miércoles, 31 de agosto de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (L)


En 1974, Mel Brooks dirige el Jovencito Frankestein, quizás y sin temor a equivocarme, una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
Cuando el doctor hereda el castillo de Frankestein, hace un viaje para conocerlo, y descubre en él un manual científico extraño, en el que se explica paso por paso como devolverle la vida a un cadáver, con lo que empezará a crear su propio monstruo. Tendrá la ayuda de el jorobado Igor, maravillosamente interpretado por Marty Feldman, y la espectacular y llena de curvas Inga, a la que da vida Teri Garr. Ese monstruo que crea, tendrá como propósito ser amado.


En una de las muchísimas escenas impagables, mientras cenan, el doctor, Inga e Igor, mantienen una conversación acerca de las proporciones del monstruo, cuyas partes del cuerpo tendrán que ser aumentadas para adaptarse a su gran envergadura, a lo que Inga reacciona pensando que también aumentará la parte que a ella realmente le interesa de su anatomía, pero la frase final de Igor... es para la historia... "Pues va a ser muy popular".

Disfrutad de este escena cómica sin parangón.


martes, 30 de agosto de 2016

Ayer murió Gene Wilder.

Gene Wilder-Un mundo de fantasía

Ayer el actor Gene Wilder falleció a los 83 años en su casa de Stamford, en el estado de Connecticut. Su sobrino Jordan Walker-Pearlman dijo al medio especializado "Variety" que el famoso intérprete falleció por complicaciones derivadas del alzheimer que padecía. Director, productor y guionista, y como no, actor sobre todo de comedia.
Gene Wilder nació en Milwaukee en 1933, hijo de una familia de inmigrantes judíos rusos, y estudió en la Universidad de Iowa, donde fue miembro de la Fraternidad Alpha Epsilon Pi. Se graduó en 1955 y después sirvió en el Ejército de Estados Unidos como sanitario y médico en el departamento de Psiquiatría y Neurología del Valley Forge Army Hospital en Phoenixville, Pensilvania. A partir de ahí hizo teatro, fue conductor de limousinas, incluso maestro de esgrima. Fogueado en Broodway, en 1964 tuvo la oportunidad de ser elegido para interpretar Mother Courage and her children, junto a Anne Bancroft, a la que le gustó Wilder y habló de él al comediante Mel Brooks.
Su debut en la pantalla fue con Bonnie & Clyde (1967) de Arthur Penn, y a partir de ahí Los Productores (1968), Un mundo de fantasía (1971) en el papel de Willy Wonka y El jovencito Frankestein (1974) haciendo del doctor Frederick Frankestein. Ese mismo año hará Sillas de montar calientes.

Kelly Lebrock & Gene Wilder

A finales de la década de 1970 y en los años 80 apareció en cuatro películas juanto a Richard Pryor, en la que fue una de las parejas cómicas interraciales más famosas de las historia del cine. Las películas fueron El Expreso de Chicago (1976), Locos de remate (1981), No me chilles que no te veo (1989) y No me mientas que no te creo (1991).
Por otro lado también hizo entre medias La mujer de rojo (1984), junto a la explosiva Kelly Lebrock. Tuvo un paréntesis en los 90 y volvió a finales de la década con Alicia en el país de las maravillas.
En un film que hizo en 1982, llamado Hanky Panky, conoció a Gilda Radner, con la que se casaría en 1984, relación que se mantuvo hasta el fallecimiento de la actriz por cáncer de ovarios.

Richard Pryor & Gene Wilder


En homenaje a este actor con el que crecí y me reí mucho, os dejo dos escenas míticas.

Primero con una escena de la película No me chilles que no te veo de 1989, donde Wally (Richard Pryor) quiere comprobar si Dave (Gene Wilder) es realmente sordo.






Y segundo una escena mítica de La mujer de rojo (1984) cuando Teddy (Gene Wilder) se cruza con una mujer (Kelly Lebrock), que es la modelo seleccionada para una nueva campaña de publicidad en su propia empresa. Ese momento en la que la ve en el garaje y la falda se le levanta por el respiradero... cambiará su vida, pero su cara lo dice todo.


sábado, 27 de agosto de 2016

John Wick (2014)


En el año 2014, los desconocidos hasta entonces David Leitch (aunque no aparece en los créditos) y Chad Stahelski dirigen John Wick (Otro día para matar) donde el protagonista es Keanu Reeves, actor que por muchos es acusado de falta de expresividad, pero que en este film para mi está excelso. Se trata de una cinta de acción seca, al límite en todo momento, pero que sobre todo tiene un ritmo brutal y unas secuencias alucinantes, extraordinariamente bien rodadas y que te dejan pegado a la silla desde el primer minuto, además de contener frases lapidarias.


Se nos presenta al personaje de John Wick como un hombre de buena posición que vive en una lujosa casa y que acaba de perder a su esposa tras una lucha contra una enfermedad terminal, y que, después de enterrarla, recibe un paquete que ella dejó preparado antes de su muerte, un cachorro de beagle, precioso. Hasta aquí podría parecer que nos encontramos ante el típico film de drama de corte telefilm, pero nada más lejos de la realidad. A partir de aquí, un cruce casual con unos tipos de origen ruso en una gasolinera, que le preguntan por su coche (Ford Mustang del 69), acaba con un asalto a su casa para robarle el coche, matar a su perro y provocar con tal acto, el desencadenamiento de la sed de venganza descontrolada, del que fuera un asesino de leyenda.


A partir de aquí, como es de suponer, la cinta pega un giro brutal y empieza a mostrar su verdadera cara, y lo que es mejor, es donde caes rendido de rodillas ante la forma en que el protagonista pasa de ser un Don Nadie, a ser, sin temor a equivocarme, el personaje más alucinante, despiadado y molón que haya interpretado el bueno de Reeves a lo largo de su carrera, aparte de Neo en Matrix, claro está. Su leyenda se va describiendo con frases como "Bueno, John no era el hombre del saco. Es el que mandabas a matar al jodido hombre del saco"... y otras.


Pero claro, también impresiona la actitud como la de Viggo Tarasov, interpretado por Michael Nyqvist, el mafioso que mueve los hilos en las sombras del crimen en Nueva York, y que literalmente se cagará de miedo cuando sabe que su hijo, uno de los tres criminales que saltaron a Wick en su casa, ha cometido un error, cuyas consecuencias no solo podría costarle su negocio, sino la vida. Por un momento parece que la cinta podría recordar a Promesas del Este, en cuanto al código mafioso ruso, pero todo se desvía ya que John Wick tiene su propio código.


A todo esto ha de añadirse, que el guión de Derek Kolstad define un microhabitat alucinante que rodea a la profesión del protagonista, en donde vemos una organización a la que se acogen los miembros del gremio, regida por un código de honor y comportamiento, lo que le hacen tener al film ese aroma de distinto y porqué no decirlo, molón y cool. Eso si, su trama es lineal, y discurre a base de secuencias donde se sigue a Wick en su venganza, hasta que llegue a donde está el niñato que mató a su perro y robó su coche. Como es lógico, todo el que se interpone en su camino... fenece. Ni que decir tiene que la pareja de directores ruedan las escenas de acción de manera gloriosa, y sin duda son espectaculares.


En cuanto al plano actoral Keanu Reeves está espléndido, a pesar de que en algunas escenas podría incorporar algo de su propia cosecha, pero le basta y le sobra interpretando a ese tipo seco y duro que es John Wick. Marcus, interpretado por William Dafoe, es otro asesino a sueldo pero amigo de Wick, al que salvará en más de una ocasión, otro veterano actor que cumple a la perfección. Michael Nyqvist es Viggo Tarasov, culpable de muchos de los mejores momentos del film en su papel de villano, mientras su hijo Iosef Tarasov (Alfie Allen), ese bala perdida, está tremendo en su papel de provoca problemas. Adrianne Palicki es la mujer explosiva, pero a la vez una afilada asesina que no dudará a la hora de matar y de salvar su pellejo. Una mención para Lance Reddick y su increíble interpretación del recepcionista del hotel donde se alojará Wick, que me recuerda mucho a El Resplandor.  


Os dejo con el tráiler de este gran film.

jueves, 18 de agosto de 2016

Escenas míticas del cine (XLVI)


En el año 2006 Michael Mann llevó al cine la famosa serie de TV de los años 80, con diferentes actores, ya que de Sony Crockett hace Colin Farrell, muy convincente y de Ricardo Tubbs el gran Jamie Foxx, la pareja de agentes de la Brigada Antivicio del Departamento de Policía de Miami. En medio de una operación de poca monta, ambos se enteran de un soplo en las altas esferas, que ha provocado la muerte de dos agentes federales y la masacre de una familia por un asunto de drogas. Ambos, autorizados por el Teniente Castillo (Barry Shabaka Henley), deja que la DEA encargue a los dos que trabajen para narcotraficantes hispanoamericanos que exportan grandes cargamentos a EEUU. Inflitrados conocerán a la encargada de las finanzas de un poderoso cártel, Isabella (Gong Li), la cual blanquea e invierte dinero para el narco Arcángel de Jesús Montoya, que interpreta el gran actor español Luis Tosar. Sonny y ella empezarán una relación de amantes con una viaje de Miami a La Habana en fueraborda, un viaje apasionante mientras suena la música de Moby y su tema One of these mornings, un momento de disfrute y relax en medio de una dura investigación.


Os dejo con esta escena ya mítica.


lunes, 15 de agosto de 2016

Al final del túnel (2016)

Cartel del film

Rodrigo Grande dirige esta película argentina con co-producción hispano-argentina. Se trata de un thriller sangriento (en alguna escena impactantemente sanguinolento), oscuro y que tiene un buen guión del mismo director. No está falto de alguna irregularidad o laguna, pero el embrollo se resuelve de manera muy eficaz, ya que el juego de intrigas que se nos propone desde el inicio ha de saberse finalizar.
El protagonista principal del relato es Joaquín (Leonardo Sbaraglia), un tipo solitario que vive encerrado en una casa enorme o mansión, con la única compañía de su perro Casimiro, algo mayor. Hay señales en la casa y jardines, de que su vida antes fue mejor, y que pareció cambiar súbitamente tras un oscuro episodio que le dejó postrado en silla de ruedas, y visiblemente atormentado. Su problema es que las deudas se acumulan y necesita abrir su fortaleza, y por tanto su vida, alquilando la habitación del piso de arriba.


De forma inesperada y muy precipitada aterrizan en su casa una jóven bailarina de streeptease llamada Berta (Clara Lago) y su hija Betty (Uma Salduende) de seis años de edad. Según pasan los días y la convivencia, Joaquín irá descubriendo cosas y el secreto que cada una de ellas esconde y que le afectan directamente. Gracias a su presencia, sin embargo, la casa cobra alegría y por tanto la vida de Joaquín. Pero una noche, mientras repara en el sótano de su casa unos ordenadores, Joaquín escucha un tenue ruido y empieza a escuchar lo que se oye del otro lado de la pared. Se trata de una banda de ladrones que prepara un atraco, comandados por Galereto (Pablo Echarri), que están construyendo un túnel que pasa por debajo de la casa del paralítico para acceder a un Banco que está al otro lado. Así empieza a espiarlos, y se va enterando de su paso a paso.


Pero en esta historia, lo que llama la atención, es que el que sería héroe en cualquier otra circunstancia, aquí es un antihéroe. En ese aspecto, y por el asunto de estar atado a una silla de ruedas, la referencia a La Ventana Indiscreta de Alfred Hitchcock (1954) es más que evidente, y desarrolla (recordando a la vieja cinta) como con sus limitaciones, agudiza el ingenio para conseguir que el reto que se le plantea, sea una inyección de motivación, por el cual estaría dispuesto a llegar a las últimas consecuencias, a parte de intentar molestar a los ladrones y llevarse parte del botín, que tanta falta le hace para que no le embarguen.
Es ahí, en lo que realmente mueve a Joaquín a meterse a fondo en la historia, donde quizás echo en falta que se me explique más el porqué lo decide, aunque eso queda a elección del espectador. Pero la sensación de claustrofobia está conseguida (ahí por momentos me recuerda a Buried de 2010) además del suspense y la acción.


En el plano actoral, Leonardo Sbaraglia está memorable sobre la silla de ruedas, introduciendo al espectador de manera fabulosa en la trama y Pablo Echarri como líder de la banda de ladrones está soberbio, dando ese aire al personaje de tipo sin miramientos, bastante mafioso, teniendo claro que para conseguir sus objetivos, hará lo que sea. Por otro lado el ya mayor Federico Luppi interpreta un papel clave, el de Guttman, el tipo que encarga el robo a los ladrones y cuya oscuridad es tan abrumadora, como los papeles que quieren que ellos saquen del Banco para él. A la que no acabo de ver es a Clara Lago, a pesar de su esfuerzo, tanto en parecer argentina en el acento, y en vez de aportar a la trama resta, realmente por momentos sobra, aunque eso se soluciona estando postrada en cama media película.
Los secundarios, que forman parte del grupo de ladronas, Javier Godino (recordado por El Secreto de tus ojos) aquí apodado El zurdo y haciendo de español, Walter Donado como Canario, Laura Faienza como René y Muñeco (Ariel Nuñez de Croce) cumplen sobradamente.


Os dejo con el tráiler de esta más que interesante película.


jueves, 11 de agosto de 2016

Suicide Squad (2016)

Cartel del film

DC Comics vuelve a la carga con Escuadrón Suicida, que empieza o arranca allí donde Batman v. Superman: El amanecer de la justicia, terminaba. El héroe de la capa ya no surca los cielos, por lo que la Tierra se ha quedado corta de justicieros frente a la avalancha de metahumanos (de muy mal carácter) que han surgido de manera brutal en los últimos tiempos. La Liga de la Justicia está aun en pañales y es un proyecto en la cabeza de Bruce Wayne. La solución, es juntar a un grupo de supervillanos, con condiciones y obligarles a realizar misiones encubiertas de alto riesgo, sólo con el beneficio de reducción de condenas y visitas a familiares. 


Deadshot (Will Smith), Harley Quinn (Margot Robbie) que está realmente bien, Killer Croc (Adewale Akinnouye-Agbaje), Capitán Boomerang (Jai Courtney), Diablo (Jay Hernández), Encantadora (Cara Delevingne), Katana (Karen Fukuhara) y Slipknot (Adam Beach) son esos supervillanos, de los que realmente se salvan los dos primeros y cae gracioso el Killer Croc. En otro orden de personajes, el Joker interpretado excepcionalmente por Jared Leto, es uno de los grandes fallos de la película, al no sacarle más partido y relegarle a escenas escogidas, la mayoría un poco pastelosas en su relación de amor apasionado con Harley. Viola Davis está más que convincente en su papel de Amanda Waller, absoluta jefa (Dios para algunos) de todo el tinglado que se monta. Las breves apariciones de Batman (Ben Affleck), son casi lo mejor del film, sobre todo cuando persigue al Joker.


Pero el film de Ayer no funciona, primero por un guión con lagunas evidentes, segundo porque una película que pide sangre a borbotones no muestra ni una gota casi (no quiero ni pensar la que hubiera corrido si Tarantino se hace cargo de esto), y sobre todo no es espectacular, ni rompedor y mucho menos rupturista, va a lo fácil, al consumo rápido y a lo poco trascendente, de hecho a estas horas después del visionado de anoche ya se me empieza a esfumar de mi cabeza lo visto. Si que es cierto, que se mantiene cierto tono dramático y algo de oscuridad, pero ha prevalecido el lado bueno y amable, y ante todo el buenrrollismo y el postureo. Aquí se trata de ver a tipos duros, algunos como una regadera, mujeres letales con estrafalarios disfraces y un arsenal de armas de lo más variado.


El problema radica en que esta cinta pide mala leche y no la tiene, cosa que le habría quedado de lujo y sin duda le hubiera hecho tener más sentido y mucha más coherencia. El Joker está pidiendo a gritos tener más protagonismo y liar una muy gorda, pero no le dan espacio y por si fuera poco, el personaje de Will Smith (un auténtico cabronazo en los comics) se le impone un suavizado moral que hace que pierda su esencia. La villana tiene el problema de que es utilizada como el eterno símbolo del diablo, recurso manido y clásico que de verdad me parece un bajonazo. Ni una buena banda sonora hace remontar el vuelo.
En definitiva, que las malas críticas de Batman v. Superman, hizo recular a la productora y cambiar escenas y suavizar el resultado final (dicen que hay otra versión más salvaje, seguro que mucho más interesante). Eso hace que vayan a la pasta fácil, es decir, visionada por adolescentes a los que les cuadra esta versión blandita y llenen los cines, para no darse otro batacazo en taquilla, pero no hará que sea un film muy recordado, francamente. Mucho ruido y pocas nueces, más fachada que esencia, falta alma.


Os dejo con el tráiler del film.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Escenas míticas del cine (XLV)



En 1983 Brian de Palma dirige una obra maestra del cine, Scarface, traducida aquí como "El precio del poder". Hay películas buenas, muy buenas, y películas que son una obra maestra que te marcan y son cruciales en la carrera de varios de los actores integrantes del reparto. Es el caso de este film, donde Al Pacino se doctora en una interpretación memorable de Tony Montana, un emigrante cubano (asqueado de su Cuba natal y su comunismo), frío, implacable, y sobre todo un tipo que le echa mucha testiculina a todo lo que hace, cuyo propósito es convertirse en un gángster importante, para conseguir así ganar dinero y poder. Inicia una carrera fulgurante desde los bajos fondos, deja de currar en un restaurante y con la colaboración de su amigo Manny Rivera (Steven Bauer), empieza a convertirse en traficante de cocaína, que quiere llegar a lo más alto. Aquí hay pólvora, sangre, droga, música disco de los 80...
En sus contactos para lograr sus objetivos, tiene una reunión crucial con Alejandro Sosa (Paul Shenar) en la casa de éste, done ambos se dicen las cosas claras, mientras uno, Tony, "Todo lo que tengo en esta vida son mis cojones y mi palabra" a lo que Sosa le responde, después de decirle que su jefe Frank López (Robert Loggia) no es de su confianza, a lo que Tony le responde que él lo arreglará todo con López, que "Pero no olvides esto, sólo te lo diré una vez... A mi no me jodas Tony, no trates de joderme".


Os dejo con la mítica escena.


martes, 9 de agosto de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLIX)


En 1980 Mariano Ozores dirige "Yo hice a Roque III" una parodia a la española de Rocky. Roque Tercero González (Andrés Pajares) es un gorrón que vive en casa de su amigo Federico Castro (Fernando Esteso), famoso ex-jockey de carreras que ahora está en horas bajas y parado debido a que ha engordado. Allí vive con su mujer, Petra (Mirta Miller) y su suegra Doña Amparo (Florinda Chico). Fede no puede quitarse de encima a Roque, ya que éste le recuerda constantemente que, cuando tenían 7 años, le salvó la vida.
En una escena de lo más hilarante, las mujeres acusan de gorrón en toda la cara a Roque, que se defiende, y vuelve la tortilla recordando cuando un tal Cañizares quería zurrar a Fede en el cole y Roque le defendió.


Os dejo con este escena de risa continua.


jueves, 4 de agosto de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLVIII)


La obra maestra del cine casposo, es sin ningún lugar a la duda, Los Bingueros, película dirigida por Mariano Ozores en 1979. Amadeo Saboya (Andrés Pajares) trabaja en un banco a la antigua, con botones recogiendo papeles y oficinistas calentando silla, pero sin perpesctivas de amasar dinero para vivir deshaogado, y se hace amigo en la cola del bingo de Fermín Cejuela (Fernando Esteso), que vive con su prometida en una urbanización, cobra el paro y hace chapuzas vendiendo libros y haciendo contratos de entierros pagados a plazos. Míticos los topless de las vecinitas de Fermín. África Pratt, Isabel Luque, Roxana Dupre o Norma Duval son algunas actrices, protagonistas de la época del destape que participan aquí en el film.
Podríamos decir que son nuestros Jack Lemmon y Walter Matthau españoles, cuya química es espectacular, y coinciden en el bingo con el experto jugador, Don Ramón, encarnado por el director del film, Mariano Ozores.
Por distintas razones, ambos piensan que el bingo puede ser la solución a sus males. Pero por otro lado vivirán situaciones de lo más disparatadas, como la del engaño que sufren por dos guapas chicas que haciendo ver que van a tener sexo con ellos, atraen a los dos corderillos hacia una pareja de un gay y un transexual. El transexual finge un parto, y en esa chanante escena, hasta que ellos se coscan de la situación, es un no parar de reír, diciendo Amadeo a la "mujer" que jadee como los perros, y cuando ve como va el parto... diciendo que ha sacado un pie el "niño"...


Os dejo con la chanante escena.


lunes, 1 de agosto de 2016

Jason Bourne (2016)

Cartel del film

El caso Bourne, El mito de Bourne y el Ultimatum de Bourne son tres películas extraordinarias, que forman una trilogía potentísima. Después del estreno de la última en 2007, Matt Damon aseguró que la historia de Jason Bourne, asesino amnésico en busca eterna de su propia identidad, ya había sido contada. Sólo si había un replanteamiento del personaje en el futuro, podría convencerle para volver a participar, y así ha sido. Y para ello, uno de los detalles fundamentales, es que el protagonismo de su personaje se ha moderado, si antes era él en un 80%, ha quedado reducido a un 60% aproximadamente, debido al aterrizaje de Alicia Vikander, pura fuerza ante la cámara, que se va atenuando por exigencias del guión.


Paul Greengrass vuelve a repetir en la dirección, y eso también se nota, porque rueda de vicio y las escenas de acción, cada vez más monstruosas, están rodadas a la perfección. Pero se mantienen los pilares básicos de la saga, es decir, su ritmo frenético, sus intensas persecuciones tanto en moto como en coche, sus tremendos combates cuerpo a cuerpo, todo ellos ahora dentro de una era turbulenta, donde la crisis ha puesto patas arriba a muchos países. Aunque el director intenta meter asuntos como las protestas contra recortes, o referencias a Snowden y a los derechos que nos arrebatan aquellos que dicen protegernos, realmente estamos en el fondo ante más o menos lo mismo.


Nos encontramos así ante el burócrata corrupto que quiere acabar con Bourne, el taciturno asesino europeo encargado por el corrupto de acabar con Bourne, en este caso interpretado por un gran Vincent Cassel, una gélida agente que se siente inclinada a simpatizar con él o ayudarle, y en el medio de todo esto, el propio Jason sufriendo traumáticos flashbacks y por supuesto dando mamporros a diestro y siniestro, a su estilo, diciendo lo justo.
Pero aquí Bourne, con la memoria recuperada, vive una vida de pelea en pelea por dinero, medio escondido hasta que Nicky Parsons (Julia Stiles) se pone encontacto con él, porque dice haber copiado unos archivos secretos de la CIA donde se lee el porqué de su reclutamiento y la muerte de su padre.


Pero este film donde a veces no cuadra es en el guión, porque tiene detalles algo forzados, aunque reproduce el tono y aspecto de sus predecesoras, pero ha perdido esa ambigüedad y vulnerabilidad que encarnaba el protagonista, que buscaba saber su propio pasado y el color de su propia moralidad, además de su posición de amenaza para la seguridad de su país. Pero aquí Bourne ya sabe quien es, desplazandodo la intriga a lo que ocurrió con su padre, que se llevó a la tumba un importante secreto, pero que en ninguna de las anteriores películas se ocurrió que podía ser relevante.


En el plano actoral Matt Damon lo vuelve a bordar, ya con algunas canas borda el personaje que conoce a la perfección. Tommy Lee Jones está más que correcto como jefe de la CIA, Alicia Vikander es un huracán interpretativo que se come la pantalla, mientras que el villano interpretado por Vincent Cassel le viene al pelo. Los secundarios todos ellos sensacionales, Julia Stiles, Riz Ahmed, Scott Shepherd, etc...
Un thriller rápido, ajetreado y muy bien realizado, donde hay una excelente fotografía con un Jason Bourne más maduro y experimentado, siendo su resultado bastante notable.


Os dejo con el traíler del film.