domingo, 30 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLVII)


En 1995 Martin Scorsese realiza la que para mi es la segunda parte no oficial de Uno de los nuestros, ya que tanto Robert de Niro como Joe Pesci hacen personajes muy parecidos, sin embargo se incorpora la estupenda Sharon Stone y desaparece Ray Liotta. Destaca de manera increíble James Woods como secundario.
En 1973, en Las Vegas, Sam "Ace" Rothstein (Robert de Niro), un profesional de las apuestas y judío, es el eficaz director de un importante casino que pertenece a un grupo de mafiosos. Su misión es controlar que el negocio vaya bien, y que las ingentes cantidades de dinero lleguen a los grandes jefes como es habitual.
Las Vegas es lugar de millonarios, políticos, pero también de tahúres, prestamistas, pícaros, traficantes de drogas y matones. Es entonces cuando Nicky Santoro (Joe Pesci), al que sus jefes han dicho que cuide de Sam, llega a la ciudad con intención de quedarse. Pero claro, Nicky va creciendo, y aparte de tener la confianza de Sam, tiene sus trapicheos y va por libre, lo que le va creando sus enemistades, y que los grandes jefes desconfíen de él.


Otra escena mítica de este film, es cuando Sam conoce a Ginger, y como roba en el casino haciendo de amuleto de la suerte de jugadores que saben que le sisan fichas. La risa de ella acabará conquistando a Sam, pero también sabe qué tipo de mujer es ella... 

Os dejo con la mítica escena.

sábado, 29 de noviembre de 2025

F1: The movie (2025)

Joseph Kosinski dirige esta superproducción después de su espectacular Top Gun: Maverick que tanto impactó tres años atrás. Esta película cuenta con la presencia como productor del piloto Lewis Hamilton, y la participación de todos los pilotos del campeonato del mundo en el momento en el que se grabó, allá por 2023. Con una figura indiscutible como Brad Pitt como gancho e interpretando al veterano piloto Sonny Hayes, consigue atrapar por su buen ritmo y salir triunfante no sólo por la experiencia de un piloto con muchas tablas en la trama, si no también en el aspecto cinéfilo dando una tremenda consistencia a la cinta.


Obviamente esta película que está basada en la Fórmula 1 y en el campeonato del mundo de la especialidad, es fácil de entender, me refiero a su lenguaje, para aquello que amamos y seguimos el gran circo, pero ante todo es puro espectáculo, no es una cinta profunda ni que te vaya a sorprender ni mucho menos, aunque de hecho el guionista Ehren Kruger elige caminos tradicionales y hay ciertos matices o situaciones que se ven venir y ya sabes lo que va a pasar.
En el film se nos cuenta la historia de Sonny Hayes que fue un fenómeno prometedor de la Fórmula 1 en la década de los 90, donde se codeaba con gente como Prost, Senna o Mansell, hasta que un accidente muy grave en pista acabó casi con su carrera y le quitó todo lo que tenía. Treinta años después corre aquí y allá, un nómada del volante en las 24 horas de Daytona, Le Mans, o donde le convenza, pero disfrutando siempre. Su antiguo compañero de equipo Rubén Cervantes (Javier Bardem) le contacta y le ofrece una oportunidad única, correr en su equipo de Fórmula 1 muy en riesgo de desaparecer o quebrar, si no empiezan a obtener resultados. Rubén le convence y vuelve a la categoría reina, una última oportunidad para él también como piloto. Su compañero es el novato Joshua Pearce (Damson Idris), piloto estrella que quiere imponer su estilo y ritmo.


La rivalidad entre ambos es extrema y saltan chispas en las primeras carreras, Hayes parece que no juega en equipo, pero es todo lo contrario, de hecho el primer punto del equipo de Pearce es gracias a su trabajo sucio. Es cierto que el carisma de Brad Pitt es enorme y llena la pantalla, y sobre todo en la primera parte sale triunfador absoluto, sin embargo todo lo que rodea al piloto ya no está tan trabajado exceptuando a una gran Kerry Condon, que hace de Kate McKenna, la directora técnica del equipo y encargada de hacer mejoras en el coche, y que curiosamente es la que aporta humanidad, dentro de un mundo de muchos tecnicismos. Es Idris el que no me acaba de redondear, me parece que le falta algo para que su conflicto con Hayes sea más creíble.


Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLVI)

Como decía ayer, e1997 James Cameron dirigió, produjo, hizo el guión y montó la superproducción Titanic, que ya había tenido años atrás dos films dedicados al mismo tema, primero fue El hundimiento del Titanic de 1953 dirigido por Jean Negulesco, siendo creo la más floja, y la segunda que fue, pienso, la mejor titulada La última noche del Titanic dirigida por Roy Baker en 1958, basada en el libro de Walter Lord, bastante más cercana a la realidad. Pero Cameron en 1997 rompió la baraja, ya que partió de un presupuesto que superaba los 200 millones de dólares, pero nos guste o no (y yo tardé mucho en ver este film porque su publicidad y marketing fueron escandalosos y me echaban para atrás) es una cinta muy importante en la historia del cine, sobre todo en el aspecto de la producción. Recuperó la inversión con creces ya que recaudó más de mil millones en total, fue innovadora en efectos especiales y ganó un total de once Oscars, que se dice pronto.
La idea le surgió a James Cameron cuando vio en la televisión un documental sobre el hundimiento del Titanic, ya que quedó impresionado por las historias que narraban los supervivientes. Decidió que esas historias debían llevarse a la gran pantalla, empezó a trabajar en el guión, pero teniendo en mente que no quería una película más sobre catástrofes, lo que realmente ansiaba era convertir el film en un gran espectáculo, y así lo hizo. 
El director se valió de un largo flashback para enseguida centrarse en la joven pareja protagonista interpretada por Jack (Leonardo DiCaprio) y Rose (Kate Winslet), como si fueran modernos amantes de Verona, incluyendo en la trama la desaparición de un diamante para dar algo de suspense. De hecho, una anécdota interesante del director, es que cuando tuvo que convencer a los productores para obtener la financiación, simplemente les enseñó un dibujo del Titanic  y les dijo: "trata del barco más Romeo y Julieta". 
Jack es un joven artista de clase baja, que gana en una partida de cartas un pasaje para viajar a América en el Titanic, el trasatlántico más grande y seguro jamás construido (o eso se publicitaba). A bordo conoce a Rose, una joven de buena familia y clase alta, venida a menos y que va a contraer un matrimonio de conveniencia con Cal (Billy Zane), un millonario engreído a quién solo le interesa el prestigioso apellido de su prometida. Jack y Rose, obviamente se enamoran, pero el prometido y la madre de ella Ruth (Frances Fisher) ponen todo tipo de trabas a su relación.


En una cena de la gente de primera clase, Jack es invitado, siendo presentado por Cal y recalcando que está en tercera clase, y que ayudó a su prometida, a lo que Jack cuenta como consiguió el pasaje ganando una partida de póker, y es preguntado por su dirección de residencia a lo que contesta que en ese momento su dirección es el propio Titanic. Jack, lógicamente por su clase social, está algo perdido con tanta cubertería, a lo que Molly Brown (Kathy Bates) le enseña que debe empezar por los cubiertos del exterior e ir hacia los del interior. Cuando van a servirle el caviar, le pregunta el camarero que cómo lo quiere, y dice que no quiere, que nunca le ha gustado...

Os dejo con la mítica escena.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLV)


En 1997 James Cameron dirigió, produjo, hizo el guión y montó la superproducción Titanic, que ya había tenido años atrás dos films dedicados al mismo tema, primero fue El hundimiento del Titanic de 1953 dirigido por Jean Negulesco, siendo creo la más floja, y la segunda que fue, pienso, la mejor titulada La última noche del Titanic dirigida por Roy Baker en 1958, basada en el libro de Walter Lord, bastante más cercana a la realidad. Pero Cameron en 1997 rompió la baraja, ya que partió de un presupuesto que superaba los 200 millones de dólares, pero nos guste o no (y yo tardé mucho en ver este film porque su publicidad y marketing fueron escandalosos y me echaban para atrás) es una cinta muy importante en la historia del cine, sobre todo en el aspecto de la producción. Recuperó la inversión con creces ya que recaudó más de mil millones en total, fue innovadora en efectos especiales y ganó un total de once Oscars, que se dice pronto.
La idea le surgió a James Cameron cuando vio en la televisión un documental sobre el hundimiento del Titanic, ya que quedó impresionado por las historias que narraban los supervivientes. Decidió que esas historias debían llevarse a la gran pantalla, empezó a trabajar en el guión, pero teniendo en mente que no quería una película más sobre catástrofes, lo que realmente ansiaba era convertir el film en un gran espectáculo, y así lo hizo. 


El director se valió de un largo flashback para enseguida centrarse en la joven pareja protagonista interpretada por Jack (Leonardo DiCaprio) y Rose (Kate Winslet), como si fueran modernos amantes de Verona, incluyendo en la trama la desaparición de un diamante para dar algo de suspense. De hecho, una anécdota interesante del director, es que cuando tuvo que convencer a los productores para obtener la financiación, simplemente les enseñó un dibujo del Titanic  y les dijo: "trata del barco más Romeo y Julieta". 
Jack es un joven artista de clase baja, que gana en una partida de cartas un pasaje para viajar a América en el Titanic, el trasatlántico más grande y seguro jamás construido (o eso se publicitaba). A bordo conoce a Rose, una joven de buena familia y clase alta, venida a menos y que va a contraer un matrimonio de conveniencia con Cal (Billy Zane), un millonario engreído a quién solo le interesa el prestigioso apellido de su prometida. Jack y Rose, obviamente se enamoran, pero el prometido y la madre de ella Ruth (Frances Fisher) ponen todo tipo de trabas a su relación.
En medio de todo el embrollo el gigantesco y lujoso transatlántico se aproxima a un iceberg enorme, con el que inevitablemente van a chocar, esa escena al principio de la película sigue impactando, ya que los daños que sufre el buque al impactar con el bloque de hielo gigante resultan ser fatales e irreparables, la cara del primer oficial Murdoch (Ewan Stewart) es un poema.


Os dejo con la mítica escena.

martes, 25 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLIV)

En el año 2013 Richard Curtis, uno de los grandes nombres del cine y televisión británicos (suyo es el guión de 4 bodas y un funeral por ejemplo, y a partir de ahí se especializó en comedias románticas), dirige Una cuestión de tiempo, donde se nos cuenta que Tim Lake al que da vida Domhnall Gleeson, es un joven de 21 años recién cumplidos, que crece en una casa solariega de Cornualles rodeado de una excéntrica familia y que descubre que puede viajar en el tiempo. El que se lo dice y transmite es su padre, al que da vida Bill Nighy, que le cuenta que todos los hombres de la familia han tenido desde siempre ese don, el de ir hacia atrás en el tiempo a un momento determinado, una y otra vez, hasta conseguir hacer "lo correcto". 
El momento exacto en que el padre se lo cuenta a su hijo, es una escena mítica, ya que el padre al decírselo no sabe exactamente como explicarle a su hijo esa curiosidad, aunque le va preparando, pero le dice que se meta en un sitio oscuro, apriete los puños y piense donde quiere ir y allí se trasladará, pero siempre al pasado, no al futuro, aunque no podrá matar a Hitler ni tirarse a Elena de Troya...
Posteriormente Tim lo prueba y es tal y como le dijo su padre, cosa que utilizará para conquistar a Mary (Rachel McAdams), la chica de sus sueños.


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLIII)


Que los biopics están de moda hace tiempo es algo evidente, pero lo que aún está más en el candelero es mezclar una supuesta biografía con la política, con lo que ello conlleva y además mezclando ficción con la no ficción, y la realidad con una soñada.
Adam Mckay es el director de este gran relato estrenado en 2018, en el que desde el primer momento demuestra su maestría con frases, tonos y mensajes, todo ellos aderezado con un sentido del humor constante, bastante burdo a veces, aunque en el fondo amargo, que consigue que estés empatizando con las bromas de personajes que resultan ser bastante patéticos, odiosos y poco recomendables.
La película, titulada aquí como El vicio del poder, nos cuenta como Dick Cheney, interpretado por un soberbio Christian Bale, era un zoquete borracho y bastante bronco en sus años jóvenes, lo que le provocaba constantes irritaciones de la que sería su mujer, Lynne Cheney, a la que da vida una magnífica Amy Adams. El plantel de actores, incluidos los cameos, es de un nivel superlativo, y querría destacar en este sentido a Sam Rockwell, que borda literalmente a George W. Bush. Steve Carell como Donald Rumsfeld también está soberbio.
Si que es cierto, que en varios momentos de la película se sale del biopic y se mete en el documental, pero sin maldad y para reflejar hechos concretos de importancia.
En lo que esta cinta está soberbia es en dar unas pinceladas sobre nuestra historia más reciente, siendo bastante mordaz y posicionándose claramente, pero con una capacidad de crítica que realmente nos incluye a todos. Aunque el film se centra en el ascenso de esa calamidad humana que era Dick Cheney, además de reflejar en todos los gabinetes en los que estuvo y las decisiones tan importantes que tomó, y su postura siempre polémica, sobre todo en la Guerra de Irak.
En una escena mítica están de cena Cheney, Donald Rumsfeld (Steve Carell), Paul Wolfowitz (Eddie Marsan) y David Addington (Don McManus), el equipo del vicepresidente, cuya catadura moral dejaba bastante que desear. Alfred Molina es el camarero que les presenta el menú dividido en títulos que reflejan exactamente el comportamiento del gobierno, que incluso en uno de ellos consigue la exclamación satisfactoria de Rumsfeld, cuando dice: "A los sospechosos se les secuestra sin dejar pruebas en suelo extranjero y se les lleva a cárceles de países donde practican la tortura..." recordando a todos la teoría del poder ejecutivo individual, que ellos aplicaban mucho. 


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 23 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLII)

En el año 2009 Tony Scott dirigió Asalto al tren Pelham 123, remake de la realizada en 1974 por Joseph Sargent con un impecable guión de Peter Stone, que tiene la novela de John Godey como base. Aquí en 2009 el guionista fue Brian Helgeland que reinventa la historia, la adapta a los tiempos modernos y nos sirve una cinta llena de espectáculo, aunque a distancia de la antigua, donde Walter Matthau hacía el papel de Denzel Washington y Robert Shaw el de Travolta.
Aquí Walter Garber, al que da vida Denzel Washington, es el supervisor del metro de Nueva York, que tiene que afrontar el caos provocado por el secuestro de un vagón por una banda armada, cuyo cabecilla es Ryder (John Travolta). La banda amenaza con ir ejecutando a los pasajeros que tienen de rehenes si, en el plazo de una hora, no se les paga un alto rescate. Garber utiliza sus conocimientos del sistema subterráneo para intentar burlar a Ryder y salvar a los rehenes, pero Garber debe resolver otro enigma, el de en el caso de que los criminales obtuvieran el dinero, ¿cómo conseguirían escapar?
En una escena mítica Ryder exige que Garber sea su interlocutor, ya que es mandado a casa cuando llega el inspector de policía Camonetti (John Turturro) que se pone el mando. Es tal el cabreo de Ryder que amenaza con matar al maquinista si Garber no vuelve, y lo lleva a cabo.


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 21 de noviembre de 2025

Mejores escenas cómicas del cine (CXVIII)

En 1993 Chris Columbus dirige Señora Doubtfire, Papá de por vida, comedia relativa a la separación de un matrimonio compuesto por Daniel Hillard (al que da vida Robin Williams) y Miranda Hillard (Sally Field), aunque los tres hijos de ellos consideran a su padre el mejor y están muy unidos a él. Ella está cansada de que se comporte como un niño y pide el divorcio. El juez le concede la custodia a ella, y él solo puede verles un día a la semana, por lo que él decide con una gran treta hacerse pasar por una señora mayor que hará de canguro de sus propios hijos, la manera más ingeniosa de seguir viéndolos. 
En una escena cómica tremenda, una vez hecha la entrevista con su ex-mujer y presentarse por teléfono como la Sra. Doubtfire (Ve Doubt Fire en un recorte de periódico y se lo inventa), Daniel necesita vestirse de arriba a abajo como el personaje que ha creado y recurre a su hermano gay, Frank Hillard (Harvey Fierstein), que le propone diferentes máscaras, diferentes maquillajes, hasta que acaba encontrando el personaje que le cuadra.


Os dejo con la cómica escena.

jueves, 20 de noviembre de 2025

Mejores escenas cómicas del cine (CXVII)

Álex de la Iglesia dirige quizás su película más redonda en el año 2000, La comunidad. En ella nos cuenta como Julia, a la que da vida una espléndida Carmen Maura, que es una mujer madura que trabaja en una agencia inmobiliaria, mientras su marido un competente Jesús Bonilla pierde más trabajos de los que pilla, se encuentra con 300 millones de pesetas escondidos en un piso donde su dueño murió. A continuación se traslada al apartamento de arriba y esconde el dinero, pero tiene que enfrentarse a una desquiciada comunidad de vecinos encabezada por Emilio (Emilio Gutiérrez Caba) que hará todo lo posible para retenerla y quedarse con la fortuna. La envidia y la avaricia, algo muy humano, es el verdadero leit-motiv. En esta película están reflejados muchos problemas que estaban de moda como el desempleo, la crisis, la dudas existenciales de la mediana edad, etc., y como es habitual el director cuela sus frikadas, que tiene aquí como protagonista a Charly (Eduardo Antuña) y sus disfraces de Darth Vader.
En una escena cómica de las muchas del film, Julia llega a casa y ve como un vecino García (Eduardo Gómez) está manipulando la cerradura de su vivienda, y le dice a ella que le estaba quitando silicona de un intento de forzar la cerradura. Ella entra en la casa y se pone a meter los fajos de billetes en una maleta, pero le llaman por teléfono de la agencia diciendo que dos personas (Mariví Bilbao y Silvia Casanova) van a ver el piso justo en ese momento, a ella le entran las prisas cuando empiezan a llamar, guarda la maleta y las recibe. Como se las quiere quitar de el medio, las acaba llamando momias lesbianas y las despide abruptamente.


Os dejo con la cómica escena.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLI)


En el año 1969 George Roy Hill dirige Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and Sundance Kid en inglés). Paul Newman es Butch Cassidy y Robert Redford es Sundance Kid, líderes de un grupo de pistoleros y asaltantes de Wyoming que no matan a sus víctimas, son pistoleros románticos. Butch es quien organiza, y Sundance el hombre de acción. Pero les pilla la civilización del Oeste, los tiempos están cambiando que diría Dylan y cuando asaltan un tren, los dos empiezan a ser perseguidos por un pelotón de hombres. 
Sin ser un film perfecto, es uno de los títulos míticos por excelencia, no sólo dentro del género del western, sino del cine en general. Una de las películas más recordadas y queridas por sus dos estrellas principales, Newman y Redford, declarando el primero en alguna ocasión que fue el rodaje más divertido en el que había participado.
En una escena mítica, de las muchas que tiene, dentro de la banda de Butch hay disidentes, y cuando llegan a su lugar de reunión habla con News Carver (Timothy Scott) que le dice que están planeando el asalto del Flyer, pero Butch quiere atracar bancos, a lo que Harvey Logan (Ted Cassidy) dice que el objetivo es el Flyer haciendo ver que ahora es el jefe de la banda él y no Butch, es decir, un motín. La cosa acaba en un duelo, que dura segundos cuando Butch le pega una patada en los huevos a Logan y luego un puñetazo enorme de remate.


Os dejo con la mítica escena.