lunes, 15 de agosto de 2016

Al final del túnel (2016)

Cartel del film

Rodrigo Grande dirige esta película argentina con co-producción hispano-argentina. Se trata de un thriller sangriento (en alguna escena impactantemente sanguinolento), oscuro y que tiene un buen guión del mismo director. No está falto de alguna irregularidad o laguna, pero el embrollo se resuelve de manera muy eficaz, ya que el juego de intrigas que se nos propone desde el inicio ha de saberse finalizar.
El protagonista principal del relato es Joaquín (Leonardo Sbaraglia), un tipo solitario que vive encerrado en una casa enorme o mansión, con la única compañía de su perro Casimiro, algo mayor. Hay señales en la casa y jardines, de que su vida antes fue mejor, y que pareció cambiar súbitamente tras un oscuro episodio que le dejó postrado en silla de ruedas, y visiblemente atormentado. Su problema es que las deudas se acumulan y necesita abrir su fortaleza, y por tanto su vida, alquilando la habitación del piso de arriba.


De forma inesperada y muy precipitada aterrizan en su casa una jóven bailarina de streeptease llamada Berta (Clara Lago) y su hija Betty (Uma Salduende) de seis años de edad. Según pasan los días y la convivencia, Joaquín irá descubriendo cosas y el secreto que cada una de ellas esconde y que le afectan directamente. Gracias a su presencia, sin embargo, la casa cobra alegría y por tanto la vida de Joaquín. Pero una noche, mientras repara en el sótano de su casa unos ordenadores, Joaquín escucha un tenue ruido y empieza a escuchar lo que se oye del otro lado de la pared. Se trata de una banda de ladrones que prepara un atraco, comandados por Galereto (Pablo Echarri), que están construyendo un túnel que pasa por debajo de la casa del paralítico para acceder a un Banco que está al otro lado. Así empieza a espiarlos, y se va enterando de su paso a paso.


Pero en esta historia, lo que llama la atención, es que el que sería héroe en cualquier otra circunstancia, aquí es un antihéroe. En ese aspecto, y por el asunto de estar atado a una silla de ruedas, la referencia a La Ventana Indiscreta de Alfred Hitchcock (1954) es más que evidente, y desarrolla (recordando a la vieja cinta) como con sus limitaciones, agudiza el ingenio para conseguir que el reto que se le plantea, sea una inyección de motivación, por el cual estaría dispuesto a llegar a las últimas consecuencias, a parte de intentar molestar a los ladrones y llevarse parte del botín, que tanta falta le hace para que no le embarguen.
Es ahí, en lo que realmente mueve a Joaquín a meterse a fondo en la historia, donde quizás echo en falta que se me explique más el porqué lo decide, aunque eso queda a elección del espectador. Pero la sensación de claustrofobia está conseguida (ahí por momentos me recuerda a Buried de 2010) además del suspense y la acción.


En el plano actoral, Leonardo Sbaraglia está memorable sobre la silla de ruedas, introduciendo al espectador de manera fabulosa en la trama y Pablo Echarri como líder de la banda de ladrones está soberbio, dando ese aire al personaje de tipo sin miramientos, bastante mafioso, teniendo claro que para conseguir sus objetivos, hará lo que sea. Por otro lado el ya mayor Federico Luppi interpreta un papel clave, el de Guttman, el tipo que encarga el robo a los ladrones y cuya oscuridad es tan abrumadora, como los papeles que quieren que ellos saquen del Banco para él. A la que no acabo de ver es a Clara Lago, a pesar de su esfuerzo, tanto en parecer argentina en el acento, y en vez de aportar a la trama resta, realmente por momentos sobra, aunque eso se soluciona estando postrada en cama media película.
Los secundarios, que forman parte del grupo de ladronas, Javier Godino (recordado por El Secreto de tus ojos) aquí apodado El zurdo y haciendo de español, Walter Donado como Canario, Laura Faienza como René y Muñeco (Ariel Nuñez de Croce) cumplen sobradamente.


Os dejo con el tráiler de esta más que interesante película.


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