martes, 12 de abril de 2016

Rocky (1976)

Cartel del film

Sylvester Stallone es un caso casi único en el mundo del cine. Su primer guión fue llevado a la pantalla en 1976, Rocky, dirigido por John G. Avildsen, una crítica al sueño americano, ese "American way of life" vestido de alabanza.
A lo largo de la historia, ya se habían hecho películas sobre boxeo en el cine, donde el denominador común son historias de lucha y superación personal, con personajes de vidas inestables que han hecho de este deporte, un vehículo ideal para reorientar sus vidas hacia algo más próspero. Todo se remonta a 1891 con Men Boxing, un cortometraje bastante experimental, en 1903 vino la primera película Prof. gantry's boxing school, y ya Charles Chaplin en 1915, en clave de humor, con The Champion. A partir de ahí El ídolo de barro (1949) y Más dura será la caída (1956) ambas dirigidas por Mark Robson, siendo esta última el papel final de Humphrey Bogart antes de morir de cáncer, asientan el género, junto a la mítica Marcado por el odio (1956), donde Paul Newman interpretaba a Rocky Graciano. Toro Salvaje (1980) dirigida por Martin Scorsese y con un Robert de Niro brutal, daría otra vuelta de tuerca al género centrándose en el aspecto más sórdido. Jim Sheridan y su The Boxer (1997) con el gran Daniel-Day Lewis de protagonista lo mezcla con el tema del Ira. Títulos más recientes son Million Dollar Baby (2004) donde Clint Eastwood también se acerca al lado más romántico y oscuro del boxeo, mezclado con la Eutanasia y Cinderella Man (2005) centrada en una historia real de un boxeador en la época de La Gran Depresión.

  Rocky (Sylvester Stallone) y Gazzo (Joe Spinell) 

Rocky Balboa es un un boxeador de origen italiano, demasiado mayor para lograr ya nada y medio retirado, ya que es un fracasado, y se le tiene por un sonado que malvive con combates esporádicos que le da para vivir a duras penas, además de trabajar cobrando deudas para un prestamista llamado Gazzo (Joe Spinell), mientras los chicos del barrio se ríen de él y sus ridículos discursos. Su mejor amigo es Paulie (Burt Young), un borracho que vive pegado a una botella de four roses y trabaja en unos almacenes de carne, cuya hermana Adrian (Talia Shire) es el amor platónico de Rocky. Pero América da oportunidades hasta al mayor tarugo, o al mayor defenestrado, y es por un capricho del destino que a Rocky se le presenta la oportunidad de pelear con el campeón mundial de los pesos pesados, Apollo Creed (Carl Weathers) y optar al título. Al principio Rocky piensa en que sólo le reclaman para ser sparring del campeón, pero le dejan claro que no, que va a pelear y es la oportunidad de su vida, ese tren que sólo pasa una vez en la vida. Es por esto, que Rocky cambiará su vida y se entrenará hasta la extenuación para aprovechar dicha oportunidad. Es ahí, donde la escena de él entrenando por las calles de Filadelfia con la famosa música de Bill Conti se hace inolvidable y mítica. Lo que parecía una quimera, parece tener forma y te vas introduciendo en el sueño del protagonista, hasta que crees que es posible ganar el combate.

Adrian (Talia Shire)

A la vez que se le presenta la oportunidad de su vida a Rocky, él tiene su historia de amor con Adrian, interpretada por la hermana de Francis Ford Coppola, Tania Shire, una chica normal, tímida y vendedora de una tienda de mascotas, cuya relación irá a más a medida que avanza el film, junto con el entrenamiento de él para el combate y su fuerza de voluntad inquebrantable. Por otro lado, hay dos tipos de relaciones en las que se hace hincapié, por un lado con Paulie, un perdedor que se arrima al boxeador con la intención de conseguir algún beneficio a su costa, y por otro lado con Mickey (Burgess Meredith), un veterano entrenador que después de ignorar al boxeador durante 10 años, se acerca a él para ayudarle a entrenar tras enterarse de que ha aceptado luchar con el campeón del mundo Apollo Creed.

Rocky (Sylvester Stallone) & Apollo Creed (Carl Weathers) 

Otro aspecto importante del film es, que esa oportunidad que Apollo le da a Rocky, considerándolo como el típico perdedor, le hará un efecto boomerang, volviéndosele en contra por menospreciar a su rival. Hasta ese momento, no nos vamos a engañar, el film no deja de ser uno más de propaganda del sueño americano y los valores tradicionales de la América conservadora, es decir, la familia, el esfuerzo, capitalismo, soñadores, etc... Pero la grandeza del personaje de este púgil es que, a pesar del asunto de la tierra de las oportunidades, de todo el esfuerzo invertido, y todas las ilusiones depositadas, Rocky pierde el combate, pero no es un fracaso, ya que se mantiene en pie y pierde a los puntos, pero en contraprestación ha conseguido el amor de su vida, a Adrian, en cuya escena final Rocky al acabar la pelea la llama medio ciego, rodeado por micrófonos, pero a ellos no les interesa la fama, sino estar juntos.


La enorme aceptación del personaje de Rocky (el más importante de la carrera de Stallone junto a John Rambo) llevaría a la película a convertirse en una franquicia cinematográfica, que ha tenido su último capítulo con Creed, el spin-off, por el que Stallone pasa a ser entrenador del hijo de Apollo, sobre la que hablé aquí y por la que Sly fue nominado a la estatuilla como mejor actor de reparto.
Siempre vi en esta historia un paralelismo con la propia vida del actor Sylvester Stallone, que nunca ha sido un actor memorable, y que en aquella época era un actor de segunda que se hacía mayor para ser una estrella, y con este papel y su esfuerzo consiguió su objetivo, triunfar interpretando a un perdedor, eso si, lleno de orgullo.

Rocky & Mickey (Burgess Meredith) 

Os dejo con el tráiler en versión original del film.





Y una escena en la que Rocky piensa que no puede ganar a Apollo, se ve inferior.


4 comentarios:

  1. Sin ser una película muy elaborada visualmente y un poco tontorrona en cuanto a su trama, obra el milagro de emocionar al espectador por su carácter de cuento de hadas urbano y su discurso ético fácilmente suscribible. Bueno, también está la música.

    Un saludo.

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    1. Ricard: Teniendo en cuenta que era su primer guión y papel protagonista, Sly está muy bien.
      No creo que sea una película que necesite estar muy elaborada visualmente, tiene lo justo para la historia que cuenta y logra emocionar, así que cumple de sobra.
      Pero juntas eso y la música... y es de tocarte la patata.

      Saludos.

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  2. La llevan echando en la tele , Cuando no es Paramount Channel es Energy. la tira , a ver si va a terminar aborrecida .

    Después de ver cada una de las entregas , bueno, hasta en la que se enfrenta al malogrado Morrison , la existencia de Rocky , dá la impresión de que era desgraciada , pese al dinero que le dió el boxeo.

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    1. Anónimo: Bueno, yo sólo la volví a ver el otro día una vez, y me sigue pareciendo buena, si los canales la repiten 30 veces, yo no tengo la culpa, con una vez cada cierto tiempo tengo suficiente.
      Como comento, el personaje es realmente un defenestrado, que tiene un momento de suerte en la vida, pero luego sigue siendo lo mismo, así es el guión.

      Saludos.

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