viernes, 15 de junio de 2018

Nowhere boy (2009)


Sam Taylor-Johnson dirige este biopic sobre la figura de John Winston Lennon en su etapa de la vida más difícil, cuando pasa de adolescente a adulto. Se habla, claro está, del germen de The Beatles, pero sin nombrarlo ni una sola vez, y centrándose en la educación sentimental de ese chico, que luego sería un genio. Un servidor leyó un libro hace muchos años, escrito por Jordi Sierra i Fabra, titulado "El joven Lennon" de la editorial Gran Angular y os puedo asegurar que viendo ayer el film (que por circunstancias no pude hacerlo antes), me recordó muchos pasajes del libro, por no decir que sería la base perfecta, aunque según la ficha técnica, el guión de Matt Greenhalgh está basado en las memorias de Julia Baird.


Pero esta película, se centra en todos esos personajes que rodean la vida del joven John, en todo su recorrido vital, desde sus enormes problemas familliares, sus amistades, la creación de su primera banda (The Quarrymen), hasta el final con la revolución que supuso su viaje y posterior gira por Hamburgo a principios de los años 60. Aaron Johnson, es el actor que da vida al joven Lennon, y la verdad es que está soberbio en los gestos, la caracterización, y porqué no decirlo, en ser él en todo momento. La maternidad tan conflictiva tiene dos vertientes, la de su madre verdadera, Julia, a la que da vida Anne-Marie Duff, la biológica pero siempre ausente y Mimi Smith, interpretada por esa gran actriz dramática que es Kristin Scott Thomas, la persona que realmente crió a nuestro protagonista.


Es más que evidente que la ausencia de su madre marca la vida de John, su situación emocional define una adolescencia dispersa, bastante atormentada y con problemas en la escuela. Pero él consigue ir a ver a su mamá, con la que irá a escuchar música, le enseñará a tocar el banjo y se sentirá vivo a su lado. Pero siempre vendrán los reproches, y los desencuentros afectivos con ella, de cuando le dejó con su tía, y es ahí donde se gesta ese adolescente rebelde, con dosis de irreverencia callejera. No digamos la no presencia de su padre...
Esa personalidad indómita y brusca en muchos momentos de John, tiene un momento estelar cuando conoce a Paul McCartney (momentazo del film, creo que recreado de forma magnífica), Thomas Sangster lo hace brutal interpretando al joven quinceañero Paul, que quiere tocar en su banda y demuestra sus grandes habilidades, a pesar de la reticencia inicial, luego harán buenas migas, Paul enseñará a tocar a John a guitarra (no era igual que el banjo) y nacerá el germen de lo que en un futuro sería la banda más grande de la historia. Paul, a diferencia de John, era el cándido y sensato, pero sobre todo llevaba un musicazo dentro.


En muchos momentos de la película hay dramatismo, ese complejo de Edipo que empezará a surgir en la personalidad de John, además de las discusiones continuas con su madre y su tía, que tiene su punto culminante con el atropello de Julia y su muerte. 
Sus primeras actuaciones como The Quarrymen, esas influencias de Elvis Presley, Buddy Holly (las gafas de pasta de ese estilo), Little Richard, Screamin' Jay Hawkins, etc., aunque eran skiffle amateur, pero que convirtió a nuestro mito en un frontman salvaje y con ese punto de egolatría y a la vez descontrol.


En la película los flashbacks están controlados, el dramatismo latente no está llevado al límite, y la psicología de los personajes sobresale. 
La ambientación british clásica está muy cuidada, en eso el director está soberbio, además es un film visualmente agradable, esa reconstrucción de mediados de los 50 de la posguerra.
Pero la película, aposta, termina en el momento justo de partir a Hamburgo, con la miel en los labios, pero tranquilos, lo que vino a partir de ahí hasta el lanzamiento del primer single Love me do, está perfectamente contado en Backbeat (1994).


Os dejo con el tráiler de Nowhere boy.

miércoles, 13 de junio de 2018

15 años sin Gregory Peck.


Eldred Gregory Peck murió el 12 de junio de 2003 en Los Ángeles a los 87 años de edad, sin ninguna aparente enfermedad, de manera natural su corazón dejó de latir. Sus restos reposan hoy en un mausoleo situado bajo la catedral californiana, el lugar que acogió su multitudinario funeral, en el que su compañero en Matar a un Ruiseñor, el actor Brock Peters, resumió el sentir de los asistentes: "Se trata (dijo Peters) de darle la despedida a una figura que emanaba esa decencia que los actores deben de buscar no sólo en sus films, sino también en su vida privada".
Nacido en San Diego (California) en 1916, hijo de farmacéutico de ascendencia armenio-irlandesa y madre de ascendencia escocesa, su padre era católico y su madre se convirtió al catolicismo después de casarse. Sus padres se divorciaron, siendo él pequeño, pasando su abuela a ser una parte muy importante de su infancia, una gran aficionada al cine que lo llevaba a ver películas todas las semanas, ahí nació su pasión.


Cuando tenía 10 años fue enviado a una escuela católica militar en Los Ángeles, y mientras cursaba allí estudios, murió su abuela. A los 14 años se fue a vivir a San Diego con su padre, estudiando bachillerato en el Instituto. Se propuso estudiar medicina en la Universidad de Berkeley, pero pronto abandonó la idea y descubrió su vocación por la interpretación, en el grupo de teatro universitario. Fue a actuar y a estudiar interpretación  a New York y en 1941 debutó en Broadway. 
Pero en 1944 abandona los escenarios y empieza su carrera en el cine, su debut fue en Days of Glory (1944) de Jacques Tourneur haciendo de ruso en medio de rusos. A partir de ahí Spellbound (1945) de Alfred Hitchcock y compartiendo reparto con Ingrid Bergman, más el mítico western de 1946 Duel in the sun, lanzaron definitivamente su carrera. Hablamos de una voz grave, gran estatura y percha, porte templado, y una indiscutible elegancia, que causaron sensación en los estudios del Hollywood clásico. Por si fuera poco, su manera de andar me ha parecido siempre inconfundible, de esas que te marcan.


Trabajó con todos los grandes directores de su época, desde el ya referido Hitchcock a King Vidor, de Elia Kazan a Raoul Walsh, de Willian Wyler a John Houston. Un actor versátil, era capaz de ser un seductor encantador con Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma (1963), encarnar el mítico Capitán Ahab en Moby Dick (1956) o adelantarse al salvaje oeste en The Big Country (1958).
Recibió el único Óscar de su carrera por la interpretación de Atticus Finch en Matar a un ruiseñor (1962) dirigida por Robert Mulligan, hizo Arabesque (1966) junto a Sofia Loren, El Oro de Mackenna (1969), La profecía (1976) con Lee Remick, Los Niños del Brasil (1978) compartiendo con Lawrence Olivier y James Mason o aquella joya que fue Gringo Viejo (1989) junto a Jane Fonda, entre otras.


Volviendo a Matar a un ruiseñor, el film estaba basado en la novela de la escritora Harper Lee, y narraba la historia de un abogado llamado Finch, al que daba vida Peck, que tiene que defender a un hombre de raza negra acusado injustamente de violar a una mujer. Tanto el libro como la película, llegaron con el Movimiento por los Derechos Civiles muy vigente, y sirvieron de espejo de los debates de la sociedad estadounidense acerca del racismo, la tolerancia y la justicia.
Peck siempre dijo que Finch había sido su personaje favorito, de hecho en el documental "A conversation with Gregory Peck" (1999), aseguró que tuvo "un día de suerte" cuando recibió el guión de esa película, un auténtico regalo para él.

En su recuerdo y memoria pongo una escena de esta enorme película, To kill a Mockingbird, donde Atticus le dice a su hija Scout Finch (Mary Badham) que no se pelee en la escuela, porque su padre esté defendiendo a un hombre de raza negra.

martes, 12 de junio de 2018

20 años de El Gran Lewbowski.


Qué puedo decir de una de mis películas favoritas... dirigida por los Hermanos Cohen en 1998, que la veo cada cierto tiempo porque no paro de reir, que ver al Nota a menudo es un estilo de vida, o sacar parecidos entre la gente normal con Donny o Walter puede llegar a ser de lo más chanante... pues eso y muchas cosas más. Pero ante todo estamos ante una comedia redonda, dónde los hermanos Ethan y Joel Cohen lo bordan al crear el personaje de "El Nota".
Jeff Bridges da vida a Jeffrey Leboswki, El Nota, un vago y jugador de bolos desempleado de Los Ángeles que se presenta ante un multimillonario llamado igual que él, después de un caso de identidad errónea. Entonces, cuando la joven esposa del millonario es secuestrada, le pide al Nota que se encargue del rescate para una segura liberación.


El plan sale mal cuando el amigo de El Nota, Walter Sobchak (John Goodman) pretende quedarse con el dinero del rescate y utiliza un señuelo. El problema de Walter es que algún casquillo de bala debió de quedársele alojada en alguna zona del cerebro, vaya usted a saber cual, en Vietnam, por lo que cualquier situación que se tercia la relaciona con aquella guerra.
Donny (Steve Buscemi) suele ser el contrapunto dentro de las amistades del Nota, un tipo callado y apocado, el cual relaciona todo curiosamente con los Beatles.
A partir de ahí, conocemos la vida de El Nota, sus partidas de bolos, sus amigos, y sus contrincantes, entre ellos Jesús Quintana (John Turturro) cuya aparición en la película no tiene desperdicio.


Por otro lado, la relación que mantiene El Nota con la hija del otro Lebowski, Maude Lebowski (Julian Moore) que es feminista, artista avant-garde y cuyo trabajo ha sido elogiado por ser "fuertemente vaginal", mete a nuestro protagonista en todavía más líos.
Sam Elliott hace de Stranger, un vaquero que narra el film y dice que la vida de El Nota transcurre sin sobresaltos, es un tipo tranquilo que escribió la declaración de Port Huron (no del segundo borrador pactado), fue uno de los 7 de Seattle junto a otros 6 tipos, y se dedica a jugar a los bolos, conducir por ahí, darse un viaje ácido de vez en cuando, escuchar a los Creedence y odia a los Eagles. Todo se complica cuando un asiático americano de nacionalidad indefinida orina en su alfombra...


La banda sonora de la película es simple y llanamente impresionante con temas de Dylan (The man in me), Captain Beffheart, Elvis Costello, Nina Simone, etc., y los Gipsy Kings... si si, aquellos gitanos franceses que versioneaban a Julio Iglesias y los Manolos, aquí con una versión del Hotel California de los Eagles.
Ese tema de Dylan suena en el inicio del film, con los créditos, y entra la primera escena con una típica tarde en la bolera y una conversación entre nuestros tres protagonistas, El Nota, Donny y Walter que es acerca de la alfombra del Nota...

Os dejo con la mítica escena donde Walter le dice a Donny "olvídalo Donny no estás en tu elemento..."

viernes, 8 de junio de 2018

The Man Who Killed Don Quixote (2018)


Terry Gilliam, el ex Monty Python, dirige este film después de llevar detrás de rodarlo 25 años, y haber podido por fin sacar adelante el proyecto. A finales de los años 90 comenzó el rodaje con Johnny Deep como Sancho Panza y Jean Rochefort como Don Quijote, pero aquel rodaje se suspendió por problemas económicos, inundaciones, un accidente del protagonista, etc., algo que obligó a su cancelación y que quedó reflejado en el documental "Perdidos en la Mancha" (con vocación de making of). Después de infinitos problemas, incluso un antiguo productor que quiso impedir su estreno en Cannes, la cinta clausuró el festival y todo salió adelante. Se ha rodado en España casi toda, Navarra, Madrid y Toledo, pero también Portugal. 



Dicho esto, mi concepto global de la película es mejor de lo que esperaba, teniendo en cuenta que la lectura del Quijote y su traslado a la pantalla es algo que ya sucedió en otros trabajos digamos más fieles, y que no resulta fácil, además de que en este caso concreto hay una subpelícula que yace por debajo del propio film. Estaba claro por donde iría el concepto de Gilliam, y de su guionista Tony Grisoni que adaptan a su manera la novela de Miguel de Cervantes, es decir, tiene la exageración, incluso lo grotesco como signos identificativos, y se permite ciertas licencias acorde a su propia historia. Algo que queda claro ya en el inicio, ya que el director de esa nueva versión (niño mimado del jefe) descubre de forma muy sorprendente, una copia de la adaptación que libremente hizo cuando era estudiante, y por tanto era una persona diferente.


Ese personaje, el director de esa nueva visión del film, Toby, es interpretado por Adam Driver, que se le entiende bien gracias a esos excesos del inicio. Toby es ahora un director de anuncios muy cínico, que se verá envuelto en los delirios estrafalarios de un viejo zapatero español, al que él cuando era estudiante y realizó su corto, convirtió en Don Quijote (interpretado por Jonathan Price). El problema radica en que se vuelven a cruzar sus caminos más de diez años después, y aquel zapatero se cree que es el ingenioso hidalgo de verdad. Todo ello conducirá a una serie de aventuras cómicas (muchas muy bien adaptadas de la mítica novela) y cada vez más surrealistas, lo que hará que Toby (casi obligado a ser Sancho Panza) se vea abocado a enfrentarse a las repercusiones de lo que él rodó cuando era un joven idealista, pero que cambió la vida de un pequeño pueblo español y la de sus habitantes para siempre.


Pero si que es cierto, que mientras vas viendo el trabajo te quedan dos partes distintas en la cabeza y que no están anexionadas ni engrasadas como deberían, y es ahí donde el film no acaba de funcionar. Por un lado esa revisión de la novela, con pasajes llevados de manera magistral, y ante todo esa figura del hombre que ha acabado creyéndose que es El Caballero de la Triste Figura con un más que convincente Price, y la máxima por extensión de que "todos llevamos un Quijote dentro", pero por otro un guión al que le cuesta discernir de manera segura entre los saltos que hay de realidad y ficción, algo que induce a despistar y confundir. 
Lo que si que es realmente chocante, es que a veces la propia película es engullida por sus propios excesos, ya que hay escenas muy influenciadas por lo visto antes.


Y en cuanto al elenco de actores españoles que aparecen en la cinta, Oscar Jaenada como gitano raro, pero puntualmente importante, está bien, Jordi Mollá como mafioso ruso no desentona, pero Sergi López y Rossy de Palma haciendo de moros... ups, me costaron. Stellan Skarsgard es el productor de despacho que busca mecenas, y Olga Kurylenko su esposa despechada e insatisfecha. Joana Ribero como Dulcinea dominada está bastante creíble.
Juntos Price y Driver hacen que el espectador ría y se lo pase bien, hacen un buen tandem, aunque esa mezcla de ironía y surrealismo a paladas no a todos le siente bien.


En definitiva Gilliam ha conseguido hacer realidad un proyecto que parecía ya condenado al ostracismo, pero en líneas generales la narrativa tiene cierta confusión, con algunos momentos brillantes sin duda, pero si que adolece de una continuidad y firmeza, asaltando dudas que quizás vengan provocadas por todo lo difícil que fue llevar a cabo la película.

Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 31 de mayo de 2018

Borg McEnroe (2017)


Bjorn Borg y John Patrick McEnroe fueron dos tenistas completamente distintos que cruzaron sus caminos en el año 1980, en la final del torneo de Wimbledon. La rivalidad entre ambos iba más allá de lo normal, pero hizo que el deporte del tenis alcanzara cotas increíbles de popularidad. En el año 2017 salió este biopic de producción sueca y dirigido por el danés Janus Metz Pedersen, basado sobre todo en los hechos sucedidos en aquella final, donde Borg llegaba como número 1 mundial y con cuatro títulos seguidos en aquel Grand Slam logrados, mientras el jugador norteamericano, más joven, llegaba como la gran revelación y alternativa, siendo el número 2 mundial.


Sverrir Gudnason interpreta a Bjorn Borg, y toda esa presión que le rodeaba como número 1 del tenis mundial, por la que no le era fácil ni caminar por la calle. A través de continuos flashbacks se nos cuenta como era Borg de joven, un chico conflictivo, que tuvo muchos problemas para florecer como gran tenista de calidad, cuyo talento tenía innato, ya que sus continuos cabreos al fallar golpes y sus actitudes, hacían que fuera llamado a capítulo por su club. Al final todo era un tema de mentalidad, el joven sueco debía fortalecer su mentalidad y ser muy duro para conseguir sus objetivos, y a eso contribuyó de manera crucial su entrenador Lennart Bergelin, interpretado por Stellan Skarsgard. 
En todo caso, muy bien reflejado por el director ese estado de incomodidad con la fama, esa presión que le ocasionaba un estado interior convulso, sus manías y fuera aparte del esfuerzo que costaba ganar partidos, en definitiva un tipo solitario.


En el otro lado John McEnroe, el aspirante, interpretado por un inmenso Shia LaBeouf que describe una personalidad de lo más curiosa. El norteamericano era un tipo pegado a la música rock en sus cascos, con una actitud de protestón en los partidos y que la liaba parda, en esa trifulca continua era donde se sentía como pez en el agua, es decir, montar ese panorama en cada partido hacía que eso desquiciara a sus rivales y les rompía el ritmo, mientras a él iba haciendo su camino para ganar los partidos. Su protesta en las ruedas de prensa era de que nadie le preguntaba por su tenis, que lo tenía, de juego en la red a partir de un buen saque...
Por otro lado su personalidad también sacaba de quicio incluso a sus compatriotas, Jimmy Conoors, o Peter Fleming, con los que no mantenía buenas relaciones.


El film, bajo la dirección acertada de Janus Metz Pedersen, desarrolla un tratamiento narrativo y artístico de primer nivel, fuera aparte de la caracterización de los dos protagonistas, que es espectacular, ambos actores hicieron un trabajo excelso de estudio de los gestos de ambos y sus características principales en los partidos. El director danés mezcla la narrativa y con un despliegue visual rotundo, de hecho la descripción de la final de Wilmbledon es brutal, tanto desde el punto de vista físico como emocional con sus clímax muy medidos en todo momento. Muy interesante el detalle de que en aquella final McEnroe no protestó en todo el partido...


En la historia del deporte llamado tenis el trono del número 1 es duro de mantener, eso se refleja de manera perfecta en este film, siempre hay un momento en el que se atisba que viene otro jugador pisando fuerte, y en el caso de Borg lo vio venir en esa final de 1980, que su reinado empezaba a tener los días contados, ganó aquella mítica final en 5 sets, pero un año después abandonó el tenis al perder ese número 1, con solo 26 años, a manos del tenista norteamericano. Eso es algo que luego en años siguientes le pasaría al propio John McEnroe con Ivan Lendl, quizás dejo ahí otro posible film...


Os dejo con el tráiler del film.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Minuto de silencio (2018)


Diego Zuñiga dirige este corto que nos cuenta la historia de una de tantas empresas de tipo mediana (unos 30 trabajadores), pero cuyas hechuras parecen más de una grande, donde casi nadie se conoce, o si. En la reunión diaria del jefe Borja (José Lima) con sus empleados, comete un error al pedir un minuto de silencio por un empleado fallecido el día anterior, desliza Andrés cuando era Abel, cosa que indigna a Maite (Olalla Hernández), ante la mirada y risa cómplice de su compañera Paula (Alba Loureiro). En el desayuno ambas comentan la jugada, y sigue la indignación de Maite que da rienda suelta, con mucho lenguaje de por medio, a toda su crítica. Mientras tanto llega la becaria con la nómina... Mar (Tania Medina) para que Maite la firme...


Os dejo con el corto.

martes, 29 de mayo de 2018

Luego lo hablamos... (2018)


Francisco Sánchez dirige este curioso corto, que es una parodia acerca de aquellos programas en los que una pareja se conoce a través de una cita a ciegas. Aquí en concreto, se celebra en el entorno de un bar-restaurante donde las parejas se sientan en las mesas y se conocen, aunque en nuestra historia se centra en una en concreto, y como nadie les ha presentado deciden decirse la verdad a la cara sin tapujos, empezando por lo que más les gusta, que tipo de arte les vuelve locos, etc., para ver el grado de compatibilidad, pero a medida que avanza la conversación hay como una suplantación de personalidades tanto en el chico como en la chica...


Os dejo con este estupendo corto.

viernes, 25 de mayo de 2018

Solo: A Star Wars Story (2018)


Mi decepción con Los Últimos Jedi, donde Rian Johnson arriesgó y no le salió del todo bien, ha tenido recompensa pocos meses después. Los nuevos spin-offs, que con Rogue One ya tuvo una piedra de toque importante, se intercalan entre la salida programada de los episodios VII, VIII y IX, y no solo sirven para expandir el universo (ya enorme) de esta mítica saga, sino que además están incorporando cosas que pensaba ya perdidas en la nueva franquicia, porque y lo vuelvo a decir, para mi desde que Disney se hizo cargo de esta nueva época, hay detalles importantes del pasado que se han perdido, y no me refiero a actores o personajes que van desapareciendo, sino a la aventura. Señoras y señores, Star Wars es y será siempre una película de aventuras, y eso no se debe perder nunca, pues bien, aquí se recupera y de qué forma.


Si bien en Rogue One había un acercamiento claro al cine bélico, y su segunda parte me pareció realmente espectacular, con un final muy brillante, aquí en este spin-off del mercenario y anti-héroe más famoso de la saga, hay una serie de paralelismos en el guión, unos guiños con grandes películas de siempre, que me parecen muy bien llevados a este universo. Hay ecos de Ben-Hur, de El Golpe, incluso de varias películas del western de verdad (sustituyan caballos por naves espaciales por ejemplo), del que sabe a bebida vieja de la buena, pero recuperando ese espíritu aventurero de siempre, y que repito, esta saga nunca debe perder. 
En esto el guión es clave (algo que falla bastante en el Episodio VIII) y Lawrence Kasdan es fundamental, que junto a su hijo Jonathan han sido los responsables, porque aquí hay una uniformidad de los acontecimientos que permite que hasta un neófito se entere, y por otro lado la construcción de la historia y la manera de tratar a cada personaje está muy cuidada.


En el plano de los actores con un nivel asombroso, destaca sin duda Alden Ehrenreich (al que conocí por Hail Caesar! de los hermanos Cohen), que encarna a un Han Solo joven, por tanto algo novato, e inexperto en manejar ciertas situaciones, pero con un ímpetu y un despliegue de cualidades fantástico, y sobre todo ese aire chuleta arrebatador. La química entre Han Solo y Chewbacca es brutal desde la primera escena en que se conocen, siendo su evolución llevada de vicio en todo el metraje, sabiendo también que son las estrellas (hubo aplausos cuando apareció el Wookiee más famoso). Verles a ambos manejar el Halcón Milenario fue glorioso.
El otro grande en el film es Donald Glover, en su papel de Lando Calrissian, un personaje a priori secundario, que quita protagonismo a los principales por su soberbia interpretación. Beckett, el clásico recompensas, en manos de Woody Harrelson es una maravilla (cada vez me rindo más y más a este actor). Incluso el androide femenino L3, que tiene un papel decisivo está enorme. Paul Bettany en el papel de Dryden Vos, el villano y capo del sindicato criminal Crimsom Dawn, también encaja perfectamente.
No todo puede ser fantástico, y el personaje de Qi'ra es el que me falla en esta ecuación, una Emilia Clarke algo fría e insulsa, eso si, su personaje esconde tantas cosas...


Por supuesto decir que todo lo que aquí se cuenta, la historia del joven Han Solo, sucede antes de encontrarse con Luke y Obi-Wan en la cantina de Mos Eisley, y que posteriormente se convertiría en ese antihéroe que vimos en La guerra de las galaxias (Una nueva esperanza). Recordemos también que en Rogue One se cuentan historias paralelas que suceden justo antes del comienzo de aquel film glorioso de 1977.
Por otro lado, hacer referencia a la gran dirección de Ron Howard, sin tanta pompa como otros, que va al grano, curra y sabe lo que hace, un tipo que aprovecha su presupuesto y no lo despilfarra y te da un espectáculo de primer nivel. Soberbio en las escenas de acción, con unos efectos visuales portentosos (algo fijo en la franquicia), una narrativa sublime y donde tienen mucho que ver los guionistas antes citados, haciendo una estructura sin fisuras.


Pocos peros le pongo a esta cinta, si acaso dejar algunos cabos sueltos en el final del mismo (claramente a propósito) y que no sabemos cuando verán su continuación, pero que desde luego me dejan con la sensación de que algo gordo veremos no sé cuando...
En definitiva, una cinta que borra de cuajo la pobre sensación que me dejó el Episodio VIII y donde no se echa de menos a Harrison Ford por ejemplo, algo que da una idea de lo bien que se ha hecho todo aquí.

Os dejo con el tráiler de esta gran película.

jueves, 24 de mayo de 2018

Deadpool 2 (2018)


La segunda parte de Deadpool tiene novedades con respecto a la exitosa primera, por un lado el cambio de director, ya que Tim Miller, por desavenencias creativas con el propio Ryan Reynolds, que aquí es uno de los guionistas, ha sido sustituido por David Leitch, al que recuerdo por Atomic Blonde y la primera parte de John Wick. El resultado es un film muy divertido, que no acaba de llegar al nivel de la primera, pero que asegura entretenimiento.
Conocer la génesis y evolución de este personaje se me antoja esencial, ya que Deadpool representa una conjunción o mezcla de varios temas clásicos en la era moderna del cómic, por un lado el humor negro, la sexualidad por otro, el "anti heroísmo" (el menos convencional de Marvel sin duda) además de la reflexión y la crítica. Incluso y por si fuera poco, hay una similitud curiosa con otro antihéroe de la literatura universal, el Quijote de Cervantes, con el que comparte el delirio y el humor.


Pero el problema que le veo a esta secuela es que mete referencias y parodias a mucha velocidad sin pisar el freno, disfrazándolo de ficción superheroica, aunque por encima de la calidad de esos chistes o gags. Aquí el protagonista, Wade Wilson (Deadpool) es otra vez irrespetuoso, sanguinario, mal hablado e irreverente, de hecho en muchos momentos no cumple en absoluto con las reglas que debe cumplir un superhéroe, se las salta a la torera. Y es ahí, donde parece precisamente que la película resbala, porque se acaba convirtiendo en una historia de redención personal para quizás acoger a otro tipo de público, todo ello mezclado con el personaje que vimos en la primera entrega, y su naturaleza ya conocida.


Una cosa he de dejar clara, hay violencia, mucha, hay extremidades que vuelan, cabezas cortadas y demás, pero digamos que ya desde el principio y provocado por la escena inicial, Deadpool va a contracorriente durante toda la historia, lo que hace que el tono del film cambie debido a su nueva situación. La calidad de los gags sigue siendo buena y en cierta forma eso hace que muchos momentos del film rebajen la intensidad violenta o dramática de ciertos pasajes, pero mientras en la primera parte era la sorpresa, ese factor ya no es una novedad y se esperaba, formaba parte de lo que vamos a ver. Evidentemente la película sigue dirigida a un público adulto, en eso no ha cambiado nada.
Aquí la misión será salvar a un chico llamado Russell (Julian Dennison) que es FireFist un niño mutante de considerables poderes, al que Cable quiere aniquilar, para ello Wilson recultará a un grupo llamados los X-Force. Antes ha tenido unos desmanes con los X-Men muy graciosos y la descripción de algún personaje secundario es bestial.


Luego están los nuevos personajes que entran aquí, por un lado un Josh Brolin haciendo de Cable, cuya entrada en escena es bastante espectacular y Domino, interpretada por Zazie Beetz, que cumplen perfectamente, aunque en mi opinión les falta algo para ser recordados y hacerte fan de ellos, no sé, una cualidad que les haga llegar a ser míticos y recordables.
Pero el personaje de Ryan Reynolds sigue siendo la estrella indiscutible, primero porque se ríe de si mismo y a partir de ahí todo es posible, es algo que está hecho para él, y su moldeado le ha quedado de lujo, le sienta como anillo al dedo. Pero en conjunto esta segunda parte adolece de cierta frescura, hay momentos en que ya sabes por donde van a ir los tiros (nunca mejor dicho).
Atención al cameo de Brad Pitt, es para estar atentos porque se le ve en un momento concreto...


En resumen Deadpool 2 sigue siendo hilarante en muchos momentos y sin llegar a las cotas de novedad y sorpresa de la primera por razones obvias, mantiene un muy aceptable nivel de diversión asegurada. Pero he de decir, que sigue teniendo unos detalles tontos que me ganan, como la moto en la que va Deadpool persiguiendo al camión de alta seguridad, o la manera en que se cargan a un enorme personaje, el casting de los miembros de X-Force, son cosas que solo verás aquí... Por supuesto decir que la escena post-créditos es indispensable en cualquier título de Marvel, pero aquí es imprescindible por su calidad y momentos brutales, además de acumular mala baba que a veces echo en falta en el propio film.


Os dejo con el tráiler de Deadpool 2.

martes, 22 de mayo de 2018

Mejores escenas cómicas del cine (LXVI)


En 1987 Mel Brooks hace su parodia de La Guerra de las Galaxias, titulada Spaceballs en inglés y traducida aquí como "La loca historia de las galaxias". Como en Star Wars, la trama comienza con la amenaza a la paz intergaláctica por parte de las fuerzas del lado oscuro. El planeta Spaceballs se está quedando sin oxígeno, por lo que su presidente (Mel Brooks) decide enviar la nave espacial Spaceball Uno en dirección al planeta Druida (donde la población es muy pánfila) con el objetivo de robarle la atmósfera. El encargado de dirigir la misión será Casco Oscuro, una especie de Darth Vader enano, torpe y cabezón al que interpreta el gran Rick Moranis. En un momento de lo más chanante Casco Oscuro llega a la zona de mando de la nave, donde el Coronel Sandurz (George Wyner) ordena a todos que se pongan firmes ante su presencia. Llega el enano cabezón respirando con dificultad, en eso que se quita el casco y dice: "coño, no puedo respirar con esto..." Darth Vader solo hay uno amigos...


Os dejo con la delirante escena.

domingo, 20 de mayo de 2018

Me gustas cuando callas (2018)


Raúl Represa Montenegro dirige este corto en el que se habla sobre una relación de pareja entre Santi (Albert Riballo) y Sheila (Sheila Fernández), siendo ella la que hace de narradora de la historia. Desde el principio ambos tienen mucho feeling y conexión, y para ella él es el chico perfecto, es atento y tiene las cualidades buscadas en una pareja, pero hay un pequeño problema, cuando Santi habla algo no va bien, sus frases no son lo que podríamos decir un ejemplo de construcción sintáctica y eso pone un poco nerviosa a su chica, de tal modo y manera que acaba siendo el talón de aquiles de la relación...


Os dejo con este divertido corto.

martes, 15 de mayo de 2018

Se nos va Margot Kidder.


Hay rostros de la gran pantalla que se te quedan marcados desde pequeño para siempre, y el de la actriz canadiense Margot Kidder en Superman (1978), dirigida por Richard Donner, es uno de ellos sin dudarlo, en su papel de Lois Lane Este domingo sucedía el deceso en Montana, Estados Unidos (estaba nacionalizada americana), a los 69 años y al parecer, según dijo su representante, mientras dormía, sin saberse las causas reales todavía.
Margot quiso ser actriz desde pequeña, algo que dejó claro en su diario, donde decía que quería ser una estrella de cine. Desde muy joven padecía trastorno bipolar, pero no le fue diagnosticado hasta mucho después, pero este problema (bastante grave) le llevó a intentar quitarse la vida varias veces, a ello no favorecía el continuo cambio de residencia por el trabajo de su padre, y la solución que idearon los padres, fue meterla en un internado donde empezó a interpretar en obras de teatro escolares.
Se mudó a Los Ángeles tras su graduación, para comenzar su carrera artística. Gracias a su primer agente canadiense consiguió un papel en Los Locos años de Chicago (1969), que le catapultó a su primer papel protagonista con Tengo una prima en el Bronx (1970), luego regresó a estudiar interpretación a New York, donde se pagaba sus estudios gracias a trabajos en televisión.


De regreso a Hollywood, se rodeó de amistades influyentes como Martin Scorsesse, Steven Spielberg, o Brian de Palma, éste último le dio un papel en Sisters (1973) y en 1974 aparece en la película de terror Black Christmas, dirigida por Bob Clark. En 1975 hizo junto a Robert Redford El Carnaval de las Águilas. Tuvo un parón por su matrimonio, y su vuelta ya fue con el papel que le llevó a la fama absoluta, el de Lois Lane en Superman, dirigida por Richard Donner en 1978. Christopher Reeve, que hacía de Clark Kent y de Superman, ambos enamorados de Lois, se convirtió en su compañero habitual, y repitieron en Superman II (1980) de Richard Lester y Richard Donner, Superman III (1983) de Richard Lester y Superman IV: En busca de la paz (1987), de Sidney J. Furie. Como dijo Margot en una mítica entrevista "pasar meses y meses colgados del techo tan, tan pegados, nos hizo muy cercanos". Y así fue, se hicieron muy amigos, aparte de la química rodando, al que acompañó incluso hasta su muerte. Reeve cayó montando a caballo en 1995 y quedó tetrapléjico, muriendo de un ataque al corazón con 52 años, Richard Prior murió de forma triste también, debido a una esclerosis múltiple con 65 años, y ahora se une Kidder, es la llamada maldición de Superman. Después de esas películas sus problemas de bipolaridad tuvieron episodios importantes, y su carrera ya no remontó.


Hoy la quiero recordar con esa escena mítica de Superman de 1978, cuando Lois sufre el accidente de helicóptero y cae al vacío, mientras el superhéroe la recoge y les suelta la mítica frase: "Calma yo la sujeto" y ella dice "¿Y quién le sujeta a usted?".

jueves, 10 de mayo de 2018

Lucky (2017)


John Carroll Lynch es un actor que dirigió el año pasado su ópera prima como director, para aquellos que tengan buena memoria era el marido de Frances McDormand en Fargo o el posible asesino en Zodiac. Lucky se llama este film, que tiene como protagonista principal y absoluto a Harry Dean Stanton, que al poco de grabar la película moriría, pero que aquí interpreta a un singular nonagenario al que todo el mundo apoda "Lucky". El director afronta de manera directa y con algo de pudor el peso de la vejez y esa idea que a toda persona le ronda la cabeza de que en cualquier momento, y llegada una edad, la muerte se acerca. Todo ello está concentrado en un cuerpo enjuto que esconde la encantadora y singular personalidad de este enorme actor.


Lucky tiene una vida pintoresca, se levanta por las mañanas, fuma un cigarro (el primero del día donde cae una cajetilla aproximadamente), hace sus ejercicios físicos, sólo bebe leche (todo ello mientras suenan rancheras), se viste y da sus paseos, desayuna en la misma cafetería de siempre y hace sus crucigramas, para volver a ver concursos de la tele a casa. Se trata de un antiguo miembro de la Armada Norteamericana, que luchó en la Guerra del Pacífico, en la Segunda Guerra Mundial, y que así pasa en solitaria rutina (que no soledad) su vejez de manera plácida y a su bola, en el árido oeste. Por las noches va a un garito donde habla con Howard (David Lynch) y la pareja que gestiona el establecimiento, Elaine (Beth Grant) y Paulie (James Darren) más ese curioso camarero Vincent (Hugo Arsmstrong), donde se toma uno o varios Bloody Mary.


Pero un día su rutina se ve interrumpida por una caída provocada por un desmayo en su casa, y eso le hará ver que no es inmortal. Algo que le hará visitar al médico, que en su chequeo le dirá que es un caso único, y que debe sentirse afortunado, ya que la mayoría de gente de su edad está mucho peor. Todo esto está llevado con mucho humor, a veces algo grotesco, pero realmente entrañable. El personaje principal es un hombre construido de una personalidad fuerte, pero muy particular, es de esas personas que hay que entender, pero no todo el mundo lo sabe llevar y tendrá roces no sólo con el doctor, sino con un agente de seguros "el abogado", incluso el dueño de la cafetería, con el que siempre está de guasa. 
Pero la gran virtud del film, es que abandona ese dramatismo digamos desgarrador de los últimos momentos de la vida de una persona, para componer una carta algo filosófica de despedida y a su manera, claro está. 


Toda la historia está arropada por unos actores tremendos (muchos ya veteranos), y que saben aportar sus enormes capacidades. Desde Joe (Barry Shabaka Henley) el dueño de la cafetería, hasta su trabajadora Loretta (Yvonne Huff) cuya escena con Lucky no tiene desperdicio, Bobby Lawrence interpretado por un espléndido Ron Livingston, en ese papel de amigo de la muerte que te dice que dejes hechos todos los papeles antes de irte, cosa que enoja mucho a Lucky, incluso Fred (Tom Skerritt) en esa brutal conversación de dos veteranos de guerra en la cafetería, donde dos personas que han pasado por cosas parecidas se entienden con extrema facilidad.


Inolvidable última actuación de Harry Dean Stanton, ayer disfruté mucho con él, tanto con su forma de andar algo descarriada, como con su rostro, sus muecas de felicidad triste, etc., y para el recuerdo quedará el momento en el que interpreta una ranchera y habla y canta en español. De hecho, me sorprendió que un tipo de edad tan avanzada hiciera algo de tanta exigencia en una película, pero que os aseguro es uno de lo momentos más tiernos que he visto en el cine, algo que se quedará grabado en mi mente.


Os dejo con el tráiler de esta muy recomendable tragicomedia existencialista.