Desde hace ya un tiempo tengo pendientes tres películas españolas de 2019, que fueron las que se hicieron con casi todos los premios en la pasada gala de los Goya, y voy empezando a verlas.
Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga dirigen La Trinchera Infinita, un film basado en hechos reales sobre los personajes llamados topos, gentes que se refugiaron en los hogares familiares durante la guerra civil y el régimen franquista, en este caso centrados en uno de esos casos en concreto, el de Higinio, interpretado por un fantástico Antonio de La Torre y su mujer Rosa a la que da vida una maravillosa Belén Cuesta, que recibió un merecido Goya por el trabajo.
Es este un asunto hasta ahora poco abordado en el cine español, siempre se han hecho películas acerca de la guerra civil y sus consecuencias, y muchas de ellas con la figura del dictador siempre merodeando, y algunas incluso en tono cómico (La Vaquilla se me viene a la memoria). En este caso concreto que se nos cuenta, Higinio y Rosa llevan pocos meses casados y estalla la guerra, y en el pueblo andaluz donde viven les pilla en zona nacional. Todas las rencillas acumuladas en meses y años salen a la luz, y las venganzas personales se multiplican señalando con el dedo al vecino que no comulga o simplemente al que habló más de la cuenta o hizo algo que causó dolor. Unos se rinden, otros se cambian de bando para sobrevivir, pero los que siguen pensando igual intentan salir adelante.
Los soplos a los soldados o guardias civiles se multiplican y los perseguidos huyen cada uno como puede, y por donde pueden. En el caso concreto de Higinio, concejal del pueblo, se inicia una persecución que le tiene de protagonista, y es aquí, cámara en mano, como los directores con secuencias de vertiginoso ritmo, empiezan el primer tramo, creando en el espectador una sensación de agobio que tiene una puesta en escena muy concisa y potente. Después de librar la muerte de cerca y herido, regresa a casa para recluirse en un agujero que había creado en su propia vivienda, indetectable en los registros.
Es ahí, donde se establece para todos a partir de ese momento, el escenario de la película. Es un momento de cambio en la historia del pueblo y del país, ya que los que antes mandaban ahora están por debajo y se inicia un sufrimiento terrible. A partir de entonces, se suceden una serie de acontecimientos que irán desgranando la dura vida de los dos, bajando algo el ritmo, pero donde se nos cuenta cómo el paso del tiempo y las situaciones que van sucediendo afectan a la vida del matrimonio. Cuando la pareja parece estabilizada, empieza a resquebrajarse su sólido amor, todo ello ocasionado por los años de confinamiento, algo que afecta al comportamiento de él, que se va volviendo más huraño y desconfiado.
Primero en su casa, luego en el falso hueco de la pared que le hacen en la casa de su padre, Higinio ve pasar la vida ante él, y los años del Franquismo. Va teniendo información de todo lo que va sucediendo, primero la Segunda Guerra Mundial, de quién vence, luego de lo que va pasando en España, mientras que la realidad de su propio país, va perdiendo peso y se desvanece. Mientras, su mujer Rosa cose y cose para sacarlos adelante mientras sigue ocultando a su marido, mintiendo cuando le preguntan por el pueblo. La llegada de un tercer personaje a la familia, altera el relato del paso del tiempo, y el sentimiento de lucha inicial de joven, se va tornando en desgaste y desgana, a parte del síndrome que se va generando en él, que provoca que su salida de la guarida no sea sencilla. Más de 30 años viendo la vida pasar por sus ojos desde un escondite, supone demasiado tiempo, tanto que cuando llega la amnistía en 1969, él sigue con miedo y temor a salir, porque no se lo cree.
En definitiva, un film que transmite en todo momento el tono asfixiante del protagonista y su mujer, primando las emociones de sus personajes con los que te implicas casi sin querer. Y por último una película que tiene un gran cierre, cosa que últimamente hecho en falta en algunas cintas que parece que no se curran los finales.
Os dejo con el tráiler de esta gran cinta llamada La Trinchera Infinita.
Gabriel Ochoa Peris dirige este corto llamado Triple. Nos cuenta la historia de una joven y un hombre de mediana edad, que son vecinos, y que hablan en unas escaleras de acceso a una pista deportiva en una típica tarde de verano. La conversación es amena y hablan de muchas cosas, hasta que ella empieza a contar algunas un tanto comprometedoras, a las que él reacciona con asombro, ella sigue hilando e hilando y el sigue alucinando y alucinando... la gente inventando historias es increíble...
Álex Sanz dirige este corto con un tema de bastante actualidad, como es el de mucha gente que en vez de ir al cine, el teatro o a cenar, se queda en casa viendo el canal Netflix, o bien película o bien serie. En este caso concreto estamos con una pareja, interpretados por Teresa Hernando y Jorge López, que están decidiendo que van a ver, y hay indecisiones, que si esta serie, que si esta película..., hasta que la cosa se van poniendo tensa y empiezan los reproches, y sale el tema candente de la relación, todo iba de muy buen rollo... hasta que se tuerce.
Mel Gibson dirige Apocalypto en 2006, su cuarta película como director. Se trata de un film impresionante de principio a fin, en una historia ambientada en la época del Imperio Maya. En unos años en los que los efectos especiales dentro del celuloide eran dominantes ya, el australiano hace una película extraordinaria y de una calidad soberbia, de esas que te hacen vibrar en el patio de butacas y te estremecen, hasta tal punto de identificarte con el protagonista, interpretado de manera tremenda por un hasta entonces desconocido Rudy Youngblood, y su angustiosa escapada de la muerte constante. Pero contando una historia, que no necesita de los adelantos técnicos de última generación para despuntar.
Otro detalle muy importante, es que el dialecto original de los mayas es el que se escucha en la película, cosa que también hizo dos años atrás con el arameo en La Pasión de Cristo la estrella australiana. Estamos hablando de una época, donde se trataba de sobrevivir y el director nos recuerda que este mundo era muy distinto al nuestro, y los conceptos de crueldad y vivir al límite aquí no tienen el mismo significado que ahora. La violencia es implícita a la vida, y no se concibe la una sin la otra. Después de escapar de sus captores, este joven de una tribu a la que han arrasado sigue huyendo, en una impresionante escena, en su escapada se encuentra con una cascada, y decide tirarse ante la inminente llegada de sus perseguidores. Ellos no serán menos y se tirarán detrás de él para seguir la persecución, alguno se queda en la cascada...
En 1983, la primera trilogía de Star Wars se cierra con El retorno del Jedi, dirigida por Richard Marquand. Para ir a Tatooine y liberar a Han Solo que están en manos de Jabba the Hutt, el gánster más temido de la galaxia, tanto Luke Skywalker como la Princesa Leia deben infiltrarse en su guarida para sacarlo de allí. Una vez reunidos, el equipo recluta a tribus de Ewoks para combatir a las fuerzas imperiales en los bosques de la Luna de Endor.
Mientras tanto, el Emperador y Darth Vader conspirar para atraer a Luke al lado oscuro, pero el joven está decidido a reavivar el espíritu del Jedi en su padre.
En una escena mítica El Emperador, en presencia de Darth Vader, intenta llevar al lado oscuro a Luke con la palabra en primer instancia, pero Luke se resiste y no da su brazo a torcer. Una vez visto que el jedi no se rinde y de haber debilitado a Vader con sus rayos, intenta acabar con Luke con la fuerzas de sus rayos, ante la impasibilidad de su padre, aunque cuando la situación ya se pone límite, Darth Vader ayudará a su hijo y se quitará del medio a Palpatine...
Anoche se celebró la gala de la edición número 34 de los Premios Goya. Había varias novedades en la misma, primero un ligero cambio de fechas, una semana de adelanto con la de las últimas ediciones y segundo el escenario, el palacio de deportes José María Martín Carpena de Málaga, en la que Pedro Almodóvar y su película Dolor y Gloria han sido los grandes ganadores, ganando 7 de los 16 premios a los que estaba nominada, incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actor Protagonista para Antonio Banderas. Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar consiguió 5 de las 17 nominaciones (la más nominada), entre ellas el Mejor Actor de Reparto para Eduard Fernández, mientras que la tercera favorita La Trinchera Infinita de Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga solo se llevó 2 de las 15 nominaciones, entre ellas la de Mejor Actriz protagonista para Belén Cuesta.
La gala tuvo como presentadores a Andreu Buenafuente y a Silvia Abril, que repetían con respecto al año anterior. Las galas son siempre largas y tediosas, como todos sabemos, y hay cosas que mejoran con respecto a anteriores ediciones y otras que no.
Buenafuente y Abril vienen de la televisión, y para ellos es fácil meterse al público rápidamente en el bolsillo, aunque el evento tuvo parones y discursos que hacían que el ritmo fuera a tirones, y para que nos vamos a engañar, se me acabó haciendo muy larga y eterna. Como dato, el presidente del gobierno Pedro Sánchez asisitió a la gala. Las actuaciones de Jamie Cullum mientras salía el homenaje a los fallecidos en 2019, Pablo Alborán (que hizo Sobreviviré de Manzanita) y Amaia.
Aquí está la lista de ganadores:
*Mejor película: Dolor y Gloria *Mejor dirección: Pedro Almodóvar porDolor y Gloria *Mejor interpretación femenina protagonista: Belén Cuesta porLa trinchera infinita
*Mejor interpretación masculina protagonista: Antonio Banderas porDolor y Gloria
*Mejor interpretación femenina de reparto:Julieta Serrano por Dolor y Gloria
*Mejor interpretación masculina de reparto:Eduard Fernández por Mientras dure la guerra
*Mejor actriz revelación:Benedicta Sánchez porLo que arde
*Mejor actor revelación: Enric Auquer por Quien a hierro mata
*Mejor guión original:Pedro Almodóvar porDolor y Gloria
*Mejor guión adaptado: Benito Zambrano, Daniel Remón y Pablo Remón por Intemperie
*Mejor dirección novel: Belén Funes por La hija de un ladrón
*Mejor película Iberoamericana: La odisea de los giles (Argentina)
*Mejor película europea: Los miserables(Francia) de Ladj Ly
*Mejor película de animación: Buñuel en el laberinto de las tortugas de Salvador Simó
*Mejor música original: Alberto Iglesias por Dolor y Gloria
*Mejor canción original: Intemperie de Javier Rubial por Intemperie
*Mejor dirección de producción: Carla Pérez de Albéniz por Mientras dure la guerra
*Mejor montaje: Teresa Font por Dolor y Gloria
*Mejor dirección de fotografía: Mauro Herce por Lo que arde
*Mejor dirección artística: Juan Pedro de Gaspar (Repite) por Mientras dure la guerra
*Mejor diseño de vestuario: Sonia Grande porMientras dure la guerra
*Mejor maquillaje y peluquería: Ana López-Puigcerver, Belén Puigcerver y Nacho Díaz por Mientras dure la guerra
*Mejor sonido:Iñaki Díez, Alazne Ameztoy, Xanti Salvador y Nacho Royo-Villanova porLa Trinchera Infinita
*Mejores efectos especiales: Mario Campoy e Iñaki Madariaga por El hoyo
*Mejor película documental: Ara Maalikian una vida entre las cuerdas de Nata Moreno
*Mejor cortometraje de ficción: Suc de Síndriade Irene Moray
*Mejor cortometraje de animación español:Madrid 2120 de Paco Sáez y José Luis Quirós *Mejor cortometraje documental español: Nuestra vida como niños refugiados en Europa de Silvia Venegas *Goya de Honor: Marisol Os dejo con un resumen de la gala.
Albert Pintó dirige este film de terror titulado Malasaña 32, un film que recoge muchos de los tópicos y clásicos del cine de terror y con un gran componente castizo, no sólo por el barrio de Madrid en el que se desarrollan los hechos, sino también por la época y su ambientación muy lograda, 1976. Si que es cierto, que la película da miedo, pero igualmente lo es también la previsibilidad del susto que se viene encima, es decir, alarga mucho la secuencia, entonces sabes lo que va a ocurrir, y cuando llega el momento ya te ha pasado el subidón.
El film, después de la primera escena de la canica de los chavales cuatro años antes, gana interés cuando se nos cuenta la historia, la de Manolo y Candela, una pareja que se instalan en el barrio de Malasaña, concretamente en el número 32 de la calle Manuela Malasaña, junto a sus tres hijos y el abuelo Fermín, huyendo del pueblo y buscando prosperidad, la que les ofrece la capital de un país en plena transición política y que deja atrás la dictadura. El problema viene, cuando extraños fenómenos empiezan a suceder en la casa, es cuando la familia Olmedo sufre la presencia de alguien en la casa.
Pero en el año 1976, el país está en un momento extraño, ya que después de la muerte del dictador hay una época de estancamiento o tiempo muerto, por así decirlo, y esa sensación está en la película, aunque no se alude directamente a ella, es como si se sintiera. Y claro, eso se mezcla perfectamente con la vida de este matrimonio, que tiene una historia detrás, y poniendo a parte la historia del piso y sus sorpresas, revela el verdadero motivo de la marcha de ellos de la zona rural a la urbana.
Pero a partir de ahí, empiezan a suceder los hechos misteriosos en la casa, y en ese momento es donde se tira mucho de clichés, puertas que se abren y se cierran solas, mecedoras que se balancean solas, las notas que van en la cuerda de la ropa y que alguien escribe desde el otro lado, el siniestro show televisivo, etc...
Curioso, muy curioso el personaje del abuelo (al que da vida José Luis de Madariaga), que parece saber más de lo que dice. Pero aún más el de la Señora Dávalos, a la que da vida Concha Velasco, que está soberbia, y el de su hija, que sufre de parálisis. El director no profundiza más en los dos primeros personajes, a los que no les da el protagonismo que merecen, aunque sí en la parte que será el desencadenante de los hechos finales. Pero el director tiene claro que lo siniestro domina la cinta, y va acelerando el paso hasta la resolución final.
Begoña Vargas y Sergio Castellanos son actores jóvenes que prometen, mientras que el personaje de Javier Botet también esconde algo, aunque no se indaga mucho sobre él.
En definitiva, Malasaña 32 no va a ser el revitalizador del género con un punto y aparte, pero hace pasar un "buen rato" en la butaca y tiene momentos de buen acabado visual, y se nota el esfuerzo constante del equipo.
En 1983, la primera trilogía de Star Wars se cierra con El retorno del Jedi, dirigida por Richard Marquand. Para ir a Tatooine y liberar a Han Solo que están en manos de Jabba the Hutt, el gánster más temido de la galaxia, tanto Luke Skywalker como la Princesa Leia deben infiltrarse en su guarida para sacarlo de allí. Una vez reunidos, el equipo recluta a tribus de Ewoks para combatir a las fuerzas imperiales en los bosques de la Luna de Endor.
Mientras tanto, el Emperador y Darth Vader conspirar para atraer a Luke al lado oscuro, pero el joven está decidido a reavivar el espíritu del Jedi en su padre.
En una escena mítica El Emperador, en presencia de Darth Vader, intenta llevar al lado oscuro a Luke con la palabra, pero Luke se resiste y no da su brazo a torcer. Las artimañas del malvado Emperador, sólo han comenzado...
1917 es el último film dirigido por Sam Mendes, una extraordinaria producción británica que siendo de 2019, ha llegado a nuestras pantallas al inicio de 2020. Desde que viera los tráilers hace ya algo más de un mes, nos contaban con todo lujo de detalles como se hizo, y que estaba rodada como un único plano secuencia, que en realidad es un falso plano secuencia, aunque sinceramente eso no es lo más relevante, aunque si es espectacular. Lo verdaderamente relevante para mí, es como el director te introduce en una historia, que a través de las desoladoras trincheras de la I Guerra Mundial, que fue una guerra muy cruenta, nos consigue transmitir, como si fuéramos los sufridos protagonistas, la amalgama de sensaciones que les suceden a ambos y que estallan ante el espectador.
En abril de 1917 la I Guerra Mundial se encuentra en su momento más duro, y a dos jóvenes soldados británicos, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman), se les encarga la misión por parte del General Erinmore (Colin Firth), de cruzar las líneas enemigas para llevar un mensaje urgente a un coronel en el frente. Se trata de una carrera contrarreloj, debiendo atravesar territorio enemigo, que se está retirando hacia atrás en territorio francés, para entregar ese mensaje, y evitar una masacre de cientos de soldados, entre ellos el hermano del propio Blake. La misión es casi suicida y tiene muchos obstáculos por el camino, unos lógicos o previsibles y muchos imprevistos.
Hacia la mitad de la película, Blake que iba como voz cantante del dueto, cederá el protagonismo por completo a Schofield, en una interpretación magistral de George MacKay. Especial mención a una fotografía extraordinaria y al cambio de colores de una pradera inicial con colores vivos, para tornar a unos colores oscuros, marrones sobre todo, donde el barro, los muertos y el fuego dominarán.
Pero será esa travesía, al principio de dos, luego en primera persona, de un soldado como testigo silencioso de todo lo que le va sucediendo (cosas demasiado horrorosas para asimilarlas tan rápido) lo convierten en una epopeya ya mítica en el cine bélico.
Una vez inmerso en lo que estás viendo desde tu butaca, este film consigue atraparte totalmente desde el inicio, y mantenerte en vilo sus 119 minutos, consiguiendo estremecerte y sintiendo todo lo que le pasa al protagonista. El juego con los claroscuros, ese espléndido montaje dentro del plano secuencia, tiene incluso su lado tierno con pasajes tan emotivos como el de los cerezos o el de la mujer con el bebé. Es por esto que el impacto visual de la cinta es de tal grado, que te metes de lleno y logra emocionarte en cada una de sus escenas, incluso en la canción que canta uno de los soldados antes de ir a luchar. Incluso en la parte final, cuando Schofield llega hasta donde está el coronel MacKenzie (Benedict Cumberbatch), la adrenalina te sube hasta límites tremendos.
Os dejo con el tráiler de esta fastuosa obra maestra, que merece ser vista en pantalla grande.
Roman Polasnki dirige este film de producción francesa, llamado J'Accuse, conocido aquí como El oficial y el espía y que trata sobre el famoso Caso Dreyfuss, cuando en los últimos años del siglo XIX, en concreto en 1894, se condenó de manera injusta al oficial de artillería Alfred Dreyfuss por traición, producido por el profundo antisemitismo que estaba instalado en la sociedad francesa, y al que no era inmune el propio ejército francés. Le película relata estos hechos y los intentos posteriores del gobierno y el propio ejército en encubrir las malas y chapuceras artes empleadas para ello, desde la perspectiva de Georges Picquart, un oficial de policía que ascendió a jefe de inteligencia e información.
J'Accuse, el título original, es una referencia a la carta abierta de Émile Zola en el periódico L'Aurore, en la que el escritor, que aparece en la película, acusó al gobierno francés de antisemitismo con nombres y apellidos, creando un seísmo tremendo en la opinión pública francesa. Dreyfuss, de ascendencia judía, fue condenado, degradado y deshonrado hasta límites increíbles, de hecho la primera escena es la del degradamiento, en el que delante de todo el ejército francés se le quitan sus grados y es mandado a sufrir una condena a la Isla del Diablo en la Guayana Francesa, sin que los soldados que cuidan de él ni le dirigen la palabra.
Picquart, interpretado por un magnífico Jean Dujardin, una vez accede al cargo de jefe de inteligencia, empieza a investigar a otro oficial, Esterhazy, hasta llegar a la conclusión de que era este y no Dreyfuss el que pasaba información al ejército alemán y era el verdadero espía, sobre todo por el tema de la caligrafía. En sus pesquisas, se da cuenta de la bochornosa actuación del ejército y de todos sus miembros, incluidos sus subordinados, todos bajo la trama de hundir como fuera a Dreyfuss. Alfred Dreyfuss es interpretado por un Louis Garrel que encarna perfectamente el sufrimiento de su personaje.
También la subtrama de Pauline Monnier, interpretada por una todavía pujante Emmanuelle Seigner, que da vida a la amante casada de Picquart, no obstaculiza la trama, aunque relentice su ritmo.
Pero Polanski, como gran y veterano director tiene sus habilidades narrativas a un nivel extraordinario, y va desarrollando el complejo proceso judicial con fluidez y precisión, aunque a veces los pasos sean lentos, la seguridad de que se llega a un sitio concreto es indudable, dentro de la trama de espionaje, las evidencias falsificadas de manera torpe y el juego de testigos que todo proceso judicial conlleva. A medida que la trama se complica, se va viendo de que pasta está hecho cada uno de los envueltos en el caso, sentimientos y alianzas que cambian de lado y personajes de firmes convicciones que llevan hasta el final sus ideales.
Lo que sí me ha venido a la mente, por haberlas visto en cercanía temporal, es su contraste con la última cinta de Clint Eastwood, Richard Jewell, allí el americano apunta con el dedo a la prensa como cómplice de una torpe investigación policial, pero también como instrumento de juicio paralelo que se le hace a alguien inocente y que es más un héroe que un villano. La lucha que lleva a cabo Picquart contra el sistema para dejar claro quien era el espía y limpiar a su vez el nombre de Dreyfuss, algo que lleva hasta sus últimas consecuencias (él pasa un año en la cárcel) tiene paralelismo con la labor del abogado de Jewell, interpretado por Sam Rockwell.
En definitiva, una muy buena cinta, en la que la fotografía clásica y un excelente diseño de producción recrean una época de manera exacta, y nos cuenta una historia dura.
Y por fin llegamos a las posiciones de honor, cinco películas con las que disfruté de forma increíble en mi butaca. Aquí tenemos un spin-off de un villano mítico con una actuación estelar de su protagonista, un western atípico con dos actores en estado de gracia, una muy divertida película con la mejor banda de la historia como base musical, un film con la música como hilo conductor que te lleva por muchos sitios de EEUU con sus dos personajes y por último una mítica batalla de la II Guerra Mundial recreada de manera tremenda.
1. Joker de Todd Phillips
Una de las películas más esperadas del año era, sin duda, Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix. Antes de nada, decir que el actor se ha dedicado en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hace de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explica la génesis de este personaje, y le ha dado una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos. La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia. Una de las cualidades más impresionantes del film es que es clásico y moderno a la vez, por un lado nos aporta cosas del cine antiguo, detalles clásicos como el cine donde proyectan a Chaplin, la viola que suena en la banda sonora, muy barroco, o las letras de los títulos, clásicas. Pero por otro lado, las modernidades de una ciudad despiadada y fría como Gotham, que intenta ser más humana, están perfectamente reflejadas. En otro orden, el director sabe utilizar los recursos del flasback o los sueños mentales del protagonista para inventar escenas realmente impactantes. Pero lo mejor de todo, es la libertad que la cinta posee, en la que acaba reinando la anarquía que el propio protagonista propugna. Pero no quiero llevar a engaños, Joker es una película difícil, no resulta cómoda, por así decirlo, y esa es otra de sus grandes virtudes. Un film que hacía falta, llevamos mucho tiempo admirando a superhéroes perfectos y sus aventuras adecentadas de lujo, ya era hora de un puñetazo cinéfilo de este calibre. Una obra maestra que gana con el tiempo y seguirá ganando. Os dejo con el tráiler.
2. The Sisters Brothers de Jacques Audiard
Jacques Audiard dirige esta co-producción francesa-americana con participación española y rumana que nos cuenta las peripecias de dos hermanos en Oregón hacia 1850. El propio Jacques y Thomas Bidegan adaptan la novela de Patrick Dewit. Charlie y Elie Sisters, interpretados por unos maravillosos Joaquin Phoenix (no sorprende) y John C. Reilly, son dos hermanos sin padre (lo mató Charlie) con maneras de ser y aspiraciones completamente opuestas y diferentes, aunque comparten el trabajo de hacerle labores digamos poco gratificantes al Comodoro de su ciudad, al que da vida Rutger Hauer, aunque solo se le vea fugazmente en dos escenas. Pero ellos se complementan y evidentemente se defienden el uno al otro, ya que su trabajo les hace estar al filo de la muerte constantemente.
Estos dos hermanos recorren el oeste a golpe de pistola, siendo implacables tiradores y aniquiladores natos, en una época donde imperaba la fiebre del oro. Su último encargo es encontrar a un químico que tiene una fórmula infalible para detectar oro, sin tener que hacer búsquedas interminables, aunque ello conlleva su riesgo. Ese químico es Hermann Kermit Warm (Riz Ahmed), al que persigue John Morris (Jake Gyllenhaal) y que se acabará haciendo su socio, aunque su labor inicial era dejarle a Warm en bandeja a los hermanos para sustraérle la fórmula. Media película es la persecución, entre paradas, borracheras, noches a la intemperie con animales que les atacan y traumas del pasado que nos les dejan dormir.
Así los Hermanos Sisters van sufriendo una evolución en todo el trayecto, sus conversaciones, su manera distinta de ver las cosas, cambiará ya definitivamente cuando llegan a San Francisco y más concretamente cuando conocen a Warm y Morris. El exceso, la muerte, y pegar tiros, podrían cambiarse por algo más productivo y sin tanto riesgo.
Hablamos de un western atípico, que por un lado tiene los típicos tópicos, pero por otro aporta ese lado más racional y menos salvaje, encarnado por el papel de Riz Ahmed sobre todo, un tipo algo filósofo de la vida, pero también con mentalidad emprendedora y empresarial.
Nunca se ha de olvidar la codicia del hombre, y si hay oro de por medio mucho más.
El final del film es de lo más tierno que he visto en años. Os dejo con el tráiler.
3. Yesterday de Danny Boyle
Muchas son las expectativas que había generado Yesterday, la nueva película dirigida por Danny Boyle (Trainspotting, Slumdog Millonaire, Trance, etc...) y con guión de Richard Curtis. Y muchas han sido las reacciones sobre ella, antes (sólo visto el tráiler) y después de verla (que es cuando hay que juzgar). Pero todo este revuelo, viene dado porque en la historia y en la música que se escucha en el film están The Beatles por medio, y claro ahí es cuando todo se dispara. Y tengo que decir que no es fácil, nada fácil, hilar una película de marcado acento romanticón con la música de los Beatles y que no sea empalagoso ni demasiado dulzón, y creo que este film lo consigue, de hecho sale bastante victorioso. Por otro lado, los muy fanáticos de la banda de Liverpool, pueden sufrir alguna sorpresa ya que no se trata de volver a oír sus canciones, es otro punto de vista distinto el que se muestra aquí, y esa es una de sus virtudes. La trama de la película nos habla de Jack Malik, interpretado por Himesh Patel, un tipo que trabaja en un supermercado y canta canciones más bien mediocres y cuya mánager, Ellie Appleton, a la que da vida Lily James, es la única que confía en sus posibilidades y anima a seguir persistentemente hasta conseguir el éxito. Pero es cuando él tiene un accidente con su bicicleta en medio de un extraño apagón, y este es el cambio en el guión más curioso, cuando se da cuenta de que las canciones de The Beatles no las conoce nadie y que si él las interpreta (porque las recuerda) se puede hacer de oro. Y esa es la quimera que hace tan especial la película y que la sostiene hasta el final, si nadie excepto tú, conoce esas canciones y las puedes interpretar, serás famoso en breve, ya que el material es de primer orden.
Evidentemente para las personas que como fans de los Beatles fueran a ver la película, probablemente muchos pasarían de la historia de amor de los protagonistas, en la que el guionista es experto, y otros se meterían de lleno porque ven reflejada parte de su vida, pero de lo que estoy seguro, es de que hay un momento en la cinta donde se les saldrán los ojos de las órbitas e incluso se encogerá más de un corazón.
Por otro lado, me gusta ese enfoque de esa visión de buitres carroñeros que anidan en la industria musical y que en cuanto ven un diamante en bruto van a explotarlo para su propio beneficio, que aunque sea un tema muy manido, nunca está de más recordarlo. Os dejo con el tráiler.
4. Green Book de Peter Farrelly
Peter Farrelly dirige Green Book, un biopic con tintes dramáticos pero con grandes dosis de humor. Ya el tráiler anunciaba una gran película, pero después de ver el pre-estreno en el cine en su día, he de decir que me parece una película extraordinaria y seria candidata a los Oscars, que al final se llevó como mejor película.
Viggo Mortensen y Mahershala Ali hacen un ejercicio interpretativo de mucho nivel, el primero interpretando a Tony Lip, un tipo duro e italoamericano del Bronx, que pasó poco por la escuela, y cuyos puños arreglan todo tipo de problemas, mientras el segundo da vida a Don Shirley, un sofisticado pianista, de refinados gustos musicales y también personales, que es afroamericano y de fama mundial. Tony, después de una pelea en un club nocturno donde trabajaba, busca trabajo, y de las muchas ofertas que tiene, decide ser chófer de Don, y realizar juntos una gira por el Sur de Estados Unidos, los estados más racistas, es decir, Pennsylvania, Alabama, Indiana, Carolina del Norte, etc... Hablamos del año 1962...
Pero esta película, y lo digo para calibrar si es una gran joya (que para mi sí lo es) o no, tiene un guión extraordinario, dos actores maravillosos, con gran química y en estado de gracia y una banda sonora memorable.
El film trata una historia real, la de la amistad que acabó surgiendo entre el refinado pianista y su chófer, relaciones públicas y demás cargos que fue sumando, y que se forjó en esa gira de unos dos meses de duración aproximada. Tony es algo racista, pero cuando empieza a escuchar a Don en sus conciertos, queda prendado, y acabará defendiéndole a capa y espada. Lo mejor de esta historia y de la película, es que todo fluye de manera natural, no hay nada impostado y los pasos que se dan son coherentes y hacen que te creas la historia de principio a fin. Es tan así, que los propios personajes van sufriendo una evolución que permite que sus personalidades antagónicas, vayan poco a poco teniendo acercamientos y puntos de encuentro, tienen un toque quijotesco. Todo esto se debe también a las magníficas interpretaciones de ambos, añadiendo matices propios de cada actor que hacen de su trabajo algo impecable. Os dejo con el tráiler.
5. Midway de Roland Emmerich
Roland Emmerich es el director de Midway, un cineasta alemán al que le han llovido palos de toda clase y condición por muchas de sus cintas anteriores. Hablamos del director de Soldado Universal, Godzilla, Independence Day o 2012, en tono grandilocuente o catastrofista, o más serias como El Patriota. Pero es precisamente, en la onda seria de esta última, en la que ha enfocado Midway. Y no nos olvidemos de que tiene una gran calidad y sabe dar forma a historias como gusta en Hollywood.
Y aquí se mete en una historia de la que ya hay muchos antecedentes, pero que él convierte en puro espectáculo y con un sabor vintage que le queda realmente fastuoso, una mezcla de antiguo y moderno que alcanza momentos de excelencia.
Es importante reflejar una cosa que se dice al inicio, que está basada en hechos reales, pero claro siempre te queda la duda, los hechos reales para los ganadores son unos y para los perdedores son otros. Pero si he de mojarme, diré que el relato aquí es bastante fidedigno y se explican claves fundamentales de todo lo que sucedió tanto en el ataque japonés a Pearl Harbor, que recordemos está en Hawai, como las posteriores reacciones de todo tipo de Estados Unidos, y un amplio desarrollo de la decisiva Batalla de Midway. Pero la primera escena se desarrolla en Japón en 1937, y da muchas pistas del porqué del conflicto.
Sólo ya la escena del ataque a Pearl Harbor es una gozada visual, pero eso irá a más hasta explotar de manera grandilocuente en la mítica batalla del pacífico.
Por si fuera poco el reparto es brutal, Ed Skrien, Patrick Wilson, Luke Evans, Dennis Quaid (¡cómo está de mayor!), Woody Harrelson (excelso), Aaron Eckhart, etc., cuya labor es muy buena, aunque la construcción de los personajes les lleva a explotar los tópicos y no aportar mucho. Pero el Señor Emmerich, y esta es la gran virtud del film, ha hecho un tratamiento de la acción realmente brillante con unas batallas aéreas de lo mejor que se ha visto, que tienen una precisión, un ritmo y una devoción a su vez, absolutamente brutales. Evidentemente la tecnología del siglo XXI ayuda y la sabe aprovechar al máximo. Eso provoca que la narrativa quede algo coja, y no por su rigor histórico que diría es del 100%, sino porque la diferencia de intensidad y clímax entre las escenas bélicas y el resto de escenas es importante, aunque he de decir que incluso eso se lo perdono, porque con las batallas aéreas disfruta uno como un niño con zapatos nuevos, aparte de su magnífico homenaje a los criptógrafos. Os dejo con el tráiler.