Como decía el otro día, Roland Emmerich dirige en el año 2000 El Patriota, una buena película ambientada en 1776, en plena Guerra de Independencia entre los colonos de Nueva Inglaterra y las tropas del rey británico Jorge III. En Carolina del Sur, el viudo Benjamin Martin (Mel Gibson) es un heroico soldado en Francia y en la India, que renuncia a combatir para cuidar de sus siete hijos. La pacífica vida de la familia Martin se ve alterada cuando Gabriel (al que da vida Heath Ledger), el hijo mayor, se alista en el ejército, mientras el padre intenta sacar a la prole adelante. Pero, los británicos, al mando del cruel coronel Tavington (Jason Isaacs), llegarán hasta las puertas de su casa poniendo en peligro a toda la familia. Es entonces cuando Benjamin y su hijo encabezan una milicia rebelde contra el poderoso ejército inglés.
En otra gran escena padre e hijo conversan y Gabriel pregunta a Benjamin qué paso en la guerra de los colonos contra los franceses, y le confiesa su responsabilidad en la matanza de franceses y de indios cherokees en Fort Wilderness, porque su hijo le dice que ve como le invitan a beber por lo que allí ocurrió.


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