martes, 27 de septiembre de 2016

Escenas míticas del cine (XLVII)


En 1965, Sergio Leone dirige lo que sería la segunda parte de La trilogía del dólar, del género spaguetti western, traducida aquí como La muerte tenía un precio. Clint Eastwood repite con sombrero, poncho y sigue mascando tabaco (no lo llega a fumar, odia fumar) que escupe, y sigue interpretando a El Manco, un cazarecompensas que se gana la vida como tal, cobrando por entregar a la justicia, vivos o muertos, a los delincuentes más buscados. Pero aquí comparte protagonismo con otro personaje cuya labor es idéntica, el Coronel Douglas Mortimer, al que da vida Lee Van Cleef, hasta entonces actor secundario ("El hombre que mató a Liberty Valance", muchas series de televisión, etc...). Rodada en territorio español, contó con mayor presupuesto, claro está.


En una escena brutal, El Manco llega a un pueblo, donde le esperan unos pistoleros. Un chico recoge frutos de un árbol, y El Manco le ayuda con unos disparos a ser más rápido en la recogida, a lo que se une El Coronel Douglas Mortimer. Eso provoca el pavor de los pistoleros, que salen huyendo. Lo mejor de esta escena es que no hay ni un sólo diálogo. Todo esto con la memorable música de Ennio Morricone, de banda sonora gloriosa.

Os dejo con la mítica escena.

domingo, 25 de septiembre de 2016

El hombre de las mil caras (2016)

Cartel del film

Alberto Rodríguez ya llamó la atención en su día con la buena película Grupo 7 (2012), pero con La Isla Mínima (2014) alcanzó el zénit, cuyo triunfo en los Goya así lo corroboró. El techo estaba muy alto, y eso siempre impone, pero aquí para la realización de este film, ha contado con un elenco de actores impresionante y se ha metido con una historia, donde guión hay de sobra. Ese guión está basado en el libro de Manuel Cerdán, cuya adaptación a corrido a cargo tanto por el propio director, como por Rafael Cobos. Pero teniendo en cuenta, todo los ríos de tinta que provocó el Caso Roldán en su día, en lo que ha dado en el clavo Alberto Rodríguez, es sin duda, en huir de parafernalias y efectismos baratos, para mediante un thriller tenso, contarnos qué pasó y como pasó, centrándose en la figura de Francisco Paesa.


Ante todo, y ya desde el principio, se nos dice que el film está basado en hechos reales, pero también que como en todo hecho real, siempre hay alguna mentira. Estas palabras las dice Jesús Camoes, interpretado por José Coronado, que será la voz que nos vaya contando paso a paso todos los movimientos que suceden en la historia. Pero, casi sin querer, la cinta en muchos momentos se convierte en un biopic improvisado sobre la figura de Francisco Paesa, interpretado por un fastuoso, como siempre, Eduard Fernández, que a pesar de que su personaje tiene ciertas limitaciones, desde el primer momento consigue que el espectador se enganche a él.
En el lado negativo del film, que alguno tiene, no sé si es un acierto que Camoes cuente la historia, y estemos a expensas de su punto de vista continuamente, y por otro lado, el ritmo, que decae en algunos tramos. La banda sonora de Julio de La Rosa, siempre es acertada, eso si.


Dónde para mi está el gran punto fuerte del film, es en describirnos como era la España de los años 90, cuando todo esto sucede, de hecho al principio Camoes nos avisa de que en aquella época no existían los vuelos Low Cost, dato importante, ya que los vuelos en esta historia son claves, y lo dice Jesús Camoes, comandante de vuelo.
Pero ante todo ha de quedar una cosa clara, y es que Francisco Paesa, era un ex-agente secreto del gobierno español (un espía vaya, que como dicen en el film en un momento, no viajaban con pistola, sino con chequera), que fue responsable en los 80 de la operación contra ETA más importante, que casi la desarticula, pero que se vio envuelto en un caso de extorsión a una testigo del caso de los GAL, lo que le obligó a huir del país, aparte de que nunca se le pagó lo prometido por su trabajo estrella contra la banda terrorista. Cuando regresa está arruinado, pero recibe la visita de Luis Roldán (Carlos Santos), ex Director de la Guardia Civil, y su mujer Nieves Fernández (Marta Etura), que le ofrecen un millón de dólares para salvar los 1500 millones de pesetas que aquel hombre calvo y con barbas, había sustraído del erario público.


Aquí es donde Paesa ve una oportunidad de oro (nunca mejor dicho) de vengarse del gobierno que tan mal le trató. Es entonces, cuando empieza a maquinar, lo que será una operación magistral en la que será imprescindible la colaboración de su inseparable (y mujeriego) Jesús Camoes. Aparte de todo esto, es encomiable la radiografía que el director hace de Paesa, y de su vida, que no es nada sencilla, siempre de un lado para otro, y con una relación con su mujer Gloria, con la que intenta volver, y lo llega a conseguir, aunque por poco tiempo.
Pero en la descripción de todo este rocambolesco plan de la huída de Roldán, es innegable el toque de humor que Rodríguez le imprime al film, y que para mi le hace tan ameno. Roldán estuvo muchos meses en París, y su situación era tan desesperada, que incluso pensó suicidarse, ya que su mujer estaba encarcelada en España y esperaba un hijo. Una frase que no se me olvidará del propio Roldán es: "Yo hice lo que hacen todos..." entre sollozos.


Lo que es otro acierto brutal, es en la elección de los actores, y no sólo por la calidad de los mismos, sino también por su parecido con los originales, empezando por el propio Eduard Fernández, caracterizado como Francisco Paesa de manera soberbia. Pero también Carlos Santos, que podría pasar por un Roldán sin problemas, aunque el caso más alucinante bajo mi punto de vista es el de Juan Alberto Belloch (Luis Callejo), ministro de justicia e interior, al que llamaban "El chófer de Drácula" y cuyas altas miras y el no tener escrúpulos, le llevaron a un callejón sin salida. Emilio Gutiérrez Caba, otro espía, que avisa en dos ocasiones a Paesa de su frágil situación, aparece en los momentos clave.


En definitva, una película donde se deja claro que en esa época, en este nuestro país, lo que primaba era ser un mentiroso, opaco, vil, y compartir portadas de revistas con toreros, futbolistas o folclóricas (muchos de ellos también con sus chanchullos que saldrían más adelante), y del que desgraciadamente a día de hoy vivimos su alargamiento y extensión, favorecido por una prensa voraz también. En esa España, un tipo como Mr. Paesa era el más listo de la clase, aunque siempre moviéndose en una delgada línea.

Os dejo con el tráiler.


martes, 20 de septiembre de 2016

Sam, una historia que contar (2016)


Itziar Vélez, directora alicantina y prometedora figura, dirige su primer corto titulado Sam, una historia que contar, cuyo guión es de ella misma y Paco Amat. En el mismo, Paco Candela interpreta a Sam, un tipo de profesión fotógrafo, al que su vida ya no le da satisfacciones y está harto de su rutina. Lo intenta todo, se reúne con gente, presenta sus fotografías, pero siempre le dicen lo mismo, incluso va a una sesión de una chica Dj (Susana, interpretada por Olga Sanchiz), de la que se hace amigo sacándole fotos, ya que la música le interesa, le gusta escuchar discos de vinilo en casa, relajado con un cigarro y una cerveza.


Pero todo cambiará cuando su carta a la Autoridad Portuaria de Alicante, después de varios e infructuosos intentos, tiene respuesta positiva y le conceden vivir en un faro, como era su deseo.
A partir de ahí, parece que todo cuadra, pero sigue siendo un tipo singular, cuando parece que se unirá a la Dj, prefiere salir con un amigo de fiesta, ha decidido vivir solo... de momento, y hacer lo que realmente quiere, es un tipo solitario.
La directora dejará para la mente del espectador preguntas en el aire a posta, porque lo lógico hubiera sido tener una relación con la Dj, pero... su decisión parece otra.


Os dejo con el teaser, ya que el corto está pendiente aún de estreno.


lunes, 19 de septiembre de 2016

The Beatles: Eight Days a Week - The Touring Years (2016)

Cartel del documental

Ron Howard dirige este documental sobre The Beatles y sus años de gira, titulado Eight days a week-The Touring Years. Es evidente que cualquier cosa que sale sobre los cuatro de Liverpool es un filón, pero está todo ya sabido y explotado al máximo (recordemos cuando salió aquel recopilatorio titulado "1" y fue número 1, por ejemplo, y los temas eran todos conocidos), por lo que cualquier acercamiento, ha de ser desde perspectivas puntuales o complementarias.
Aquí, Ron Howard pone el centro en los Fab Four, para seguir su historia a través de las giras de conciertos que dieron entre 1962 y 1966 antes de parar definitivamente. Para ello tira de un material de archivo potente, que ofrece imágenes inéditas y entrevistas con Paul McCartney y Ringo Starr, además de recuperar declaraciones de John Lennon y George Harrison.


Como complemento perfecto, también ha contado con el testimonio de beatlemaniacos de pro como Elvis Costello (tremenda su descripción de como no entendía el cambio en Rubber Soul y luego lo adoraba) o Jon Savage, o el periodista estadounidense Larry Kane, que les acompañó en sus dos giras por Estados Unidos. Esto es complementado con declaraciones de fans adolescentes convertidas en estrellas de cine, como Whoopi Golberg o Sigourney Weaver. Muy significativa es la declaración de Whoopi acerca de la integración racial que provocaron sus conciertos, ya que ellos querían que todo tipo de gente sin discriminación acudiera a sus directos (lo incluyeron en sus contratos), por lo que ella declaraba que podía sentirse fan de un grupo, sin que le pesara el color de la piel. Recordemos que en aquella época, años 60, en los estados del sur todavía había mucha violencia racista, de hecho su actuación en Jacksonville, Florida, fue un hito ya que permitió que por primera vez jóvenes de color compartieran con blancos un espacio de conciertos.


En este sentido el film ofrece un testimonio vivo y vibrante de como la banda contribuyó decisivamente, a la eclosión definitiva de la cultura juvenil como fenómeno de masas, ellos fueron los primeros en hacer conciertos en grandes estadios, ante la imposibilidad de meter a todos los fans en salas más reducidas, pero también se describe con mucho acierto como la presión y el peso de la fama hizo mella en la banda y provocó un desgaste, de hecho en algún momento del documental ellos mismos dicen que les robaron la juventud. Todo esto sin olvidar, que ellos eran cuatro chicos normales, cuya espontaneidad era natural, y que salir de gira y tocar, era la mejor forma de que cuatro amigos que se protegían mucho entre ellos, se divirtieran haciendo lo que más les gustaba. Se hace hincapié en las preguntas incómodas de la prensa, en alguna frase soltada por uno de ellos que se sacó como titular y levantó ampollas (la famosa de Lennon de que eran más famosos que Jesús) y como todo eso para ellos no era tan importante, pero si su evolución como músicos, componer y refugiarse en el estudio, donde se sentían músicos.



A la vez que todo esto se explica fenomenalmente, también se habla en la película de los discos que iban saliendo del grupo, año por año, y de las películas que hacían entre medias, por lo que es inevitable que salieran declaraciones sobre el poco tiempo libre que tenían los chicos, aparte de que su carrera era llevada musicalmente de forma milimétrica por Brian Epstein y George Martin. Brian les visitó, y George fue su maestro en el estudio en los primeros años. Esa transformación de niños que cantaban sobre amores juveniles, a hombres que se volvieron más pensativos y psicodélicos está claramente reflejada, y como no, el momento en que deciden dejar los escenarios. En ese sentido, y es mi único pero al documental, es que se mete en Sgt. Peppers y su grabación, y ahí ya habían dejado los conciertos, para luego pegar un tajo tremendo y decir en 10 segundos que había luego 5 discos más en 4 años, hombre, por la importancia de los mismos, si hace 10 minutos más de cinta explicando que pasó en la banda, no pasa nada, y hubiera sido un puente mejor hasta llegar a la actuación mítica de la azotea con la que acaba el film.


Como colofón, y es algo que se anuncia al principio, y de regalo o propina se puede disfrutar de la actuación de media hora en el Shea Stadium de New York en agosto de 1965 remasterizada, que realmente es alucinante y seguro que infinitamente más disfrutable de lo que pudieron tener los asistentes, a los que les ponían la música por megafonía.

Os dejo con el tráiler.


viernes, 16 de septiembre de 2016

Tarde para la ira (2016)

Cartel del film

Ópera prima del actor Raúl Arévalo, esta Tarde para la ira, y está claro que lo de dirigir ya lo llevaba dentro hace tiempo. Arévalo tiene 36 años, y tiene un nombre muy importante como actor dentro del cine español, con películas como "Azul oscuro casi negro", "El Camino de los Ingleses", "Gordos", "Primos", "La Gran Familia Española" o la magnífica "La Isla Mínima".
Aquí, con un guión perpetrado por él mismo y David Pulido, es bueno meterte en la trama sin saber casi nada (así fui yo a verla), porque de esa forma los dos o tres giros brillantes que tiene, hace que te sorprendan y enriquecen de manera impresionante su propuesta.


Antonio de la Torre (José) y Luis Callejo (Curro)

El film comienza con un potente prólogo, la clave del mismo, rodado con un breve pero muy enérgico plano secuencia, casi sin diálogos, exponiendo un drama urbano que se desarrolla en barrios de zonas humildes de Madrid. En este aspecto, ver escenas rodadas en mi barrio de toda la vida, me resultó realmente impactante. Pero también destaca, y mucho, la puesta en escena, con un seguimiento muy asfixiante de los personajes, de espaldas a muchos de ellos, donde la música brilla por su ausencia y se fomenta ese "estar tan encima de los personajes" (que casi les da con la cámara) para mezclarlo con los sentimientos de los personajes, donde el trasfondo es sucio.


Pero como decía antes, hay dos o tres giros cruciales en la trama que hacen que el film que comienza como drama urbano, pase a ser un thriller rural de consecuencias insospechadas. Esta mixtura de textos, tonalidades e influencias del film (La Caza de Carlos Saura me viene a la mente por ejemplo) hace que el guión no tenga fisuras, sea sólido y que presente grandes credenciales de cara al futuro. La única pega, si se puede decir así, es que a mitad del film el ritmo decae y en ese sentido sólo los fogonazos viscerales mantienen la tensión, aunque realmente la historia necesita seguir ese paso, en cierto modo. En ese sentido, me recuerda a No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011).


Antonio de la Torre lo borda interpretando a José, un hombre callado, que se desvela por las noches y chatea en el ordenador, mientras sueña con liarse con la hermana de su mejor amigo, Juanjo (Raúl Jiménez), que regenta un bar donde suele jugar partidas de mus con los amigos. Su acercamiento a Ana (Ruth Díaz) es tan torpe, que parece que no tendrá éxito, ya que el marido de ella, Curro (Luis Callejo) está apunto de salir de la cárcel después de 8 años. Parece que todo apunta a un rollo de celos que acabará en tragedia, pero el giro argumental y todo lo que bulle en la cabeza de José, hará que el film se torne en algo muy distinto, donde la venganza es el hilo conductor principal.
Luis Callejo está brutal como Curro, ese hombre al que contrataron para conducir un coche en un robo, y que pagó el pato en la cárcel, mientras sus compañeros estaban libres y su mujer aprendía a vivir sola. Ruth Díaz es un absoluto descubrimiento para mi, en un papel nada fácil, el de Ana, la mujer de Curro, que tuvo un niño en un bis a bis con su marido, pero a la que su soledad la tiene amargada el carácter y no le deja ser feliz en la plenitud de la vida, esa mezcla de mujer dura y vulnerable. Especial mención a Manolo Solo en el papel de "El Triana", diez minutos de escena, que valen un quintal, brutal.


Gran primer trabajo de Raúl Arévalo, en el que deja, en un final curioso, una pista sobre como y cual será la vida de los personajes después de lo sucedido, quizás incluso una segunda parte, quien lo sabe...

Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (LI)



Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En su llegada al castillo, El Doctor, Inga (Teri Garr) e Igor (Marty Feldman) son recibidos por Frau Blücher (Cloris Leachman), ama del mismo, y cada vez que se pronuncia su apellido... los caballos relinchan.


Disfrutad de esta chanante escena.


sábado, 10 de septiembre de 2016

Collateral (2004)

Cartel del film

Este film de Michael Mann es para mi sin duda su obra maestra. Este director que se puso en la escena con El Último Mohicano (1992), que lo había bordado antes en la serie Corrupción en Miami en medio de la década de los 80, y que con Heat (1995) juntó a Al Pacino y Robert de Niro hizo un excelente film, en esta película que es un thriller de mucha tensión y acción, simplemente lo borda, teniendo además a un Tom Cruise en estado de gracia con una de las mejores actuaciones que le recuerdo.
Entre Heat, Collateral y la película Miami Vice se conformó lo que se denomina la trilogía urbanita de Michael Mann, tres películas excepcionales, donde ésta para mi, es la mejor.

Tom Cruise & Jamie Foxx

Michael Mann es un director excepcional y un caso aparte, nada convencional. Se le tilda de moderno, bien, a mi lo que me parece es que sabe aprovechar la actual tecnología para aplicar interesantes texturas al género del thriller (uso de cámaras digitales), pero sin olvidar que su cine contiene ecos clásicos de profunda raíz. Al fin y al cabo, en esa mezcla de clasicismo y modernidad está su éxito, y en esta película, por si fuera poco, una maravillosa dirección de actores. No deja de llamarme la atención como embadurna a Mark Ruffalo, que aquí hace de policía, como si fuera un narco, de hecho hasta que no deja claro que es policía, piensas lo contrario.

Mark Ruffalo

Pero este film sorprende aún hoy, en un visionado 12 años después de su estreno. Max (Jamie Foxx) es un taxista minucioso en su trabajo, que tiene su coche limpio, calcula los traslados con exactitud y conoce todo tipo de clientes a los que lleva, mientras sigue soñando con montar su pequeño negocio de limousinas es la clave del film. Una noche, mientras realiza su jornada diaria, recoge a tipo llamado Vincent (Tom Cruise), el cual le ofrece 600 dólares por conducir para él el resto del turno de noche, con el fin de poder cerrar un negocio. Max, acepta sin saber que está delante de un asesino a sueldo, que pretende matar a 5 testigos implicados en un caso de drogas.


Pero esta trama va más allá de su sencilla premisa argumental, que aparentemente no pareciera que pudiera dar mucho de si. Pero claro, aquí Tom Cruise, que era la primera vez que hacía de villano en su carrera, está completamente entregado a su personaje y lo borda, olvidándose de su carácter endiosado. Es ahí donde le doy el premio a Mann, que hace que Cruise se olvide de que es Cruise, y da vida a Vincent (nombre recurrente en otros films de Mann). Y todavía la torre de babel crece con la réplica de Jamie Foxx, excelente, en un personaje que irá creciendo a medida que avanza el film, y que tendrá momentos realmente espléndidos.


La relación que se produce entre ambos personajes es gloriosa. Ambos representan la eterna lucha entre el bien y el mal, Vincent utiliza a Max claramente como vehículo para sus fines, mientras en sus charlas, incluso el malo hará de psicólogo de Max en un alarde, ya que este sabe que nunca conseguirá ese negocio de limousinas (lleva 12 años de taxista) y Vincent se lo echa en cara. Y es ahí, en donde se produce uno de los momentos más memorables para mi, y es que mientras uno ya se ha pasado al otro lado, consciente de los palos que te da la vida, Max se sigue agarrando a una utopía. Ambos son ganadores y perdedores al mismo tiempo. Sin querer, Vincent sacará el lado más salvaje que Max tenía dentro y conocerá el infierno de una ciudad como Los Ángeles.


Con un gusto brutal para los temas que conforman la banda sonora (aquí suena el Shadow on the sun de Audioslave, por ejemplo, que es un pasote), y una fotografía bárbara (muy nocturna aquí), Michael Mann viste su historia compuesta de varias piezas, en las que nunca decae el interés, siempre hay ritmo y se permite el lujo de sorprender al espectador como en la escena del club de jazz, donde no sabes qué va a pasar, aunque algo te imagines. También en esa escena hay un paralelismo entre el estado de la música actual (poca gente va a la sala a escuchar jazz) y las vidas de Vincent y Max, dos tipos que ya no quedan, casi de otro tiempo.
La parábola de los coyotes (animal que se ve en esa ciudad a menudo) deja claro que ambos protagonistas sobreviven en un mundo lleno de peligros.
Mención especial para Javier Bardem, en un papel del tipo (Félix) que encarga los asesinatos y que transmite verdadero pavor. Y por otro Jada Pinkett Smith, la preciosa abogada Annie, que tanto gusta a Max, y que será la última buscada por Vincent, en un desenlace mítico en el metro.


Os dejo con una escena en el taxi, con una de las charlas entre los dos protagonistas, de esta road movie urbana colosal llamada Collateral.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Star Trek (2009)

Cartel del film

El productor, director y guionista (y cualquier otra cosa que se tercie) J.J. Abrams tenía la tarea de reiniciar la saga de "Star Trek", y claro debía atraer el máximo público posible, no sólo de los fieles seguidores de la saga, sino también nuevos. Para ello, y a partir de los elementos más reconocibles de la obra de Gene Roddenberry, debía componer un cuadro que pusiera los cimientos del éxito para las futuras continuaciones. J. J. Abrams, famoso por series como Alias o Perdidos, ya había demostrado poder hacerse cargo de un proyecto de esta envergadura y ofrecer un gran entretenimiento como hizo con Misión Imposible 3, su debut como director de cine.


Pero una característica que identifica claramente a este gran director, es que piensa firmemente en que los personajes y su destino son lo que realmente interesa al espectador. Así, en esta película en la que todo empieza de nuevo, por lo que podría parecer una precuela, aunque en realidad es una secuela (técnicamente hablando), todo gira en torno a la presentación de los protagonistas de la saga. De esta forma, asistimos a como los jóvenes tripulantes de la Enterprise, comienzan a asumir sus roles dentro de la nave, enfrentándose a múltiples retos, internos por un lado de su organización, y externos, representados por el malo malísimo, Nero, interpretado por un irreconocible Eric Bana.

Kirk (Chris Pine) & Spock (Zachary Quinto)

James T. Kirk (Chris Pine) y Spock (Zachary Quinto) serán los protagonistas principales. Kirk, siguiendo los pasos de su padre fallecido (Chris Hemsworth) e impulsado por el capitán Pike (Bruce Greenwood), se une a la Flota Estelar, en donde se encuentra con Spock. En el espacio, tendrán que combatir contra el romulano Nero, quien pretende destruir como una venganza que él considera justa, todos los planetas de la Federación.
Es entonces donde Abrams convierte la galaxia, que se supone un lugar sereno y tranquilo, en un parque de atracciones a través de una enérgica exposición con base estética-rítmica de videojuego, haciéndonos partícipes de una camaradería y acción que camina entre los militar y lo espacial, con un grupo dispar con misión común.

Nero (Eric Bana)

Lo mejor de todo, es que Abrams dijo que no era fan de la saga, lo que si le daba manga ancha y más facilidad para renovar la franquicia, sin ser irrespetuoso y manteniendo sus bases fundamentales. El film, evidentemente, contiene detalles y guiños para los freakis de la misma, es decir, gestos para los fans, pero no influyen en la trama, sólo la pequeña importancia de detectarlos y descifrarlos por aquellos fanáticos. De todas formas también los guionistas Alex Kurtzman y Roberto Oci, bastante más fans que Abrams, le han ayudado a confeccionar un argumento que respete las constantes originales, siendo bastante simple, por lo que no es difícil de entender. Acción trepidante, humor y efectos especiales muy buenos, y a disfrutar.

Spock Prime (Leonard Nimoy)

El destino de la galaxia está en manos de dos jóvenes rivales de mundos diferentes, Tiberio James Kirk interpretado perfectamente por Chris Pine, joven de una granja de Iowa que busca emociones fuertes, pero un líder nato al encuentro de una causa. El otro es Spock, al que da vida un estupendo y magnífico Zachary Quinto, crecido en el planeta vulcano, medio humano, pero un brillante y decidido estudiante. Mítica la aparición de el auténtico Spock, protagonizado por Leonard Nimoy, quien aparece como vínculo esencial y sentimental.
Destacar, como no, la excepcional banda sonora de Michael Giacchino.


Yo nunca fui fanático de Star Trek, pero es de ese tipo de films que están hechas para ser vistas con el intelecto relajado, y no ponerte a discutir o pensar sobre si el teletransporte es lógico o no, o si lo que ves tiene sentido o no, da igual, disfrutar es lo fundamental.

Os dejo con el tráiler.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Café Society (2016)

Cartel del film

Siempre, o casi siempre que veo un nuevo film de Woody Allen no me suele decepcionar. Se ha convertido casi en tradición por estas fechas ir a ver su estreno anual, imprescindible para cualquier cinéfilo de pro. Pero claro, esta regularidad no lleva aparejada que todas sus películas tengan el mismo nivel, unas están más inspiradas que otras, pero desde luego cuesta encontrar un film que no tenga calidad o sea una pérdida de tiempo, de eso no hay duda.
Café Society es una buena película, no su mejor film, pero muy disfrutable. Esta cinta, por otro lado, está dentro del apartado de films que Woody dirige y hace el guión, pero no protagoniza.

Kristen Stewart & Jesse Esidenberg

El problema que existe en la filmografía de Woody, es que se ha convertido en un tópico casi de manual, reseñar que lleva varios años rodando simples variantes de historias que ya había contado (En Irrational Man era un caso brutal) o incluso en algún momento hace partes que son remakes de sus propias obras, mezcla de realidad y exageración, aunque no exenta de narcisismo. Eso si, la manera de rodar excelsa de Allen, su perfecta dirección de actores y su narración hablada del film, hace que sus películas sean únicas e intransferibles.

Steve Carell

Como es habitual, aquí hay varios temas recurrentes de su cine, a través de la comedia nostálgica, fórmula ya conocida y que hace que todo gire en torno a la pareja que conforman Bobby Dorfman (Jesse Eisenberg) y Vonnie (Kristen Stewart), un dúo que ya había trabajado junto antes en otros films con buen resultado (Adventureland, American Ultra) y cuya química vuelve a salir a la luz. He de decir que otra cualidad que distingue claramente al Woody de los últimos años, es que el papel que aquí interpreta Einsenberg, lo hubiera encarnado sin problemas él mismo en su época de mozalvete, además de extraer una sensualidad calmada pero irresistible de la Stewart, que es de lo más interesante.


Corey Stoll

La historia se desarrolla en los años 30 del siglo pasado (si, el siglo XX), donde el jóven Bobby Dorfman llega a Hollywood con la intención de trabajar en la industria del cine, cansado ya de trabajar en la joyería de su padre (judío, como no), aprovechando los contactos de su tío Phil (Steve Carell), un importante agente de estrellas de cine con una agenda apretadísima, y el suyo propio. Bobby se enamora de Vonnie, la joven ayudante de su tío que pone a su disposición para que conozca bien Los Ángeles. Aquí se sucederá una curiosa situación, ya que ella es la amante secreta de Phil, el cual piensa romper su matrimonio para irse con ella. Mientras tanto ella intima con Bobby, formándose un triángulo amoroso en el que tendrá que haber una decisión final, que siempre hará daño a uno de los tres (leches, como me suena esto). Todo esto es aderezado con la descripción de la familia de Bobby, su hermano gánsgter Ben (Corey Stoll) cuyos métodos incluyen el asesinato que aprendió desde pequeño, su hermana casada con un izquierdoso meapilas, y sus padres y sus discusiones.

Blake Lively

Excepcional Blake Lively (ya apuntaba maneras en Infierno Azul) como Veronica, la que acabará siendo esposa de Bobby y que conocerá en el club del que empezará de encargado, hasta el arresto de Ben, a partir de lo cual él será el jefe.
Pero me gusta especialmente también, y lo quería destacar, el contraste de luces y sombras en la Meca del Cine para describir la naturaleza esquiva muchas veces del deseo, y la vida sentimental como un claroscuro indescifrable. Y por otro lado ese glamour que desprendía Los Ángeles en la época de esplendor de Hollywood, está perfectamente descrito.
En definitiva un film bastante disfrutable, y con el que pasas un rato agradable, con sus momentos de comicidad habituales, etc...


Os dejo con el tráiler del film.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (L)


En 1974, Mel Brooks dirige el Jovencito Frankestein, quizás y sin temor a equivocarme, una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
Cuando el doctor hereda el castillo de Frankestein, hace un viaje para conocerlo, y descubre en él un manual científico extraño, en el que se explica paso por paso como devolverle la vida a un cadáver, con lo que empezará a crear su propio monstruo. Tendrá la ayuda de el jorobado Igor, maravillosamente interpretado por Marty Feldman, y la espectacular y llena de curvas Inga, a la que da vida Teri Garr. Ese monstruo que crea, tendrá como propósito ser amado.


En una de las muchísimas escenas impagables, mientras cenan, el doctor, Inga e Igor, mantienen una conversación acerca de las proporciones del monstruo, cuyas partes del cuerpo tendrán que ser aumentadas para adaptarse a su gran envergadura, a lo que Inga reacciona pensando que también aumentará la parte que a ella realmente le interesa de su anatomía, pero la frase final de Igor... es para la historia... "Pues va a ser muy popular".

Disfrutad de este escena cómica sin parangón.


martes, 30 de agosto de 2016

Ayer murió Gene Wilder.

Gene Wilder-Un mundo de fantasía

Ayer el actor Gene Wilder falleció a los 83 años en su casa de Stamford, en el estado de Connecticut. Su sobrino Jordan Walker-Pearlman dijo al medio especializado "Variety" que el famoso intérprete falleció por complicaciones derivadas del alzheimer que padecía. Director, productor y guionista, y como no, actor sobre todo de comedia.
Gene Wilder nació en Milwaukee en 1933, hijo de una familia de inmigrantes judíos rusos, y estudió en la Universidad de Iowa, donde fue miembro de la Fraternidad Alpha Epsilon Pi. Se graduó en 1955 y después sirvió en el Ejército de Estados Unidos como sanitario y médico en el departamento de Psiquiatría y Neurología del Valley Forge Army Hospital en Phoenixville, Pensilvania. A partir de ahí hizo teatro, fue conductor de limousinas, incluso maestro de esgrima. Fogueado en Broodway, en 1964 tuvo la oportunidad de ser elegido para interpretar Mother Courage and her children, junto a Anne Bancroft, a la que le gustó Wilder y habló de él al comediante Mel Brooks.
Su debut en la pantalla fue con Bonnie & Clyde (1967) de Arthur Penn, y a partir de ahí Los Productores (1968), Un mundo de fantasía (1971) en el papel de Willy Wonka y El jovencito Frankestein (1974) haciendo del doctor Frederick Frankestein. Ese mismo año hará Sillas de montar calientes.

Kelly Lebrock & Gene Wilder

A finales de la década de 1970 y en los años 80 apareció en cuatro películas juanto a Richard Pryor, en la que fue una de las parejas cómicas interraciales más famosas de las historia del cine. Las películas fueron El Expreso de Chicago (1976), Locos de remate (1981), No me chilles que no te veo (1989) y No me mientas que no te creo (1991).
Por otro lado también hizo entre medias La mujer de rojo (1984), junto a la explosiva Kelly Lebrock. Tuvo un paréntesis en los 90 y volvió a finales de la década con Alicia en el país de las maravillas.
En un film que hizo en 1982, llamado Hanky Panky, conoció a Gilda Radner, con la que se casaría en 1984, relación que se mantuvo hasta el fallecimiento de la actriz por cáncer de ovarios.

Richard Pryor & Gene Wilder


En homenaje a este actor con el que crecí y me reí mucho, os dejo dos escenas míticas.

Primero con una escena de la película No me chilles que no te veo de 1989, donde Wally (Richard Pryor) quiere comprobar si Dave (Gene Wilder) es realmente sordo.






Y segundo una escena mítica de La mujer de rojo (1984) cuando Teddy (Gene Wilder) se cruza con una mujer (Kelly Lebrock), que es la modelo seleccionada para una nueva campaña de publicidad en su propia empresa. Ese momento en la que la ve en el garaje y la falda se le levanta por el respiradero... cambiará su vida, pero su cara lo dice todo.


sábado, 27 de agosto de 2016

John Wick (2014)


En el año 2014, los desconocidos hasta entonces David Leitch (aunque no aparece en los créditos) y Chad Stahelski dirigen John Wick (Otro día para matar) donde el protagonista es Keanu Reeves, actor que por muchos es acusado de falta de expresividad, pero que en este film para mi está excelso. Se trata de una cinta de acción seca, al límite en todo momento, pero que sobre todo tiene un ritmo brutal y unas secuencias alucinantes, extraordinariamente bien rodadas y que te dejan pegado a la silla desde el primer minuto, además de contener frases lapidarias.


Se nos presenta al personaje de John Wick como un hombre de buena posición que vive en una lujosa casa y que acaba de perder a su esposa tras una lucha contra una enfermedad terminal, y que, después de enterrarla, recibe un paquete que ella dejó preparado antes de su muerte, un cachorro de beagle, precioso. Hasta aquí podría parecer que nos encontramos ante el típico film de drama de corte telefilm, pero nada más lejos de la realidad. A partir de aquí, un cruce casual con unos tipos de origen ruso en una gasolinera, que le preguntan por su coche (Ford Mustang del 69), acaba con un asalto a su casa para robarle el coche, matar a su perro y provocar con tal acto, el desencadenamiento de la sed de venganza descontrolada, del que fuera un asesino de leyenda.


A partir de aquí, como es de suponer, la cinta pega un giro brutal y empieza a mostrar su verdadera cara, y lo que es mejor, es donde caes rendido de rodillas ante la forma en que el protagonista pasa de ser un Don Nadie, a ser, sin temor a equivocarme, el personaje más alucinante, despiadado y molón que haya interpretado el bueno de Reeves a lo largo de su carrera, aparte de Neo en Matrix, claro está. Su leyenda se va describiendo con frases como "Bueno, John no era el hombre del saco. Es el que mandabas a matar al jodido hombre del saco"... y otras.


Pero claro, también impresiona la actitud como la de Viggo Tarasov, interpretado por Michael Nyqvist, el mafioso que mueve los hilos en las sombras del crimen en Nueva York, y que literalmente se cagará de miedo cuando sabe que su hijo, uno de los tres criminales que saltaron a Wick en su casa, ha cometido un error, cuyas consecuencias no solo podría costarle su negocio, sino la vida. Por un momento parece que la cinta podría recordar a Promesas del Este, en cuanto al código mafioso ruso, pero todo se desvía ya que John Wick tiene su propio código.


A todo esto ha de añadirse, que el guión de Derek Kolstad define un microhabitat alucinante que rodea a la profesión del protagonista, en donde vemos una organización a la que se acogen los miembros del gremio, regida por un código de honor y comportamiento, lo que le hacen tener al film ese aroma de distinto y porqué no decirlo, molón y cool. Eso si, su trama es lineal, y discurre a base de secuencias donde se sigue a Wick en su venganza, hasta que llegue a donde está el niñato que mató a su perro y robó su coche. Como es lógico, todo el que se interpone en su camino... fenece. Ni que decir tiene que la pareja de directores ruedan las escenas de acción de manera gloriosa, y sin duda son espectaculares.


En cuanto al plano actoral Keanu Reeves está espléndido, a pesar de que en algunas escenas podría incorporar algo de su propia cosecha, pero le basta y le sobra interpretando a ese tipo seco y duro que es John Wick. Marcus, interpretado por William Dafoe, es otro asesino a sueldo pero amigo de Wick, al que salvará en más de una ocasión, otro veterano actor que cumple a la perfección. Michael Nyqvist es Viggo Tarasov, culpable de muchos de los mejores momentos del film en su papel de villano, mientras su hijo Iosef Tarasov (Alfie Allen), ese bala perdida, está tremendo en su papel de provoca problemas. Adrianne Palicki es la mujer explosiva, pero a la vez una afilada asesina que no dudará a la hora de matar y de salvar su pellejo. Una mención para Lance Reddick y su increíble interpretación del recepcionista del hotel donde se alojará Wick, que me recuerda mucho a El Resplandor.  


Os dejo con el tráiler de este gran film.