miércoles, 25 de mayo de 2016

Sweet and Lowdown (1999)

Cartel del film 

Woody Allen en 1999 hizo su particular homenaje en clave de jazz a todos los artistas malditos y geniales, que por su mala cabeza nunca llegaron a alcanzar del todo las mieles del éxito, en Acuerdos y Desacuerdos. Y aquí hace el falso biopic de Emmet Ray, un guitarrista de los años 30 en Estados Unidos que tiene enorme talento, pero vive obsesionado con el legendario Django Reinhardt. Pero se trataba de un tipo que en cuanto bajaba del escenario, se convertía en un tipo arrogante, zafio, mujeriego y bebedor. Pero él es consciente de dos cosas, primero de su enorme talento, pero también que su azarosa vida y su tendencia a buscarse problema y complicarse la existencia, le impiden alcanzar la cima profesional y sentimental.


En este film, Allen suma a su habitual maestría para contar historias de personajes y sus relaciones, su amor por la música jazz (que recordemos él practica en sus ratos libres) que plasma en forma de maravillosos números instrumentales, en los que la figura algo payasesca del ficticio guitarrista, al que da vida un enorme Sean Penn, se redime a ojos del espectador gracias a su conmovedora música. Pero Ray conoce a Hattie (Samantha Morton) una chica dulce y muda, aunque por el camino se cruzará toda una Femme Fatale como Blanche, interpretada por la magnífica Uma Thurman.


La película está rodada en Nueva York y su título proviene de un tema compuesto por George Gerswhin titulado Sweet and Low-Down que el propio Woody Allen había utilizado en la banda sonora de Manhattan. Otro homenaje no tan palpable es el que hace a Federico Fellini y su film La Strada.
Otra característica de este gran director, es el cariño que da a sus personajes, a los que raramente enjuicia y jamás condena, sino que los trata, observa, retrata y hasta llega a empatizar con ellos, por mucho que sus actos o motivaciones sean deleznables.


En cuanto al plano actoral Sean Penn lo borda, ya que el personaje de Ray es tosco, arrogante, extravagante, imprevisible, se emborracha, consume drogas, es cleptómano, y sobre todo es incapaz de mantener una relación de pareja, no tiene capacidad de mantener un compromiso, ya sea afectivo o profesional, no es maduro, y le cuesta muchísimo expresar sus emociones. Todo eso se borraba de un plumazo cuando saltaba al escenario, algo bastante habitual en muchos músicos, y ese tipo de personaje desastre, a este actor se le da de vicio. Ambas chicas están excelsas, tanto Samantha Morton en aquel año era una absoluta desconocida, y hace su papel de una extremada ternura con verdadera entrega, esa chica humilde y muda que con infantil entusiasmo se entrega a Ray, como en el lado opuesto está Blanche, donde Uma Thurman hace de una mujer sofisticada, morbosa, intelectual y que le sobran las palabras, además y por si fuera poco su personaje tiene una brutal bis cómica. El resto del reparto acompaña a la perfección.



Os dejo con el film.

2 comentarios:

  1. Descubrí hace poco esta película y me pareció excelente y también un tanto atípica en la filmografía del director por su carácter melancólico y amargo. No había caído en la referencia a "La Strada" y supongo que llevas razón, sobre todo porque Fellini le había servido a Allen de fuente de inspiración en muchas ocasiones.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ricard: Yo también hace poco la verdad, y me parece muy buena. Bueno yo entiendo que siendo músico también, quería hacer una película sobre ese estilo, y ese carácter ciertamente melancólico que tiene este estilo de música.
      Fellini siempre ha sido inspiración de Allen.

      Saludos.

      Eliminar