primer encuentro es una de las mejores escenas de la historia del cine, ya que allí Clarise será consciente del conocimiento asombroso de Lecter acerca del comportamiento humano, junto a una poderosa personalidad que a ella le cautivan, su reacción será establecer con él una ambigua, inquietante y peligrosa relación, eje de todo el film, ya que su salida es confiar en el asesino encerrado que le da pistas.


Os dejo con esa mítica escena.

domingo, 21 de agosto de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXXIX)

En 1984 Joseph Ruben dirige La gran huida, que tenía la difícil misión de competir con películas muy buenas en el mismo año como Pesadilla en Elm Street, Indiana Jones y el Templo Maldito, Terminator, Cazafantasmas, Karate Kid, Gremlins, La Historia Interminable, Conan, el destructor, Calles de fuego, etc., pero esta película con una idea muy buena comenzaba de manera trepidante, bajaba un poco en su parte central debido al guión y tenía un estimable final.
El médico Paul Novotny al que daba vida Max Von Sydow ha entrenado a un joven llamado Alex Gardner (Dennis Quaid) para aparecer en los sueños de otras personas a través de la proyección astral con el fin de solucionar los problemas que esos sueños le producen. Su intención completamente científica, es conocer y diagnosticar los traumas que sufren sus pacientes, pero determinadas fuerzas del mal intentan utilizar ese poder con fines muy distintos. Gardner posee extraordinarias capacidades psíquicas, pero anda algo perdido por la vida haciendo el vago, seduciendo mujeres y apostando a los caballos.
En una escena mítica Bob Blair (Christopher Plummer), el enlace con el gobierno al estar el proyecto sufragado por este, tiene una charla con su amigo el Presidente de los Estados Unidos (Eddie Albert), donde éste le confiesa que sufre terribles pesadillas, lo que le hace no estar muy centrado en la carrera nuclear del país, cosa que podría traer fatales consecuencias. Es por esto, que el presidente accederá a dejarse ayudar por su organización. 


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 14 de agosto de 2022

Bandas sonoras míticas del cine (CXX)

En 1991 la novela Fachada de John Grisham recibió elogios sin precedentes por parte de críticos y lectores a lo largo y ancho de todo el mundo y se convirtió rápidamente en uno de los mejores bestsellers de los últimos años. Grisham vio como su novela servía de base para el guión de la película El informe Pelícano que se estrenaría en 1993, un relato irresistible que dirigió Alan J. Paluka quién también adaptó el guión. A altas horas de una noche de octubre, el anciano y legendario juez liberal del supremo Abe Rosenberg recibe un balazo en la cabeza mientras duerme en su casa de Georgetown, dos horas después Glenn Jensen, el juez más joven y conservador del Tribunal muere estrangulado en un cine de gays, posiblemente por el mismo asesino. Julia Roberts da vida a Darby Shaw, una estudiante de Derecho muy inteligente que escribe un informe en el que analiza las posibles razones de los dos asesinatos de los jueces del Tribunal Supremo. El informe le trae muchos problemas y van a por ella y sólo el periodista Gary Grantham al que interpreta Denzel Washington será quién crea en ella y la ayude, ya que también quiere saber quién está detrás de esos asesinatos. Me parece un brillante thriller policíaco-espionaje-periodístico sobre un fraude que involucra acciones gurbenamentales no lícitas que atentan contra el medio ambiente y afecta al presidente del país. James Horner fue el encargado de hacer la banda sonora y con su sobriedad habitual da el armazón necesario que arropa las escenas.


Os dejo con el Main title.

sábado, 6 de agosto de 2022

Bandas sonoras míticas del cine (CXIX)


Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix vio la luz en 2019 y hubo un antes y un después. Decir que el actor se dedicó en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hace de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explicaba la génesis de este personaje, y le ha dado una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos. Todo ello hizo que recibiera la estatuilla, cosa que me quedó clara desde el primer visionado.
La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia.
Todo esto acompañado por la impecable música de Hildur Guðnadóttir, una compositora islandesa de Reykjavik, probablemente lo único del film que pueda competir con el trabajo sublime de Phoenix.


Os dejo con el tema Call me Joker que cierra la banda sonora.