domingo, 27 de noviembre de 2016

Gimme danger (2016)

Cartel del film

Jim Jarmusch dirige este documental sobre una de las bandas más auténticas, desmesuradas y caóticas, pero a la vez influyentes de la historia del rock and roll, The Stooges, el grupo de Ann Arbor, Michigan. Ayer por fin pude verlo, y delante mío dos tipos con idioma inglés, americanos por el acento, presenciaron el documental con una petaca que se iban pasando a medida que avanzaba el film, sin duda acertaron, porque la visión de Jarmusch, a la que ayuda bastante la propia figura de Iggy Pop, no puede ser más divertida, así que si se visiona algo mamadete, el recuerdo es imborrable.


La película hace un recorrido desde sus inicios, incluso de los de Iggy Pop en una banda llamada The Iguanas donde tocaba la batería, de ahí su apodo de La Iguana de Detroit, hasta ver como se formó The Stooges con Iggy Pop, los hermanos Ron Asheton y Scott Asheton y Dave Alexander. Hablamos de un grupo que fue pionero, junto a bandas como MC5, en el prepunk de finales de los años 60, que luego continuarían y expandirían bandas como los Ramones. Pero una cosa que refleja muy bien el director, amigo de Iggy por cierto, es la época en la que los Stooges salieron a la luz, en medio de una revolución contra-cultural brutal, y con un paisaje musical realmente increíble, con todas las grandes bandas dando lo mejor de sí. La mezcla musical de The Stooges, que incluía rock, blues, rythm and blues, free jazz, incluso el primigenio punk rock, evolucionó, pero por medio hubo aventuras, desgracias, problemas con las drogas, etc...


Pero realmente la cinta, se muestra como era la banda, es decir, desmesurada, caótica por momentos, pero a la vez un torrente de pureza sin control y sin domar. De hecho, una de las figuras que sale para mi muy reforzada, es la de James Williamson, músico que se unió a la banda en 1972, en lo que fue una reconstrucción del grupo después de los problemas de salud de Dave Alexander que acabaron con su vida en 1975, y de los demás enganchados al caballo.
Eso si, ante todo el documental está contado con mucha gracia, por momentos parece más una comedia, la verdad es que me reí muchísimo. Además cuenta con el relato en primera persona de el propio Iggy y los hermanos Asheton, y por si fuera poco Jarmusch tiene la gran habilidad de adornar los momentos cómicos con dibujos animados, que quitan dramatismo al asunto de que todos tuvieran problemas con las drogas y acabaran tirando todo al cuerno.


También me encanta la sinceridad de Jim Osterberg, cuando habla de que la banda no sabía muy bien ni qué hacía ni qué camino llevaba, y las malas ventas de sus dos primeros y enormes trabajos, les dejaron fuera de sitio. Eso si, su influencia ha sido tan enorme, que casi todo bicho viviente les ha versioneado, dando la dimensión de su legado.
Por supuesto, Iggy y su manera de comportarse en el escenario es otra gran parte del documental, untarse de chocolate, crema de cacahuetes, tirarse botellas a la cabeza, abalanzarse sobre el público, retorcerse en el escenario, ponerse collares de perro e imitar a animales, y tantas y tantas hazañas que le definen.
La época de Raw Power y su unión a David Bowie, que luego marcaría su camino desde entonces también está perfectamente relatado.


En definitiva, un film altamente recomendable para fans de la banda, y del rock and rollen general, con momentos de lo más chanantes, que hace que pases un rato muy divertido.

Os dejo con el tráiler.

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