domingo, 25 de junio de 2017

Mejores escenas cómicas del cine (LVI)


En 1995 Woody Allen dirige y protagoniza Poderosa Afrodita, una estupenda película en la él interpreta a Lenny, un periodista deportivo casado con la propietaria de una galería de arte (a la que da vid Helena Bonham Carter). Su mujer quiere adoptar un niño y a pesar de las primeras reticencias, Lenny acaba aceptando a regañadientes. Con el paso del tiempo se vuelve loco con el crío y se mostrará soprendido por su inteligencia, su talento y sentido del humor. Convencido de que su madre biológica tiene que ser extremadamente inteligente, decide averiguar su identidad y conocerla, cuando por fin lo consigue, descubre que es una prostituta y actriz porno llamada Linda Ash y a la que da vida una fantástica Mira Sorvino.
La escena en que ambos se conocen es chanante, ya que Lenny nada más verla se le nubla la vista y le entra sed, mientras que ella le enseña sus relojes picantones, y le habla de alguna de sus juergas eróticas... a medida que a él le aumenta la sed...


Os dejo con la graciosa escena.

viernes, 23 de junio de 2017

Daniel Day-Lewis se retira del cine.


Esta semana saltaba la noticia del anuncio del actor británico de 60 años Daniel Day-Lewis, a través de su representante, de que deja el cine por razones privadas. Hablamos, del que para muchos es uno de los mejores actores de la historia, no en vano es el único que ha alzado tres veces la estatuilla de Hollywood como actor protagonista, a saber, Mi pie izquierdo (1989), Pozos de ambición (2007) y Linconl (2012), más otras dos nominaciones por En el nombre del padre (1993) y Gangs of New York (2002).
Sabida es su curiosa personalidad, que ya le llevó en el año 1999 a retirarse durante un tiempo de la interpretación, para irse a Florencia a trabajar como zapatero en el taller de Stefano Bemer y a recorrerse en moto la Península Ibérica de arriba a abajo, en plan hippie.
Hablamos de un actor versátil como pocos, camaleónico y que ha sabido adaptarse perfectamente al paso del tiempo, cambiando sus registros, sus tipos de papeles, pero a la vez siempre siendo él mismo, algo que pocos consiguen. Me refiero, a que es conocida su implicación en los personajes y el estudio de los mismos, devoción e investigación absoluta en cada uno de sus papeles en la gran pantalla, cosa que incluso afectaba a su salud.


Daniel es hijo de un poeta Cecil Day-Lewis y una actriz Jill Balcon, por lo que de familia ya le venía cierta vocación, así solo con 14 años debutó en el film Domingo, maldito domingo. Fue admitido en la prestigiosa escuela de teatro Britol Old Vic.
Ya durante la década de los 80 su trabajó se alternaba entre cine y teatro como miembro de la Royal Shakespeare Company, donde interpretó a Romeo en Romeo y Julieta y a Flauta en El sueño de una noche de verano, antes de debutar en la gran pantalla, ya con un papel en la película Gandhi (1982). Con Mi hermosa lavandería (1985) donde interpretaba a un punk homsexual consiguió excelentes críticas y en Una habitación con vistas (1985) se consolidó como una figura de primera línea. A partir de ahí, su primer Óscar por Mi pie izquierdo en 1989, lanzó su carrera de forma meteórica. Luego llegarían dos nominaciones y dos estatuillas más, la de Linconl merecidísima bajo mi punto de vista.
Como anécdota decir que deja una película por estrenar, Phantom Thread, una historia ambientada en el mundo de la moda de los años 50 en Londres, dirigida por Paul Thomas Anderson y que se estima llegará a las pantallas en el mes de diciembre. 


En homenaje a este actorazo os dejo con una escena de Linconl, donde discute con su mujer Mary Todd (interpretada por Sally Field).

martes, 20 de junio de 2017

Escenas míticas del cine (LVIII)


En 1972 Francis Ford Coppola dirige una obra maestra, El Padrino, basada en la novela de Mario Puzo, que participó en el guión junto al propio director. Hay una escena, después de que se haya presentado a la familia a través de una larga introducción, donde se produce la entrevista entre la familia Corleone (sin Michael, que no entraba todavía en los negocios) y el narcotraficante Virgil Sollozzo (interpretado magistralmente por Al Lettieri). En este encuentro, Sollozzo ofrece a la familia Corleone un trato, del cual Don Vito (Marlon Brando) pronto se descuelga al no gustarle la división del dinero, y le acusa de que tendrá que financiarle influencia política y protección legal en la operación, a cambio de un porcentaje bajo de beneficios. Es un negocio de importación de heorína que el narco tiene pactado con la familia Tattaglia. Esta negativa de Don Vito, desencadenará toda la espiral de crímenes que ya no para en todo el film, que tocará al propio Don Vito y hará que la figura de Michael Corleone crezca de forma exponencial.


Sin duda el momento más mítico es la metedura de pata de Sonny (James Caan), algo habitual en el impetuoso hijo mayor de El Padrino, al que su padre echará la bronca pertinente a solas después de la reunión. Pero hay una frase, después del discurso de Sollozo donde dice necesitar a una persona con "amigos influyentes y un millón de dólares en la mano" en la que Don Vito deja claro que perdería el apoyo de esos políticos si le relacionan con asuntos de drogas, en vez de con el juego, que es por donde él se los metió en el bolsillo, en pocas palabras considera el asunto del narcotráfico algo sucio, algo que no gusta nada al narco, aunque deja claro que a él le es indiferente lo que un hombre haga para vivir. También es una contraposición de una ideología más antigua, con una más moderna. Se estrechan las manos, pero Don Vito no se fía de Sollozo y hace llamar a Luca Brasi, para que investigue sobre él, ya que no le parece de confianza...


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 17 de junio de 2017

Escenas míticas del cine (LVII)


Harold Ramis, dirige en 1999 Una terapia peligrosa, donde Paul Vitti (Robert de Niro) es un importante mafioso de New York, que sufre una aguda crisis de ansiedad. El motivo es que está cercana una reunión donde se elegirá al nuevo capo de todos los capos, y eso le tiene bloqueado. Aterrado por la situación, contrata a Ben Sobol (Billy Cristal), un psiquiatra divorciado que está a punto de casarse y que le impone una terapia. Pero es entonces, cuando empieza a seguir el tratamiento, que Sobol se dará cuenta de que tiene que olvidarse de su vida privada y estar disponible 24 horas para Vitti, para cualquier emergencia, una negativa podría acabar mal.
Vitti está contento con su trabajo y confía ciegamente en su psiquiatra al que le dice que (en una escena mítica) "eres muy bueno, usted tiene un don, tiene un don cojonudo... es bueno".
Pero también hay otra escena chanante, que tiene a Billy Cristal como protagonista, y es cuando una pareja de edad cincuentera larga, acude a su consulta con el fin de animar su vida sexual, algo estancada en los últimos tiempos. El remedio del doctor Sobol no tiene desperdicio, les anima a comerse la vida, ya que es muy corta... "fúmense unos porros, beban un poco de vino, hagan lo que sea para satisfacerse mutuamente y ser felices. Vamos mírense a los ojos, ¿hacia donde se dirigen? Es el momento de ser felices, porque la vida es muy cirta, esta puta vida es demasiado corta"...


Os dejo con la maravillosa escena.

lunes, 12 de junio de 2017

Muere Adam West, el primer Batman televisivo.


Adam West falleció este viernes a los 88 años de edad a causa de una leucemia en Los Ángeles, California. Hablamos del actor que encarnó al primer Batman televisivo, cosa que marcaría ya su carrera para bien y para mal.
En los años 60, varias de sus interpretaciones en películas y series llamaron la atención de William Dozier, e hizo una audición para el papel del hombre murciélago, en la serie de televisión Batman. Dijo rechazar James Bond, para reemplazar a Sean Connery en aquella época, y la serie fue un éxito internacional, durante los años 1966 a 1968, donde salieron los capítulos originales, con inolvidables personajes junto a él como Robin, Catwoman, etc...
Tras el final de la serie, West tuvo problemas para alejarse del personaje que le dio la fama, quedó tan marcado por el personaje, que le gente le identificaba de manera bestial con él. Todo lo que hacía, quedaba ensombrecido por la popularidad en ese personaje concreto, y eso que hizo sesenta películas y ochenta series de televisión.


Pero William West Anderson, su verdadero nombre, tiene una historia muy grande detrás del papel que le marcó. Era estudiante de literatura y psicología, dj de radio, y como no, era amante de los cómics, por lo que dio bastantes tumbos hasta llegar a protagonizar a Bruce Wayne y su alter ego en la pequeña pantalla. Antes, estuvo dos años enrolado en el ejército, trabajó en cadenas militares de televisión, y con su primera esposa viajó por Europa hasta cepillarse todo el parné.
Pero su llegada a Hollywood en 1960, ya casado con su segunda esposa (tuvo tres, la tercera le ha visto morir), le abrió puertas participando en películas como Gerónimo o series como Perry Mason, Bonanza, El Virginiano, Embrujada, etc... Pero a partir de 1966 él mismo se hizo un clásico interpretando a Batman, y ya pasó a la historia.


En homenaje a Adam West, os dejo con esta escena de un capítulo de Batman, donde llega a un bar, el camarero le pone su bebida favorita, y tiene una chisposa conversación con una mujer de rojo... a la que saca a bailar... sin desperdicio el baile... con música de batusi...


jueves, 8 de junio de 2017

The Promise (2017)


Terry George dirige este film llamado La Promesa, y al que curiosamente llegué por la canción compuesta por Chris Cornell para la película del mismo título del film, y que a la postre fue su último tema grabado en vida. Pero la historia me interesaba, basada en hechos reales y ambientada en 1914, justo en los albores de la I Guerra Mundial.
La narración empieza en el pueblo natal, Siroun, al sur de Turquía y de mayoría armenia, de Mikael Boghosian, interpretado por un magnífico Oscar Isaac, cuya meta es estudiar medicina (ya hacía de boticario), para lo cual se traslada a Constantinopla (todavía es el final del Imperio Otomano) para titularse en medicina, con el dinero de la dote que le da el padre de su prometida, que le espera a su vuelta.


Una vez llega a Constatinopla, allí se instalará en casa de su tío (primo de su padre), que posee una tienda dentro del mítico gran bazar, y será donde conozca a Ana Khesarian (Charlotte Le Bon) francoarmenia, que da clases de baile a las niñas de su tío. Empieza a salir con un compañero de facultad, Emre Ogan (Marwan Kenzari) un juerguista turco, que está en medicina por obligación familiar, y también conoce a Chris Myers (Christian Bale), pareja de Ana, y periodista americano de la Associated Press.
Pero estalla la guerra y Turquía entra en el lado alemán, al caos del momento por las calles, se suma el del triángulo amoroso que se forma. Ana y Mikael se enamoran en un bajón de la relación entre Ana y Chris, pero los tres personajes son buenos de corazón, ya que salvan vidas, se pelean por amparar niños huérfanos de los ataques turcos, difunden el genocidio, etc., pero lo que es más increíble, es que el asunto sentimental lo llevan sin herirse, conviven con ello.


Pero es a partir de aquí, donde la película irá girando a la tragedia. Los turcos musulmanes inician una exterminación de la población armenia cristiana, que como es obvio afecta a Mikael de lleno, que al principio es salvado de entrar al ejército por su amigo Emre, al que su padre dará un primer aviso de que deje de ayudar al armenio. Las tiendas de los armenios son saqueadas, sus pueblos son quemados, y sus habitantes ejecutados o mandados a campos de trabajo inhumanos. Cuando Mikael intenta salvar a su tío de su cautiverio, es apresado y mandado a uno de esos campos, del que logra escapar después de más de seis meses allí de forma casi milagrosa.


Mikael regresa a Sirou, después de mil peripecias, y su madre Marta le obliga a casarse con la chica con la que estaba prometido antaño, viviendo en una casa de la montaña alejados del pueblo, en plan casi de hermitaños. Pero el destino hará que pronto se vuelvan a encontrar Mikael, Ana y Chris, todos involucrados en salvar vidas de niños huérfanos que cada vez es más numeroso. Siroun será masacrado y la familia de Mikael asesinada, cuando éste quería llevarles a sitio seguro. Chris será detenido y encarcelado, acusado de espía por generales turcos, que están decididos a ejecutarle. Emre, jugándose la vida, hará saber al embajador americano (James Cromwell) su situación, algo que le salvará a la postre a Chris.


En resumen, al final se trata de una huída haca el mar, atacados por el ejército turco, mientras los armenios se defienden con lo que pueden. Una situación de refugiados, que un siglo después se me emparenta con la de los de Alepo en Siria, por ejemplo. Todas las guerras son fatales, y todas tiene consecuencias nefastas, pero el hombre se empecina en repetir la historia una y otra vez. A día de hoy, según se explica al final, Turquía no reconoce ese genocidio.
La película es un poco larga, aunque la historia se cuenta bien y no tiene altibajos, le falta capacidad de resumen o síntesis. También es un poco alucinante como entre 4000 personas que huyen y anocheciendo los protagonistas se encuentren sin google maps y tal... Los actores, sobre todo el trío principal, están a gran nivel, destacar la primera aparición de Christian Bale, icónico como pocos, y unos secundarios que no son nada desdeñables, además de las aportaciones de James Cromwell, Jean Reno, etc...


En los créditos suena la versión a piano de The Promise, el tema que Chris Cornell compuso para la película.

Os dejo con el tráiler.

miércoles, 7 de junio de 2017

Escenas míticas del cine (LVI)


En el año 1969 George Roy Hill dirige Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and Sundance Kid en inglés). Paul Newman es Butch Cassidy y Robert Redford es Sundance Kid, líderes de un grupo de pistoleros y asaltantes de Wyoming que no matan a sus víctimas, son pistoleros románticos. Butch es quien organiza, y Sundance el hombre de acción. Pero les pilla la civilización del Oeste, los tiempos están cambiando que diría Dylan y cuando asaltan un tren, los dos empiezan a ser perseguidos por un pelotón de hombres. Ambos huyen a través de montes rocosos, y en una escena memorable están atrapados, y entonces solo hay dos alternativas, o disparar y luchar o la que propone Butch... tirarse al río, al principio Sundance se niega en rotundo, hasta que Butch le saca que no sabe nadar, pero al final los dos se miran y deciden tirarse. Luego se refugiarán en la casa de Etta (Katherine Ross), la novia de Sundance...


Disfrutad de la mítica escena.