viernes, 25 de octubre de 2019

Escenas míticas del cine (CVI)


En 1995 Michael Caton-Jones dirige Rob Roy, la pasión de un rebelde, protagonizada en los principales papeles por Liam Neeson, que encarna a Robert McGregor (Rob Roy) y Mary su mujer a la que da vida Jessica Lange. Rob fue un héroe escocés del Siglo XVIII y sus problemas económicos, le obligan a pedir dinero prestado al Marqués de Montrose (John Hurt), a la vez que le suceden un cúmulo de adversidades provocadas por Cunningham (Tim Roth) un tipo sin escrúpulos que trabaja para Montrose.
Realmente haciendo un resumen, después del éxito de Braveheart, este film trata de una Escocia con gente muy enojada pero cuatro siglos después a lo sucedido con William Wallace. Hablamos de una Escocia paupérrima y acaudillada por Inglaterra, en un contexto marcado por el fin del antiguo sistema de clanes y los cambios que ello provocaba en la sociedad, que parece sacrificar el honor y los viejos ideales, en favor de una nobleza intrigante, decadente, ladrona e inmoral.
En una escena brutal, Cunningham se reúne con Montrose, con Killearn (Brian Cox) de testigo, donde este acusa a McGregor de haberle robado dinero, cuando salen de la reunión Betty, una mujer con la que Cunningham tuvo relaciones, le pide ayuda ya que ha sido despedida del servicio por estar en cinta, a lo que él le contesta: "El amor es estiercol, y yo soy un gallo que trepa a él para cacarear".


Os dejo con la mítica escena.

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