jueves, 28 de julio de 2016

Escenas míticas del cine (XLIV)


Ayer volví a revisar En el nombre del Padre, enorme film de 1993 dirigido por el irlandés de Dublín, Jim Sheridan. Se trata de ese tipo de películas que tratando un tema tremendamente complicado, consigue hacerte ver que nada es imposible, y que cuando tienes todo en contra, en este caso absolutamente todo, salgas adelante.
La película se centra en Belfast en los años 70, donde Gerry Conlon, interpretado por un magistral Danniel Day-Lewis, es el típico gambarrete que anda de aquí a allí sin hacer nada de provecho, para disgusto de su padre Giuseppe (Pete Postlethwaite), un hombre tranquilo, educado y muy religioso. Cuando Gerry se enfrenta al Ira, su padre lo manda a Inglaterra, pero una vez allí y por puro azar, se ve envuelto en una extraña situación en la que es acusado de participar en un atentado terrorista y es condenado a cadena perpétua con "Los cuatro de Guilford", siendo arrestado y encarcelado también su padre. Pasarán 15 años en la cárcel por un delito que no habían cometido, pero la fuerza de voluntad de Giuseppe y la ayuda infatigable de la abogada Gareth Peirce (Emma Thompson) junto a Gerry, se proponen demostrar su inocencia hasta que lo consiguen, y así desenmascarar el sistema legal, con encubrimientos lamentables y una actitud desastrosa de la policía, que conocía los hechos y no hizo nada al respecto.


En una escena mítica, cuando Gerry es detenido, sufre una tortura psicológica brutal para que firme un documento en el que admite haber participado en el atentado. Uno de los detectives, Pavis (Gerard McSorley) le amenazará con matar a su padre si no firma.

Os dejo con la mítica escena. 


miércoles, 27 de julio de 2016

Escenas míticas del cine (XLIII)


En 1965, Sergio Leone dirige lo que sería la segunda parte de La trilogía del dólar, del género spaguetti western, traducida aquí como La muerte tenía un precio. Clint Eastwood repite con sombrero, poncho y sigue mascando tabaco (no lo llega a fumar, odia fumar) que escupe, y sigue interpretando a El Manco, un cazarecompensas que se gana la vida como tal, cobrando por entregar a la justicia, vivos o muertos, a los delincuentes más buscados. Pero aquí comparte protagonismo con otro personaje cuya labor es idéntica, el Coronel Douglas Mortimer, al que da vida Lee Van Cleef, hasta entonces actor secundario ("El hombre que mató a Liberty Valance", muchas series de televisión, etc...). Rodada en territorio español, contó con mayor presupuesto, claro está.



Aquí ambos al principio van cada uno por su lado, aunque al final decidirán ir juntos para cazar a El Indio (Gian Maria Volonté) formando una sociedad entre ambos. A uno le mueve sólo el móvil económico, sin embargo al otro la venganza.
En una enorme escena, de las muchas que jalonan el film, El Manco quiere al principio quitar de enmedio al Coronel, utilizando a un oriental para que se lleve su maleta y se vaya del pueblo, a lo que Mortimer responde negativamente.... "Arriba... A la estación..." hasta que el chino desiste. Todo parece indicar que entre ambos habrá un duelo, se pisan las botas, se retan como críos, pero la cosa empieza a puñetazos hasta que Clint saca el revólver y desplaza el sombrero del Coronel varias veces, hasta que queda fuera de su alcance de tiro, entonces responde Mortimer levantado el sombrero de El Manco tantas veces como quiere. Una gran manera de hacerse socios y montar planes juntos.

Disfrutad de esta mítica escena.

martes, 26 de julio de 2016

Escenas míticas del cine (XLII)


En 1996 Clint Eastwood dirige esta tremenda película. Él mismo hace de Luther Whitney, un especialista en grandes robos. Decide desvalijar la mansión de un magnate que se encuentra de vacaciones en el Caribe. Sin embargo, una vez dentro, ses testigo involuntario, ya que está dentro de la cámara acorazada que posee doble espejo, de un asesinato que involucra al Presidente de los Estados Unidos (Gene Hackman) colocado ahí por el magnate, a su jefe de gabinete y a dos agentes del servicio secreto.

Pero claro, ser un ladrón que puede acusar al presidente de asesinato, no es una tarea fácil, y ahí se ven los entresijos de como funciona La Casa Blanca.

En la escena mítica inicial, Allen Richmond (Gene Hackman) tiene sexo con la mujer del magnate Christy Sullivan (Melora Hardin), pero la cosa se irá poniendo violenta, hasta que el servicio secreto la mata a ella. Todo esto lo ve Luther desde la cámara acorazada sin hacer nada.



Os dejo con la mítica escena.


lunes, 25 de julio de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLVII)


En 1991 David Zucker dirige Ágarralo como puedas 2 y 1/2, la secuela de la primera entrega. El increíble y patoso teniente de policía Frank Drebbin (Leslie Nielsen) ha vuelto para "salvar" a la ciudad, pero en esta ocasión tiene que enfrentarse a los villanos de la industria energética.
Un importante científico, el doctor Mainheimer (Richard Griffiths), está a punto de publicar un informe sobre las reservas de energía que quedarán en el futuro, cuyas previsiones son muy pesimistas y perjudican a los dueños de las industrias del petróleo, carbón y centrales nucleares. Por esto, los empresarios secuestran al doctor y lo reemplazan por un doble más favorable a sus intereses.


Pero en la parte amorosa del film, Frank sigue enamorado de Jane Spencer (Priscilla Presley) y en cuya escena de amor hacen un remake de Ghost, cuando Demi Moore trabajaba con el barro y Patrick Swayze la amaba apasionadamente. Aquí las cosas divergen un poco y el barro se dispara... inolvidable y chanante escena donde Frank por un momento es un tío con tabletas de chocolate y fornido.

Os dejo con la escena.


jueves, 21 de julio de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLVI)


En 1978 Luis García Berlanga dirige La Escopeta Nacional, una de las películas cómicas más grandes de la historia de España. Aquí Jaime Canivell (José Sazatornil "Saza") se luce en la interpretación de aquel industrial catalán que, en tiempos de Franco, practicaba el tráfico de influencias para vender en Madrid sus porteros automáticos, durante las grandes cacerías de entonces. Un tipo mezquino y ruin que al final tendrá su merecido.
En una escena insuperable, Jaime conversa con Álvaro (Antonio Ferrandis) sobre negocios, sus porteros automáticos, mientras irrumpe Chus (Amparo Soler Leal) que viene muy cabreada y desatada, acusando al Marqués de Legineche (Luis Escobar) de utilizarla para sus historias y chanchullos. Nio se corta y como venganza va a por la colección del Marqués, que guarda en una vitrina, de sus botellas de alcohol y los pelos de coño de todas las chicas con las que ha estado... guardados en frascos con sus nombres y edad (todas menores).


Os dejo con esta escena chanante como pocas.


sábado, 16 de julio de 2016

The Shallows (2016)


Infierno Azul es como se ha traducido aquí The Shallows (Aguas poco profundas es su traducción literal), y realmente es de las pocas veces que el título en español es más cercano a lo que se ve en la pantalla. Jaume Collet-Serra se hizo cargo de este proyecto, después de la deserción de Louis Leterrier. Con un guión muy sencillito de Anthony Jaswinski, podría parecer que el cine de tiburones está ya muy visto, pero nunca ha dejado de tener tirón, y aquí he de decir que me ha sorprendido para bien, sobre todo por dos razones, primero por la excelente puesta en escena del director, y segundo por la brutal interpretación de Blake LIvely, absoluta protagonista del film.


Nancy (Blake Lively) es una jóven estudiante de medicina que, tras sufrir la pérdida de su madre, viaja a México para evadirse de la realidad y practicar surf en una playa recóndita, donde su madre estuvo hace muchos años. Durante esa primera parte de la cinta te enamoras de la playa idílica, de los colores turquesas del agua, de las vistas, de esa paz, y como no, de la súpersexy protagonista que está muy bien, y que además cae bien e inspira buen rollo con su historia aventurera. Carlos (Oscar Jaenada) es el encargado de llevarla a dicha playa, un mexicano que la desplaza desde el hotel.
Todo el proceso de como ella se prepara para surfear, como exprime al máximo las horas del día y el encuentro con dos chicos surferos (Josue Angelo Lozano Corzo y José Manuel Trujillo Salas), que cuando se van no serán conscientes de que han dejado a la chica atrapada en el coto de caza de un enorme tiburón blanco, que se está zampando a una ballena muerta, está perfectamente llevado.


La chica surfeando ya una de las últimas olas es envestida de forma brutal por el tiburón, que le hace una tremenda herida en la pierna, y para evitar ser parte de la merienda del escualo, nada hacia un islote que revela la bajada de la marea, a unos 200m de la costa.
El director, hace un flashback al principio, dándote una pista de lo que nos espera más adelante, poniéndonos en situación desde el principio, pero ¿como hace la chica para vencer al enorme bicho?
A partir de aquí para mi el film, es una mezcla de dos películas míticas, el Tiburón de Steven Spielberg de 1975 en el aspecto de como se comporta el animal y su manera de actuar, y 127 Horas, donde James Franco se quedaba atrapado en una roca.


Todo, a partir de ahí, se convierte en una tarea de supervivencia por parte de la protagonista, pero mucho más centrado en el suspense que en el miedo, con un gran manejo de las emociones, y eso si, manteniendo una tensión en el espectador increíble (yo estuve bien apretado a la butaca todo el visionado), una tensión de esas que se va cociendo a fuego lento, lo que consigue que sea un entretenimiento impresionante.
Será la inteligencia de la protagonista la que salga a relucir, y su lucha continua la que le hagan sobrevivir a los ataques bestiales del tiburón.


La gran virtud de la protagonista, que hace una actuación brutal, es que no se ve dominada por el pánico nunca, ni cuando tiene que curarse de las heridas (tirando de su formación profesional), ni cuando el tiburón se come delante suyo a uno de los chicos surferos, ni cuando, por supuesto, intenta llevarse por delante a ella misma. Su compañía todas esas interminables horas donde la marea baja y sube, son una ballena muerta a unos metros, una gavitoa y una boya. Su trayecto desde la roca a la boya y librar al tiburón serán la parte más dura y la que solucionará todo el asunto.


Nos encontramos así, ante un film visualmente magistral, y aunque el tiburón está hecho por efectos digitales (el presupuesto era ajustado), os puedo asegurar que en la pantalla parece de verdad y que en cualquier momento se pasa a las butacas.

Os dejo con el tráiler de este buen film.


viernes, 15 de julio de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLV)


En 1981, Luis García Berlanga dirige la segunda parte de su trilogía sobre la familia Leguineche, titulada Patrimonio Nacional. Rodada en el Palacio de Linares, el cual tenía un aspecto decadente, y que sirve de perfecto marco para la vuelta del Marqués de Leguineche (Luis Escobar) después de la muerte de Franco, poniendo fin a su exilio voluntario. Regresa a su palacio de Madrid para intentar reanudar su esplendorosa vida de cortesano de antaño, pero el problema es que en el Palacio habita su legítima esposa, Eugenia (Mary Santpere), condesa de Santagón, muy fachorra que vive en una cama con ruedas, a pesar de andar perfectamente. Al principio los rechaza, pero acaba aceptándolos con tres condiciones, una no pisar la zona donde ella vive, que es "zona nacional", segunda Leguineche e hijo deben hacerse cargo de la deuda con Hacienda y por último deben conseguir un título de caballero de Malta o del Santo Sepulcro para Goyo (José Lifante), el criado, y actual amante de Eugenia, ya que rompió con su amante oficial, Nacho, amigo de Leguineche.
En la escena final, el Marqués consigue su objetivo de utilizar el Palacio como sitio de visita y cobrar a los visitantes tanto por verlo, como por hacerse fotos con él. Su hijo Luis José, aprovecha para decirle al guía que es el hijo del Marqués y que como no tiene descendencia, será el final de la saga, tremenda escena.


Os dejo con la chanante escena en la que empieza con la visita de unos ciegos, a los que se les dice que admiren reliquias por donde están pasando...


jueves, 14 de julio de 2016

Money Monster (2016)

Cartel del film

Hay veces que vas a ver una película muy ilusionado y te decepciona y hay otras que vas sin muchas expectativas y sales con buen sabor de boca. Ayer fue como en el segundo caso, ya que habiendo leído la sinopsis no era una temática que me volviera loco, pero eso si, tenía dos actores supuestamente en el candelero todavía como George Clooney y Julia Roberts, y que cuenta en la dirección con Jodie Foster, nada más y nada menos.
En este film hay un juego de moralidad, un drama de un secuestro adaptado a nuestros tiempos y con el dinero, siempre el dinero como gran telón de fondo y auténtica causa.


La historia nos habla de Lee Gates (George Clooney), un presentador de un programa de televisión muy en onda de show americano, y de dudosa calidad, lllamado Money Monster, en el que ofrece consejos financieros y brusátiles, pero siempre en tono jocoso y donde el entretenimiento prima sobre cualquier otra cuestión, luego la veracidad y por último el periodismo, relegado casi a la nada. La directora del programa es Patty Fenn (Julia Roberts), una profesional como la copa de un pino, que sabe de todo lo que monta Lee, y se conoce sus puntos fuertes y debilidades perfectamente, aportando seriedad en la sala de control, anticipándose a las improvisaciones algo salidas de madre de su presentador estrella.


En una emisión más, Lee no es consciente de lo que se le viene encima, ya que en el plató se cuela de la forma más absurda y fácil, Kyle (Jack O'Connell). Kyle es un hombre que está desesperado, después de perder todo su dinero en una inversión con la corporación IBIS, cuyo colapso, Lee, después de haber dicho que era una inversión increíble, dejó caer entre líneas. Ese porqué de la caída de IBIS en la bolsa de valores será la clave de todo el film, y como no, lo que desencadena la furia de Kyle, quien acusa a Lee de haberle llevado a su bancarrota particular en un primer momento.


Kyle pone al programa contra las cuerdas y sobre todo a su presentador, al que coloca un chaleco con explosivos, mientras él tiene en su mano el detonador. Se conforma así una crisis de rehenes que se ve por televisión, ya que Kyle quiere que se vea todo, mientras apunta a lee con un arma y pega algún disparo en el plató. Kyle exige explicaciones de porqué perdió su dinero, y se las pide a Lee, a Diane Lester (Catriona Balfe, menuda pibonaca), relaciones públicas de IBIS, y sobre todo de Walt Camby (Dominic West), director general de IBIS, encargado máximo de dar explicaciones, y que curiosamente anda medio desaparecido (en supuesto viaje) cuando todo esto sucede.


En todo el proceso del secuestro, suceden diferentes situaciones, aunque queda claro ya desde el principio que para Kyle va a ser un callejón sin salida, del que él mismo sabe que va a salir mal parado. La que le deja bastante tocado es la reacción de su mujer, que encima está embarazada, dejándole en ridículo delante de todo el mundo. Es ahí cuando las tablas de Lee entran en acción, y ante la ya muy cargada situación consigue utilizar su inteligenicia para que ambos logren salir del edificio y reunirse con Walt Camby, que aparece en la parte final del film.
George Clooney en su bis cómica está, como siempre excelente, pero también en la dramática. Julia Roberts muy convincente en un papel que le cuadra (aunque ya se le nota la edad), Jack O'Connell muy bien en un papel realmente difícil y tanto Catriona Balfe como Dominic West muy creíbles.


Os dejo con el tráiler de este film, que te hace pasar un buen rato y hace que no despegues los ojos de la pantalla, sensibilizado con el personaje de Kyle, que representa a tanta y tanta gente, y como no, funciona como thriller.


jueves, 7 de julio de 2016

Independence Day: Resurgence (2016)

Cartel del film

Hay veces que las segundas partes aportan cosas, incluso en algunas ocasiones superan a la primera parte, pero hay otras donde no aportan nada, y lo que es más, acaban por subir el nivel de la original, aunque esta no sea maravillosa del todo. Esto último sucede con Independence Day: Contraataque, en la que la no presencia de Will Smith ya es un paso atrás, pero ante todo, hay un rasgo que las diferencia, y es que Independence Day es competente dentro de lo ridículo que es, resultando divertida y esta nueva entrega dirigida por Roland Emmerich es también absurda, pero en muchos momentos resulta aburrida y tediosa.


En esta ocasión y utilizando la tecnología que tenían los extraterrestres 20 años antes, las naciones de la Tierra, que temen el regreso de los invasores, han colaborado para la elaboración de un gigantesco programa de defensa para proteger el planeta. El problema radica, en que no hay seguridad de que sirva para hacer frente a los grandes recursos y muy avanzados de los atacantes. Es entonces, cuando la inventiva de unos pocos valientes podrá evitar la destrucción del mundo, ya arrasada por una gigantesca nave que ha copado el planeta, y al borde de la extinción.


El arranque o punto de partida de esta secuela es lógico, eso de que los alienígenas regresen para vengarse, y que explique el porqué les trajo a nuestro planeta ya la primera vez. Pero el bajón viene a la hora de ejecutarlo, haciendo regresar a personajes de manera forzada, salvándose por poco Jeff Goldblum, mientras Maika Monroe, Angelababy, Jessie T.Usher o Liam Hemsworth aburren a las ovejas, bastante planos y explicaciones sobre la historia carentes de sentido. Hay mucha saturación de personajes y subtramas que no aportan nada, a parte de toques humoríticos desacertados, por pocos que dan en el clavo.


No digo que no pases un buen rato y el film no sea divertido, pero a mi el visionado me resultó poco válido, con lagunas y cosas previsibles, tanto el ataque contra los alienígenas como el final para matar a la reina madre. A pesar del enorme desliegue, no me impresiona mucho de lo que se ve y mucho se debe a que las escenas de acción están demasiado preparadas y no hay sorpresa en ellas. Una continuación bastante vacía y de la que pocas cosas buenas se pueden extraer. Sus dos horas se me hacen excesivas.


Os dejo con el tráiler del film.


miércoles, 6 de julio de 2016

Escenas míticas del cine (XLI)


En el año 1982 Ted Kotcheff dirige Acorralado, cuyo nombre original en Estados Unidos era First Blood. La película trata de la visita que va a realizar John Rambo (Sylvester Stallone) a un viejo compañero de armas de Vietnam, y se entera de que ha muerto víctima de un cáncer por las secuelas de la guerra. Es entonces cuando merodea por el pueblo, y unos días después la policía le detiene por "vagabundo" y se ensañan con él en las duchas de la comisaria. Es entonces cuando le vienen a la cabeza, la similitud con las torturas que el recibía en Vietnam, por lo que reacciona violentamente, saliendo de la comisaria a puñetazo limpio. Se refugia en las montañas, y tendrá a todo el pueblo más los apoyos foráneos en busca de él.
Entonces aparece en escena el hombre que le entrenó, El Coronel Trautman (Richard Crenna), que en una escena memorable, pone al Sheriff Teasle (Brian Dennehy) y sus compañeros en órbita de a qué se están enfrentando. Posteriormente el Coronel intenta comunicarse con Rambo vía walkie con esa mítica frase: "Jefe compañía llamando a Cuervo, Jefe compañía llamando a Cuervo... Comando Baker... Rambo, Messenger, Ortega, Collet, Jorgensen, Damford, Berry, Cracker... confirmen"... y después de varios intentos John contesta: "Han muerto todos".


Disfrutad de la mítica escena.