miércoles, 24 de diciembre de 2014

7 Women (1966)

Cartel del film
 
 
El gran John Ford cerró su carrera como director con una película que algunos juzgan como menor, y no digo que no lo sea en cuanto a formato y quizás puesta en escena, pero desde luego no en cuanto a trasfondo, en interpretaciones ni lecturas. Mucho se ha dicho de que si Ford era un cineasta ultraconservador que rayaba el fascismo, hombre no sé si llegaba a tanto, pero desde luego al ver este film no diría yo eso.
La historia se centra en el verano de 1935, en la frontera entre China y Mongolia, dominada por señores feudales y bandidos, dónde los miembros de una misión americana se encuentran desamparados tras la invasión del país por Tunga Khan (Mike Mazurki, uno de los borrachines y esbirros más característicos del western en general y del de Ford en particular, detalle importante como se verá). Ante la urgente petición de un médico por parte de la misión, llegará como respuesta la doctora Cartwright (Anne Bancroft, que está brutal), una persona con ideas modernas e independiente, descreída y mundana, con un carácter fuerte y una sinceridad que chocan demasiado frontalmente con el ambiente tradicional y conservador que se respira en la misión.
En la misión, dirigida por Agatha Andrews (Margaret Leighton, que está fenomenal), se combina el trabajo material con la educación religiosa. En ella convive con algunos criados chinos y con sus colaboradores, Jane (Mildred Dunnock), la señorita Russell (Anna Lee, una de las fijas de Ford a lo largo de su carrera, y amiga personal), Charles Pather (Eddie Albert), el profesor de religión, su esposa Florrie (Betty Field, espléndidamente insoportable), que vive un embarazo tardío y muy peligroso, tanto por ese hecho mismo en sí como por la situación que rodea a la misión, y, sobre todo, con la joven Emma Clark (Sue Lyon, algo alejada, aunque no del todo, de sus carnales exhibiciones para Kubrick), atractiva muchacha por la que enseguida adivinamos que la señorita Andrews siente una inclinación “especial”.
 

 
 
Ford no acaba de concretar el planteamiento del film, pero no por relajación o pereza, sino que es, diría que aposta para que provoque, de manera imperfecta, una atmósfera opresiva y muy amenazante, ese tipo de peligro difuso, difícil de definir pero que hace que la vida de un grupo de misioneras laicas norteamericanas penda de un fino hilo.
La película transita a lo largo de sus apenas 83 minutos en un equilibrio de contrarios en lucha permanente, simbólicamente encarnados en los personajes.
 
Os dejo con este film no tan menor.
 
 

2 comentarios:

  1. Para mí de menor no tiene nada, me parece una vuelta de tuerca espléndida para culminar su filmografía. En cuanto a las tendencias políticas de Ford, no fue fascista ni por asomo: el problema es que se deducían ideas del director de comportamientos de sus personajes, una majadería como la copa de un pino.

    Abrazos, Savoy.

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    1. Gonzalo Aróstegui Lasarte: En efecto amigo, no es para nada menos, su vuelta de tuerca es bestial para acabar su carrera.
      Claro, ya sabes que eso de encasillar al personal por personajes de sus películas ha sido muy frecuente, un error lamentable.

      Abrazos.

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