domingo, 22 de noviembre de 2020

Escenas míticas del cine (CLIX)


Como dije aquí en su día, Dunkerque, dirigida por Christopher Nolan en 2017, y elegida aquí en este espacio mejor película internacional, sigue sobrevolando mi cabeza con escenas imborrables. Se trata de un momento crucial en la Segunda Guerra Mundial en mayo-junio de 1940, donde la Alemania Nazi había invadido Francia y antes Holanda y Bélgica, echando al ejército británico y francés hasta Dunkerque. Allí tuvo lugar uno de los episodios más difíciles de la historia de la Guerra, al tratar de evacuar a esa gran cantidad de soldados, que se encontraban allí acorralados y en una ratonera. La idea de Wiston Churchill de mandar a todas las naves civiles disponibles para ayudar, resultó todo un acierto en un momento donde todo eran problemas. Pero claro, esto podría ser una película bélica sin más si no tuviera de director a Nolan, que además de hacerlo a su manera, por tierra, mar y aire (en tres historias paralelas), lo hace manteniendo el suspense y sin dejar de mostrar el horror, acompañado además por una acertadísima, como casi siempre, banda sonora de Hans Zimmer.
En una escena inicial magnífica, se ve a un grupo de soldados británicos que pululan sin rumbo por Dunkerke, buscando agua, alimentos, etc., hasta que empiezan a ser disparados por los enemigos, sólo un chico se salva (Tommy al que da vida Fionn Whitehead) y acabará apareciendo en la playa donde hay cerca de 400.000 soldados esperando a ser rescatados y son bombardeados por los aviones alemanes sin compasión.

Os dejo con la mítica escena inicial.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Escenas míticas del cine (CLVIII)

El pasado domingo pude ver por fin Dolor y Gloria, la última película de Pedro Almodóvar, tan premiada en la pasada gala de los Goya y que no fue tenida en cuenta por la Academia de Hollywood para sus premios Oscar a mejor película extranjera. La película es buena, no la mejor del cineasta manchego para mi gusto, pero si que tiene dos aspectos a valorar muy importantes, primero la aparente egolatría del director al hablar claramente de sí mismo, a través del personaje de Salvador Mallo que directamente borda Antonio Banderas, y aquí si que hago un inciso, me parece la mejor actuación del malagueño en su carrera, así de claro y por otro lado esa manera de visionar a su tierra, tan diferente y a la vez tan cercana. Lo más curioso es que esa supuesta egolatría, ha sido transformada en honestidad del director por los que le adoran, que tampoco digo que no lo sea. Pero si que se me antojan excesivos tantos premios, y ya digo que hay aspectos del film que si merecen reconocimiento, y creo que el más claro ya lo he expresado.
La historia narrada es la de Salvador Mallo, un cineasta que vivió tiempos de gloria en los ochenta y que ahora, tras años retirado debido a una serie de dolores crónicos y problemas de salud varios, es llamado por la Filmoteca para reponer y restaurar una película suya de hace 32 años, llamada Sabor, para lo que tiene que reconciliarse con el aún más egocéntrico actor que protagonizó aquella película, Alberto Crespo (al que da vida Asier Exteandia), además de los recuerdos de su vida de infancia que le atormentan, y los últimos años que pasó cuidando a su madre y su relación con ella.
En una escena del principio, Salvador llega a casa de Alberto y le cuenta lo de la filmoteca, pero llevan exactamente 32 años sin hablarse... y como le dice Salvador... "los chismes envejecen, como las personas".


Os dejo con la escena.




domingo, 15 de noviembre de 2020

Bandas sonoras míticas de películas (XLVII)

En 1973 Tonino Valerii dirige Mi nombre es ninguno, un film que produjo Sergio Leone y en el que Jack Beauregard, al que da vida Henry Fonda, es un mítico pistolero que cansado de la fama, decide abandonar Estados Unidos y viajar a Europa para enterrar la leyenda que se había forjado. En Nueva Orleans conoce a un misterioso pistolero apodado el "Sin Nombre" (Terence Hill) que decide ser su compañero de viaje. Se trata de una mezcla del ocaso de western con dos personajes antagónicos dentro del estilo, uno más serio y veterano y otro más oven y divertido. Las fricciones entre productor y director marcaron el rodaje, y los cambios tonales son muy marcados como consecuencia de eso. Fonda es mucho Fonda y se come a Hill en muchos momentos, pero la película navega entre lo desconcertante y lo fascinante.
La banda sonora corre a cargo del gran Ennio Morricone y es realmente fabulosa moviéndose entre lo festivo y lo muy nostálgico.


Os dejo con el tema central de My name is nobody.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Escenas míticas del cine (CLVII)

Alfred Hitchcok dirige Atrapa a un ladrón en 1955, en la que cuenta con Cary Grant y Grace Kelly en los papeles principales. John Robie (al que da vida Cary Grant) alias "El Gato" ha abandonado su oficio de ladrón de joyas, pero se convierte debido a su fama, en el principal sospechoso de una serie de robos de piedras preciosas en los más lujosos hoteles de la Riviera francesa, por lo que se ve obligado a demostrar su inocencia. Pero conoce a una caprichosa heredera Frances Stevens (Grace Kelly), a la ve como un vehículo para desenmascarar al misterioso ladrón, para lo que utiliza las joyas de la madre de ella como señuelo. Después de una mítica persecución en la que ella conduce de manera vertiginosa por curvas muy peligrosas, ambos llegan a un descanso y se toman un picnic, donde ella deja claro en detalles que está enamorada de él.
Esta es la entrada número 1000 de este blog y espero que os guste.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 31 de octubre de 2020

Muere Sir Thomas Sean Connery.

El actor escocés Sean Connery ha fallecido hoy a los 90 años en Nasáu, Bahamas plácidamente mientras dormía. Hijo de padre católico y madre protestante, fue licenciado de la Marina Real Británica por una úlcera péptica duodenal hereditaria. Tuvo varios empleos modestos e incluso trabajó de modelo artístico en el Edimburg College of Art. Ya con 18 años se inició en el culturismo y fue levantador de pesas. A partir de 1951, y después de escarceos con el fútbol, decidió meterse de lleno en la carrera de actor. En 1957 interpretó su primer papel importante, dando vida a un gánster menor con problemas de habla en No road back. Siguió haciendo films como Brumas de inquietud de Lewis Allen en 1958, o El día más largo en 1962 con Ken Annakin y Andrew Marton, pero es precisamente en ese año cuando hace su primera película como James Bond Dr. No, y al año siguiente Desde Rusia con amor, el agente secreto al que interpretó durante siete películas y más de dos décadas, que marcaría gran parte de su carrera y le dio inmensa fama, y que cerraría en 1983 con Nunca digas nunca jamás. Su estilo y su manera de interpretar al famoso detective británico le hicieron un icono imitado en todos sitios, y para muchos es por siempre el actor que mejor encarnó a este personaje.


Pero su filmografía es longeva y no sólo se ciñe a sus papeles como James Bond y así destacan La tienda roja de Mikhail Kalatozov en 1971, Zardoz de John Boorman en 1974, Asesinato en el Orient Express de Sidney Lumet también en 1974, El viento y el león de John Milius en 1975, El hombre que pudo reinar de John Huston, Meteoro de Ronald Neame en 1979, El Nombre de la Rosa de Jean-Jacques Annaud en 1986 (mítico su papel de Guillermo de Baskerville), Los Intocables de Eliot Ness de Brian de Palma en 1987 y por la que recibió el Oscar al mejor actor de reparto, Indiana Jones y la última cruzada de Steven Spielberg en 1989, La caza del octubre rojo de John McTiernan en 1990, El primer caballero de Jerry Zucker en 1995, La Roca de Michael Bay en 1996, o Descubriendo a Forrester de Gus Van Sant en el año 2000.


En homenaje os dejo con una mítica escena de la película El Nombre de la Rosa de 1986, dirigida por Jean-Jacques Annaud, en la que en su papel del franciscano Guillermo de Baskerville y acompañado de Adso de Melk (Christian Slater) van a la biblioteca a investigar el trabajo de los hermanos que habían muerto, todo acaba en una agria discusión sobre Aristóteles con el venerable Jorge de Burgos al que da vida Feodor Chaliapin Jr.

viernes, 30 de octubre de 2020

Escenas míticas del cine (CLVI)


Este proyecto está basado en el libro de Phillipe Petit "Alcanzar las nubes", cuyo guión adaptaron el director Robert Zemeckis y Christopher Browne en 2015. Hay que decir que Zemeckis se distanció hace ya mucho de su padrino Steven Spielberg, aunque no sé porqué, la gente en general los sigue asociando eternamente. Robert tiene títulos en su bagaje como Regreso al futuro, Forrest Gump o El Vuelo, entre otras, y su independencia de Steven era ya palpable en ellas. Aquí narra hechos ocurridos en agosto de 1974, totalmente reales, e increíbles.
El film narra la odisea real y en primera persona de Phillipe Petit, interpretado por un soberbio Joseph Gordon-Levitt, un funambulista francés que osó, de manera totalmente ilegal, cruzar sobre un cable de acero, no una, sino varias veces, entre las desaparecidas Torres Gemelas de New York. Pero claro, la historia, que el director trata con una gran humildad y sin arrogancia ninguna (sólo hay arrogancia y descaro en el propio protagonista, pero como algo necesario) funciona de manera asombrosa, ya que mezcla muy bien el lado sentimental, con la personalidad del protagonista y su pertinaz manera de conseguir su objetivo, "El golpe artístico" como él lo llamó, para lo que tuvo que aliarse con un grupo de cómplices necesarios que le llevarían al éxito, no sin dificultades. Zemeckis, nos cuenta esa metáfora que es El Desafío en primera persona, con Petit encaramado en lo alto de la Estatua de la libertad y dirigiéndose siempre a la cámara y por tanto al espectador.
En una escena mítica (cuando la vi en el cine aluciné), Phillipe comienza su paseo entre las torres, cuando vuelve la primera vez, hay dos policías que han arrestado a su cómplice y le instan a que pare, pero él sigue...


Os dejo con la mítica escena en su versión original.

jueves, 29 de octubre de 2020

Escenas míticas del cine (CLV)


El Instante más oscuro es un film dirigido por Joe Wright, que se centra en los acontecimientos que suceden en mayo de 1940, cuando Winston Churchill se convierte en primer ministro británico. Neville Chamberlain (interpretado por Ronald Pickup) pierde el apoyo de la cámara incluso dentro de su partido, el conservador y es reemplazado por Churchill, no sin oposiciones, ya que nadie de su propio partido quería que fuera elegido. A Winston Churchill lo interpreta un espléndido Gary Oldman, en una actuación que como anuncié aquí en su día olía a premio de la Academia, como luego se confirmó.
Como también dije en su día, esta película tiene un vínvulo con Dunkerke de Christopher Nolan, éste film podría ser perfectamente la Cara B o el otro punto de vista de aquella, casi como lo que hizo Clint Eastwood con Banderas de Nuestros Padres y Cartas desde Iwo Jima. Eso pasa, porque lo que aquí se cuenta es todo lo que sucede en Gran Bretaña, en los momentos durísimos que vive Europa por el ataque alemán en la Segunda Guerra Mundial que va conquistando hacia el sur a velocidad de vértigo, cayendo Polonia, Bélgica, Holanda, Francia y amenazando con invadir Inglaterra, pero haciendo referencias constantes a la situación de más de 300.000 soldados atrapados en las playas de Dunkerke, a la que se veían empujados por el avance nazi. Son momentos muy difíciles, duros y cruciales, en los que se tomarían decisiones decisivas para el futuro de Europa, en un momento en el que recordemos, Estados Unidos y Japón todavía no han entrado en Guerra. 
En una escena ya mítica, Winston Churchill dio un discurso final en la cámara de los lores, en la que instaba a defender su país junto con Francia, hasta la última gota de sangre, ante el invasor alemán.


Os dejo con la escena del discurso.

miércoles, 28 de octubre de 2020

Escenas míticas del cine (CLIV)


El secreto de sus ojos es una película argentina de drama y suspense, thriller si utilizamos el término anglosajón, dirigida en 2009 por Juan José Campanella y basada en la novela "La pregunta de sus ojos" de Eduardo Sacheri, quien escribió el guión junto a Campanella. Está protagonizada por Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella, Javier Godino y Pablo Rago. En 1999, Benjamín Espósito (Ricardo Darín), un agente judicial retirado, decide escribir una novela acerca de un asesinato ocurrido en 1974, en cuya investigación se había involucrado, obsesionado por ese hecho acaecido 35 años atrás. Reviviendo el pasado, viene también a su memoria el recuerdo de una mujer, a quien ha amado en silencio durante todos esos años.
Se produce un flashback, y en 1974 Benjamín empieza a investigar el crimen de una joven mujer, Liliana Colotto de Morales (Carla Quevedo), brutalmente violada y asesinada en su casa de un barrio de Buenos Aires. Su esposo, ahora viudo, Ricardo Morales (Pablo Rago), aturdido por la noticia recibe la ayuda de Espósito quien le promete encontrar al asesino y llevarlo ante la justicia. En ese trabajo es ayudado por su asistente, que tiene problemas con el alcohol, Pablo Sandoval (Guillermo Francella) y la recién llegada Irene Menéndez-Hastings (Soledad Villamil), una joven guapa y de clase acomodada que es la jefa del departamento.
Pronto, Benjamín encontrará una pista al mirar viejas fotos de la joven asesinada, dónde en muchas de ellas encuentra a un hombre, Isidoro Gómez (Javier Godino) que miraba a la víctima de forma muy sospechosa... 
En una escena mítica Espósito y Pablo van a un pueblo llamado Chivilcoy, buscando información en la casa de la madre de Isidoro, haciendo justo lo contrario que su jefe del juzgado, Fortuna Lacalle (al que da vida Mario Alarcón) les dijo, la escena de la bronca es brutal.


Os dejo con la mítica escena.

martes, 27 de octubre de 2020

Bandas sonoras míticas de películas (XLVI)



Stanley Kubrick, el cineasta norteamericano, tenía en mente hacer una película sobre la figura de Napoléon, que nunca se pudo llevar a cabo. En la labor de investigación y documentación sobre la fallida película, se encontró con la novela "La Suerte de Barry Lyndon" de William Makepeace Thackeray, de 1844, con la que quedó prendado y que finalmente lograría llevar a la pantalla como su primera película de época, contando para ello en los principales papeles con Ryan O'Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee y Hardy Krüger. Ryan O'Neal, de ascendencia irlandesa, era ideal para el papel, a pesar de no ser un actorazo para mí, pero aquí lo borda. La película narra las aventuras ficticias en el S. XVIII de Barry Lyndon (Ryan O'Neal), un joven irlandés ambicioso y sin escrúpulos, que se ve obligado a emigrar a causa de un duelo orquestado por su familia. Su vida es errante a partir de ese momento, y su sueño es alcanzar una elevada posición social, cosa que consigue enamorando a una noble inglesa y rica viuda, Lady Honoria Lyndon (Marisa Berenson), con la que logra casarse. Barry no la quiere, y tampoco a su hijo Lord Bullingdon. Aunque tienen un hijo, Brian, muere al tener una caída de caballo. Barry tiene un duelo con Lord Bullingdon (quien le había calado) y pierde una pierna. Vuelve a su tierra y luego vuelve a ir por Europa.
A diferencia del libro, que está narrado en primera persona, en el film y con clara intención de Kubrick, se decide utilizar una voz en off omnisciente (Michael Hordern), que aleja al espectador de la historia.
La banda sonora fue cuidada y mimada hasta el extremo por Kubrick, de sobra era conocido su afán de perfeccionamiento, ya que para él la música que acompañaba al metraje es tan importante como la imagen filmada. En este film, las partituras bien seleccionadas engrandecen la obra, tanto es así que el film recibió 4 Oscar, entre ellos el de mejor banda sonora producida por Leonard Rosenman. Se compone de una importante selección de piezas de música clásica de compositores del S. XVIII, así suenan temas de Bach, Vivaldi, Händel o Schubert, a la vez que incluye música popular irlandesa interpretada por la banda The Chieftains.


Os dejo con el segundo movimiento del trío para piano nº 2 de Schubert que se produce en la escena de partida de naipes en la que Barry Lyndon conoce a la que será su esposa Lady Honoria Lyndon, aunque en el vídeo se ve un resumen de escenas del film.

domingo, 25 de octubre de 2020

Escenas míticas del cine (CLIII)


Stanley Kubrick, el cineasta norteamericano, tenía en mente hacer una película sobre la figura de Napoléon, que nunca se pudo llevar a cabo. En la labor de investigación y documentación sobre la fallida película, se encontró con la novela "La Suerte de Barry Lyndon" de William Makepeace Thackeray, de 1844, con la que quedó prendado y que finalmente lograría llevar a la pantalla como su primera película de época, contando para ello en los principales papeles con Ryan O'Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee y Hardy Krüger. Ryan O'Neal, de ascendencia irlandesa, era ideal para el papel, a pesar de no ser un actorazo para mí, pero aquí lo borda.
La película narra las aventuras ficticias en el S. XVIII de Barry Lyndon (Ryan O'Neal), un joven irlandés ambicioso y sin escrúpulos, que se ve obligado a emigrar a causa de un duelo orquestado por su familia. Su vida es errante a partir de ese momento, y su sueño es alcanzar una elevada posición social, cosa que consigue enamorando a una noble inglesa y rica viuda, Lady Honoria Lyndon (Marisa Berenson), con la que logra casarse. Barry no la quiere, y tampoco a su hijo Lord Bullingdon. Aunque tienen un hijo, Brian, muere al tener una caída de caballo. Barry tiene un duelo con Lord Bullingdon (quien le había calado) y pierde una pierna. Vuelve a su tierra y luego vuelve a ir por Europa.
A diferencia del libro, que está narrado en primera persona, en el film y con clara intención de Kubrick, se decide utilizar una voz en off omnisciente (Michael Hordern), que aleja al espectador de la historia.
En una escena tremenda, el regimiento inglés de Barry ha desembarcado en el continente, dentro de la Guerra de los Siete Años (1757-1763) y "entra en combate por primera vez", enfrentándose a un destacamento francés. Caminan hacia los franceses que empiezan a disparar, mientras van cayendo diferentes soldados, una de las balas da al Capitán Grogan (al que da vida Godfrey Quigley), el mejor valedor de Barry, que le lleva a hombros y le aparta de la batalla hasta que muere herido de gravedad.

Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Octavo Aniversario de My Kingdom for a Film.

Hace ya 8 años, tal día como hoy, inauguré este blog en el que hablo sobre cine, películas, cortos, series, escenas míticas, escenas cómicas, estrenos de cine, bandas sonoras, noticias, etc...
Es cierto que cuando inicié esta aventura, con expectativas muy modestas, la cosa era complicada, pero con el paso del tiempo, el trabajo, los posts realizados y demás, la respuesta es bastante sentida y sobre todo se comparten opiniones de todo tipo.
Quiero dar las gracias a todos, a blogeros que son seguidores, comentaristas y lectores, a los no blogeros que también comentan y leen, a los blogeros que sólo leen, a los que sin ser blogeros se hicieron seguidores, a los que no son ni blogeros ni seguidores, pero se pasan a leer o comentar, a aquellos que sólo leen aunque no digan nada, e incluso a aquellos que sólo se pasan a criticar. Y desde luego este año tan difícil, sin poder ir al cine durante meses ha sido difícil, pero hay que continuar, el séptimo arte lo merece.


Marty Feldman siempre es un seguidor constante de My Kingdom for a film, y la devoción es mutua, siempre a sus pies. Otro año  más y parece increíble, hablando de estrenos fulgurantes, noticias, películas, cortos, manteniendo mis viejas secciones de escenas cómicas y escenas míticas, y alguna seminueva como las bandas sonoras míticas, en definitiva un trabajo constante del que estoy muy orgulloso y quería compartir con todos. Además sigue vivo mi viejo blog de música, aún más veterano.
Aún recuerdo el primer post hablando de la película Drive, que me impulsó de manera definitiva a hablar de cine a día de hoy, una de tantas películas que me dejó huella.


Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En este día tan especial y habiéndola visto recientemente otra vez (y no me canso) hay una escena realmente graciosa, en la que el monstruo (al que da vida de manera genial Peter Boyle) una vez ha salido del castillo, vaga por el pueblo y llega a la casa de un ciego al que interpreta Gene Hackman (muy difícil distinguirlo). El ciego le invita a comer, beber, e incluso fumar, pero en sus buenos deseos le echa la sopa en todos los sitios menos en el cuenco, le rompe el vaso de vino al brindar y le quema el dedo al darle fuego... imborrable.

Os dejo con la mítica escena cómica.

domingo, 11 de octubre de 2020

Rifkin's Festival (2020)

Woody Allen ha estrenado su nuevo film Rifkin's Festival inaugurando la sección oficial del 68º Festival de San Sebastián, manteniendo así su fidelidad a hacer una película al año, algo que solo se interrumpió en 2018, y que además coincide que tiene a dicha ciudad como escenario de la cinta. Woody tiene ya 84 años, pero su amor por el cine sigue completamente intacto, al igual que varias de sus míticas características que se van repitiendo a lo largo de los años en sus películas, como la del personaje principal que unas veces interpreta él mismo y otras veces es otro actor, pero cuyos rasgos principales son las de un judío hipocondríaco, amante del cine, que acude al psicoanalista, amante de las mujeres, etc., en esta comedia romántica lo que varía es que este personaje tan suyo es ya mayor y ya no está para muchas batallas, con algún problema de salud y un matrimonio que hace aguas.


Aquí narra la historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de San Sebastián, al que ella va como miembro de una productora de cine, y él como acompañante. La pareja, Mort (Wallace Shawn) y Sue (Gina Gershon) está hace años prendada de la ciudad, su belleza, la comida y el encanto de España. Durante los días que pasan allí queda ya muy claro el lío de ella con Phillipe (Loui Garrel) un aclamado director francés, al que además de acompañar en todas sus entrevistas y actos relacionados con el Festival, en las comidas o cenas siempre son a tres bandas y ya se sabe, son multitud. Él por su lado conoce a Jo Rojas (Elena Anaya) una doctora que le atiende de unos dolores en el pecho y de la queda prendado.
 

En esta comedia romántica Allen trata de nuevo una trama coral donde caben las frustraciones sentimentales, los adulterios, los flechazos a la primera, que fluyen de manera precisa a la vez que es capaz de soltar citas una detrás de otra, mezclado con declaraciones de amor y con la reelaboración visual (utilizando a los protagonistas) de obras señeras de Bergman, Welles, Fellini o Godard a los que cita en todo momento. Todo eso tiene un parte de mucha sátira e ironía cuando fustiga (sobre todo mediante el personaje de Mort) con saña las vanidades de jóvenes cineastas franceses que sólo saben mirarse el ombligo (algo típico de la idiosincrasia gala), centradas en el personaje de Garrel que se presta de manera genial a esa caricatura.


En el otro lado se establece un paralelismo, en el que un gran Wallace Shawn pasea por las calles, plazas y parques de San Sebastián, como lo haría el propio Woody por Manhattan, utilizando en este caso como guía al personaje de Elena Anaya, que es el tipo de mujer que no suele acertar con sus parejas, de hecho está en medio de una profunda crisis con Paco, un pintor al que da vida Sergi López y que abusa del alcohol y otras mujeres, un juego que aceptó al principio pero que empieza a ser bastante dañino para ella. Mort lo intenta con ella, pero la doctora no le abre la puerta del todo.


Os dejo con el tráiler de esta entretenida película.

miércoles, 7 de octubre de 2020

Escenas míticas del cine (CLII)

En 1961 J. Lee Thompson dirigió a un elenco impresionante de actores en una cinta de cine bélico, inspirado en hechos de la II Guerra Mundial, llamada Los Cañones de Navarone. Actores de la talla de Gregory Peck, David Niven o Anthony Quinn (que tiene más de una escena memorable en este film) están inmensos, en una misión inolvidable. La tirada de secundarios es espléndida también, entre ellos estaban Richard Harris, Irene Papas, Stanley Baker, Anthony Quayle o Gia Scala. En 1943 la fuerzas del Tercer Reich ocupan Grecia y las Islas del Mar Egeo. Los alemanes planean una demostración de fuerza, con el objetivo de meter a Turquía en la guerra de su lado. 2000 soldados británicos se encuentran acorralados, mientras tanto, en la isla de Kheros. Pero muy cerca, en Navarone, hay instalados un par de enormes y poderosos cañones de largo alcance, cuya potencia es descomunal y cierra el paso de navegación por el Egeo, y con la posibilidad de hacer una masacre entre los ingleses allí destinados. El Alto Mando aliado manda destructores, pero sin éxito, tampoco la Royal Navy ni la RAF lo consiguen. La única y remota opción es enviar un comando de élite que se infiltre y consiga acabar con los cañones, ese comando será de seis hombres, que realizan una misión utópica y casi imposible, prácticamente suicida. Todo esto fue musicado de manera soberbia por Dimitri Tiomkin, con una música poderosa y brillante.

En una gran escena del film, después de acceder a la parte alta de la isla eliminan a un soldado alemán al que llaman por teléfono a su puesto de control, el Capitán Mallory (Gregory Peck) lo coge y contesta en alemán, pero no consigue engañarles. A partir de ahí el comandante Franklin (Anthony Quayle) está herido de gravedad con rotura en su pierna al escalar, por lo que deben llevarle mal herido, y se plantean tres opciones, una llevarle entre todos otra dejarle allí con el peligro de que los alemanes le metan droga y descubra el plan, y una tercera que dice Andrea Stavros (Antohny Quinn) que es matarle, a lo que responde manera airada el cabo Miller (David Niven. 

Os dejo con la mítica escena.

lunes, 5 de octubre de 2020

Mejores escenas cómicas del cine (LXXXIV)

En el año 2003 Tim Burton dirige Big Fish, una de sus películas más aclamadas. Basada en la novela de Daniel Wallace y con guión adaptado de John August nos cuenta la relación entre William Bloom (Billy Crudup) y su padre Edward (Albert Finney de mayor y de joven Ewan McGregor), pero tras enterarse de que padece una enfermedad terminal, regresa a su hogar para estar con él en los últimos momentos. De nuevo William se verá forzado a escucharlo mientras cuenta interminables historias de su juventud, todas ellas fastuosas, aunque en esta ocasión tratará de diferenciar las que eran realidad de las que eran fantasía, para conocerle mejor, ya que su progenitor tendía siempre a mezclar ficción y realidad. En una de esas historias, Edward sale de su pueblo y llega a uno muy especial llamado Spectre, donde el tiempo parece haberse detenido y todo el mundo es extrañamente feliz. Allí se encuentra con Norther Winslow, un escritor del mismo pueblo que él, que lleva allí ya mucho tiempo y con el que tiene una escena muy cómica, ya que le comenta que lleva 12 años trabajando en un poema, y Edward le dice si puede ver lo que lleva escrito, y comprueba que solo lleva tres líneas...

Os dejo con la cómica escena.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Escenas míticas del cine (CLI)

Otto Preminger dirige en 1959 Anatomía de un asesinato, un impresionante drama judicial, en el que se cuenta la historia de Fredrick Manion (Ben Gazzara), un teniente del ejército que asesina fríamente al presunto violador de su mujer Laura (Lee Remick). Ella contrata como abogado defensor a Paul Biegler al que da vida el siempre excelente James Stewart, un honrado y humilde hombre de leyes de una pequeña ciudad. Y aquí he de hacer un inciso, ya que la carrera de James Stewart, está siempre llena de personajes que transmitían bondad y buenos sentimientos, lo que podríamos resumir como un buen hombre, no recuerdo papeles donde interpretara personajes de dudosa moral (quizás como mucho en Dos cabalgan juntos de John Ford), y cuidado esto no significa para nada que estuviera encasillado, una carrera de papeles tan variados como la suya donde había westerns, thrillers, etc., junto a los mejores directores y de un nivel tremendo. Pero en esta película su personaje está en época de vacas flacas, y decide aceptar un caso de asesinato en el que en principio tiene casi todo en contra, y utiliza todas las argucias posibles para defender a un verdadero culpable. Tal es así, que en el juicio se reflejarán todo tipo de emociones y pasiones, desde los celos a la rabia. 

En una escena muy brillante, Paul le pregunta a Laura quien tiene las bragas que supuestamente el violador le arrancó, y ella le contesta que no las encontraron, a pesar de ir con la policía a buscarlas. Laura se insinúa a Paul, pero en un alarde de inteligencia, él le recuerda que su marido Frederick está mirándolos por la ventana...

Os dejo con la mítica escena.

martes, 29 de septiembre de 2020

Escenas míticas del cine (CL)

Hace pocos días, el 11 de septiembre de este año, se cumplieron 19 años de los ataques terroristas a las torres gemelas del complejo World Trade Center de New York. En el año 2006, Oliver Stone hizo un film llamado World Trade Center, en el que se narraba los momentos más difíciles y se centra en cómo un grupo de policías portuarios dirigidos por el sargento John McLoughlin (Nicolas Cage) intentan acceder a una de las torres a salvar vidas. Antes de entrar pide a compañeros que sepan usar máscara y botella, tres de ellos deciden ir con el sargento, uno de ellos es Will Jimeno (Michael Peña). Una vez dentro sufrirán el colapso de las torres, que les dejará enterrados bajo toneladas de escombros.
La escena del sargento pidiendo gente cualificada para entrar es tremenda, ya que llegan al escenario alucinados de lo que ven, mientras ven caer a gente desesperada de las zonas altas de las torres.

Os dejo con la impactante escena.

sábado, 26 de septiembre de 2020

The Butler (2013)


En el año 2013 Lee Daniels dirigió El Mayordomo, basado en un guión del propio director uniendo fuerzas con Danny Strong en ese apartado. Una película basada en la historia de Cecil Gaines, al que borda Forest Whitaker, un mayordomo afroamericano de la Casa Blanca, que entra a trabajar en 1952 con Eisenhower, todavía dentro de la gran depresión posterior a la II Guerra Mundial y llega hasta aproximadamente 1986 con Ronald Reagan de presidente. Aunque la historia acaba justo cuando Barack Obama es nombrado presidente, con Cecil ya muy mayor. Es por tanto el trabajo de este mayordomo, una referencia, ya que estuvo a las órdenes de varios y diversos presidentes, lo que da paso a una historia épica de raza, clase, lucha de derechos civiles, disturbios, guerra de Vietnam, generaciones enfrentadas, etc...

Es una película con una actuación memorable de sus actores principales, reflejados en Cecil Gaines, su mujer y sus hijos. Forest Whitaker interpreta a Cecil con una humildad tremenda, mostrando su dolor, pero una actitud estoica para llevar adelante una familia con notables ausencias suyas en casa. Oprah Winfrey está maravillosa en el papel de su cálida mujer Gloria, que lleva a cuestas una situación complicada para ella, tanto el tiempo que no disfruta de su marido, como la difícil relación con sus dos hijos. David Oyewolo da vida al hijo mayor Louis, el díscolo y rebelde, muy involucrado en los movimientos de derechos civiles, mientras Isaac White da vida a Charlie, el pequeño y que finalmente se alistará para ir a luchar en Vietnam.


El problema para mí, radica en la galaxia de grandes actores muy bien caracterizados que interpretan a todos los presidentes, hay mucha irregularidad. Vamos por partes porque hay para todos los gustos, Robin Williams está sutil en su registro de Eisenhower, John Cusack por el que tengo admiración no me gusta como Nixon, demasiado cómico, Liev Schrieber sin embargo si acierta en Johnson mezclando comicidad y un toque siniestro. James Marsden como Kennedy ni se parece ni es cercano, no me dice nada. Sin embargo Alan Rickman los supera a todos como Ronald Reagan, está fabuloso y Jane Fonda magnífica también como Nancy Reagan.
Como nota positiva el músico Lenny Kravitz está sereno y firme en su papel de compañero del protagonista.


Pero en toda la historia nos encontramos a un padre enfrentado con su hijo, un padre comprometido con el sistema y un hijo mayor dispuesto a reformarlo. Es más que evidente que el camino que toma en principio es muy radical y tiene la reprobación de su progenitor, pero justo cuando toma la decisión acertada en su camino en la vida, es cuando su padre decide dejar de hablarle y no salvarle más veces de sus detenciones y encarcelamientos.
Los problemas raciales están muy presentes, se narran con bastante crueldad situaciones que se sucedían en los años 50 y 60 en muchos estados, sobre todo sureños, en los que a la gente de color no se les dejaba compartir bares o restaurantes en los mismos sitios que los blancos. Esto a su vez tiene su reflejo en los distintos presidentes, los que querían igualdad y los que no hacían mucho por ello.


Os dejo con el tráiler del film.

martes, 22 de septiembre de 2020

Bandas sonoras míticas de películas (XLV)

Como decía unos días atrás, Carol Reed dirige en 1949 El Tercer Hombre, adaptación de la novela de Graham Greene, una obra maestra del cine que cuenta entre sus papeles principales con Joseph Cotten y Orson Welles. Todo se desarrolla en Viena hacia 1947, en plena posguerra, con la ciudad dividida en cuatro zonas ocupadas por los aliados de la II Guerra Mundial, a la que llega Holly Martins (Joseph Cotten), un mediocre escritor de novelas del oeste con el fin de visitar a su amigo Harry Lime (Orson Welles), ambos amigos de la infancia, que le ha prometido un trabajo. Pero su llegada coincide con el entierro de Harry, supuestamente atropellado por un coche en plena calle. Pero algo no le cuadra a Martins, ya que todos dicen haber visto a dos hombres en lugar del atropello intentando ayudar a Lime, pero otro testigo asegura haber visto a un tercero. Será cuando Martins inicie sus pesquisas, mientras el jefe de la policía militar británica, le hace saber que Lime estaba implicado en un turbio asunto en el mercado negro con penicilina.

La banda sonora del film es un caso aparte, decir mítica es quedarse corto, la primera vez que ves el film, la música de Anton Karas con su cítara, se te queda de manera increíble metida en la cabeza. Reed conoció a Karas en una taberna vienesa donde tocaba y directamente lo fichó para la película. Se fue a Londres a grabar, hubo un incendio en los estudios y regrabó la banda sonora. The Harry Lime Theme es una pieza inolvidable.


Os dejo con The Harry Lime Theme.

viernes, 18 de septiembre de 2020

036 (2011)

En el año 2011 Fernando Andrés Parrilla y Esteban Roel García Vázquez dirigen 036, un corto en el que una mujer interpretada por Carolina Bang, quiere darse de alta como autónoma, un trámite aparentemente sencillo que se acaba convirtiendo en toda una odisea. Ella entra cuando le toca su turno a la oficina, y el funcionario que le toca (interpretado por Tomás del Estal) ya está esperándola desde que la ha visto. Le hace esperar para tomarse su café, y empieza la petición de darse de alta en autónomos, él la manda a ventanilla de información a por el impreso, pero ella lo ha rellenado ya. Todos los pasos de papeleo son una tensa situación entre el funcionario que no quiere realizar su labor y ella que viene con todo aprendido y con todo hecho de casa. El funcionario con actitud chulesca y su palillo en la boca, sigue poniendo trabas a la joven, hasta que se da cuenta de que cada una de sus peticiones, tiene en ella una respuesta y el papel correspondiente, hasta que llega el momento cumbre cuando le pide el modelo 036 numerado, grapado y con copia, situación de la que ella sale más que airosa tumbando al funcionario.

Una exageración de una situación que se puede dar, pero no tanto como podríamos pensar, aunque evidentemente aquí está llevado al límite.


Os dejo con este magnífico corto.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Escenas míticas del cine (CXLIX)


Carol Reed dirige en 1949 El Tercer Hombre, adaptación de la novela de Graham Greene, una obra maestra del cine que cuenta entre sus papeles principales con Joseph Cotten y Orson Welles. Todo se desarrolla en Viena hacia 1947, en plena posguerra, con la ciudad dividida en cuatro zonas ocupadas por los aliados de la II Guerra Mundial, a la que llega Holly Martins (Joseph Cotten), un mediocre escritor de novelas del oeste con el fin de visitar a su amigo Harry Lime (Orson Welles), ambos amigos de la infancia, que le ha prometido un trabajo. Pero su llegada coincide con el entierro de Harry, supuestamente atropellado por un coche en plena calle. Pero algo no le cuadra a Martins, ya que todos dicen haber visto a dos hombres en lugar del atropello intentando ayudar a Lime, pero otro testigo asegura haber visto a un tercero.
Será cuando Martins inicie sus pesquisas, mientras el jefe de la policía militar británica le hace saber que Lime estaba implicado en un turbio asunto en el mercado negro con penicilina.
En el encuentro entre Martins y Lime, este último le suelta una frase lapidaria sobre hechos ocurridos históricos, comparando 30 años en Italia con 500 años en Suiza.


Os dejo con la mítica escena.

martes, 15 de septiembre de 2020

Escenas míticas del cine (CXLVIII)


En 1969 John Schlesinger dirige Cowboy de medianoche, basada en la novela de James Leo Herlihy. Nos narra la historia de Joe Buck (Jon Voight), un joven texano marcado por las experiencias sufridas con su abuela y su novia, que decide abandonar su puesto de trabajo en su ciudad natal, para probar fortuna como gigoló en las muy diferentes y lejanas tierras de New York. Se trata de el típico "vividor" como él mismo se define, ataviado con su zamarra de flecos, su sombrero de cowboy, su inseparable radio y su maleta de piel de vaca, que se va decidido a vivir de sus artes amatorias con adineradas mujeres sedientas de sexo de chicarrones del salvaje oeste como él. Esos sueños están en su cabeza, hasta que se topa con una realidad bastante distinta y cruel a la que se había imaginado, y que terminará compartiendo con un enfermizo ladronzuelo de poca monta llamado Ratso Rizzo y al que da vida Dustin Hoffman. Su caída de gigoló a chapero será descrita de una manera brutal en el film.
En una escena al principio de la llegada de Joe, cuando ya ha conocido a Rizzo, tienen una conversación en la que el enfermizo y cojo ladronzuelo, le ofrece sus servicios como intermediario para conseguir sus objetivos amatorios con mujeres, previo pago de una cantidad de dinero ya que no tiene un dólar, entre ellos "gastos de representación..."


Os dejo con la mítica escena.