martes, 30 de diciembre de 2014

Good bye, Lenin! (2003)

Cartel del film


En el año 2003 Wolfgang Becker dirige esta comedia alemana que cosechó gran cantidad de premios en festivales, y que por otro lado hizo que recordáramos que se sigue haciendo buen cine europeo. God Bye, Lenin! es el perfecto homenaje a la caída del muro de Berlín, de cuyo acontecimiento se han cumplido hace escasas fechas 25 años.
Más allá de todo eso, el film es impactante por su mensaje, a medio camino entre la esperanza y la melancolía, que te hace reír, llorar y sobre todo soñar.



Daniel Brühl & Katrin Sass


La película se encuadra en Berlín, en octubre de 1989, unos días antes de la caída del muro, dónde la madre de Alexander Kerner (Daniel Brühl, actor hispano-alemán que está brutal), una mujer orgullosa de sus ideas comunistas, ecae nferma y entra en coma. Cuando despierta 8 meses después, su hijo hará lo posible y lo imposible para que no se entere de que ha caído el muro, de que las dos Alemanias se han reunificado y de que ahora son capitalistas.
Su objetivo es convertir el apartamento familiar en una isla anclada en el pasado, una especie de museo del socialismo en el que su madre viva cómodamente creyendo que nada ha cambiado.




Los supermercados desechan sus productos de siempre para llenar las estanterías con marcas occidentales, viene Ikea, etc., y los puestos fronterizos se desvanecen... todo eso pasa mientras a la madre de Alex, Christiane (Katrin Sass) que vive en una burbuja del pasado gracias a las increíbles cosas que hace su hijo, le parece que todo sigue igual.
Esa mentira graciosa, y cómo Álex se las ingenia para convertir la habitación de su madre en el último recodo puramente socialista de la RDA, llena la historia de escenas divertidísimas como la repentina aparición del cartel de Coca-Cola o cada uno de los falsos noticiarios que Álex y su amigo Denis (Florian Lukas) graban. Pero, al mismo tiempo, esconde cierta crítica social hacia la situación política y económica del momento, aderezada con un sinfín de comentarios irónicos sobre el poder de Occidente, que arrancan más de una sonrisa.
 



Película que atrapa al espectador, con grandes interpretaciones, una bellísima banda sonora de Yann Tiersen que provoca muchas emociones, todo ello unido conforma una carga dramática de una historia familiar única y una enorme película.
 
Os dejo con el film.

 

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