viernes, 10 de abril de 2020

Escenas míticas del cine (CXXVIII)


Muchas veces hay películas que descubres de la manera más inverosímil, u otras que por tener el típico recelo al ser una precuela de una obra maestra, no te decides a verla sin prejuicios. Ayer rompí esa barrera con El origen del planeta de los simios, dirigida por Rupert Wyatt en 2011, algo que estos días de confinamiento empieza a ser habitual, tener sesiones maratonianas.
Hacer remakes sobre la cinta original de 1968, sólo tuvo a un valiente Tim Burton en 2001, con éxito en taquilla, pero bastantes palos a nivel de crítica.
Quizás por eso, esta precuela, de la que poco se esperaba, salió tremendamente reforzada y es una joya que tiene mucha más chicha de la que aparenta, y sobre todo una cuestión que cuando salió pudo pasar algo desapercibida, pero bien mirada ahora en el momento que vivimos, puede abrir mentes acerca de como un virus puede salir de un laboratorio... ahí lo dejo para quien quiera pensar libremente. Pero la puesta al día de la novela de Pierre Boulle, me parece magnífica y el respeto a la original también. Un film, que para mí, crecerá mucho en la época que nos ha tocado vivir, y pasará de buena a muy muy buena, por no decir excelente, desde luego verla ahora cambia mucho el concepto, digamos que lo agranda.


La trama del film comienza con los experimentos del joven científico Will Rodman (James Franco), cuyas investigaciones le llevan a encontrar un tratamiento para el Alzheimer (una enfermedad que padece su padre Charles, John Lithgow), que se prueba primero en simios. Un accidente que se va de las manos, hace que suspendan el proyecto, tomando la dirección de la empresa la decisión de eliminar a los monos que se "prestaron" a ser cobayas. César es el bebé primate de una de las hembras y que Will salvará de la quema, llevándoselo a casa y alejándole de la crueldad humana, pero a la vez no cesará en su actividad como científico, ya que observa como los experimentos hechos en la madre tenían continuidad en su bebé simio. A partir de ahí todo cambiará, y el rumbo de los acontecimientos cambiará la historia con una de sus grandes ironías. Surgirá el alzamiento de nuestros supuestos antepasados más directos, como escarnio a nuestro egoísmo y dejadez hacia los demás seres del planeta.


Cuando César (Andy Serkis) ya es mayor, tendrá un enfrentamiento con un vecino, protegiendo a Charles, lo que provoca que le retiren la custodia a Will, y vaya a un centro donde le meten con muchos más simios, de mucha menor inteligencia que la suya, es decir, normales. 
Andy Serkis está sublime dando vida a César, que a pesar de sus lógicos tratamientos digitales, tiene una mirada y gestos que se te quedan clavados y que la cámara capta con finura y sobriedad.
Es por esto, que hay una escena que me puso la carne de gallina, es cuando César pronuncia su primera palabra, y se alza como líder de su manada, dando un golpe, nunca mejor dicho, a su carcelero en el zoo de los simios, será el inicio de una rebelión en la que sin duda te lleva a ponerte de parte de los simios.

Os dejo con la ya mítica escena.

2 comentarios:

  1. Para mi esta trilogía es la mejor que he visto en mucho tiempo. Incluso diría que como global es mejor que las originales en conjunto digo, pues la del 68 y primera es insuperable.
    Un saludo

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    1. Víctor: Pues si, muy de acuerdo, aunque esta en concreto, de la que no esperaba nada, me ha parecido realmente estupenda.
      La original del 68 es maravillosa.

      Saludos.

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