En 1976 John Schlesinger dirige Marathon Man que nos cuenta la historia de Babe Levy, al que da vida Dustin Hoffman, un universitario que está haciendo el doctorado en la Universidad de Columbia y que pasa parte de su tiempo libre preparándose para correr maratones. Conoce a Elsa Opel (Marthe Keller), una extraña mujer suiza con la que inicia una relación amorosa. A su vez recibe la visita de su hermano Henry "Doc" (Roy Schreider), y ambas cosas serán la piedra de toque de una muy peligrosa trama en la que Babe se verá angustiosamente atrapado y cuestionando todo lo que creía saber sobre las personas a las que quiere. También vive algo atormentado y obsesionado por el suicidio de su padre veinte años atrás.
Pero el auténtico tema del film es la pervivencia de los nazis en Sudamérica y Norteamérica y los trucos que las naciones supuestamente democráticas tienen con ellos.
En una escena mítica, conocida también como "la escena del dentista", Babe es torturado por Christian Szell (Laurence Olivier, muy difícil de reconocer, tenía ya cáncer), un criminal nazi apodado El Ángel Blanco (Der Weiße Engel), claramente inspirado en Josef Mengele, que tiene que abandonar su escondrijo en Sudamérica por temor a que los diamantes que él expolió a los judíos, le sean a su vez robados. Después de que Szell asesine a Doc, un agente secreto del gobierno y hermano de Babe, hace que sus secuaces los secuestren para averiguar que pudo haberle dicho de los diamantes antes de morir, esgrimiendo la famosa frase: ¿están a salvo?. Obviamente Babe no tiene ni idea de nada, ni de lo que Szell le pregunta, ni de la situación.
Os dejo con la mítica escena.


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