sábado, 27 de agosto de 2016

John Wick (2014)


En el año 2014, los desconocidos hasta entonces David Leitch (aunque no aparece en los créditos) y Chad Stahelski dirigen John Wick (Otro día para matar) donde el protagonista es Keanu Reeves, actor que por muchos es acusado de falta de expresividad, pero que en este film para mi está excelso. Se trata de una cinta de acción seca, al límite en todo momento, pero que sobre todo tiene un ritmo brutal y unas secuencias alucinantes, extraordinariamente bien rodadas y que te dejan pegado a la silla desde el primer minuto, además de contener frases lapidarias.


Se nos presenta al personaje de John Wick como un hombre de buena posición que vive en una lujosa casa y que acaba de perder a su esposa tras una lucha contra una enfermedad terminal, y que, después de enterrarla, recibe un paquete que ella dejó preparado antes de su muerte, un cachorro de beagle, precioso. Hasta aquí podría parecer que nos encontramos ante el típico film de drama de corte telefilm, pero nada más lejos de la realidad. A partir de aquí, un cruce casual con unos tipos de origen ruso en una gasolinera, que le preguntan por su coche (Ford Mustang del 69), acaba con un asalto a su casa para robarle el coche, matar a su perro y provocar con tal acto, el desencadenamiento de la sed de venganza descontrolada, del que fuera un asesino de leyenda.


A partir de aquí, como es de suponer, la cinta pega un giro brutal y empieza a mostrar su verdadera cara, y lo que es mejor, es donde caes rendido de rodillas ante la forma en que el protagonista pasa de ser un Don Nadie, a ser, sin temor a equivocarme, el personaje más alucinante, despiadado y molón que haya interpretado el bueno de Reeves a lo largo de su carrera, aparte de Neo en Matrix, claro está. Su leyenda se va describiendo con frases como "Bueno, John no era el hombre del saco. Es el que mandabas a matar al jodido hombre del saco"... y otras.


Pero claro, también impresiona la actitud como la de Viggo Tarasov, interpretado por Michael Nyqvist, el mafioso que mueve los hilos en las sombras del crimen en Nueva York, y que literalmente se cagará de miedo cuando sabe que su hijo, uno de los tres criminales que saltaron a Wick en su casa, ha cometido un error, cuyas consecuencias no solo podría costarle su negocio, sino la vida. Por un momento parece que la cinta podría recordar a Promesas del Este, en cuanto al código mafioso ruso, pero todo se desvía ya que John Wick tiene su propio código.


A todo esto ha de añadirse, que el guión de Derek Kolstad define un microhabitat alucinante que rodea a la profesión del protagonista, en donde vemos una organización a la que se acogen los miembros del gremio, regida por un código de honor y comportamiento, lo que le hacen tener al film ese aroma de distinto y porqué no decirlo, molón y cool. Eso si, su trama es lineal, y discurre a base de secuencias donde se sigue a Wick en su venganza, hasta que llegue a donde está el niñato que mató a su perro y robó su coche. Como es lógico, todo el que se interpone en su camino... fenece. Ni que decir tiene que la pareja de directores ruedan las escenas de acción de manera gloriosa, y sin duda son espectaculares.


En cuanto al plano actoral Keanu Reeves está espléndido, a pesar de que en algunas escenas podría incorporar algo de su propia cosecha, pero le basta y le sobra interpretando a ese tipo seco y duro que es John Wick. Marcus, interpretado por William Dafoe, es otro asesino a sueldo pero amigo de Wick, al que salvará en más de una ocasión, otro veterano actor que cumple a la perfección. Michael Nyqvist es Viggo Tarasov, culpable de muchos de los mejores momentos del film en su papel de villano, mientras su hijo Iosef Tarasov (Alfie Allen), ese bala perdida, está tremendo en su papel de provoca problemas. Adrianne Palicki es la mujer explosiva, pero a la vez una afilada asesina que no dudará a la hora de matar y de salvar su pellejo. Una mención para Lance Reddick y su increíble interpretación del recepcionista del hotel donde se alojará Wick, que me recuerda mucho a El Resplandor.  


Os dejo con el tráiler de este gran film.

jueves, 18 de agosto de 2016

Escenas míticas del cine (XLVI)


En el año 2006 Michael Mann llevó al cine la famosa serie de TV de los años 80, con diferentes actores, ya que de Sony Crockett hace Colin Farrell, muy convincente y de Ricardo Tubbs el gran Jamie Foxx, la pareja de agentes de la Brigada Antivicio del Departamento de Policía de Miami. En medio de una operación de poca monta, ambos se enteran de un soplo en las altas esferas, que ha provocado la muerte de dos agentes federales y la masacre de una familia por un asunto de drogas. Ambos, autorizados por el Teniente Castillo (Barry Shabaka Henley), deja que la DEA encargue a los dos que trabajen para narcotraficantes hispanoamericanos que exportan grandes cargamentos a EEUU. Inflitrados conocerán a la encargada de las finanzas de un poderoso cártel, Isabella (Gong Li), la cual blanquea e invierte dinero para el narco Arcángel de Jesús Montoya, que interpreta el gran actor español Luis Tosar. Sonny y ella empezarán una relación de amantes con una viaje de Miami a La Habana en fueraborda, un viaje apasionante mientras suena la música de Moby y su tema One of these mornings, un momento de disfrute y relax en medio de una dura investigación.


Os dejo con esta escena ya mítica.


lunes, 15 de agosto de 2016

Al final del túnel (2016)

Cartel del film

Rodrigo Grande dirige esta película argentina con co-producción hispano-argentina. Se trata de un thriller sangriento (en alguna escena impactantemente sanguinolento), oscuro y que tiene un buen guión del mismo director. No está falto de alguna irregularidad o laguna, pero el embrollo se resuelve de manera muy eficaz, ya que el juego de intrigas que se nos propone desde el inicio ha de saberse finalizar.
El protagonista principal del relato es Joaquín (Leonardo Sbaraglia), un tipo solitario que vive encerrado en una casa enorme o mansión, con la única compañía de su perro Casimiro, algo mayor. Hay señales en la casa y jardines, de que su vida antes fue mejor, y que pareció cambiar súbitamente tras un oscuro episodio que le dejó postrado en silla de ruedas, y visiblemente atormentado. Su problema es que las deudas se acumulan y necesita abrir su fortaleza, y por tanto su vida, alquilando la habitación del piso de arriba.


De forma inesperada y muy precipitada aterrizan en su casa una jóven bailarina de streeptease llamada Berta (Clara Lago) y su hija Betty (Uma Salduende) de seis años de edad. Según pasan los días y la convivencia, Joaquín irá descubriendo cosas y el secreto que cada una de ellas esconde y que le afectan directamente. Gracias a su presencia, sin embargo, la casa cobra alegría y por tanto la vida de Joaquín. Pero una noche, mientras repara en el sótano de su casa unos ordenadores, Joaquín escucha un tenue ruido y empieza a escuchar lo que se oye del otro lado de la pared. Se trata de una banda de ladrones que prepara un atraco, comandados por Galereto (Pablo Echarri), que están construyendo un túnel que pasa por debajo de la casa del paralítico para acceder a un Banco que está al otro lado. Así empieza a espiarlos, y se va enterando de su paso a paso.


Pero en esta historia, lo que llama la atención, es que el que sería héroe en cualquier otra circunstancia, aquí es un antihéroe. En ese aspecto, y por el asunto de estar atado a una silla de ruedas, la referencia a La Ventana Indiscreta de Alfred Hitchcock (1954) es más que evidente, y desarrolla (recordando a la vieja cinta) como con sus limitaciones, agudiza el ingenio para conseguir que el reto que se le plantea, sea una inyección de motivación, por el cual estaría dispuesto a llegar a las últimas consecuencias, a parte de intentar molestar a los ladrones y llevarse parte del botín, que tanta falta le hace para que no le embarguen.
Es ahí, en lo que realmente mueve a Joaquín a meterse a fondo en la historia, donde quizás echo en falta que se me explique más el porqué lo decide, aunque eso queda a elección del espectador. Pero la sensación de claustrofobia está conseguida (ahí por momentos me recuerda a Buried de 2010) además del suspense y la acción.


En el plano actoral, Leonardo Sbaraglia está memorable sobre la silla de ruedas, introduciendo al espectador de manera fabulosa en la trama y Pablo Echarri como líder de la banda de ladrones está soberbio, dando ese aire al personaje de tipo sin miramientos, bastante mafioso, teniendo claro que para conseguir sus objetivos, hará lo que sea. Por otro lado el ya mayor Federico Luppi interpreta un papel clave, el de Guttman, el tipo que encarga el robo a los ladrones y cuya oscuridad es tan abrumadora, como los papeles que quieren que ellos saquen del Banco para él. A la que no acabo de ver es a Clara Lago, a pesar de su esfuerzo, tanto en parecer argentina en el acento, y en vez de aportar a la trama resta, realmente por momentos sobra, aunque eso se soluciona estando postrada en cama media película.
Los secundarios, que forman parte del grupo de ladronas, Javier Godino (recordado por El Secreto de tus ojos) aquí apodado El zurdo y haciendo de español, Walter Donado como Canario, Laura Faienza como René y Muñeco (Ariel Nuñez de Croce) cumplen sobradamente.


Os dejo con el tráiler de esta más que interesante película.


jueves, 11 de agosto de 2016

Suicide Squad (2016)

Cartel del film

DC Comics vuelve a la carga con Escuadrón Suicida, que empieza o arranca allí donde Batman v. Superman: El amanecer de la justicia, terminaba. El héroe de la capa ya no surca los cielos, por lo que la Tierra se ha quedado corta de justicieros frente a la avalancha de metahumanos (de muy mal carácter) que han surgido de manera brutal en los últimos tiempos. La Liga de la Justicia está aun en pañales y es un proyecto en la cabeza de Bruce Wayne. La solución, es juntar a un grupo de supervillanos, con condiciones y obligarles a realizar misiones encubiertas de alto riesgo, sólo con el beneficio de reducción de condenas y visitas a familiares. 


Deadshot (Will Smith), Harley Quinn (Margot Robbie) que está realmente bien, Killer Croc (Adewale Akinnouye-Agbaje), Capitán Boomerang (Jai Courtney), Diablo (Jay Hernández), Encantadora (Cara Delevingne), Katana (Karen Fukuhara) y Slipknot (Adam Beach) son esos supervillanos, de los que realmente se salvan los dos primeros y cae gracioso el Killer Croc. En otro orden de personajes, el Joker interpretado excepcionalmente por Jared Leto, es uno de los grandes fallos de la película, al no sacarle más partido y relegarle a escenas escogidas, la mayoría un poco pastelosas en su relación de amor apasionado con Harley. Viola Davis está más que convincente en su papel de Amanda Waller, absoluta jefa (Dios para algunos) de todo el tinglado que se monta. Las breves apariciones de Batman (Ben Affleck), son casi lo mejor del film, sobre todo cuando persigue al Joker.


Pero el film de Ayer no funciona, primero por un guión con lagunas evidentes, segundo porque una película que pide sangre a borbotones no muestra ni una gota casi (no quiero ni pensar la que hubiera corrido si Tarantino se hace cargo de esto), y sobre todo no es espectacular, ni rompedor y mucho menos rupturista, va a lo fácil, al consumo rápido y a lo poco trascendente, de hecho a estas horas después del visionado de anoche ya se me empieza a esfumar de mi cabeza lo visto. Si que es cierto, que se mantiene cierto tono dramático y algo de oscuridad, pero ha prevalecido el lado bueno y amable, y ante todo el buenrrollismo y el postureo. Aquí se trata de ver a tipos duros, algunos como una regadera, mujeres letales con estrafalarios disfraces y un arsenal de armas de lo más variado.


El problema radica en que esta cinta pide mala leche y no la tiene, cosa que le habría quedado de lujo y sin duda le hubiera hecho tener más sentido y mucha más coherencia. El Joker está pidiendo a gritos tener más protagonismo y liar una muy gorda, pero no le dan espacio y por si fuera poco, el personaje de Will Smith (un auténtico cabronazo en los comics) se le impone un suavizado moral que hace que pierda su esencia. La villana tiene el problema de que es utilizada como el eterno símbolo del diablo, recurso manido y clásico que de verdad me parece un bajonazo. Ni una buena banda sonora hace remontar el vuelo.
En definitiva, que las malas críticas de Batman v. Superman, hizo recular a la productora y cambiar escenas y suavizar el resultado final (dicen que hay otra versión más salvaje, seguro que mucho más interesante). Eso hace que vayan a la pasta fácil, es decir, visionada por adolescentes a los que les cuadra esta versión blandita y llenen los cines, para no darse otro batacazo en taquilla, pero no hará que sea un film muy recordado, francamente. Mucho ruido y pocas nueces, más fachada que esencia, falta alma.


Os dejo con el tráiler del film.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Escenas míticas del cine (XLV)



En 1983 Brian de Palma dirige una obra maestra del cine, Scarface, traducida aquí como "El precio del poder". Hay películas buenas, muy buenas, y películas que son una obra maestra que te marcan y son cruciales en la carrera de varios de los actores integrantes del reparto. Es el caso de este film, donde Al Pacino se doctora en una interpretación memorable de Tony Montana, un emigrante cubano (asqueado de su Cuba natal y su comunismo), frío, implacable, y sobre todo un tipo que le echa mucha testiculina a todo lo que hace, cuyo propósito es convertirse en un gángster importante, para conseguir así ganar dinero y poder. Inicia una carrera fulgurante desde los bajos fondos, deja de currar en un restaurante y con la colaboración de su amigo Manny Rivera (Steven Bauer), empieza a convertirse en traficante de cocaína, que quiere llegar a lo más alto. Aquí hay pólvora, sangre, droga, música disco de los 80...
En sus contactos para lograr sus objetivos, tiene una reunión crucial con Alejandro Sosa (Paul Shenar) en la casa de éste, done ambos se dicen las cosas claras, mientras uno, Tony, "Todo lo que tengo en esta vida son mis cojones y mi palabra" a lo que Sosa le responde, después de decirle que su jefe Frank López (Robert Loggia) no es de su confianza, a lo que Tony le responde que él lo arreglará todo con López, que "Pero no olvides esto, sólo te lo diré una vez... A mi no me jodas Tony, no trates de joderme".


Os dejo con la mítica escena.


martes, 9 de agosto de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLIX)


En 1980 Mariano Ozores dirige "Yo hice a Roque III" una parodia a la española de Rocky. Roque Tercero González (Andrés Pajares) es un gorrón que vive en casa de su amigo Federico Castro (Fernando Esteso), famoso ex-jockey de carreras que ahora está en horas bajas y parado debido a que ha engordado. Allí vive con su mujer, Petra (Mirta Miller) y su suegra Doña Amparo (Florinda Chico). Fede no puede quitarse de encima a Roque, ya que éste le recuerda constantemente que, cuando tenían 7 años, le salvó la vida.
En una escena de lo más hilarante, las mujeres acusan de gorrón en toda la cara a Roque, que se defiende, y vuelve la tortilla recordando cuando un tal Cañizares quería zurrar a Fede en el cole y Roque le defendió.


Os dejo con este escena de risa continua.


jueves, 4 de agosto de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLVIII)


La obra maestra del cine casposo, es sin ningún lugar a la duda, Los Bingueros, película dirigida por Mariano Ozores en 1979. Amadeo Saboya (Andrés Pajares) trabaja en un banco a la antigua, con botones recogiendo papeles y oficinistas calentando silla, pero sin perpesctivas de amasar dinero para vivir deshaogado, y se hace amigo en la cola del bingo de Fermín Cejuela (Fernando Esteso), que vive con su prometida en una urbanización, cobra el paro y hace chapuzas vendiendo libros y haciendo contratos de entierros pagados a plazos. Míticos los topless de las vecinitas de Fermín. África Pratt, Isabel Luque, Roxana Dupre o Norma Duval son algunas actrices, protagonistas de la época del destape que participan aquí en el film.
Podríamos decir que son nuestros Jack Lemmon y Walter Matthau españoles, cuya química es espectacular, y coinciden en el bingo con el experto jugador, Don Ramón, encarnado por el director del film, Mariano Ozores.
Por distintas razones, ambos piensan que el bingo puede ser la solución a sus males. Pero por otro lado vivirán situaciones de lo más disparatadas, como la del engaño que sufren por dos guapas chicas que haciendo ver que van a tener sexo con ellos, atraen a los dos corderillos hacia una pareja de un gay y un transexual. El transexual finge un parto, y en esa chanante escena, hasta que ellos se coscan de la situación, es un no parar de reír, diciendo Amadeo a la "mujer" que jadee como los perros, y cuando ve como va el parto... diciendo que ha sacado un pie el "niño"...


Os dejo con la chanante escena.


lunes, 1 de agosto de 2016

Jason Bourne (2016)

Cartel del film

El caso Bourne, El mito de Bourne y el Ultimatum de Bourne son tres películas extraordinarias, que forman una trilogía potentísima. Después del estreno de la última en 2007, Matt Damon aseguró que la historia de Jason Bourne, asesino amnésico en busca eterna de su propia identidad, ya había sido contada. Sólo si había un replanteamiento del personaje en el futuro, podría convencerle para volver a participar, y así ha sido. Y para ello, uno de los detalles fundamentales, es que el protagonismo de su personaje se ha moderado, si antes era él en un 80%, ha quedado reducido a un 60% aproximadamente, debido al aterrizaje de Alicia Vikander, pura fuerza ante la cámara, que se va atenuando por exigencias del guión.


Paul Greengrass vuelve a repetir en la dirección, y eso también se nota, porque rueda de vicio y las escenas de acción, cada vez más monstruosas, están rodadas a la perfección. Pero se mantienen los pilares básicos de la saga, es decir, su ritmo frenético, sus intensas persecuciones tanto en moto como en coche, sus tremendos combates cuerpo a cuerpo, todo ellos ahora dentro de una era turbulenta, donde la crisis ha puesto patas arriba a muchos países. Aunque el director intenta meter asuntos como las protestas contra recortes, o referencias a Snowden y a los derechos que nos arrebatan aquellos que dicen protegernos, realmente estamos en el fondo ante más o menos lo mismo.


Nos encontramos así ante el burócrata corrupto que quiere acabar con Bourne, el taciturno asesino europeo encargado por el corrupto de acabar con Bourne, en este caso interpretado por un gran Vincent Cassel, una gélida agente que se siente inclinada a simpatizar con él o ayudarle, y en el medio de todo esto, el propio Jason sufriendo traumáticos flashbacks y por supuesto dando mamporros a diestro y siniestro, a su estilo, diciendo lo justo.
Pero aquí Bourne, con la memoria recuperada, vive una vida de pelea en pelea por dinero, medio escondido hasta que Nicky Parsons (Julia Stiles) se pone encontacto con él, porque dice haber copiado unos archivos secretos de la CIA donde se lee el porqué de su reclutamiento y la muerte de su padre.


Pero este film donde a veces no cuadra es en el guión, porque tiene detalles algo forzados, aunque reproduce el tono y aspecto de sus predecesoras, pero ha perdido esa ambigüedad y vulnerabilidad que encarnaba el protagonista, que buscaba saber su propio pasado y el color de su propia moralidad, además de su posición de amenaza para la seguridad de su país. Pero aquí Bourne ya sabe quien es, desplazandodo la intriga a lo que ocurrió con su padre, que se llevó a la tumba un importante secreto, pero que en ninguna de las anteriores películas se ocurrió que podía ser relevante.


En el plano actoral Matt Damon lo vuelve a bordar, ya con algunas canas borda el personaje que conoce a la perfección. Tommy Lee Jones está más que correcto como jefe de la CIA, Alicia Vikander es un huracán interpretativo que se come la pantalla, mientras que el villano interpretado por Vincent Cassel le viene al pelo. Los secundarios todos ellos sensacionales, Julia Stiles, Riz Ahmed, Scott Shepherd, etc...
Un thriller rápido, ajetreado y muy bien realizado, donde hay una excelente fotografía con un Jason Bourne más maduro y experimentado, siendo su resultado bastante notable.


Os dejo con el traíler del film.


jueves, 28 de julio de 2016

Escenas míticas del cine (XLIV)


Ayer volví a revisar En el nombre del Padre, enorme film de 1993 dirigido por el irlandés de Dublín, Jim Sheridan. Se trata de ese tipo de películas que tratando un tema tremendamente complicado, consigue hacerte ver que nada es imposible, y que cuando tienes todo en contra, en este caso absolutamente todo, salgas adelante.
La película se centra en Belfast en los años 70, donde Gerry Conlon, interpretado por un magistral Danniel Day-Lewis, es el típico gambarrete que anda de aquí a allí sin hacer nada de provecho, para disgusto de su padre Giuseppe (Pete Postlethwaite), un hombre tranquilo, educado y muy religioso. Cuando Gerry se enfrenta al Ira, su padre lo manda a Inglaterra, pero una vez allí y por puro azar, se ve envuelto en una extraña situación en la que es acusado de participar en un atentado terrorista y es condenado a cadena perpétua con "Los cuatro de Guilford", siendo arrestado y encarcelado también su padre. Pasarán 15 años en la cárcel por un delito que no habían cometido, pero la fuerza de voluntad de Giuseppe y la ayuda infatigable de la abogada Gareth Peirce (Emma Thompson) junto a Gerry, se proponen demostrar su inocencia hasta que lo consiguen, y así desenmascarar el sistema legal, con encubrimientos lamentables y una actitud desastrosa de la policía, que conocía los hechos y no hizo nada al respecto.


En una escena mítica, cuando Gerry es detenido, sufre una tortura psicológica brutal para que firme un documento en el que admite haber participado en el atentado. Uno de los detectives, Pavis (Gerard McSorley) le amenazará con matar a su padre si no firma.

Os dejo con la mítica escena. 


miércoles, 27 de julio de 2016

Escenas míticas del cine (XLIII)


En 1965, Sergio Leone dirige lo que sería la segunda parte de La trilogía del dólar, del género spaguetti western, traducida aquí como La muerte tenía un precio. Clint Eastwood repite con sombrero, poncho y sigue mascando tabaco (no lo llega a fumar, odia fumar) que escupe, y sigue interpretando a El Manco, un cazarrecompensas que se gana la vida como tal, cobrando por entregar a la justicia, vivos o muertos, a los delincuentes más buscados. Pero aquí comparte protagonismo con otro personaje cuya labor es idéntica, el Coronel Douglas Mortimer, al que da vida Lee Van Cleef, hasta entonces actor secundario ("El hombre que mató a Liberty Valance", muchas series de televisión, etc...). Rodada en territorio español, contó con mayor presupuesto, claro está.



Aquí ambos al principio van cada uno por su lado, aunque al final decidirán ir juntos para cazar a El Indio (Gian Maria Volonté) formando una sociedad entre ambos. A uno le mueve sólo el móvil económico, sin embargo al otro la venganza.
En una enorme escena, de las muchas que jalonan el film, El Manco quiere al principio quitar de enmedio al Coronel, utilizando a un oriental para que se lleve su maleta y se vaya del pueblo, a lo que Mortimer responde negativamente.... "Arriba... A la estación..." hasta que el chino desiste. Todo parece indicar que entre ambos habrá un duelo, se pisan las botas, se retan como críos, pero la cosa empieza a puñetazos hasta que Clint saca el revólver y desplaza el sombrero del Coronel varias veces, hasta que queda fuera de su alcance de tiro, entonces responde Mortimer levantado el sombrero de El Manco tantas veces como quiere. Una gran manera de hacerse socios y montar planes juntos.

Disfrutad de esta mítica escena.

martes, 26 de julio de 2016

Escenas míticas del cine (XLII)


En 1996 Clint Eastwood dirige esta tremenda película. Él mismo hace de Luther Whitney, un especialista en grandes robos. Decide desvalijar la mansión de un magnate que se encuentra de vacaciones en el Caribe. Sin embargo, una vez dentro, ses testigo involuntario, ya que está dentro de la cámara acorazada que posee doble espejo, de un asesinato que involucra al Presidente de los Estados Unidos (Gene Hackman) colocado ahí por el magnate, a su jefe de gabinete y a dos agentes del servicio secreto.
Pero claro, ser un ladrón que puede acusar al presidente de asesinato, no es una tarea fácil, y ahí se ven los entresijos de como funciona La Casa Blanca.
En la escena mítica inicial, Allen Richmond (Gene Hackman) tiene sexo con la mujer del magnate Christy Sullivan (Melora Hardin), pero la cosa se irá poniendo violenta, hasta que el servicio secreto la mata a ella. Todo esto lo ve Luther desde la cámara acorazada sin hacer nada.



Os dejo con la mítica escena.


lunes, 25 de julio de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLVII)


En 1991 David Zucker dirige Ágarralo como puedas 2 y 1/2, la secuela de la primera entrega. El increíble y patoso teniente de policía Frank Drebbin (Leslie Nielsen) ha vuelto para "salvar" a la ciudad, pero en esta ocasión tiene que enfrentarse a los villanos de la industria energética.
Un importante científico, el doctor Mainheimer (Richard Griffiths), está a punto de publicar un informe sobre las reservas de energía que quedarán en el futuro, cuyas previsiones son muy pesimistas y perjudican a los dueños de las industrias del petróleo, carbón y centrales nucleares. Por esto, los empresarios secuestran al doctor y lo reemplazan por un doble más favorable a sus intereses.


Pero en la parte amorosa del film, Frank sigue enamorado de Jane Spencer (Priscilla Presley) y en cuya escena de amor hacen un remake de Ghost, cuando Demi Moore trabajaba con el barro y Patrick Swayze la amaba apasionadamente. Aquí las cosas divergen un poco y el barro se dispara... inolvidable y chanante escena donde Frank por un momento es un tío con tabletas de chocolate y fornido.

Os dejo con la escena.


jueves, 21 de julio de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLVI)


En 1978 Luis García Berlanga dirige La Escopeta Nacional, una de las películas cómicas más grandes de la historia de España. Aquí Jaime Canivell (José Sazatornil "Saza") se luce en la interpretación de aquel industrial catalán que, en tiempos de Franco, practicaba el tráfico de influencias para vender en Madrid sus porteros automáticos, durante las grandes cacerías de entonces. Un tipo mezquino y ruin que al final tendrá su merecido.
En una escena insuperable, Jaime conversa con Álvaro (Antonio Ferrandis) sobre negocios, sus porteros automáticos, mientras irrumpe Chus (Amparo Soler Leal) que viene muy cabreada y desatada, acusando al Marqués de Legineche (Luis Escobar) de utilizarla para sus historias y chanchullos. Nio se corta y como venganza va a por la colección del Marqués, que guarda en una vitrina, de sus botellas de alcohol y los pelos de coño de todas las chicas con las que ha estado... guardados en frascos con sus nombres y edad (todas menores).


Os dejo con esta escena chanante como pocas.


sábado, 16 de julio de 2016

The Shallows (2016)


Infierno Azul es como se ha traducido aquí The Shallows (Aguas poco profundas es su traducción literal), y realmente es de las pocas veces que el título en español es más cercano a lo que se ve en la pantalla. Jaume Collet-Serra se hizo cargo de este proyecto, después de la deserción de Louis Leterrier. Con un guión muy sencillito de Anthony Jaswinski, podría parecer que el cine de tiburones está ya muy visto, pero nunca ha dejado de tener tirón, y aquí he de decir que me ha sorprendido para bien, sobre todo por dos razones, primero por la excelente puesta en escena del director, y segundo por la brutal interpretación de Blake LIvely, absoluta protagonista del film.


Nancy (Blake Lively) es una jóven estudiante de medicina que, tras sufrir la pérdida de su madre, viaja a México para evadirse de la realidad y practicar surf en una playa recóndita, donde su madre estuvo hace muchos años. Durante esa primera parte de la cinta te enamoras de la playa idílica, de los colores turquesas del agua, de las vistas, de esa paz, y como no, de la súpersexy protagonista que está muy bien, y que además cae bien e inspira buen rollo con su historia aventurera. Carlos (Oscar Jaenada) es el encargado de llevarla a dicha playa, un mexicano que la desplaza desde el hotel.
Todo el proceso de como ella se prepara para surfear, como exprime al máximo las horas del día y el encuentro con dos chicos surferos (Josue Angelo Lozano Corzo y José Manuel Trujillo Salas), que cuando se van no serán conscientes de que han dejado a la chica atrapada en el coto de caza de un enorme tiburón blanco, que se está zampando a una ballena muerta, está perfectamente llevado.


La chica surfeando ya una de las últimas olas es envestida de forma brutal por el tiburón, que le hace una tremenda herida en la pierna, y para evitar ser parte de la merienda del escualo, nada hacia un islote que revela la bajada de la marea, a unos 200m de la costa.
El director, hace un flashback al principio, dándote una pista de lo que nos espera más adelante, poniéndonos en situación desde el principio, pero ¿como hace la chica para vencer al enorme bicho?
A partir de aquí para mi el film, es una mezcla de dos películas míticas, el Tiburón de Steven Spielberg de 1975 en el aspecto de como se comporta el animal y su manera de actuar, y 127 Horas, donde James Franco se quedaba atrapado en una roca.


Todo, a partir de ahí, se convierte en una tarea de supervivencia por parte de la protagonista, pero mucho más centrado en el suspense que en el miedo, con un gran manejo de las emociones, y eso si, manteniendo una tensión en el espectador increíble (yo estuve bien apretado a la butaca todo el visionado), una tensión de esas que se va cociendo a fuego lento, lo que consigue que sea un entretenimiento impresionante.
Será la inteligencia de la protagonista la que salga a relucir, y su lucha continua la que le hagan sobrevivir a los ataques bestiales del tiburón.


La gran virtud de la protagonista, que hace una actuación brutal, es que no se ve dominada por el pánico nunca, ni cuando tiene que curarse de las heridas (tirando de su formación profesional), ni cuando el tiburón se come delante suyo a uno de los chicos surferos, ni cuando, por supuesto, intenta llevarse por delante a ella misma. Su compañía todas esas interminables horas donde la marea baja y sube, son una ballena muerta a unos metros, una gavitoa y una boya. Su trayecto desde la roca a la boya y librar al tiburón serán la parte más dura y la que solucionará todo el asunto.


Nos encontramos así, ante un film visualmente magistral, y aunque el tiburón está hecho por efectos digitales (el presupuesto era ajustado), os puedo asegurar que en la pantalla parece de verdad y que en cualquier momento se pasa a las butacas.

Os dejo con el tráiler de este buen film.


viernes, 15 de julio de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLV)


En 1981, Luis García Berlanga dirige la segunda parte de su trilogía sobre la familia Leguineche, titulada Patrimonio Nacional. Rodada en el Palacio de Linares, el cual tenía un aspecto decadente, y que sirve de perfecto marco para la vuelta del Marqués de Leguineche (Luis Escobar) después de la muerte de Franco, poniendo fin a su exilio voluntario. Regresa a su palacio de Madrid para intentar reanudar su esplendorosa vida de cortesano de antaño, pero el problema es que en el Palacio habita su legítima esposa, Eugenia (Mary Santpere), condesa de Santagón, muy fachorra que vive en una cama con ruedas, a pesar de andar perfectamente. Al principio los rechaza, pero acaba aceptándolos con tres condiciones, una no pisar la zona donde ella vive, que es "zona nacional", segunda Leguineche e hijo deben hacerse cargo de la deuda con Hacienda y por último deben conseguir un título de caballero de Malta o del Santo Sepulcro para Goyo (José Lifante), el criado, y actual amante de Eugenia, ya que rompió con su amante oficial, Nacho, amigo de Leguineche.
En la escena final, el Marqués consigue su objetivo de utilizar el Palacio como sitio de visita y cobrar a los visitantes tanto por verlo, como por hacerse fotos con él. Su hijo Luis José, aprovecha para decirle al guía que es el hijo del Marqués y que como no tiene descendencia, será el final de la saga, tremenda escena.


Os dejo con la chanante escena en la que empieza con la visita de unos ciegos, a los que se les dice que admiren reliquias por donde están pasando...


jueves, 14 de julio de 2016

Money Monster (2016)

Cartel del film

Hay veces que vas a ver una película muy ilusionado y te decepciona y hay otras que vas sin muchas expectativas y sales con buen sabor de boca. Ayer fue como en el segundo caso, ya que habiendo leído la sinopsis no era una temática que me volviera loco, pero eso si, tenía dos actores supuestamente en el candelero todavía como George Clooney y Julia Roberts, y que cuenta en la dirección con Jodie Foster, nada más y nada menos.
En este film hay un juego de moralidad, un drama de un secuestro adaptado a nuestros tiempos y con el dinero, siempre el dinero como gran telón de fondo y auténtica causa.


La historia nos habla de Lee Gates (George Clooney), un presentador de un programa de televisión muy en onda de show americano, y de dudosa calidad, lllamado Money Monster, en el que ofrece consejos financieros y brusátiles, pero siempre en tono jocoso y donde el entretenimiento prima sobre cualquier otra cuestión, luego la veracidad y por último el periodismo, relegado casi a la nada. La directora del programa es Patty Fenn (Julia Roberts), una profesional como la copa de un pino, que sabe de todo lo que monta Lee, y se conoce sus puntos fuertes y debilidades perfectamente, aportando seriedad en la sala de control, anticipándose a las improvisaciones algo salidas de madre de su presentador estrella.


En una emisión más, Lee no es consciente de lo que se le viene encima, ya que en el plató se cuela de la forma más absurda y fácil, Kyle (Jack O'Connell). Kyle es un hombre que está desesperado, después de perder todo su dinero en una inversión con la corporación IBIS, cuyo colapso, Lee, después de haber dicho que era una inversión increíble, dejó caer entre líneas. Ese porqué de la caída de IBIS en la bolsa de valores será la clave de todo el film, y como no, lo que desencadena la furia de Kyle, quien acusa a Lee de haberle llevado a su bancarrota particular en un primer momento.


Kyle pone al programa contra las cuerdas y sobre todo a su presentador, al que coloca un chaleco con explosivos, mientras él tiene en su mano el detonador. Se conforma así una crisis de rehenes que se ve por televisión, ya que Kyle quiere que se vea todo, mientras apunta a lee con un arma y pega algún disparo en el plató. Kyle exige explicaciones de porqué perdió su dinero, y se las pide a Lee, a Diane Lester (Catriona Balfe, menuda pibonaca), relaciones públicas de IBIS, y sobre todo de Walt Camby (Dominic West), director general de IBIS, encargado máximo de dar explicaciones, y que curiosamente anda medio desaparecido (en supuesto viaje) cuando todo esto sucede.


En todo el proceso del secuestro, suceden diferentes situaciones, aunque queda claro ya desde el principio que para Kyle va a ser un callejón sin salida, del que él mismo sabe que va a salir mal parado. La que le deja bastante tocado es la reacción de su mujer, que encima está embarazada, dejándole en ridículo delante de todo el mundo. Es ahí cuando las tablas de Lee entran en acción, y ante la ya muy cargada situación consigue utilizar su inteligenicia para que ambos logren salir del edificio y reunirse con Walt Camby, que aparece en la parte final del film.
George Clooney en su bis cómica está, como siempre excelente, pero también en la dramática. Julia Roberts muy convincente en un papel que le cuadra (aunque ya se le nota la edad), Jack O'Connell muy bien en un papel realmente difícil y tanto Catriona Balfe como Dominic West muy creíbles.


Os dejo con el tráiler de este film, que te hace pasar un buen rato y hace que no despegues los ojos de la pantalla, sensibilizado con el personaje de Kyle, que representa a tanta y tanta gente, y como no, funciona como thriller.