viernes, 18 de septiembre de 2015

Grupo 7 (2012)

Cartel del film

En el año 2012 Alberto Rodríguez, el director andaluz, estrenaba Grupo 7, un drama policial de lo más convincente, muy audaz, crudo a la vez, y sin duda alguna, uno de los títulos más potentes del género en los últimos años. Recuerdo que en esa edición la triunfadora en los Goya fue Blancanieves, otra enorme película (reseñada aquí en su día), pero aquí en un film que trata un tema que no es novedoso, resalta sobremanera que si está hecho de tal forma que el lugar y el momento de los hechos están tan bien narrados, que consigue que tenga un interés de principio a fin.
Grupo 7 parte de un guión de Rafael Cobos, ambientado en Sevilla antes de la inauguración de la Expo de 1992, si bien en algún momento llega a parecer que estamos en un thriller norteamericano de los años 70.


La trama se basa en torno a un grupo especial de la policía que tiene la misión de limpiar las calles del centro de la ciudad y así acabar con el narcotráfico galopante antes del gran acontecimiento mundial. El comando lo forman Rafael (Antonio de La Torre), Ángel (Mario Casas), Miguel (José Manuel Poga) y Mateo (Joaquín Nuñez) que se caracterizan por saltarse en ocasiones la legalidad y hacer todo lo posible para conseguir el objetivo (incautar droga). Sus violentos métodos dan resultados, lo que les proporciona reconocimiento, libertad y exposición pública, lo que traerá consecuencias y no todas buenas.
Es una película policíaca de acción, intrigas criminales, persecuciones, arrestos, pero también un drama de lealtades y mentiras, dentro de un grupo de hombres arrogantes y a la vez desvalidos, vulnerables en sus vidas y violentos.


Ese enfrentamiento diario con la cara más sórdida de la ciudad va poco a poco alterando el carácter del más inexperto, Ángel, que al empezar el film parece que aspira a ser un agente brillante, pero con el tiempo, tras probar los peligros y sinsabores de su trabajo, además de sobrellevar su problema de salud, se corrompe y comienza a abusar de la impunidad de la que goza el Grupo 7. Lo hace con el permiso de Rafael, a quien Miguel y Mateo respetan y siguen. Esa relación dentro del equipo está genialmente tratada, la camaradería, el liderazgo del viejo lobo de la manada (ganado con autoridad silenciosa) y luego cuestionado por el grumete recién llegado, que gana confianza, va a más y cuesta frenarle. Rafa evoluciona justo al revés, al inicio parece desequilibrado y brutal, muy visceral, pero lo que va sucediendo nos revela a un hombre que ha estado muy cerca de la muerte, herido en el alma y busca desesperadamente la paz.


Los dos policías de apoyo son dos secundarios excepcionales, donde Joaquín Nuñez aporta gotas de humor a su personaje que dan alegría al film. La única pega es Mario Casas, que no me acaba de entrar como actor para el papel de Ángel, a pesar de su gran esfuerzo, pero ha de ser más creíble cuando interpreta, de hecho su personaje es el que más minutos tiene en pantalla y cuando comparte escena con otro actor queda eclipsado.
Enorme la banda sonora de Julio de La Rosa.
Excepcional el director Alberto Rodríguez en el cuidado que pone con los actores y como los lleva, en otras palabras, hace que te preocupes por ellos, cuando para mucha gente podrían pasar por simples villanos. Sólo una pega, y es el sonido que a veces impide oír bien lo que dicen los personajes en las conversaciones, que hablan bastante rápido.




Os dejo con el tráiler de esta gran película.


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