sábado, 25 de febrero de 2017

T2: Trainspotting (2017)


20 años después aparece la segunda parte de Trainspotting, aquella salvajada noventera que tanto encumbró a su director, como a los cuatro protagonistas del reparto y que sin duda cuenta con una gran cantidad de fans. Recuerdo que la primera vez que la vi, yo era veinteañero y me resultó muy impactante y sobre todo dura, con escenas bastante fuertes. A día de hoy lo sigue siendo, aunque como ya hemos visto de todo, poco puede ya sorprender. Pero aquí estaba la cuestión, dejar aquella película icónica de la cultura pop como estaba, o hacer su segunda parte, y sinceramente, una vez vista, esta secuela se queda bastante por detrás de la primera.


Ante todo hay una cosa cuando se hacen segundas partes o secuelas, y es en no repetir cosas de la original, y eso aquí no sucede, hay constantes flashbacks y guiños al pasado, que están muy bien para quien no vio la primera parte y no sabe de donde vienen los asuntos que se tratan, pero a los que ya la conocemos nos sobra, con ello resulta una propuesta mas madura, sin duda, ya no están tan asilvestrados, pero a la vez pierde frescura e interés.
No hay que olvidar, eso si, como acabó la primera parte con Renton huyendo con la pasta de todos, algo que como es lógico, sigue coleando.


20 años después Renton (Ewan McGregor) regresa a Edimburgo, y con eso nos mostrará la realidad actual de él mismo y sus tres colegas de antiguas andanzas. Es ahí donde la melancolía y la tristeza se apoderan del film, algo que en muy pocos momentos logra levantar. Primero va a ver a Simon, Sick Boy (Jonny Lee Miller) que regenta un bar al que nadie va y hace chantajes a tipos adinerados utilizando a una prostituta búlgara Veronica (Anjela Nedyalkova) como gancho, que sinceramente está tremenda y eso lo luce muy bien, pero como actriz... en fin... Spud (Ewn Bremner) sigue enganchado a la heroína, mientras Begbie (Robert Carlyle) continúa en prisión y tan psicópata como siempre.


Pero la historia no tiene fuerza, sólo la nueva pasión de Spud, la escritura, impulsada por la búlgara y las chispas de humor con el cruce entre Renton y Begbie hacen llevadera la cinta, pero poco más. El tema sexual sigue igual, Renton sigue triunfando y es un lujo ver a la búlgara en plena acción. En definitiva, el único interés es ver como todos ellos luchan por despojarse de su naturaleza propia, la de unos fracasados que van de bajonazo en bajonazo, algo que sobre todo se nota en el personaje de Renton, cuyo ataque al corazón en la cinta de un gym le ha dejado tocado, y su remordimiento por lo que hizo un lastre que arrastra y que empuja al resto del film.


En definitiva un guión muy limitado, un director que sigue siendo un genio filmando pero que está atado por ese guión, y unos actores que han perdido frescura a la vez que la historia.

Os dejo con el tráiler del film.

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