Gabriele Muccino dirige en 2006 En busca de la felicidad, que nos presenta a Chris Gardner, a quien da vida Will Smith, un padre de familia sometido a una gran presión financiera ya que, pese a que su mujer hace doble turno, él intenta vender con muy poco éxito un innovador escáner portátil en cuyas unidades ha invertido todo su dinero con el fin de salir adelante, y no pueden ni llegar a fin de mes ni pagar el alquiler de su piso, ni la guardería de su pequeño hijo Christopher, interpretado por Jaden Smith. Después de muchos intentos de vender el escáner, Chris acaba frente a un edificio de oficinas donde los hombres, todo ellos trajeados, entra y salen sonrientes, montándose en lujosos coches, descubriendo que es una empresa que se dedica a invertir en bolsa, algo para lo que, según le dicen, no hace falta formación específica, solo don de gentes para conseguir inversores.
Su mujer Linda, no aguanta más y se separan, y después de un largo tira y afloja, Chris consigue quedarse con la custodia del niño, a pesar de que por impago les echan del piso. Él se vuelca en conseguir su trabajo en la empresa inversora de bolsa, pero a ese contratiempo de la vivienda se le unirá (cosa con la que no contaba) que deberá superar un curso de un mes, sin sueldo y ser el mejor de los veinte candidatos para obtener el contrato.
En una escena mítica, el jefe de la empresa Martin Frohm (James Karen) le llama al despacho el último día de prácticas, para lo que Chris se ha puesto una bonita camisa, temiéndose que le van a dar una despedida sin vuelta, pero es todo lo contrario, es el elegido, su cara de ojos llorosos lo dice todo, su nerviosismo y luego su salida a la calle festejando para sí su gran logro.


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