lunes, 23 de febrero de 2026

Los Tigres (2025)

Alberto Rodríguez dirige su última película Los Tigres, estrenada el 31 de octubre del año pasado, un thriller en el que algo me falla. Conozco bastante la filmografía de este director con buenas o muy buenas películas como Grupo 7 (2012), La isla mínima (2014), El hombre de las mil caras (2016) o Modelo 77 (2022), pero aquí teniendo el material y los actores adecuados el resultado se queda algo a medio camino, algo se ha perdido quizás después de tanta inmersión.
Se nos cuenta la historia de Antonio (al que da vida Antonio de la Torre) y Estrella (a la que encarna Bárbara Lennie) que son hermanos y buceadores. Antonio trabaja como buzo en el puerto, cerca de una petroquímica en Huelva, ella estudia la vida submarina y lo acompaña en cada inmersión vigilando su seguridad. Antonio está separado y tiene dos hijas, pero la precariedad económica le acecha y no le da para ni siquiera pasarle la pensión a su ex-mujer que le denuncia. Pero surge una solución, eso sí con su complicación, ya que al hacer las inmersiones de un petrolero, Antonio descubre un alijo de cocaína que lleva en una escotilla por abajo del casco. Aparentemente es una solución a sus problemas, pero se vuelve una amenaza y seria.


Desde pequeños y por influencia del padre de ambos, los hermanos llevan conectados toda la vida al mar, al submarinismo y es su día a día, siendo conocidos como "Los Tigres" entre el gremio del puerto. Hacen de todo, incluso ayudar a la Guardia Civil en accidentes complicados y rescates. Pero Antonio tiene un problema de salud, que cada vez le provoca más dificultad para realizar las inmersiones. El problema de la película radica por un lado en que muchos diálogos no se entienden, para mi el sonido en el film es deficiente y la vocalización (a pesar del buen intento con el acento) escasea, y por otro lado en que los dos personajes están trazados de manera deslavazada con el personaje de Antonio en el que no se profundiza y en el de Estrella que se le acaba dejando en un segundo plano aunque se le intenta rescatar y darle importancia al final (quitando los toques machistas del jefe de la empresa). Eso provoca que la historia al final no tenga el empaque que podía merecer, y se queda a medias.


Os dejo con el tráiler del film.

domingo, 22 de febrero de 2026

Mejores escenas cómicas del cine (CXX)

Como decía días atrás, en 1979 Mariano Ozores dirige Los Bingueros, quizás y sin temor a equivocarme una de las mejores comedias del cine español de siempre. Nos cuenta la historia de Amadeo Saboya (Andrés Pajares) y Fermín Cejuela (Fernando Esteso), dos personas incapaces de conseguir una estabilidad económica pese a sus empleos y que se ven atraídos por las posibilidades que ofrece el Bingo (muy de moda en nuestro país a finales de los 70 y los 80, diría que hasta finales de esa otra década), quedando atrapados en el juego mutuamente con los efectos negativos que eso conlleva.
Amadeo es un mediocre empleado de banca que nunca tiene visos de alcanzar ese tranquilo nivel económico con el que todo el mundo sueña, Fermín tampoco tiene un gran futuro, en su caso cobra el paro, hace chapuzas vendiendo libros y haciendo contratos de entierros pagados a plazos. Ambos personajes se conocen en la cola de entradas a un local del bingo, les une lo mismo, y deciden probar suerte juntos, incluso al principio se llaman de usted. El vicio les llega pronto y no pueden dejar de acudir, se vuelve un enganche muy fuerte.
Ya absolutamente enganchados compran la figura de un santo para que les de suerte, y tocan los cartones con la bolsa donde lo llevan. Cuando empieza el juego cantan líneas y bingos, ante el estupor y cabreo del resto de jugadores...


Os dejo con la graciosa escena.

sábado, 21 de febrero de 2026

La cena (2025)

Manuel Gómez Pereira dirige esta tragicomedia que resulta un pasatiempo de lo más divertido y que a mí personalmente se me ha pasado volando, buena señal dicen. A este director le recuerdo por películas antiguas suyas como Todos los hombres sois iguales o Boca a Boca. Aquí se vale de un escenario ya conocido y mil veces tratado, el de la Guerra Civil (y basado en aquella obra teatral de 2008 titulada La cena de los generales de José Luis Alonso de Santos), que recién terminada unas dos semanas después, tiene por sorpresa una cena de celebración que tendrá como invitado estelar al General Franco en el Hotel Palace de Madrid y a toda su plana mayor. Se le encarga dicha operación, para que todo esté a gusto del Generalísimo, al joven Teniente Medina (Mario Casas, al que en este film aguanto porque no está mal). Medina llega al Palace y habla con el maitre Genaro, al que da vida un extraordinario Alberto San Juan, que para empezar le dirá que todo el personal de cocina, están detenidos por ser republicanos, pero pide su llegada por un día, para poder preparar la cena ya que son los mejores de Madrid. Medina les salva de ser fusilados con el consentimiento de Alonso (Asier Exteandia). Por si fuera poco, el antiguo comedor del Hotel está convertido en un hospital y los manjares escasean.


Pero las cosas no son tan fáciles y cuando los cocineros llegan a el Hotel, se les dice para lo que se les ha requerido, pero Antón (Antonio Resines) se niega, por lo que es ejecutado por Alonso. Visto que las cosas van muy en serio, el resto de cocineros se pone manos a la obra, hasta que llegan los camareros, que son afines al movimiento, despertándose rencillas viejas entre ellos. Por el medio habrá peticiones constantes como una orquesta, que será la femenina del propio Hotel con su cantante María (Nora Hernández), flores que se "donarán" por parte de la iglesia y por supuesto un menú al gusto del importante invitado y su mujer. Es aquí donde el humor estilo Berlanga sale  bastante, mucho humor negro dentro de un desarrollo coral, donde los secundarios son muy importantes junto a los protagonistas.


El dúo protagonista que forman a la fuerza Genaro Palazón y el Teniente Medina guiará todo el film limando sus asperezas iniciales, ya que de su unión y conjunción saldrá el resultado de todo para bien o para mal. El asunto en principio va todo sobre ruedas, pero en la cocina se traman asuntos que van más allá del menú y que provocarán un desvío del plan previsto. Aún así prima el ingenio y el talante benevolente de los protagonistas, habiendo unas agradecidas notas gastronómicas. Además destapa los secretos, tribulaciones y carencias de unos trabajadores humildes, pero vocacionalmente comprometidos, que se resisten a ser víctimas de la opresión.


Os dejo con el tráiler del film.

martes, 17 de febrero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXXII)

En 1983 Bruce Beresford dirige Gracias y favores (Tender mercies) donde se narra la historia de un maduro cantante de country llamado Mac Sledge, al que da vida Robert Duvall, que está divorciado y le pega a la bebida, de hecho está medio vagabundo, hasta que conoce a una mujer viuda que tiene un hijo y ambos viven en la árida llanura de Texas. Un día Mac se despierta en un remoto motel de Texas y sin dinero para pagar el alojamiento, se ofrece para trabajar a las órdenes de la dueña del establecimiento Rosa Lee (Tess Harper), una joven viuda, que solo le pone una condición al forastero, que abandone el alcohol mientras no haya pagado su cuenta. Con el tiempo Sledge dejará la dependencia de la bebida y logra recuperar el timón de su vida desde la sobriedad, aunque su doloroso pasado le persigue.
El film es una apología del puritanismo (recordemos que es la época de Ronald Reagan que pregonaba un retorno a los valores tradicionales en lo moral) y eso que el director era australiano y que hacía su primer film en EEUU, pero en verdad es una obra sobre la redención, la de una antigua estrella del country venida a menos y que ha sido vencida por el alcoholismo, un tipo de historia que gusta mucho en Hollywood y sobre todo en la Academia, que premió a Robert Duvall con el Óscar por su actuación, al igual que lo haría en 2009 con Jeff Bridges por un papel muy parecido en Crazy Heart, donde curiosamente Robert Duvall interpretaba otro papel también.
En una escena mítica Mac canta en una fiesta un tema country mientras Rosa Lee y su hijo disfrutan de la actuación.
Sirva esta entrada en homenaje a Robert Duvall, distinguido y gran actor que murió este pasado 15 de febrero a los 95 años y que participó en films tan notables como El Padrino I y II (haciendo de Tom Hagen el abogado de los Corleone), Joe Kidd (haciendo de Frank Harland con Clint Eastwood), Apocalypse Now (haciendo del Coronel Kilgore), Días de trueno (como Harry Hogge), Un día de furia (haciendo del oficial de policía Pendergast), Open Range (como Jefe Spearman), etc.,


Os dejo con la mítica escena de Gracias y favores donde el propio Robert canta.

lunes, 16 de febrero de 2026

Mejores escenas cómicas del cine (CXIX)

En 1979 Mariano Ozores dirige Los Bingueros, quizás y sin temor a equivocarme una de las mejores comedias del cine español de siempre. Nos cuenta la historia de Amadeo Saboya (Andrés Pajares) y Fermín Cejuela (Fernando Esteso), dos personas incapaces de conseguir una estabilidad económica pese a sus empleos y que se ven atraídos por las posibilidades que ofrece el Bingo (muy de moda en nuestro país a finales de los 70 y los 80, diría que hasta finales de esa otra década), quedando atrapados en el juego mutuamente con los efectos negativos que eso conlleva.
Amadeo es un mediocre empleado de banca que nunca tiene visos de alcanzar ese tranquilo nivel económico con el que todo el mundo sueña, Fermín tampoco tiene un gran futuro, en su caso cobra el paro, hace chapuzas vendiendo libros y haciendo contratos de entierros pagados a plazos. Ambos personajes se conocen en la cola de entradas a un local del bingo, les une lo mismo, y deciden probar suerte juntos, incluso al principio se llaman de usted. El vicio les llega pronto y no pueden dejar de acudir, se vuelve un enganche muy fuerte.
Como en todo en la vida al principio, la suerte les sonríe, "el enganche", y hacen su primera línea... que Fermín de los nervios canta como "Hilera", absolutamente chanante.
Fernando Esteso, zaragozano de nacimiento, se nos fue el 1 de febrero, sirva de homenaje esta entrada a este gran cómico.


Os dejo con la escena cómica.

sábado, 31 de enero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXXI)

Como decía ayer, Sylvester Stallone es un caso casi único en el mundo del cine. Su primer guión fue llevado a la pantalla en 1976, Rocky, dirigido por John G. Avildsen, una crítica al sueño americano, ese "American way of life" vestido de alabanza. A lo largo de la historia, ya se habían hecho películas sobre boxeo en el cine, donde el denominador común son historias de lucha y superación personal, con personajes de vidas inestables que han hecho de este deporte, un vehículo ideal para reorientar sus vidas hacia algo más próspero.
Rocky Balboa es un boxeador de origen italiano, demasiado mayor para lograr ya nada y medio retirado, ya que es un fracasado, y se le tiene por un sonado que malvive con combates esporádicos que le da para vivir a duras penas, además de trabajar cobrando deudas para un prestamista llamado Gazzo (Joe Spinell), mientras los chicos del barrio se ríen de él y sus ridículos discursos. Su mejor amigo es Paulie (Burt Young), un borracho que vive pegado a una botella de four roses y trabaja en unos almacenes de carne, cuya hermana Adrian (Talia Shire) es el amor platónico de Rocky. Pero América da oportunidades hasta al mayor tarugo, o al mayor defenestrado, y es por un capricho del destino que a Rocky se le presenta la oportunidad de pelear con el campeón mundial de los pesos pesados, Apollo Creed (Carl Weathers) y optar al título. Al principio Rocky piensa en que sólo le reclaman para ser sparring del campeón, pero le dejan claro que no, que va a pelear y es la oportunidad de su vida, ese tren que sólo pasa una vez en la vida. Es por esto, que Rocky cambiará su vida y se entrenará hasta la extenuación para aprovechar dicha oportunidad.
En otra escena mítica a Rocky le proponen una entrevista y el sitio elegido es la empresa de carnes donde trabaja su cuñado Paulie (Burt Young). La entrevistadora de TV (Diana Lewis) ignora a Paulie y se centra en Rocky que después de contestar a la pregunta de como se entrena en un frigorífico, empieza a golpear a los enormes trozos de carne...


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 30 de enero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXX)


Sylvester Stallone es un caso casi único en el mundo del cine. Su primer guión fue llevado a la pantalla en 1976, Rocky, dirigido por John G. Avildsen, una crítica al sueño americano, ese "American way of life" vestido de alabanza. A lo largo de la historia, ya se habían hecho películas sobre boxeo en el cine, donde el denominador común son historias de lucha y superación personal, con personajes de vidas inestables que han hecho de este deporte, un vehículo ideal para reorientar sus vidas hacia algo más próspero.
Rocky Balboa es un boxeador de origen italiano, demasiado mayor para lograr ya nada y medio retirado, ya que es un fracasado, y se le tiene por un sonado que malvive con combates esporádicos que le da para vivir a duras penas, además de trabajar cobrando deudas para un prestamista llamado Gazzo (Joe Spinell), mientras los chicos del barrio se ríen de él y sus ridículos discursos. Su mejor amigo es Paulie (Burt Young), un borracho que vive pegado a una botella de four roses y trabaja en unos almacenes de carne, cuya hermana Adrian (Talia Shire) es el amor platónico de Rocky. Pero América da oportunidades hasta al mayor tarugo, o al mayor defenestrado, y es por un capricho del destino que a Rocky se le presenta la oportunidad de pelear con el campeón mundial de los pesos pesados, Apollo Creed (Carl Weathers) y optar al título. Al principio Rocky piensa en que sólo le reclaman para ser sparring del campeón, pero le dejan claro que no, que va a pelear y es la oportunidad de su vida, ese tren que sólo pasa una vez en la vida. Es por esto, que Rocky cambiará su vida y se entrenará hasta la extenuación para aprovechar dicha oportunidad.
En una escena mítica Rocky visita el lugar de la pelea y se da cuenta que el dibujo suyo, tiene el pantalón equivocado a como él vestirá en el combate, estaba al revés, y se lo dice al promotor del combate George "Miles" Jergens (Thayer David) que le contesta que eso no tiene importancia, para luego marcharse el púgil mientras suena la música de piano melancólica.


Os dejo con la mítica escena.

jueves, 29 de enero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXIX)

Como decía ayer, los hermanos Joel y Ethan Coen dirigieron en 2007 el film No es país para viejos y que estaba basado en la novela de Cormac McCarthy. La historia se desarrolla en 1980, en la frontera de Texas y Nuevo Mexico, en un lugar indeterminado, donde Llewelyn Moss, al que da vida Josh Brolin, es un cazador de antílopes que no tiene lo que se dice un buen día de caza, no atina con un antílope. Sigue caminando y descubre a unos hombres acribillados a balazos, un cargamento de heroína y dos millones de dólares en efectivo. Es el comienzo de un thriller o western moderno o incluso renovado ejemplo de novela negra.
Esa primera escena define el film, y es realmente mítica ya que a partir de ahí y sin pensárselo dos veces Moss decide coger el dinero y construir un futuro mejor para él y su mujer. Se inicia entonces una huida a contrarreloj en la que Moss es la presa tras la que van varios cazadores. Carson Wells (Woody Harrelson) es un ex-agente de las Fuerzas Especiales contratado por un cártel, Anton Chigurh (Javier Bardem) es un asesino a sueldo cuya misión (que es recuperar el dinero robado y devolvérselo a sus jefes) es sólo una excusa para matar de forma fría, implacable e indiscriminada, y Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones) es un veterano sheriff al que a pesar de estar de vuelta de todo, la situación a la que se enfrenta parece que se le escapa de las manos.
En otra escena mítica Chigurh echa gasolina en una estación de servicio, va a pagar al propietario de la estación, pero en la conversación con él, le pregunta si ha pillado lluvia por el camino porque ha visto que el coche tiene matrícula de Dallas, algo que molesta o irrita a Chigurh, y a partir de ahí todo deriva por donde él quiere hasta el punto de que obliga al hombre a elegir cara o cruz de una moneda antigua, para decidir si lo mata o no, al final elige cara y se salva...


Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 28 de enero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXVIII)

Los hermanos Joel y Ethan Coen dirigieron en 2007 el film No es país para viejos y que estaba basado en la novela de Cormac McCarthy. La historia se desarrolla en 1980, en la frontera de Texas y Nuevo Mexico, en un lugar indeterminado, donde Llewelyn Moss, al que da vida Josh Brolin, es un cazador de antílopes que no tiene lo que se dice un buen día de caza, no atina con un antílope. Sigue caminando y descubre a unos hombres acribillados a balazos, un cargamento de heroína y dos millones de dólares en efectivo. Es el comienzo de un thriller o western moderno o incluso renovado ejemplo de novela negra.
Esa primera escena define el film, y es realmente mítica ya que a partir de ahí y sin pensárselo dos veces Moss decide coger el dinero y construir un futuro mejor para él y su mujer. Se inicia entonces una huida a contrarreloj en la que Moss es la presa tras la que van varios cazadores. Carson Wells (Woody Harrelson) es un ex-agente de las Fuerzas Especiales contratado por un cártel, Anton Chigurh (Javier Bardem) es un asesino a sueldo cuya misión (que es recuperar el dinero robado y devolvérselo a sus jefes) es sólo una excusa para matar de forma fría, implacable e indiscriminada, y Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones) es un veterano sheriff al que a pesar de estar de vuelta de todo, la situación a la que se enfrenta parece que se le escapa de las manos.


Os dejo con esa primera y mítica escena del film.

lunes, 26 de enero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXVII)


Como decía ayer, en 1974 John Guillermin e Irwin Allen dirigen El coloso en llamas. En una época en la que proliferaban películas de catástrofes, esta en concreto reunió a un buen número de actores de primer nivel y que se había iniciado con La Aventura del Poseidón. Aquí se nos cuenta como las autoridades y personajes más importantes de San Francisco se encuentran en la fiesta de inauguración de un nuevo rascacielos de 138 plantas. Mientras los invitados disfrutan de la fiesta, que se celebra en el último piso del edificio, un suceso fortuito desencadena la tragedia, se trata de un cortocircuito en un cuarto trastero del piso 81, lo que provoca un incendio que comienza a expandirse a gran velocidad. El arquitecto Doug Roberts, al que da vida Paul Newman, había avisado de que se debía poner otro tipo de cables de más alta especificación, pero no le hicieron caso, era el viejo desafío del ser humano intentando tocar el cielo con una torre de acero, cemento y cristal, que se convierte en una trampa mortal para la envidia y la ambición mal enfocadas, sin hacer las cosas como dios manda y provocando una gran tragedia. Es entonces cuando entra en acción el cuerpo de bomberos encabezado por Michael O'Hallorhan, al que daba vida Steve McQueen, quien plantea el peligro de hacer edificios tan altos que complica la labor de los bomberos. 
En otra escena mítica Doug Roberts va a visitar a Roger Simmons (Richard Chamberlain), hijo político de James Duncan (William Holden) el constructor, quien para ahorrar gastos no utiliza ni los sistemas ni las medidas de seguridad aconsejadas por Roberts que necesitaba un coloso de tal magnitud, lo que provocará el incendio el día de la inauguración. La escena es tensa y llena de reproches entre ambos, muy clarificativa de todo lo que vendrá después.


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 25 de enero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXVI)

En 1974 John Guillermin e Irwin Allen dirigen El coloso en llamas. En una época en la que proliferaban películas de catástrofes, esta en concreto reunió a un buen número de actores de primer nivel y que se había iniciado con La Aventura del Poseidón. Aquí se nos cuenta como las autoridades y personajes más importantes de San Francisco se encuentran en la fiesta de inauguración de un nuevo rascacielos de 138 plantas. Mientras los invitados disfrutan de la fiesta, que se celebra en el último piso del edificio, un suceso fortuito desencadena la tragedia, se trata de un cortocircuito en un cuarto trastero del piso 81, lo que provoca un incendio que comienza a expandirse a gran velocidad. El arquitecto Doug Roberts, al que da vida Paul Newman, había avisado de que se debía poner otro tipo de cables de más alta especificación, pero no le hicieron caso, era el viejo desafío del ser humano intentando tocar el cielo con una torre de acero, cemento y cristal, que se convierte en una trampa mortal para la envidia y la ambición mal enfocadas, sin hacer las cosas como dios manda y provocando una gran tragedia. Es entonces cuando entra en acción el cuerpo de bomberos encabezado por Michael O'Hallorhan, al que daba vida Steve McQueen, quien plantea el peligro de hacer edificios tan altos que complica la labor de los bomberos.
En una escena mítica el jefe de bomberos le dice a Roberts que no utilicen el ascensor express, Doug llama arriba y lo comunica. Entonces el dueño del edificio Jim Duncan (William Holden) habla a todos los integrantes de la fiesta y les pide no utilizar ese ascensor, pero después de la charla se abren las puertas del mismo, y los que hay cerca se meten dentro y se cierra...


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 24 de enero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXV)

Como decía hace unos días, En 1960 George Pal llevó a la gran pantalla la novela mítica de H. G. Wells La máquina del tiempo, titulada aquí como El tiempo en sus manos. Esa novela fue la primera que trató el tema del viaje temporal de una forma seria, hablamos de 1895, y en el que mezclaba la crítica social, la aventura y el suspense. Esta película se incluye, por su año de salida, en la primera mitad de la década de los sesenta, donde ocurrió algo curioso dentro del ámbito del cine de ciencia-ficción, y era como si el tiempo se moviera hacia adelante y hacia atrás simultáneamente, La gran sorpresa o Robinson Crusoe en Marte dan fe de ello.
El productor George Pal había llevado al cine La guerra de los mundos en 1953 con excelentes resultados, así los herederos de Wells quedaron muy satisfechos con esa actualización, por lo que le ofrecieron los derechos de cualquier otra novela del escritor, y Pal eligió "La máquina del tiempo", una alegoría socialista muy bien disfrazada de aventura, a la que quitó el sentido político con la ayuda de su guionista David Duncan, pero manteniendo la trama general muy fiel a la original. Sin embargo a Pal le costó, hasta 1958 no encontró un estudio que le financiara el proyecto, y además ya había dado el salto de productor a director.
La historia se cuenta en 1899 en Inglaterra, donde un científico e inventor H. George Wells, al que da vida el soberbio Rod Taylor, construye un vehículo que le permite viajar a través del tiempo, lo que él llama la cuarta dimensión. Con esa máquina emprenderá un viaje alucinante a través de los siglos y es testigo, entre otros acontecimientos de la I Guerra Mundial, la II Guerra Mundial, e incluso de un holocausto atómico en 1966, del que sale ileso. Pero su último destino es un paradisíaco lugar del futuro, cuyas gentes viven en el año 802.701, en el que vive una increíble aventura, donde los Morlocks tienen sometidos a los Eloi. Los Eloi son bastante extraños y son bastante incultos, comiendo con ellos se da cuenta de que están totalmente perdidos, no tienen leyes, no trabajan, y se da cuenta de que los libros están destruidos y son polvo...


Os dejo con la mítica escena.

jueves, 22 de enero de 2026

Bandas sonoras míticas del cine (CCXII)


Como decía ayer, Ryan Coogler dirige Los Pecadores, una film que acaba de batir récords de nominaciones a los Óscars con dieciséis, nada más y nada menos. A Coogler le conocía por cintas como Creed o Black Panther, pero es con este film con el que ha hecho su trabajo más personal y enteramente suyo. Mucho había escuchado de la película, pero hasta que la ves no te das cuenta de que no tiene una fácil clasificación, algo que últimamente es difícil de ver en una superproducción. Ante todo esta cinta tiene su base en la experiencia negra en Estados Unidos, pero no exenta de entretenimiento que se mezcla con el terror y el thriller de acción, todo muy bien combinado, que consigue un resultado que la crítica ha puesto por las nubes. Ciertamente hay una parte de la película que recuerda a alguna epopeya tarantinesca, y siendo bastante excesiva en muchos momentos consigue ser genuina. Se trata de un film sutil a la vez que brutal, visualmente espectacular y un deleite para los oídos, con el blues como base de todo.
La historia está ambientada en los años 30, en la que la Ley Seca imperaba en Estados Unidos, pero como es sabido, eso no impedía el contrabando de alcohol y su consumo a espaldas de la ley. Las comunidades afroamericanas son perseguidas por el Ku Klux Klan y los trabajadores negros cultivan el algodón en las plantaciones. En los estados sureños, Misisipi, en concreto en Clarksdale donde se ambienta el film, la vida no es sencilla para estas personas, que sobreviven con lo poco que tienen. Allí se mezclan superstición y religión, vudú y chamanes, tradición y las creencias... todo ello dentro de una cultura que bulle en sus venas y se transmite de generación en generación, pero que tiene a la música blues como el auténtico pegamento de unión de todos ellos y que forma parte de su esencia. Sammie Moore (al que da vida Miles Caton), es el hijo del pastor y quiere ser músico (además se le da bien), un camino que no todos ven correcto, el primero su padre, así empieza la historia, en una iglesia, un chaval con una guitarra en las manos, ¿será la música del diablo o la libertad?
El actor fetiche de Coogler, Michael B. Jordan realiza dos papeles, Smoke y Stack, hermanos que se hacen llamar "los gemelos" personajes que recuerdan hasta que punto había que llegar para que no te pasaran por encima en esa época. Vuelven de Chicago adinerados a su pueblo, y quieren montar un local de blues, para ello compran un viejo aserradero a un blanco.
La música obviamente es muy importante en todo el film, y la banda sonora corre a cargo de Ludwig Göransson al que yo conocía por su trabajo en Oppenheimer de Christopher Nolan, y aquí hace un gran trabajo, donde a parte de componer varias piezas, conduce a muchos de los actores que interpretan temas.
Uno de los temas que él compone es Flames of fortune que tiene a Don Toliver como cantante.


Os dejo con Flames of fortune.

miércoles, 21 de enero de 2026

Sinners (2025)

Ryan Coogler dirige Los Pecadores, una film que acaba de batir récords de nominaciones a los Óscars con dieciséis, nada más y nada menos. A Coogler le conocía por cintas como Creed o Black Panther, pero es con este film con el que ha hecho su trabajo más personal y enteramente suyo. Mucho había escuchado de la película, pero hasta que la ves no te das cuenta de que no tiene una fácil clasificación, algo que últimamente es difícil de ver en una superproducción. Ante todo esta cinta tiene su base en la experiencia negra en Estados Unidos, pero no exenta de entretenimiento que se mezcla con el terror y el thriller de acción, todo muy bien combinado, que consigue un resultado que la crítica ha puesto por las nubes. Ciertamente hay una parte de la película que recuerda a alguna epopeya tarantinesca, y siendo bastante excesiva en muchos momentos consigue ser genuina. Se trata de un film sutil a la vez que brutal, visualmente espectacular y un deleite para los oídos, con el blues como base de todo.


La historia está ambientada en los años 30, en la que la Ley Seca imperaba en Estados Unidos, pero como es sabido, eso no impedía el contrabando de alcohol y su consumo a espaldas de la ley. Las comunidades afroamericanas son perseguidas por el Ku Klux Klan y los trabajadores negros cultivan el algodón en las plantaciones. En los estados sureños, Misisipi, en concreto en Clarksdale donde se ambienta el film, la vida no es sencilla para estas personas, que sobreviven con lo poco que tienen. Allí se mezclan superstición y religión, vudú y chamanes, tradición y las creencias... todo ello dentro de una cultura que bulle en sus venas y se transmite de generación en generación, pero que tiene a la música blues como el auténtico pegamento de unión de todos ellos y que forma parte de su esencia. Sammie Moore (al que da vida Miles Caton), es el hijo del pastor y quiere ser músico (además se le da bien), un camino que no todos ven correcto, el primero su padre, así empieza la historia, en una iglesia, un chaval con una guitarra en las manos, ¿será la música del diablo o la libertad?
El actor fetiche de Coogler, Michael B. Jordan realiza dos papeles, Smoke y Stack, hermanos que se hacen llamar "los gemelos" personajes que recuerdan hasta que punto había que llegar para que no te pasaran por encima en esa época. Vuelven de Chicago adinerados a su pueblo, y quieren montar un local de blues, para ello compran un viejo aserradero a un blanco.


Cierto es que el film tiene dos partes diferenciadas, con una especie de interludio o unión hacia la mitad donde parece que por un momento se pierde algo de la perspectiva, quizás quitaría esos diez minutos de metraje sobrantes desde mi modesto punto de vista. En la primera parte cuando la fiesta está en su esplendor, es la máxima expresión de la libertad para la comunidad negra y en una escena al principio muy chocante, el músico entona una canción y la secuencia cruza la sala de baile mezclando sonidos de distintas épocas y pueblos. Ojo el film no es un musical, aunque tiene partes donde pudiera parecerlo, simplemente va con la historia.
En la segunda parte lo sobrenatural se adueña del film, y hay un evidente cambio de género. la llegada de un extraño músico irlandés Remmick (Jack O'Connell) lo cambiará todo. Se adueñan el terror, el sexo, la acción, etc., y sin olvidar el componente social tan importante en el film.
Por cierto, es interesante recalcar que hay que ver la película incluidos los títulos de crédito, con una escena última realmente apabullante.


Os dejo con el tráiler de un film que creo que no te deja indiferente.

sábado, 10 de enero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXIV)

En 1960 George Pal llevó a la gran pantalla la novela mítica de H. G. Wells La máquina del tiempo, titulada aquí como El tiempo en sus manos. Esa novela fue la primera que trató el tema del viaje temporal de una forma seria, hablamos de 1895, y en el que mezclaba la crítica social, la aventura y el suspense. Esta película se incluye, por su año de salida, en la primera mitad de la década de los sesenta, donde ocurrió algo curioso dentro del ámbito del cine de ciencia-ficción, y era como si el tiempo se moviera hacia adelante y hacia atrás simultáneamente, La gran sorpresa o Robinson Crusoe en Marte dan fe de ello.
El productor George Pal había llevado al cine La guerra de los mundos en 1953 con excelentes resultados, así los herederos de Wells quedaron muy satisfechos con esa actualización, por lo que le ofrecieron los derechos de cualquier otra novela del escritor, y Pal eligió "La máquina del tiempo", una alegoría socialista muy bien disfrazada de aventura, a la que quitó el sentido político con la ayuda de su guionista David Duncan, pero manteniendo la trama general muy fiel a la original. Sin embargo a Pal le costó, hasta 1958 no encontró un estudio que le financiara el proyecto, y además ya había dado el salto de productor a director.
La historia se cuenta en 1899 en Inglaterra, donde un científico e inventor H. George Wells, al que da vida el soberbio Rod Taylor, construye un vehículo que le permite viajar a través del tiempo, lo que él llama la cuarta dimensión. Con esa máquina emprenderá un viaje alucinante a través de los siglos y es testigo, entre otros acontecimientos de la I Guerra Mundial, la II Guerra Mundial, e incluso de un holocausto atómico en 1966, del que sale ileso. Pero su último destino es un paradisíaco lugar del futuro, cuyas gentes viven en el año 802.701, en el que vive una increíble aventura, donde los Morlocks tienen sometidos a los Eloi.
Pero antes de todo eso, y en una escena mítica, el protagonista explica a sus amigos David Filby (Alan Young), el Doctor Phillip Hillyer (Sebastian Cabot), Anthony Bridewell (Tom Helmore) y Walter Kemp (Whit Bissell), su proyecto que les presenta en una maqueta, como él dice es un experimento que le hará viajar a través del tiempo y en donde espera encontrar respuesta a una duda que le invade, ¿puede el hombre controlar su destino?


Os dejo con la mítica escena.